Allá voy Faraones

Egipto siempre había sido un destino que nos había atraído mucho (y a quien no) pero nunca nos habíamos planteado en serio el ir.

Esther al cambiar de trabajo no pudo coger vacaciones hasta el mes de noviembre con lo que no fue hasta Octubre cuando empezamos a mirar algún viaje.

Como por aquí hacía frío nos apetecía un sitio donde hiciera calorcito y enseguida se nos vino a la cabeza Egipto.

Empezamos a mirar ofertas y nos encontramos con el problema de que allí era temporada alta y los precios estaban algo carillos con respecto a los que puedes encontrar en otras épocas del año. Aún así Esther encontró uno realmente barato con 5 estrellas. El típico 2×1, cuatro noches en crucero por el Nilo + tres noches en el Cairo. En total con excursiones (también la de Abu Simbel en autocar), tasas, propinas, seguros y algo que te meten que porque yo lo valgo, nos salió por 1475 euros los dos.

Lo contratamos en Viajes El Corte Inglés porque fue en el sitio donde mejor nos atendieron de todas las agencias a donde fuimos, aunque he de decir que les tuvimos que llevar nosotros la oferta del viaje…

Como salía el vuelo desde Madrid el lunes decidimos ir el domingo a ver a Rafa, el tío de Esther, que vive allí. No hicimos mucho, hacía muy mal día. Acabamos yendo al cine a ver Wall Street 2. Creo que me gustó mucho más a mí que a ellos. Cenamos por ahí y a casa que teníamos que madrugar.

DIA 1: AEROPUERTO MADRID – LUXOR – MOTONAVE

Fuimos en taxi con Rafa al aeropuerto ya que él por curro tenía que ir a Munich ese mismo día, así que aprovechamos y nos salió gratis.

Al llegar al aeropuerto localizamos primero donde teníamos que cambiar los papeles que nos dieron en la agencia por los billetes y después donde facturaríamos. Al llegar muy pronto estuvimos de los primeros con lo que no tuvimos que hacer fila y encima pudimos elegir asientos de emergencia. Empezaba bien el viaje!!

Ya con los billetes en la mano estuve buscando como un desesperado un enchufe para cargar el Iphone para ver pelis y la última temporada de Héroes. Finalmente lo encontré.

Era la primera vez que íbamos en viaje organizado e íbamos con un pelín de miedo a lo que nos encontráramos pero creo que algunas zonas de Egipto es mejor verlas así, y más viendo lo que pasó cinco meses después…

Ya en el avión en nuestros súper asientos de emergencia me estuve entreteniendo viendo el final totalmente inacabado de Héroes y leyendo la guía me había currado de Egipto. El viaje hasta Luxor (nuestro primer destino) creo que duró algo más de cinco horillas que se me hicieron cortas.

Lúxor se encuentra a 700 kilómetros al sur de El Cairo. La ciudad, con casi 500.000 habitantes, vive básicamente del turismo y de la agricultura.

La ciudad ha tenido varios nombres; los antiguos egipcios la llamaban Uast, que significaba “cetro”. Los griegos la denominaron Tebas por similitud con una ciudad griega de igual nombre. Posteriormente, los árabes la bautizaron como Lúxor o “palacios con mil puertas”.

Cuando aún se la denominaba Tebas, Lúxor fue la capital del antiguo Egipto durante más de 1500 años. Antes de Lúxor, la capital era Menfis, después, Alejandría.

En Lúxor se encuentra concentrado el mayor número de monumentos de Egipto, como: los templos de Lúxor y Karnak, el Valle de los Reyes y de Las Reinas, y los colosos de Memnón.

Al llegar al aeropuerto de Luxor se produjo un terrible caos. Mucha gente de distintos grupos y distintos países coexistiendo en una misma sala no muy grande y todos a la espera de hacerse el visado, que normalmente te lo hace alguien de la agencia que te está esperando. Yo aproveché la espera a cambiar algo de pasta ya que vi que el cambio estaba bastante aceptable en los bancos del aeropuerto.

Una vez ya con el visado fuimos a por las maletas que ya estaban en la cinta rodando, las nuestras salieron bastante rápido así que nos dirigimos hacia la salida del aeropuerto como nos había dicho el chico que nos tramitó el visado.

Allí estuvimos esperando un montón de tiempo a que viniera todo el mundo de nuestro grupo, que a primera vista parecía bastante majete y con mucha gente joven. Creo que fuimos de los últimos grupos en irnos hacia el barco.

Nos trasladaron en autobús hasta el barco y en el camino ya te haces un poco una primera idea de lo que vas a ver en cuanto a tráfico: Tres personas en una moto de hace 40 años (ni que decir tiene que sin casco), ningún vehículo respetando semáforos ni carriles, el claxon sonando sin cesar…la gente flipaba. Yo al haber estado en la India no se me hizo tan sorprendente, aunque lo es eh??

Ya en el autobús había un chaval algo más joven que yo que me pareció tremendamente gracioso, era exagerado la cantidad de gracias buenas que hacía por minuto, mucho nivel Boris.

Por fin llegamos a la motonave en la que pasaríamos los 4 días de navegación. Había miedo por ver cual nos tocaba pues en el folleto tanto la motonave como el hotel del Cairo eran sorpresa. Y no sé porque pero todos nos teníamos lo peor y… no fue lo peor pero casi casi.

El barco era el Neftis, muy muy normalito (tirando a malo), viejete. Las habitaciones había de varias clases. A nosotros nos tocó una que estaba bastante bien, en la planta segunda, con pergo en el suelo, limpia, el baño un poco pequeño pero bueno después de ver la mayoría de las habitaciones…la nuestra era la pera!!!

Llegamos ya muy de noche y a la mañana siguiente madrugábamos, con lo que sólo nos dio tiempo a dejar las maletas, quedar con nuestro guía Karim (amado para algunos, odiado para otros) para que nos explicara excursiones, nos intentara vender otras, dar unos consejos básicos y cenar.

Yo con mis problemas de estómago tenía asumido que me iba a poner malo pero luché contra ello a base de protectores, sal de frutas, almax, fortasec… y sobre todo teniendo mucho cuidado con la comida, salsas, aguas…

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Luxor para entrar en calor. Waooooooowww

DIA 2: TEMPLO DE KARNAK – TEMPLO DE LUXOR – COLOSOS DE MEMNON – TEMPLO DE MEDINAT HABU – VALLE DE LOS REYES – NAVEGACION POR EL NILO – FIESTA DE DISFRACES

Hacia eso de las 6.00 de la mañana nos despertaron para ir a hacer las primeras excursiones. Con la emoción de empezar a ver cosas y disfrutar de Egipto no importó mucho el madrugón. Además ya veníamos advertidos.

Desayunamos en la motonave deprisa y nos subieron al autobús para llevarnos al Templo de Karnak. En el desayuno ya nos emparejamos con Loli y David y Boris y María, a los que posteriormente se unieron Loida y Abel y que sería el grupeto fantástico con los que compartimos el viaje.

A pesar de ser muy temprano ya percibíamos el calor que luego sufrimos. Llegamos sobre las 7.00 de la mañana al Templo, hicimos una rápida visita con el guía mientras nos explicó la historia del mismo y luego nos dejó una horilla para que diéramos un paseo por nuestra cuenta antes de volver hacia el autobús.

El Templo de Karnak es el templo más grande de Egipto y aún hoy en día se siguen encontrando restos y sigue siendo reconstruido.

Durante siglos, este lugar fue el más influyente centro religioso egipcio. El templo principal estaba dedicado al culto del dios Amón, pero como en otros templos egipcios también se veneraba a otras divinidades.

El complejo de templos de Karnak lo componen: El gran templo de Amón, el recinto de Montu, el recinto de Mut, el templo de Jonsu, el templo de Opet, el templo de Ptah.

Existía también un lago sagrado, numerosos templetes y capillas de menor tamaño, y múltiples estancias y almacenes situados dentro de los muros que circundaban el recinto principal.

EL RECINTO DE AMÓN

El recinto de Amón se compone del gran templo de Amón, algunos templos menores, capillas y el lago sagrado. En el recinto existía también un templo de Ajenatón que actualmente está destruido. Todo el conjunto está rodeado por una muralla de adobe de 8 metros de grosor y 2400 de perímetro. Consta de 8 puertas de piedra 2 de ellas monumentales. Los faraones más importantes que intervinieron en su construcción fueron Hatsepsut, Seti I, Ramsés II y Ramsés III.

El recinto está precedido por la avenida de las esfinges formada por 40 esfinges con cabeza de carnero construidas por orden de Ramsés II que unen el templo de Karnak con el de Luxor y el embarcadero que comunica el templo con el canal que llega del Nilo. Se empleaba como acceso al Nilo de las barcas sagradas durante las fiestas religiosas. Hay dos pequeños obeliscos obra de Sethy I.

Avenida de las Esfinges

Probablemente lo más espectacular del templo sea su sala hipóstila. La sala hipóstila (11), construida en varias fases, es la parte más impresionante de todo el recinto, con unas dimensiones de 102×53 metros. La sensación es la de estar admirando un bosque de piedra. El techo, actualmente desaparecido, reposaba sobre 134 columnas en forma de papiro, de las cuales 12, pertenecientes al pasillo central, son mayores (15 metros de circunferencia)  y con capiteles de distintas formas. Fueron construidas por Amenhotep III. Estas 12 columnas elevan el techo en esta zona hasta los 23 metros de altura. El resto de columnas, unidas por los cimientos, son obra de Horemheb y tienen una altura mucho menor. Constan de capiteles papiriformes cerrados y la decoración se debe a Ramsés I, Sethy I, Ramsés II y Ramsés IV. Los relieves decorativos de la sala son obra de Sethy I y Ramsés II. El exterior está decorado con escenas de la batalla de Qadesh y campañas militares de Sethy I en Palestina y Siria y contra los libios y los hititas.

Columnas del Templo de Karnak

En el Templo de Karnak se desarrolla uno de los espectáculos de luz y sonido más famosos de Egipto. El espectáculo consiste en ir avanzando por el templo mientras nos van narrando una historia y se van iluminando partes de éste. Las sesiones en español son los lunes y viernes a las 22:30.

Templo de Karnak. Entrada

En nuestra visita por libre nos apareció en medio de las piedras un hombre que nos dijo que nos acercáramos que nos iba a hacer una especie de… algo. A sabiendas que olía a anchoa, Esther y yo, fuimos ante la atenta mirada de Loida y Abel que no los conocíamos todavía pero andaban por ahí. El caso es que empezó a hacer no se qué historias con las manos para acabar diciendo que nos diéramos un beso y dando a entender finalmente que nos había casado por el rito del… llamemosle X. La misma operación repitió con Loida y Abel. Por supuesto luego hizo el egipcio e intentó que le diéramos pasta, yo, por supuesto, ni una. Me siguió un rato, no se qué nos dijo, igual nos divorció, y se fue.

Esther por lo visto se lo tomó al pie de la letra el rito este y lo dio por bueno y válido… yo no entender…

El Templo es una pasada, como primera visita de Egipto es espectacular, quizás demasiado ya que visto Karnak hay algún otro templo también muy chulo que parece menos. Impresiona la Avenida de las Esfinges que lo comunicaba con el Templo de Luxor, la inmensidad de las columnas, las primeras esfinges, la grandeza del conjunto, lo diferente a todo lo que habíamos visto en otros viajes…, en resumen: tremendo.

Loli, grandísima compradora, no tardó mucho en hacer gala de lo que había anunciado y ya compró los primeros papiros a gente que nos “asaltó” antes de subir al autobús.

Nos subimos al bus y nos llevaron en muy poquito tiempo al Templo de Luxor.

Es el monumento más destacable de la ciudad. Se debe fundamentalmente a la obra de 2 faraones, grandes constructores, Amenhotep III y Ramsés II. El primero construyó la parte interior y Ramsés II el recinto exterior. No obstante, el templo tuvo tal importancia que muchos otros faraones contribuyeron al engrandecimiento del recinto, con la decoración, construcciones suplementarias, relieves o realizando diferentes cambios. Entre estos se encontraban Tutankamon -quien retomó el proyecto tras la muerte de Ajenatón (Amenhotep IV) que había impuesto el culto al disco solar Atón  y abandonado el culto a los dioses tradicionales-, Horemheb y mucho más tarde Alejandro Magno.

La construcción inicial se debe  muy posiblemente al arquitecto Amenhotep. El proyecto original no se separa de las construcciones clásicas, con un gran patio, la sala hipóstila, el vestíbulo, y el santuario, aunque las posteriores construcciones de Ramsés II (un patio que pasó a ser el primero del templo, la fachada, los colosos  y los obeliscos) modificasen el aspecto final que hoy puede apreciarse. La longitud total del templo es de 260 metros y estaba dedicado a Amón.

La función principal del templo de Luxor era la procesión que una vez al año, durante la celebración del Año Nuevo,  se celebraba y en la que la imagen de Amón salía de su recinto de Karnak para, a través de la avenida de las esfinges, visitar el templo de Luxor.

El pilono construido por Ramsés II relata la batalla de Qadesh, librada por el faraón contra los hititas. Representa la entrada al templo.

Frente a este pilono se encontraban 2 obeliscos  (4), de los cuales uno fue trasladado a la plaza de la Concordia en París en el año 1836, como regalo de Mohamed Alí. El otro, de unos 25 metros de altura se encuentra actualmente en su emplazamiento original. El obelisco está decorado con una escena en la que aparece Ramsés II adorando a Amón, y 3 franjas de jeroglíficos en las que se describe el protocolo real junto a una fórmula de alabanza a las construcciones y victorias del faraón y la duración de su reinado.

En la entrada están las famosas estatuas sedentes de Ramsés II decoradas con imágenes de prisioneros que representan los 9 pueblos conquistados por Egipto. La reina Nefertari aparece a cada lado del trono. Las estatuas son de granito gris con una altura de 15.6 metros. Originalmente existían 4 estatuas mas, realizadas en granito rosa de las que actualmente sólo queda una que representa a Meritamón, la hija de Ramsés II.

Templo de Luxor

Más bonito que el de Karnak pero menos impresionante para mí modo de ver. Pero es precioso. Karim repitió la misma operación, visita rápida con él contando lo más importante (en el autobús aprovechaba y contaba parte de la historia) y luego un ratillo para que pudiéramos dar una vuelta por libre.

Templo de Luxor. Interior del Templo

A la salida Boris estuvo a punto de romper una relación de una pareja al descubrir y decir en alto que el maquinón de fotos, nuevo, que llevaba un hombre le habría costado unos 800€ y no los poco más de 300€ que le había dicho a su mujer… Aún lo negó un rato hasta que, finalmente, Boris confesó que era fotógrafo… que risas.

Vuelta al trolebús para ir a ver a los Colosos de Memnon. Es una pena que esté todo destruido a excepción de los Colosos, que tampoco es que se conserven muy bien, ya que se ve que debió ser enorme.

Colosos de Memnon

Los colosos de Memnón son dos gigantescas estatuas gemelas de piedra de 18 metros del faraón Amenhotep III situadas al oeste de la ciudad egipcia de Luxor, cerca de Medinet Habu.

Las dos estatua muestran a Amenhotep III en posición sedente; sus manos reposan en las rodillas y su mirada se dirige hacia el Este, en dirección al río Nilo y al Sol naciente. Dos figuras de menor tamaño, situadas junto al trono, representan a su esposa Tiy y a su madre Mutemuia.

Están talladas en bloques de cuarcita, traída especialmente desde Guiza.

La función original de los colosos fue la de presidir la entrada al complejo funerario de Amenhotep III: un inmenso centro de culto en el que se le adoraba como al dios en la tierra. En esos días, el complejo del templo era el mayor y más espectacular de todo Egipto. Ocupaba un total de 35 hectáreas.

El historiador y geógrafo griego Estrabón explica que un terremoto, en el año 27 a. C., dañó a los colosos. Desde entonces se decía que las estatuas “cantaban” cada mañana al amanecer, concretamente, la estatua situada más al sur. La explicación es que el cambio de temperatura, al comienzo del día, provocaba la evaporación del agua, que al salir por las fisuras del coloso producía el peculiar sonido. El emperador romano Septimio Severo nos privó de este fenómeno al restaurar la estatua en el siglo III d. C.

Parada rápida, cuatro fotos y poco más. El calor ya era insoportable.

Muy cerquita de los colosos llegamos a Medinet Habu, más conocido como Templo de Ramses III (su templo funerario), situado en la aldea de Medinet Habu. Se construyó allí porque se creía que los dioses de la creación del mundo reposaban allí.

Representa uno de los más importantes edificios de Tebas. Se compone de dos pilonos, dos patios y tres salas hipóstilas. Diseñado siguiendo los cánones clásicos, a semejanza de Ramesseum, tiene unos 150 metros de longitud

La entrada monumental tiene 63 metros de anchura y 22 de altura está muy bien conservada y en el interior se pueden ver algunos techos y columnas que conservan el color original. No recuerdo si esto lo pude ver en algún otro templo pero no me suena mucho ver colores.

Medinat Habu

Techos de Medinat Habu

En este templo no nos entretuvimos mucho en nuestro tiempo libre y fuimos muertos de calor a resguardarnos a la sombra y a comprar agua fría.

Nos quedaba la última visita del día: El Valle de los Reyes.

El Valle de los Reyes es la necrópolis de Egipto donde se encuentran inhumados muchos de los faraones del Imperio Nuevo, a día de hoy se han descubierto más de 60 tumbas talladas en las rocas.

Valle de los Reyes

Durante un periodo que se inició con la 18ª dinastía y concluyó con la 20ª, los faraones egipcios decidieron abandonar el área de Menfis, tradicionalmente utilizada para construir recintos funerarios, y guiaron su atención a las tierras de Tebas. Asimismo, dejaron atrás las pirámides: llegó el auge de las tumbas excavadas en piedra caliza, con tres corredores, una antecámara y una cámara mortuoria.

En la antigüedad, el valle se denominó “Ta Iset Maat”, lo que significa “lugar de la verdad”. El primer faraón que fue enterrado en el Valle de los Reyes fue el rey Tutmosis I, faraón de la XVIII dinastía.

Para los interesados en visitar la tumba de Tutankamon, decir que no tiene nada realmente especial ya que todos los objetos que se encontraron dentro de ella están ahora en el Museo de El Cairo. Probablemente, lo que más nos llamará la atención, es la cantidad de tesoros que encontraron en un espacio tan pequeño.

Está prohibido hacer fotos en el interior de las tumbas.

Fue una pena que llegáramos tan tarde porque además que ya llegamos algo cansados hacía un calor exageradísimo y no disfrutamos todo lo que debiéramos de las tres tumbas que se pueden visitar con el precio de la entrada. Estas nos las eligió el guía Karim y no me acuerdo cuales fueron.
 
Hay bastante gente en cualquiera de las tumbas y te puede agobiar un poco pero es tan alucinante ver como se hacían las tumbas que hay que aguantar lo que sea.

Te llevan en una especie de trenecito hasta las tumbas que resulta algo raro y una turistada pero bueno.

La tumba de Tutankamon no la vimos, no entraba en el precio y nos dijeron que no era gran cosa.

Yo ya llevaba un dolor de cabeza del sol… y un moreno curioso, también he de decirlo.

El Valle de las Reinas tampoco lo vimos, y esto si que me fastidió porque no dio ni la posibilidad y si que hubiera hecho un esfuerzo. Es lo que tiene ir organizado.

De aquí ya nos llevaron a la motonave a comer. Para salir o entrar de las motonaves es curioso que tienes que pasar por varias ya que están puestas en filas paralelas. Ahí es cuando comprobamos que nuestra motonave no era de las mejores precisamente.

Nephtis. Nuestra motonave

Comimos todos juntos, una siestecita de un par de horas mientras navegábamos y después quedamos en la zona de la piscina del barco para tomar café y ver el fantástico paisaje que ofrece el Nilo a su paso. Es una pasada que en un país con tanto calor y desierto tenga también tanta vegetación en toda la ribera del Nilo.

Vegetación del Nilo

Estuvimos bastante rato hablando todos. Loida y Abel nos contaron que estaban de viaje de novios (de ahí su pedazo de habitación) Loli y David nos contaran su viaje de novios a Costa Rica (como les gustó), Boris y María su pasión por la fotografía, etc. Se creó muy buen ambiente entre todos y nos lo pasamos genial todo el viaje.

Esa misma noche estaba la fiesta de disfraces típica que se suele hacer en estos viajes, así que tocaba comprar el disfraz, bien en la tiendecilla que había en el mismo barco o bien a los atrevidos egipcios que se acercaban por la noche con una barquilla y nos los tiraban a la cubierta a ver cual nos gustaban. Surrealista la verdad, pero muy gracioso.

La fiesta en sí no tuvo mucha historia ya que estábamos todos reventados del duro día. Sólo un alemán mayor que bajó con una toalla haciendo de falda, otra toalla haciendo de turbante, un pequeño extintor en una mano y el mando a distancia en la otra animó un poco el cotarro. Fue curioso ver que los mismos camareros eran los que animaban la fiesta en el barco.

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Por fin un día tranquilo

DIA 3: TEMPLO DE EDFU – NAVEGACION – KOM OMBO

Nos hicieron madrugar un poquito menos este tercer día, sobre las 7.00. En el desayuno ya vimos un tonteo entre una chica (conocida como la mística) y un camarero (conocido como bigotitos) que dio mucho juego durante todo el viaje. El estómago de Loli ya empezó a sufrir las consecuencias de la comida egipcia.

La primera visita del día era el Templo de Edfu. Es un templo del Antiguo Egipto ubicado en la ribera occidental del Nilo en la ciudad de Edfu, a 90 kilómetros de Luxor, que durante el periodo grecorromano fue conocida como Apolinópolis Magna, dedicada al dios de los dioses, Horus-Apolo. Es el templo segundo más grande en Egipto después de Karnak y uno de los mejor conservados. El templo, dedicado al dios halcón Horus, fue construido durante el periodo helenístico entre 237 y 57 a. C. Las inscripciones en sus paredes proporcionan información importante sobre el lenguaje, la mitología y la religión durante el mundo grecorromano en Antiguo Egipto.

Templo de Edfu

De los Templos que vimos es el que mejor conservado está sobre todo en el exterior. Es muy bonito, se pueden ver en un estado inmejorable un montón de grabados por las paredes. Había muchísima gente, creo que fue el Templo con más gente. De nuevo mucho calor.

Templo de Edfu. Interior

Justo al lado había un pequeño mercadillo por el que paseamos un ratillo y comprobamos que Loli seguía siendo fiel a su fama de compradora y que a Esther los egipcios le iban a llamar Shakira Shakira durante todo el viaje.

Volvimos al barco pasando por la ciudad de Edfu, no parecía gran cosa, así que no bajamos ninguno a dar una vuelta. 

Repetimos un poco la rutina del día anterior: comida al poco de llegar, siesta y café en las hamacas de la piscina mientras navegábamos por el Nilo. No sé si sólo adelantamos a una motonave durante todo el crucero por el Nilo, era increíble lo despacio que íbamos. Vimos anochecer y disfrutamos la típica postal del Nilo.

Navegación por el Nilo

Llegamos de noche a Kom Ombo. Desembarcamos en el puertecillo de la ciudad y fuimos andando hacia el templo. El caminillo fue una auténtica locura por la cantidad de gente que había pidiéndonos dinero. La anécdota más graciosa fue cuando Boris le dio a un niño pequeño un euro y este con mucho disimulo se mete el euro en el bolsillo y saca otra moneda de 20 céntimos y le dice mostrándosela que es muy poco dinero, que le de más. La cara de incrédulo de Boris fue un poema y encima María le machacó diciéndole que no se le estaba mal por tonto…

Fue el único templo de vimos de noche en todo el viaje (Pirámides aparte) y, como casi siempre, merece mucho la pena. La iluminación estaba muy cuidada y quedaba precioso. Además es un templo bastante diferente a los que habíamos visto hasta ahora.

Es un inusual templo doble construido durante el reinado de la Dinastía Ptolemaica. Significa que había cortes, salones, santuarios y salas duplicados para dos tipos de dioses. Es totalmente simétrico a los largo del eje principal.

La mitad sur estaba dedicada a Sobek (con forma de cocodrilo). Se cree que fue divinizado porque los cocodrilos abundaban en esa zona del Nilo. La mitad norte estaba dedicado a Horus (con forma del halcón), que le agregaron porque a la gente de este pueblo no les gustaba ser asociados a un dios que representa el mal

El decorado de la cara interna del muro trasero del templo es de particular interés y representa una colección de instrumentos quirúrgicos alucinantes para la época.

Algunas de las 300 momias de cocodrilo descubiertas en las cercanías están expuestas en el interior del Templo.

No está muy bien conservado pero sobra para hacerte una idea y ver las diferencias con otros templos de Egipto, además la iluminación le da un encanto especial.

Dimos una vuelta primero por el templo y luego por sus alrededores (Loli volvió a picotear algo) y volvimos a la motonave a cenar, un poco de sobremesa y a descansar que al día siguiente tocaba el gran madrugón del viaje, nos íbamos a Abu Simbel!!!

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Abu Simbel. Impresionante

DIA 4: ABU SIMBEL – TEMPLO DE HATHOR O NEFERTARI - PRESA DE ASWAN – LOTUS FLOWER TOWER – PASEO EN CALESA POR ASWAN – MEZQUITA DE ASWAN

El despertador nos sonó a las dos y media y, desgraciadamente, no era un simulacro de incendio, era la cruda realidad. Ya estábamos en Aswan y comenzaba la jornada.

Sin tiempo, con agujeras y sin ganas para desayunar, nos sacaron del barco y nos metieron al autobús. Mi indignación y cabreo apareció cuando luego tuvimos que esperar a todos los autobuses de todas las motonaves porque por motivos de seguridad se va escoltado por la policía hasta llegar a Abu Simbel. El cabreo viene porque estaríamos cerca de una hora (hubo gente que durmió una hora más que nosotros, vamos).

El viaje dura unas tres horas y media, el bus no está mal pero no son como los de aquí. La carretera es buena, es todo desierto a los lados, y haces kilómetros y kilómetros en línea recta. No había visto una cosa igual en mi vida. Yo dormí poco, Esther como un lirón. Al menos vi el amanecer en el desierto (quien no se consuela…).

Desayunamos unos zumos malos y algo de fruta que nos habían dado los del barco. Mal la comida.

Habíamos empezado en la cola de los autobuses pero teníamos un conductor con alma de Hamilton que fue pasando uno a uno a los más de 100 autobuses que iríamos. De hecho llegó a adelantar a la policía que nos escoltaba hasta que esta se puso a su altura y le dijo que tirara para atrás. El caso es que fuimos el primer autobús que llegó a Abu Simbel, luego en la bajada nos adelantaron algunos pero bueno llegamos a ver el Templo cuando no había mucha gente.

Fue construido por Ramsés II e iniciado posiblemente a principios de su reinado. El templo se encontraba totalmente recubierto por la arena hasta el año 1813 cuando J.L. Burckhardt encontró el busto de uno de los colosos. En 1815 Belzoni, después de quitar gran cantidad de arena, descubrió la puerta de acceso. Entre 1964 y 1968 fue desmontado piedra a piedra y trasladado de su emplazamiento original, unos 210 metros más allá del río y 65 metros más arriba, como consecuencia de las obras realizadas en la construcción de la gran presa de Asuán.

El templo se abre con un pórtico que conduce a un atrio y una terraza, donde se encuentra la impresionante fachada, excavada en la roca, de 35 metros de anchura por 30 metros de altura, en la que están los 4 famosos colosos sedentes de Ramsés II de unos 22 metros de altura. Estos colosos están acompañados de pequeñas figuras, colocadas entre las piernas, que representan a sus parientes.

La construcción fue planificada de manera que 2 veces al año, cuando el sol salía por el horizonte, sus rayos penetraban por la puerta y tras proyectarse en la gran sala de ocho columnas, la segunda, el vestíbulo y el santuario incidían en las 4 estatuas del nicho de la parte posterior que se iluminaban por completo.

Los colosos de la fachada representan a Ramsés II con el nemes, la doble corona de las dos Tierras, la barba postiza, símbolo del faraón en vida, el collar y un pectoral grabado con el nombre de coronación. Fueron excavados en la roca. De ellos, tres se encuentran en muy buen estado, y del cuarto sólo queda en pie la parte inferior, hasta la cintura.

Abu Simbel

A cada lado, de cada uno de los cuatro colosos, están representados familiares directos del faraón:

El coloso I (lado izquierdo) contiene la representación de la reina Nefertari, en la pierna izquierda del faraón, Tuya, madre de Ramsés II en la derecha y el príncipe Amonhorjepeshef en el centro.

En el coloso II (lado izquierdo) se encuentran las princesas Bentata, Nebettauy y otra que posiblemente representa a Senefra.

En el coloso I del lado norte (derecho)  está la reina Nefertari en la pierna derecha, la princesa Beketmut en la izquierda y el príncipe Riamsese en el centro.

En el coloso II del lado norte la princesa Nerytamun, la reina madre Tuya y Nefertari.

En la base de los dos colosos centrales hay una representación de las divinidades del Nilo, que simbolizan la unificación de las Dos Tierras, ligando las plantas del Alto y Bajo Egipto. El dios Ra, con cabeza de halcón, tiene en su pierna derecha el jeroglífico indicando la cabeza y el cuello de un animal, leído user, y la diosa de la pierna izquierda representa a Maat.

Ya en el interior del templo se encuentra la gran sala hipóstila, de 18 metros de longitud y 16 de anchura cuyo techo está sostenido por 8 pilares osiríacos sobre los que se apoyan otros tantos colosos, 4 a cada lado que representan a Osiris con los rasgos de Ramsés II.

Cada uno de los colosos mide aproximadamente 10 metros de altura. El techo de la sala está decorado con pinturas que representan a la diosa Nejbet con las alas desplegadas y textos reales.

A la derecha de la sala hay 4 cámaras laterales  que, con  techos estrellados, contienen diferentes grabados.

La segunda sala hipóstila tiene 4 pilares cuadrados con escenas del rey abrazado por diferentes divinidades. Esta cámara, de 11 metros de longitud y 7.70 de anchura conduce, a través de tres puertas, a la sala de ofrendas, de 3,30 metros de longitud decorada con escenas de ofrendas y adoración. Tras esta se encuentra el santuario al que se accede por otras tres puertas alineadas con las anteriores. La puerta central conduce al  propio sancta sanctorum con 4 estatuas talladas en la roca que representan de izquierda a derecha a Ptah, Amón-Ra, Ramsés II divinizado y Ra-Horajti mientras que las 2 laterales dan acceso a 2 capillas.

Para mí y para la mayoría del grupo fue lo que más nos gustó e impresionó de todo el viaje. La primera vista a lo lejos del templo te deja con la boca abierta con sus dimensiones, que son bastante más grandes de lo que parecen en las fotos. Conforme te vas acercando todavía te impacta más. Sin lugar a dudas había merecido la pena el viaje, el madrugón, lo malo del desayuno y soportar al conductor suicida.

Mil fotos, a cual más bonita, y ya nos disponemos a entrar. Y cuál es mi sorpresa cuando el interior no desmerece lo más mínimo al exterior, además como del interior no había visto ni una sola foto todavía aluciné más. Que BARBARIDAD!!! Una pena que no dejen hacer fotos de dentro.

Por si a la visita le faltara algo más, a escasos metros del Templo se encuentra el Templo de Hathor. Otra maravilla que queda eclipsada por el Templo de Abu Simbel. Creo que deberían llevar a ver primero este templo y lo disfrutaríamos más, aún así, ya digo, que otra pasada.

Templo de Nefertari

Realizado en la misma época que el gran templo, el templo de Hathor está dedicado a Hathor y a la reina Nefertari. La fachada está compuesta por seis colosos de pie de unos diez metros de altura excavados en la roca. Divididos en dos grupos de tres a cada lado de la puerta de entrada los extremos representan a Ramsés II y los centrales a la esposa favorita de éste: la reina Nefertari. Todos tienen adelantada la pierna izquierda en actitud de marcha.

La puerta de acceso al templo se encuentra decorada con cartuchos con el nombre del faraón y escenas de ofrendas del rey a las diosas Hathot e Isis. El templo, en su planta, es una representación minimizada del Gran Templo. El nicho de la parte posterior alberga una estatua de la diosa Hathor.

Nos dejaron bastante tiempo libre así que aprovechamos a disfrutarlo lo máximo posible para que nos quedara para siempre en nuestra rutina.

En el recinto de los templos no hay mucho más, algunas tiendas y un par de sitios donde comprar algo de comida y bebida. Que calor que hacía otra vez, por cierto.

A lo que llega la hora de vuelta subimos todos al autobús…todos?? No!! Faltan dos!! Las místicas!! No se sabe donde coño están. Así que esperando esperando más de una hora se pasa la hora para regresar con el primer “convoy” de autobuses y tenemos que estar otras dos horas más. Las caras de la gente (y algunos comentarios, entre otros los míos) del autobús al verlas llegar fueron más que merecidos. Llevábamos desde las 2.30 de la mañana despiertos!!!! En fin.

En la vuelta hay rumores de que se ven algunos oasis por la ventana, yo no vi nada. Ibamos a parar pero como íbamos con dos horas de retraso pues no paramos, normal, toma misticismo!!

Llegamos al barco y a comer la casi misma comida de siempre: arroz, kebab, una ternera con salsa sospechosa, algo de pasta y poco más comible. Y en mi mesa las místicas…

Nos dijo Karim que hiciéramos una breve siesta y que después iríamos a ver la Gran Presa de Aswan. Esther hizo caso omiso y prefirió quedarse en la cama alargando la siesta.

Todo el mundo que había estado en Egipto nos había dicho que no merecía mucho la pena, que ha sido muy importante para el pueblo egipcio pero que visualmente no dice nada. No podían estar más en lo cierto. No merece nada la pena. Si, es muy grande pero a lo ancho con lo que ni siquiera impresiona y las vistas son de lo más corriente. Admito que tuvimos envidia de Esther.

Normalmente el Nilo se desborda anualmente, cuando las aguas procedentes de Etiopía fluyen hacia el bajo Nilo en verano. Desde la antigüedad, estos desbordamientos fueron los que convirtieron las tierras alrededor del río en una fértil vega ideal para la agricultura al dejar un sedimento de nutrientes y minerales en el suelo. Sin embargo, la impredecible alternancia entre períodos de crecidas conllevaba la pérdida de cosechas enteras por anegamiento o sequía y la consiguiente hambruna en la población, por lo que se consideró necesaria la construcción de una presa que regulara estas inundaciones para proteger las tierras de labor y los campos de algodón.

La construcción fue iniciada por los británicos en 1899 y se concluyó en 1902. El diseño inicial tenía 1.900 metros de largo por 54 metros de alto pero pronto se descubrió que era inadecuado, por lo que se procedió a aumentar su altura en dos fases: de 1907 a 1912 y de 1929 a 1933. Cuando la presa casi se desbordó en 1946 se decidió que, en lugar de aumentar su altura por tercera vez, se construyera una segunda presa 6 kilómetros río arriba. La Presa Alta, El saad al Aali, fue concluida en su totalidad el 21 de julio de 1970.

A lo que volvíamos paramos para ver un monumento por la unión y colaboración que existió entre la U.R.S.S. y Egipto, la Lotus Flower Tower, nada del otro mundo pero bueno tras la decepción de la presa…

Lotus Lower Tower

Originalmente, los EE.UU. y Gran Bretaña iban a ayudar a financiar la construcción de la presa, pero se retiraron al enterarse de que Egipto había firmado un contrato de armas secretas con los países del Este de Europa.  Como resultado de ello, el presidente Nasser nacionalizó el canal de Suez para hacerse con el control de los ingresos arancelarios de divisas, lo que precipitó la crisis de Suez y la expulsión de los británicos los intereses extranjeros en Egipto.  Con las tarifas de Suez y el apoyo financiero de la Unión Soviética, Nasser fue capaz de financiar la construcción de la presa.  Egipto se inclinó aún más lejos del capitalismo occidental y hacia el socialismo del bloque del Este. La evidencia de esta relación se puede ver en la “flor de loto” Torre Lotus, cerca de la presa.  La torre fue construida para conmemorar la alianza ruso-egipcia en la construcción de la presa.  Dentro de la torre, hay una pared conmemoración celebra la colaboración entre la Unión Soviética y Egipto.

La última visita era opcional y era para ver como hacían perfumes. Yo, como ya me he comida varias de estas turistadas en otros viajes y no tenía pensado comprar, decidí volverme a la motonave donde estuve con Esther tomando un rato el sol aprovechando para descansar.

Teníamos que cenar antes de hacer una excursión y habíamos visto justo al lado de nuestra motonave un KFC… y claro, después de comer toda la semana la misma comida pues no pudimos resistir la tentación. Nos comimos unas hamburguesas de pollo buenísimas, sin salsas eso sí, sólo kétchup. Buff que delicia la comida basura, sin duda la que mejor nos supo a todos de las que hicimos por el crucero por el Nilo, y encima con buena compañía.

Cena KFC

Después de esto nos fuimos por Aswan en calesa a ver la ciudad en una excursión que compramos baratita y 100% recomendable.

Loli no fue porque se encontraba pachucha pero David si que vino y nos acompañó en nuestra calesa a Esther y a mí. Nos tocó una calesa tuneada, con música árabe a todo volumen y con un conductor muy joven que iba totalmente fumado, sus ojos y su cara no dejaban lugar a dudas. Éramos la envidia de la excursión.

Paseo en Calesa

La primera visita que hicimos fue la Mezquita de Aswan. La mezquita se llama El-Tabia y está rodeada de jardines pintorescos. La mezquita de El-Tabia se encuentra en medio de un parque en una colina en el centro de Asuán. Las vistas de la ciudad desde la mezquita son bastante buenas.

Revela una arquitectura típica del centro de mezquitas de cúpula con un arco de entrada, flanqueada en este caso por dos minaretes, y la sala de oración debajo de una cúpula central.

Mezquita de El-Tabia

Estábamos nosotros solos en la mezquita, que estaba cerrada pero que Karim con una propina consiguió que nos la abrieran. Dentro de ésta Karim nos explicó un poco las principales características de la religión musulmana. Después nos dejó que le preguntáramos lo que quisiéramos. La gente empezó a hacerle preguntas atacando su religión y sus costumbres como el tema del velo, los derechos de las mujeres, etc. Pienso que no le hizo mucha gracia a Karim porque no era esta su finalidad pero bueno.

Después de la visita a la mezquita (nosotros seguíamos en nuestra calesa maquinera) nos llevaron por una zona humilde de Aswan, y aquí fue donde vimos la realidad de Egipto. Casas, calles y gentes súper humildes aunque también he decir que no se les veía ni tristes ni para nada desnutridos como por ejemplo si vi en la India.

Nos cruzamos con la celebración de un par de bodas que distan bastante de cómo las celebramos por España. Sin tanta tontería, en restaurantes (por decir algo) bastante pequeños, por la calle en vez de fincas, y ni que decir tiene que el formalismo brillaba por su ausencia, el novio y la novia a hombros…parecía que se lo pasaban mucho mejor que nosotros, pero bueno esto es una apreciación de dos minutos.

Celebarción boda egipcia

Por supuesto la visita incluía una visita a uno de los mercadillos de la ciudad. Parece que en Aswan las especies son de las mejores de Egipto. Nosotros compramos alguna (que nunca utilizamos) y también compramos un papiro grande que fue un calentón de Esther y que tampoco hemos puesto en ningún lado. Hay que tener cuidado con los calentones porque luego, una vez de España, te sueles arrepentir.
 
Para acabar la visita de la ciudad fuimos a una de las plazas principales de la ciudad donde estaba repleta de bares con terrazas (obviamente de diferente aspecto a los nuestros) donde había muchos gente joven viendo y dejándose ver, tomando algo y fumando shisha con cachimbas, se veía barrete, vamos. Karim nos había reservado sitio en uno de estos bares donde nos sirvieron una bebida y nos sacaron la shisha para que fumáramos. Creo recordar que la nuestra era de sabor manzana.

Yo que no soy nada amigo de estas turistadas he de decir que me encantó.

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Alumnos en el Pueblo Nubio

DIA 5: PASEO POR EL NILO EN FALUCA – PUEBLO NUBIO – AEROPUERTO DE ASWAN – EL CAIRO

Este día iba a ser tranquilo ya que por la tarde volábamos hasta El Cairo así que fue el primer día que no madrugamos mucho, sobre las ocho de la mañana nos levantaron. Desayunamos y nos fuimos a hacer la excursión al Pueblo Nubio que también cogimos aparte.

Me levanté con un poco de dolor de cabeza y malestar general que con el paso del día y el calor sofocante que hacía me fue a más durante el día, que horror. María se levantó con los mismos síntomas que yo y la evolución fue parecida.

Desde el mismo puerto donde estaban las embarcaciones nos recogió una faluca con la que hicimos un paseo por el Nilo hasta que llegamos al pueblo Nubio. La faluca la manejaban un par de nubios que animaban con canciones suyas y con algún trozo del porompompero de Manolo Escobar.

Se nos acercaron a nuestra faluca otros nubios en pequeñas barquitas intentando vendernos colgantes, pulseras, arena de colores, etc. Finalmente los nubios que conducían la faluca también sacaron su mercancía y, más cómodamente, estuvieron vendiendo pingos, sobre todo a las mujeres claro está.

A mitad del trayecto nos cambiaron de la faluca a una barca con motor. María y yo por aquel entonces íbamos fatal con nuestros dolores de cabeza pero no nos impidió disfrutar del maravilloso paseo hasta llegar al pueblo nubio. La abundante vegetación se podía tocar cuando se estrechaba el río y los paisajes que se presentaban ante nosotros eran simplemente preciosos. La excursión ya merece la pena sólo con este paseo, a mi modo de ver.

Paseo en faluca

Cuando llegamos al pueblo nubio nos estaban esperando bastantes de sus gentes y numerosos camellos dispuestos a hacernos el típico paseo. Había montado ya dos veces en camello y cada vez que he montado he terminado diciendo que no lo haría más…pues tonto de mi vuelvo a montar.

El camello de Esther y el mío iban unidos con una cadena que sostenía Abdul, nuestro guía, desde abajo. Íbamos súper pegados a un desnivel de unos tres metros hacia abajo que hacía que fuéramos en una tensión continua, para mayor tensión de repente veo que el guía suelta la cuerda y le deja la responsabilidad de dirección a Esther que unido a mí, ya horrible, dolor de cabeza me produjo un coctel nada agradable que tuve que soportar durante los 15 minutos que duró el trayecto.

En camello

Al bajarme del camello me volví a jurar que nunca más volveré a montar en camello, ya veremos.

Una vez por el pueblo nubio nos llevaron a una escuela y nos sentaron a todos para darnos una clase de caligrafía Nubia. Como era de esperar Boris acabó castigado contra la pared y Esther dándolo todo por sacar buenas notas.

La empollona

Nos dejaron bastante tiempo libre para pasear por todo el pueblo. Tampoco había mucho que hacer, comimos algo que nos dieron en una casa, compramos unas muñecas de esas que luego no sabes donde ponerlas, la mayoría de las chicas se hicieron un tatuaje de henna, vimos unos cocodrilos en jaulas y poco más. El pueblo está chulo pero es una excursión demasiado turística y se ve que ha perdido mucho encanto. De todos modos, como ya he dicho, sólo por el paseo en el barco hasta llegar hasta el pueblo merece la pena.

Vista del Pueblo Nubio

A la vuelta paramos para que quien quisiera se pudiera pegar un baño en el Nilo. Mi dolor de cabeza era tal que lo único que tenía ganas era de estar a la sombra en una zona del barco.

Por fin llegamos a la motonave, comimos y me tomé un Ibuprofeno. Este consiguió calmar mi dolor de cabeza pero a continuación empecé a irme por la pata de abajo, algo que me duró durante todo el viaje y un par de semanas ya en España, me quedé fino fino.

Por la tarde volábamos hasta el Cairo, así que nos llevaron hasta el aeropuerto en autobús, que está muy cerquita de la ciudad. Allí volví a ir al baño nada más llegar y nos reencontramos con un hombre de unos cincuenta y tantos con aires de hippy retirado que habíamos conocido durante el viaje de ida. Es el típico hombre que le gusta ir de experimentado viajero y que cuenta batallitas a modo de clase maestra. Pues nada, hicimos como si escuchábamos y al avión.

De nuevo tuve suerte y conseguí ponerme en los asientos de emergencia, que maravilla. Me acabé Héroes, es increíble que lo dejen así pero en fin.

Al llegar al Cairo tuvimos que esperar bastante tiempo, no se supo porque, ni a quién. Por fin subimos al autobús donde un nuevo guía nos esperaba y nos iba a llevar al hotel y a contarnos alguna cosilla del Cairo.

Nuestra mística preferida le lanzó al nuevo guía, de cuyo nombre no logro acordarme, una miradita de las suyas. Bigotitos estaba olvidado.

Al llegar al hotel la expectación era máxima después de la decepción de la motonave, la entrada y las zonas comunes estaban muy bien.

A todo esto apareció una maleta rota de una pareja bastante singular compuesto por un hombrecillo delgadísimo y unas pintas que ni os cuento y su mujer, una rumana gordeta que no pegaban ni con cola y que estaban de viaje de novios. El hombre se pegó todo el viaje intentando juntarse con alguien pero su pesadez no pasó inadvertida por nadie.

Al fin llegamos a las habitaciones y bueno, muy normales. No tan malas como decía Esther pero muy muy mejorables.

Esa noche cenamos en un en teoría italiano de dentro del hotel. Esto si que fue una mierda. No había la mitad de las cosas que pedimos y tardaron algo más de una hora en servirnos. No volvimos más.

Ese día decidimos Boris, María, Loida, Aber, Esther y yo no comprar las excursiones opcionales y hacerlas por libre, Loli y David si que las compraron, con lo que ya no nos vimos tanto. Como siempre pasa acabamos viendo más cosas nosotros que ellos y por la mitad de precio, aunque también digo que lo otro es más cómodo. Para gustos los colores.

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En una maravilla del mundo antiguo

DIA 6: PIRAMIDES DE GUIZA – ESFINGE – HOTEL – PIRAMIDES DE GUIZA POR LA NOCHE – BUDDHA-BAR

Nos levantamos algo más tarde que en el crucero y fuimos a desayunar a la cafetería del hotel. Estaba bastante bien aunque no lo pude disfrutar de verdad ningún día por el tema de mis tripas.

Las visitas a las pirámides de Guiza y a la Esfinge estaban incluidas en el pack inicial de las excursiones así que Karim pasó a recogernos en el autobús y nos fuimos a ver una de las 7 maravillas del mundo antiguo, la única que ha perdurado hasta nuestros tiempos.

Sus dimensiones son impresionantes: La pirámide de Keops 146.59 m de altura, 230 m de ancho. Fue construida con unos 2.300.000 bloques de piedra, cuyo peso medio es de dos toneladas y media por bloque, aunque algunos de ellos llegan a pesar hasta las sesenta toneladas. Originalmente estaba recubierta por unos 27.000 bloques de piedra caliza blanca, pulidos, de varias toneladas cada uno. Mantuvo este aspecto hasta principios del siglo XIV, cuando un terremoto desprendió parte del revestimiento calizo.

Pirámide de Keops

La mayor es la Gran Pirámide del rey Keops (versión griega del verdadero nombre egipcio de Jufui); la mediana corresponde al rey Kefrén (o Jafra) y de un tamaño casi similar; la más pequeña es la tumba del rey Mikerinos o Menkaura.

Los reyes egipcios se autoconsideraban dioses vivientes que algún día abandonarían la Tierra para reunirse con los demás dioses, en especial con Ra, que recorría cada día el cielo en su llameante «barca de los millones de años», para después atravesar las peligrosas tinieblas del más allá por la noche. Como preparación para la otra vida, los reyes se hacían construir residencias en el límite de la meseta desértica, situadas estratégicamente entre el río, fuente de vida, y el horizonte occidental, siguiendo el ocultamiento del sol cada anochecer.

¿Cómo consiguieron los antiguos egipcios montar el inmenso entramado de bloques que componen el edificio, que ocupa una superficie de 5,3 ha y parece incorporar complicadas fórmulas matemáticas? A diferencia de lo que sucede con otros aspectos de la antigua cultura egipcia, no existen datos contemporáneos que ayuden a resolver esta interrogante.

Los arquitectos debían tener amplios conocimientos científicos, porque las medidas y las proporciones de la pirámide muestran una exactitud asombrosa. Sus cuatro caras están orientadas hacia los cuatro puntos cardinales, con un error inferior a una décima de grado. Las longitudes de la cara más larga y la más corta difieren en menos de 20 cm. El pavimento que rodea la Gran Pirámide está perfectamente nivelado. Esta precisión hubo de ser lograda con medios muy sencillos, utilizándose las posiciones del Sol y las estrellas para las alineaciones, y quizá niveles de agua para definir las horizontales. Pero el modo con que se consiguió construirla es mera conjetura.

A diferencia de las demás pirámides del antiguo Egipto, la Gran Pirámide tiene pasadizos y cámaras interiores a considerable altura. Una entrada, situada exactamente sobre el centro de la base de la cara norte, conduce a un pequeño pasadizo que desciende hasta una cámara excavada en la roca en que se asienta la pirámide.

La pirámide se compone de tres cámaras principales, dos situadas en el interior de la pirámide, actualmente denominadas Cámara del Rey y Cámara de la Reina, y una en el subsuelo, la Cámara subterránea.

El interior de la pirámide permaneció intacto durante 3.000 años. Y cuando Abdullah al Mamun y sus hombres descubrieron una entrada en el año 820 dc, encontraron que el pasaje ascendente estaba bloqueado por grandes losas de granito. Después de abrirse camino, penetraron hasta la Cámara del Rey, para encontrar el sarcófago vacío.

Hasta ahora, se ignora el objetivo de la construcción de la Gran Pirámide. Si no se trataba de una tumba destinada a alojar el cuerpo del rey Keops, ¿qué era? ¿Quién bloqueó el pasadizo, cuándo y por qué?

Al llegar compramos la entrada para poder entrar dentro de una pirámide, la cual sería la de Mikerinos, la más pequeña. La verdad es que te quedas con la boca abierta cuando llegas y miras para arriba, aunque he de decir que todavía me las esperaba más grandes e impactantes. Imagino que será por todo lo que la gente me había dicho, estas cosas pasan. De todos modos la imagen de las tres pirámides es una pasada. Conforme te vas acercando y ves el tamaño real de las rocas todavía alucinas más, y ya si piensas en los tiempos en las que las construyeron y los medios que disponían no entiendes nada.

Estuvimos un ratillo debajo de la pirámide de Keops y luego con el bus nos llevaron a una zona de donde se tienen unas vistas de las tres pirámides inmejorables. A mi la que más me gustó fue la pirámide de Kefren, la mediana. Además es con la que mejor te haces una verdadera idea de cómo eran pues es la mejor conservada. Allí estuvo Boris incordiando un poco a Loli con la cámara de esta a lo que esta respondió con un claro: “Te juro que no voy te voy a mandar ninguna foto que haya en mi cámara” Esta frase tuvo su jugueteo en lo que quedó de viaje.

Pirámide de Kefrén

Desde la explanada fuimos andando hasta la pirámide de Mikerinos para entrar en su interior. Esther seguía estando convencida de entrar, así que allí que fuimos con Boris, David y Abel.

Las tres Pirámides

Me esperaba más duro y claustrofóbico el pasillo que te lleva hasta dentro por los comentarios de amigos que habían estado. Dentro de la estrechez caben a la vez las personas que entran y las que salen, que no es poco. Eso si encorvado vas un rato, unos cinco minutos. A lo que llevábamos tres y medio a Esther le dio el pánico, dijo que no aguantaba más, se dio media vuelta y se puso en el carril de los que salían. Claro, que no sabía que luego había un pequeño descansillo que te permitía estar levantado. Boris creo que fue el que más lo agradeció.

En cuanto acabas el pasillo de entrada vas pasando a varias habitaciones ya si tanto esfuerzo ni tan doblado ya que tienes descansillos cada poco rato. A mi no me dijo mucho el sitio, no hay nada por las paredes, ni inscripciones ni nada. Es acojonante que hayan podido hacer eso como mausoleo pero de ver no dice mucho, al menos para mi. De todos modos nos encontramos a las místicas, solas, en una habitación vacía, descalzas, en postura yoga impragmándose de toda esa energía que dice gente que siente. Yo, desgraciadamente, no la sentí. No se como serán el resto de las pirámides, yo sólo hablo por Mikerinos.

Salimos de la pirámide en unos 25 minutos, nos reímos un rato de Esther y su deserción, aguantamos a los egipcios que nos querían vender figuritas y fuimos a disfrutar del maravilloso aire acondicionado del autobús que nos llevó hasta la Esfinge.

Yo seguía fatal de las tripas, había probado y mezclado las medicinas que me traía de España, las que me dio Karim de allí y demás pero no había manera (me duraron más de dos semanas después de haber terminado el viaje, hasta fui al médico preocupado). Tuve un momento muy malo pero afortunadamente se me pasó y pude disfrutar de la Esfinge.

La Esfinge de Gizeh es la estatua de piedra más grande del planeta, tallada en una sola pieza sobre un macizo rocoso. Mide 20 metros de alto y 57 de largo, y su rostro, de más de 4 metros de ancho, mira hacia Occidente.

Esfinge

Para hacer que pareciera aún mayor, excavaron una depresión alrededor de la base de la estatua. Las patas (garras) fueron construidas con bloques de piedra. Toda la estatua estaba pintada en épocas antiguas: rojo para la cara y el cuerpo, amarillo con rayas azules en el adorno de la cabeza. Finalmente, se construyó un templo en el frente de la estatua como un lugar donde los visitantes pudieran hacer ofrendas a la “imagen viviente” de la criatura.

Se supone que la cabeza es una representación del faraón Kefrén (2510-2485 a.C.), y el cuerpo es el de un león. Otras versiones piensan que el cuerpo es de un perro egipcio, símbolo de Anubis, que era considerado el guardián de la Duat. Fue construida durante la Cuarta Dinastía.

La cara de la esfinge fue desfigurada deliberadamente por un iconoclasta árabe en el siglo 14 A.C.

En razón del lamentable estado en que se encuentra la enigmática Esfinge de Gizeh resulta imposible determinar qué representa ni con que fin la levantaron. No hay manera de saber qué clase de rostro es el suyo y si tuvo originalmente en el lomo un par de alas, como otras esfinges de menor tamaño que no han sufrido tan bárbaras mutilaciones. Y son muchos más los misterios que encierra esta estatua monumental, única en el mundo, cuyo nombre ha venido a convertirse en sinónimo de enigma sin solución.

En la actualidad, los arqueólogos cuestionan la antigüedad que se le adjudica. Se le atribuían 4.500 años, pero hoy, a través de la técnica del identikit, ni siquiera se puede considerar que su rostro sea el de aquel faraón Kefrén que la habría mandado a construir. Hay nuevos descubrimientos que aseguran que el cuerpo de la Esfinge no fue erosionado por la arena y el viento, sino que tiene huellas de erosión producida por el agua. Pero esto resulta inexplicable, porque en el Sahara hace más de nueve mil años que no llueve en cantidad. En cambio, las pirámides cercanas sufrieron la erosión posterior del viento y la arena. Esto demostraría que la Esfinge duplica en antigüedad a las pirámides, remontándose a una época tan remota, que ningún terráqueo podría haberla construido con esa magnitud y escala. ¿Quién la construyó entonces? ¿La misma civilización que habría dejado en Marte un rostro de hombre y felino?

Nos acercamos hasta la misma Esfinge Esther y yo solos ya que los demás prefirieron quedarse por la sombra más tranquilos. María seguía bastante chunga también.

Con la Esfinge si me quedé impresionado de su tamaño, es enorme. Una pena que la cara esté tan desfigurada pero es impresionante. Debido a su estropeado aspecto uno no puede tocar la esfinge y se tiene que conformar con admirarla desde unos poquitos metros. Me vino un joven egipcio que vio como intentaba hacer la típica foto dándole un beso a la Esfinge (he de confesar que me encantan estas fotos) y me llevó justo a los sitios de donde la foto era mejor y siguiendo las indicaciones nos hizo varias fotos a Esther y a mí en diferentes poses.

Esfinge de Kefrén??

De la Esfinge vuelta al hotel. Estaba la visita opcional de ir a mirar cómo se hacen joyas y comprar si se quería pero algunos nos volvimos al hotel. Loli aprovechó y se quedó para comprar los encargos que tenía…y algún que otro caprichito.

Ya en el hotel María y yo nos quedamos malos en nuestras distintas habitaciones mientras Boris Abel, Loida y Esther se fueron a comer comida basura excelente. Mi envidia era de la mala, yo seguía con mi mierda de suero. Aquí conocieron a Said, el taxista, con el que negociaron ya precio para la tarde/noche (12 euros) y para el día siguiente (25€ todo el día).

Descansé bastante y me vino fenomenal para luego, me encontré mucho mejor.

Quedamos sobre las 18.30 en el hall del hotel, ya sin Loli y David que iban con las excursiones. Fuera nos estaba esperando Said y Ali, otro taxista, para llevarnos a donde les dijéramos. Fuimos primero, y de nuevo, a las pirámides, pues había leído que hay un espectáculo de luces que era muy chulo.

Según vi por Internet, desde la terraza de un Pizza Hut muy cercano se podía ver gratis el espectáculo y con unas vistas inmejorables. Encontramos rápido la pizzería pero cuando fuimos a la terraza vimos como habían unos focos que te deslumbraban totalmente y no se veía nada. Y es que parece ser que los de las pirámides también leen los foros…

Así que pagamos la entrada. Nos aconsejaron que fuéramos mejor a la siguiente sesión, que era en castellano. Les preguntamos a los de la entrada si se podía entrar comida y nos dijeron que si con lo que volvimos al Pizza Hut, compramos unas pizzas, yo fui al baño again, y ya harto me pillé unos espaguettos que me supieron a gloria (por supuesto pasaron su factura correspondiente pero que me quiten lo bailao).

Y con la comida a cuestas (no nos daba tiempo a comerla en la pizzería) fuimos al espectáculo nocturno. Nos acomodamos en las sillas de la parte de atrás y vimos, con un pelín de decepción el espectáculo. He de decir que lo volvería a ver pero esperaba mejores efectos con la iluminación y una historia algo más amena, que fue un tostón.

Nos entretuvimos bastante con Boris que estuvo jugando con la cámara, un mechero y las lucecitas del móvil hasta conseguir una iluminación perfecta. Nos reímos bastante, excepto cuando a Boris se le cayó mi cámara que ya no me hizo tanta gracia. Ya digo que para mi merece la pena, lo que no hay que hacer es esperar demasiado pero bonito es.

Espéctaculo de las Pirámides por la noche

A la hora indicada estaban los dos taxis esperándonos en el lugar acordado para llevarnos al Buddha-Bar.

Es de la misma cadena que los Buddha que puedes encontrar en las grandes capitales como Madrid, París o Londres. Había leído que el sitio era muy chulo así que decidimos ir a tomarnos algo. Se encuentra en el Hotel Sofitel, en pleno corazón del Cairo, en una zona donde está la parte más moderna y rica de la ciudad, de hecho cuando nos acercábamos con el taxi ya veíamos que el nivel subía considerablemente.

La verdad es que las pintas con las que íbamos no eran las mejores para ir a un sitio de estos (pantalones cortos y chancletas, vamos) pero es que el calor que hacía invitaba a eso. El caso es que cuando llegamos a la puerta nos preguntaron si íbamos a cenar o a tomar algo. De momento ningún problema.

Como queríamos tomar una copa nos subieron a la parte de arriba. El sitio es súper chulo, del mismo rollo de decoración que los demás Buddha de la cadena, nos encantó a todos, mucho nivel.

De repente nos viene el que creíamos que era el camarero y enseguida le empezamos a decir lo que queríamos. Pero el nos corta nos da la bienvenida, nos dice que es el encargado y nos explica que por normal tal y como íbamos vestidos (sobre todo yo) no dejan entrar en el bar pero que como ya estábamos dentro y nadie nos había dicho nada pues que nos pusiéramos cómodos y tomáramos lo que quisiéramos.

Pedimos cada uno lo que nos apeteció. Yo me tuve que conformar con un refresco de limón (las tripas seguían ahí). Boris siguió jugando con la cámara intentando hacer, sin mucho éxito, fotos con efectos. Entre tanto juego no se quien (me suena que Boris) tiró parte de lo que le quedaba de bebida por la mesa y por el suelo. Es increíble lo que cabía en esos vasos porque por más que intentábamos limpiarlo con servilletas nunca acabábamos. Y claro después de la mini bronca que nos habían echado cualquiera se atrevía a pedir una bayeta… Nos descojonamos un montón

El caso es que pagamos y con mucho disimulo nos fuimos pitando antes de que vieran el estropicio que les habíamos dejado.

Los taxistas nos esperaban ya fuera. Nos llevaron al hotel y quedamos con ellos para la mañana siguiente.

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Del cristianismo al islam

DIA 7: BARRIO COPTO (IGLESIA COLGANTE – IGLESIA DE SAN SERGIO – IGLESIA DE SAN JORGE) – MEZQUITA DE AMR IBN AL AS – CIUDAD DE LOS MUERTOS (MAUSOLEO DE LA FAMILIA DE MOHAMED ALI) – MEZQUITA DEL SULTAN HASSAN – MEZQUITA DE ALABASTRO – RESTAURANTE FELFELA – HOTEL – GRAN KHALILI – MC DONALDS

Comenzamos el día madrugando un pelín para ver si nos cundía porque teníamos pensado ver bastantes cosas, así que poco más de las 8.00 estábamos desayunando. Yo me la jugué más que otros días comiendo cosas que no debía. Cuando vino Boris lo hizo solo ya que María se encontraba muy mal y decidió quedarse en el hotel al menos durante la mañana. Boris tras dudar algo se quedó también con ella, así que esa mañana nos fuimos solos Loida, Abel, Esther y yo.

A lo que salimos a coger el taxi nos estaban esperando los dos taxistas tal y como habíamos quedado. La decepción de Alí al decirle que no necesitábamos más que uno… Bueno al día siguiente estuvimos con él otra vez.

Nuestra primera visita fue al Barrio Copto, el barrio cristiano del Cairo. Para entrar tuvimos que pasar por un control donde nos miraron la mochila que llevaba y pasamos por un antimetales, de hace tres siglos, eso si.

El Barrio Copto fue el lugar en el que se fueron asentando los cristianos que fueron llegando a esta ciudad durante los primeros siglos de expansión de esta nueva religión, sobre todo a partir del siglo IV.

Nos pareció un barrio muy tranquilo, con poquita gente, callejuelas estrechas con muchísimo encanto y una gran cantidad de iglesias de inmensa belleza, y eso que muchas fueron destruidas. En el Barrio Copto podemos encontrar el Museo Copto, la Iglesia Colgante, el Monasterio e Iglesia de San Jorge, la Sinagoga de Ben Ezra (la más antigua de Egipto), la Iglesia de Santa Bárbara, la Iglesia de San Sergio (construida sobre una cueva).

Sin duda la Iglesia más impresionante es la Iglesia Colgante. Toma su nombre del hecho de que está construida en la cima de la torre sur de la fortaleza de Babilonia. Se estima que data sobre el año 690. El nivel del suelo ha subido 6 metros desde la época romana, de modo que la torre está en su mayor parte enterrada, por lo que no se aprecia tanto la posición elevada de la iglesia. Hay que subir 29 escalones para entrar en ella.

Iglesia Colgante

El interior de la Iglesia destaca por sus altas columnas de mármol blanco, entre las cuales contrasta una que fue hecha en basalto negro. Los capiteles corintios de las columnas hacen pensar que pertenecen a edificios más antiguos.

Está perfecta en cuanto a construcción y el blanco de la fachada brilla. Me pareció una pasada, de las iglesias que más me han gustado. El que esté en alto le da un encanto especial.

Cuando entramos dentro estaban en misa, es muy curioso como la decoración del interior es totalmente distinta a las iglesias de Europa, la cultura árabe está muy presente, como es normal. Echamos un vistazo rápido y nos fuimos hacia la Iglesia de San Sergio.

Esta tiene forma de basílica, con capiteles corintios de mármol, granito y roseta. La decoración consta de escenas en las que figura Cristo, con ángeles y apóstoles. La artesanía en madera en la parte central del iconostasio se remonta a la época del Sultán Qaytbay en el siglo XV.

De especial interés en la iglesia basilical es el estilo de la arquitectura con un altar iconostasio de madera, tres santuarios y la Cripta de la Virgen por detrás. Pero la parte más importante de la Iglesia es la caverna en la que la Sagrada Familia encontró refugio durante su viaje a Egipto.

Estuvimos dando una vuelta mirando alguna Iglesia más del Barrio Copto y ya nos pusimos a callejear sin ningún rumbo por sus encantadoras callejuelas estrechas empapándonos del ambiente maravilloso.  

Tiendas en las calles del Barrio Copto

Cambiamos radicalmente de cultura a escasos cien metros y salimos del Barrio Copto para ver la Mezquita de Amr Ibn al As.

Es la mezquita más antigua en Egipto y en África (año 641). Se encuentra ubicada en la zona de El Fustat. Su nombre se debe al General Amr Ibn el-As.

Alberga la más antigua universidad islámica (es una Madraza) donde se continúa impartiendo su mensaje de la misma forma que se hacía hace unos 900 años. Es espaciosa, sencilla y en su arquitectura es obvio que están representadas varias eras. Ha sido tantas veces reconstruida que es imposible saber su aspecto inicial.
 
Tuvimos suerte de que no estaban rezando y pudimos entrar a verla. A Esther y a Loida les hicieron taparse la cabeza y a todos descalzarnos. Nos gustó bastante la mezquita, aunque se nota que ha sido reconstruida sigue manteniendo el encanto.

 

Mezquita de Amr Ibn Al As. Interior

 

Al salir nos estaba esperando el taxista para llevarnos a donde quisiéramos. Le dijimos más o menos los sitios que queríamos ver durante el día y nos aconsejó que fuéramos también a la Ciudad de los Muertos.

Era un sitio que quería ir pero había leído por Internet que era algo peligroso y lo había descartado, pero el taxista nos dijo que no había problema, que él nos llevaba y que no había nada por lo que temer.

Fue la mejor decisión del viaje pues nos pareció increíble el sitio. Lo mejor que vimos ese día sin duda. Del tema seguridad sólo puedo decir que lo que nosotros vimos parecía muy tranquilo. No sé si habrá sitios peligrosos pero nosotros lo que vimos en el taxi no nos lo pareció.

Es un cementerio (Al Qarafa) de cuatro millas que parece una ciudad dentro del mismo Cairo. Es cierto que ves a gente viviendo en las tumbas de los muertos, conviven con ellos desde hace muchos años y está regulado entre la misma gente que vive allí, de hecho se han construido mini chabolas dentro de ellas. Es un sitio imprescindible de ver, distinto a todo lo que había visto anteriormente. Resulta chocante que sea uno de los sitios con menos caos de toda la ciudad.

En la excursión que se contrata con agencia no te dejan ni bajar del autobús, para mí la opción de hacerlo con un taxista me parece más acertada.

El taxista nos bajó en el Mausoleo familiar de Mohamed Ali, dentro del mismo cementerio.

Se encuentran las tumbas de casi toda la dinastía, con esposas, hijos y sirvientes de la familia, todos enterrados muy próximos el uno junto al otro. Desde la entrada se pasa a lo largo de un pasillo cubierto con columnas a ambos lados. Hay siete cúpulas en todo el complejo y el Hila islámico, o luna creciente, encima de cada una de ellas alineándose mirando a la Meca. Las cúpulas, en la azotea, ofrecen vistas espléndidas de la Ciudad de los Muertos.

En el interior hay arañas y suciedad por todas las partes. Las tumbas de mármol son lujosas y están ricamente adornadas con flores talladas e inscripciones en árabe, turco y persa.

La visita fue de lo más curiosa. La entrada costaba 20 libras por persona. Le doy al de la entrada 100 libras y me dice que no lleva cambios!!! Pero si me tiene que dar 20 libras que es lo que cuesta la entrada como no va a tener cambios… Que a la salida me da el cambio me dice.

No había prácticamente nadie en el complejo. Cuando entramos en la primera sala y estábamos viendo la gran cantidad de tumbas que había un grito de Allāāāāāāāāā nos pega un susto de muerte, el eco que había ayudo bastante. Nos damos la vuelta y vemos que hay un hombrecillo por ahí pero no le damos más importancia, pensamos que estaba rezando. Vamos viendo más salas y el mismo hombre nos va siguiendo volviendo a gritar de vez en cuando a Alá, pero ya sin susto.

De buenas a primeras se nos pega a nosotros y en un castellano muy decente nos empieza a hacer de guía y nos dice que le sigamos. Titubeamos un momento pero acabamos siguiéndole. No pudimos haber tomado una decisión mejor. Nos empezó a explicar un poco la historia del sitio y de buenas a primeras saca unas llaves y abre una puerta y nos sube a la zona donde están todas las cúpulas y desde donde hay unas vistas espectaculares de todo el cementerio. Encima el tío se sabe los ángulos de donde hacer fotos chulas y se presta de fotógrafo. Que tío. Demasie.

Mausoleo familiar de Mohamed Ali

Después de esto bajamos ya abajo y sin que nos pidiera nada le dimos las 20 libras que nos habían sobrado de la entrada y que después de los que vivimos está claro que el tema de no tener cambio es precisamente para que se lo dejes de propina.

A la salida nos estaba esperando Said para llevarnos a nuestra próxima parada, la Mezquita del Sultán Hassan. Antes en la misma Ciudad de los Muertos pasamos por un mercado donde vendían de todo, animales incluidos. Una pasada.

En pocos minutos llegamos a la Mezquita del Sultan Hassan que está justo enfrente de la Ciudadela.

Esta mezquita está considerada como la pieza maestra de la arquitectura mameluca del Cairo.

Tiene unas dimensiones de 150 metros de largo con 68 metros de alto. En muchas de las paredes se pueden ver inscripciones del libro del Corán.
 
La mezquita cuenta con muros de 38 metros de altura que han servido de fortificación en varias ocasiones y un alminar de 80 metros de alto, pero su elemento más impresionante es su portal de entrada. Una vez dentro dispone de una sala central en la que se ha colocado una fuente para lavarse antes de empezar a orar y cuatro grandes iwans o salas porticadas donde se podía enseñar el Corán.

Mezquita del Sultán Hassan

El Sultán Hassan fue Gobernante de Egipto en dos ocasiones, en la primera, con tan solo 13 años fue destronado rápidamente por funcionarios cercanos. En 1356 volvió al poder iniciando la construcción de esta mezquita. Cinco años después de empezadas las obras un minarete se derrumbó causando la muerte a unas 3000 personas. Este acontecimiento fue tomado como de mal augurio y poco después, en 1361, el Sultán fue asesinado, no pudiendo ver su obra terminada. Dos años después fue concluida la obra.

Está bastante bien, la entrada es impresionante y las dimensiones de toda la mezquita enormes. Entramos dentro y después de más o menos una horilla nos dirigimos andando hacia la Ciudadela.

Era al mediodía y hacía ya bastante calor así que la ligera subida que tuvimos que hacer hasta llegar a la entrada se nos hizo durilla.

Para proteger la ciudad, Saladino mandó la construcción de una ciudadela en la cima de la colina Muzzatan que sirviera como fortaleza de la residencia real. La construcción comenzó en 1176 y se demolieron mezquitas y tumbas fatimíes.

Cada 100 metros se construyeron torres con comunicación con las murallas. Las dos más importantes son Borg Al Ramía y Borg Al Hattad.

En el interior de la ciudadela podemos disfrutar de hermosas mezquitas, siendo las más importantes la Mezquita del Sultán Hassan, en la ladera occidental, y la Mezquita de Alabastro o Mohamed Alí.

Entramos y fuimos directos a la Mezquita de Alabastro. Nos sentamos justo delante de ella aprovechando para descansar y para disfrutar las vistas que desde allí hay de toda la ciudad.

La mezquita recuerda algo a las de Estambul, sobre todo por dentro que es muy parecida a la Mezquita Azul.

Es la Mezquita más importante de El Cairo. Está enteramente recubierta de alabastro. En el medio del patio aporticado se encuentra la fuente de abluciones lujosamente decorada con hermosas formas de hojas a ambos lados, tiene una pequeña torre cuadrada sobre la que hay un reloj, regalo de Luis-Felipe en 1.846.

Desde el exterior, la Mezquita de Mohammed Ali se distingue por su cúpula central, que está rodeada por cuatro pequeñas cúpulas. Estos domos con su estilo imperial turco están magníficamente decorados por dentro con grandes medallones que representan el nombre de Dios, el Profeta, y los califas ortodoxos. La cúpula central, además de algunas otras partes del edificio sufrió algunas grietas, por lo que el edificio fue restaurado en el siglo 19. Cuando estas grietas reaparecieron más tarde, la cúpula fue eliminada y reemplazada por otra bellamente decorada en la primera parte del siglo 20.

Mezquita de Mohamed Alí

Después de ponernos de nuevo las zapatillas estuvimos viendo alguna mezquita más de la Ciudadela y el famoso reloj estropeado que los franceses les dieron a cambio del famoso obelisco de la Plaza de la Concordia de París que pertenecía al Templo de Luxor.

A pesar que me gustó bastante me esperaba todavía más. Quizás el haber estado antes en Estambul me pudo influir algo pero por lo que había visto y leído esperaba más. A la salida nos cruzamos con la excursión organizada de nuestro grupo.

Como siempre a la salida nos esperaba Said dispuesto a llevarnos a comer al Restaurante Felfela. Impresionante el sitio, súper bonito, la comida buenísima, el precio muy asequible…todo perfecto. Abel y yo forzamos a pesar de no tener el estómago muy en forma pero es que tenía todo una pinta…

Restaurante Felfela

Después de comer nos volvimos al hotel a ver si María ya se encontraba mejor y podían acompañarnos por la tarde. Cuando llegamos ya estaba algo mejor y apta para ir al Gran Khalili. Aprovechamos también para dormir una mini siesta y estar un rato en la piscina antes de salir.

Piscina del hotel

Cogimos dos taxis, Said y otro que no parecía un poco antipático y que luego lo corroboró. Pactamos precio y nos llevaron al Gran Khalili.

Es uno de los mercados orientales más originales, su historia se remonta al siglo XIV. Posee un gran número de tiendas que exponen colecciones magnificas de joyas de oro y productos de plata, madera, marfil, pieles cobres, vestidos bordados, especies y toda la riqueza oriental de esencias, goza de edificios, callejones, arcos, portales de muy alto nivel arquitectónico que lo ha convertido en un verdadero museo islámico.

Calle del Gran Khalili

A pesar de que se trata de una visita obligada a hacer en El Cairo se puede comprar prácticamente todo lo que hay en el bazar en cualquier sitio turístico de Egipto. Merece la pena ir para ver el ambiente, pero vamos tampoco es nada distinto que en otros bazares.

Para los españoles que se agobian de tanta gente y regateo, está la famosísima tienda de Jordi, un egipcio que vivió en España, que tiene tres tiendas en las que vende prácticamente todo lo que hay en el bazar, y los precios que pone son los finales, sin regateo. La gente del mercado le tiene mucha manía pero la verdad es que es una gozada. Nada más llegar nos invitó a una cocacola, no te agobian, te dejan tranquilo, hablan español… Aunque, evidentemente, se pierde parte del encanto del viaje que incluye el regateo.

Estuvimos tres horillas en el bazar pero tampoco compramos ninguno mucho…nos faltaba Loli!!!

Luego dimos algo de vuelta hasta llegar al taxi porque había calles cortadas y a lo que llegamos estaba el taxista nuevo muy cabreado porque decía que habíamos estado más tiempo del pactado, bla bla bla, quería más pasta, vamos. En una de estas se baja del taxi y viene hacia el mío gritando intentando intimidar. Yo que estaba más cabreado que un mono me bajé del coche y casi cabeza con cabeza nos pusimos a gritarnos, cada uno en su idioma, hasta que me cansé de hacer el subnormal y me metí al taxi.

Teníamos pensado cenar en el Mc Donalds pero como el taxista estaba enfadado cogimos la comida para llevar. Nos regalaron los típicos juguetes que salen con los Happy Meal y se los dimos a Said para que se los llevara a sus hijos, que eran cuatro. Cuando finalmente llegamos al hotel les dimos a los taxistas algo más de lo acordado (no lo que pedían) tras hablarlo entre nosotros.

Nos fuimos a cenar a la habitación de Loida y Abel con más hambre que un demonio tras haber estado oliendo todo el camino la comida del Mc. Estuvo muy bien la cena, pero claro con esa compañía cualquier cosa hubiera estado genial!!

Esa noche tuvimos una guerra con los mosquitos. Nos susurraban sutilmente advirtiéndonos de lo que nos iba a esperar. Confieso que me volví un poco loco (eran las 3 de la mañana) y encendí la luz y fui matando uno a uno sin importarme el tiempo. A las 3.45 estaba en la cama con mi deber cumplido. Al día siguiente pillamos un Kill Paff que nos dieron sin rechistar y…adiós a los mosquitos!!!

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Despedida de Egipto y de nuevos amigos

DIA 8: MUSEO EGIPCIO – TORRE DEL CAIRO – CENTRO COMERCIAL – AEROPUERTO EL CAIRO – AEROPUERTO BARAJAS – HOTEL BARAJAS

El último día en Egipto había llegado. Nos parecía que habíamos estado un mes. Como en la casa de gran hermano la vida en Egipto se vive muy intensamente.

Al ver España ya cerca los enfermos decidimos desayunar en condiciones y olvidarnos de nuestros dolores. Los medicamentos egipcios y españoles, mezclados todos ellos, no habían hecho el efecto esperado pero bueno era nuestro último día y… oye, morir matando.

Habíamos quedado con nuestros dos taxistas favoritos, Said y Ali, que después del experimento del día anterior no queríamos sobresaltos.

Fuimos en primer lugar al Museo Egipcio, de camino a él comprobamos de nuevo el tremendo caos de El Cairo, su espectacular tráfico, su ausencia de señales, el continuo sonido del claxon, la valentía que demuestra la gente en cada cruce… Boris quiso inmortalizar el momento y grabó un par de vídeos.

Al llegar al Museo nos quedamos sorprendidos de la gente que había por fuera, pero una vez que entramos dentro fue una batalla. Antes, nada más comprar las entradas, se nos acercó un hombre ofreciéndose a hacernos de guía en español. Tras regatear el precio decidimos contratarlo, y menos mal porque de no haberlo hecho no nos hubiéramos enterado de nada. O se es una persona que ha estudiado arte egipcio o es imprescindible el ir con un guía, además sale muy barato. Sería una pena no disfrutar este museo que a pesar de los robos de los ingleses, franceses y compañía es una auténtica pasada.

En 1878, el contenido del museo de Boulaq se trasladó al palacio de Giza del Gobernador Ismael Pasha, el gobernador del País. La colección quedó ahí hasta que el actual museo fue inaugurado en 1902.

Desde 1922 el museo experimentó un espectacular crecimiento al ser incrementados sus fondos con el gran tesoro de Tutankamón, de más de tres mil quinientas piezas, descubierto por los ingleses Howard Carter y Lord Carnarvon en la tumba del faraón, en el valle de los Reyes, frente a Luxor.

El actual edificio fue diseñado por el arquitecto francés, Marcel Dourgrion, en un estilo neoclassicó, pensando que sería el más adecuado para su contenido. Dos de la plantas del museo son dedicados a la exposición al público y aulas de estudios, en las cuales se exhiben más de 120.000 piezas de las distintas épocas del Antiguo Egipto, ordenadas cronológicamente según el sentido de las agujas del reloj.

Museo Egipto en el Cairo

En la planta baja se encuentra una amplia colección de papiros y monedas utilizadas en el mundo antiguo. Los numerosos papiros son generalmente pequeños fragmentos, debido a su deterioro en los últimos dos milenios. Están escritos en varios idiomas, griego, latín, árabe, egipcio antiguo y en escritura de jeroglíficos.

También en la planta baja hay objetos de los Imperios Antiguo, Medio y Nuevo, e incluyen estatuas, pinturas, y sarcófagos. Entre ellos hay objetos encontrados en las tumbas de varios faraones, así como otros muchos encontrados en el Valle de los Reyes.

En el piso superior se encuentra el tesoro de Tutankamón y la exposición continúa siguiendo un orden cronológico con objetos de las últimas dinastías, entre ellos los de las dinastías XXI y XXII de Tanis, incluida la máscara de oro del faraón Psusennes I. La colección acaba con la muestra de varias piezas del periodo romano, como un mosaico con la cabeza de Medusa.

Todavía hay un gran número de objetos en el almacén, situado en los sótanos del museo que no se han documentado, incluidos los procedentes de alrededor de 600 tumbas, cuyo inventario tendrá una duración de años.

El museo se encuentra en la Plaza El Tahrir, en pleno centro de El Cairo, y abre sus puertas desde las 9 de la mañana hasta las 4 de la tarde. Los viernes cierra a las 2 de la tarde y durante el mes del ayuno musulmán, El Ramadan, cierra a las 3 de la Tarde.

Para fotografiar sin flash o filmar con cámara de video, hay que sacar un ticket, y para fotografiar con flash, hay que solicitar un permiso especial. Me dio rabia no poder sacar fotos pero es lo que hay.

El museo no es tan grande como puedan ser el Louvre o el British, y las piezas están bastante amontonadas. Piezas que en cualquier otro museo serían la leche están por ahí, en cualquier sala, o en el sótano, como si nada. Nos dijeron que están construyendo otro museo mucho más grande por la zona de las pirámides donde exponer mejor y más ordenadamente todas las piezas.

Lo que más nos gustó fue la primera planta, la zona del tesoro de Tutankamon. Es impresionante que se encontrara tanta cantidad de oro en su tumba, de hecho este faraón es tan conocido por la gran cantidad de tesoros que se encontraron su tumba más que por la importancia de su reinado. Fue la única tumba que sus tesoros no fueron robados por los saqueadores.

Ya fuera del museo cruzamos andando un puente del Nilo para llegar hasta la Torre del Cairo, que está bastante cerca del museo.

Nos jugamos un par de veces más la vida en los cruces y en unos 20 minutos ya estábamos en la Torre. No es que sea una visita obligatoria en el Cairo pero las vistas desde arriba si merecen la pena. Por fuera la torre… pues bueno, está bien pero tampoco te deja con la boca abierta. Pagamos la entrada correspondiente y subimos arriba. Vimos también un restaurante giratorio que hay en la penúltima planta y que aparte de las espectaculares vistas, que no es poco, es bastante normalucho, hasta algo antiguo.

Tower of Cairo

Una vez arriba te das cuenta que ha merecido la pena subir. Se pueden ver las pirámides si el día lo permite, que no fue el caso, el curso del Nilo, la Opera, la Ciudadela, numerosas mezquitas, y una buena panorámica de toda la ciudad.

El Cairo desde la Torre del Cairo

Situada en la isla de Gezira es la Torre de Oriente Medio y Africa más alta con sus 187 metros. Es 43 metros más alta que la Gran Pirámide de Giza. La torre fue acabada en 1961 bajo la dirección de Naum Chebib.

Decididos a no perder la dimensión dual del Cairo, los arquitectos de la Torre del Cairo utilizaron para su edificación el material más preciado por los antiguos constructores egipcios: la piedra de granito. El aspecto exterior de la torre es inconfundible: se trata de un entramado de rejas que conforman un tubo que se abre ligeramente en su parte superior.

Fue nuestra última visita turística que hicimos en el viaje. Después de esto los taxistas nos llevaron a un centro comercial a comer. Lo más chocante de éste fue ver una fotografía gigante de Norma Duval en un Punto Roma, lo demás pues bastante parecido a lo que te puedes encontrar en cualquier parte del mundo, Zaras, Carrefour, Mc Donalds, KFC, Starbucks.

Comimos en un Mc Donalds, bueno comieron ya que fue llegar al Centro Comercial con más hambre que un diablo e irme inmediatamente al baño. Que horror.

De aquí nos fuimos ya para el hotel donde nos despedimos de nuestros queridos taxistas. Poco más tarde nos recogieron en autobús y nos llevaron al aeropuerto.

Despedida de "nuestros" taxistas

Había bastante gente en el aeropuerto y la fila iba despacio. De todos modos se nos pasó rápido porque comenzó a circular el rumor de que la mística había pasado la noche con el guía del autobús. Creo que recordar que Boris se gustó con el chascarrillo.

El vuelo fue normal, esta vez no pudimos elegir salida de emergencia pero bueno estuvimos entretenidos pasándonos fotos, direcciones de correo, teléfonos y estas cosas que se hacen al final de los viajes, en Zaragoza tienes una casa…

Llegamos a Madrid de madrugada, tras las pertinentes despedidas nos vinieron a recoger al aeropuerto el servicio de transporte del Hotel de Barajas, el Täch, que habíamos contratado para pasar esa noche en Barajas. Un tres estrellas mucho mejor que el cinco estrellas del Cairo y muy baratillo (unos 55 euros).

Como anécdota final Esther al día siguiente se dejo en la recepción del hotel el papiro que nos habíamos comprado en Aswan. Menos mal que el autobús del hotel que venía al aeropuerto cada hora lo hizo antes que nosotros nos marcháramos a Zaragoza.

El increíble e inolvidable viaje a Egipto había terminado.

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Buona sera Elisa!!!

Después de casi un año sin salir de España volvía a Italia unos cuantos años después. Fuimos a Roma, Esther por primera vez, yo repetía, aunque fue por dos buenas causas. La primera y más importante era aprovechar para ver y estar con Elisa que estaba de Erasmus y la segunda por volver a ver la maravillosa e histórica ciudad de Roma.

DIA 1: AEROPUERTO DE ZARAGOZA – AEROPUERTO CIAMPINO – CASA ELISA

Salimos el 23 de Octubre de 2010. Mi hermano nos llevó en coche hasta el aeropuerto recién sacado el carnet de conducir. Sin incidencias. Bueno Esther se quedó un poco mosca por ver que conducía bastante mejor que ella a pesar de que ésta llevaba ya más de un mes con el carnet pero bueno.

Tuvimos bastante suerte y sin hacer fila pudimos ponernos los primeros en la fila para subir al avión, con lo que pillar los asientos de emergencia de la primera fila fue tarea fácil. Salimos con algo de retraso. Para no variar las costumbres fui viendo la última temporada de Héroes. El vuelo fue bueno pero no sé porque me mareé algo.

Bajamos del avión pitando para ver si podíamos coger el autobús de Terravision que nos llevara a Termini. El autobús ya estaba en la parada y había gente haciendo fila pero tuvimos la inmensa suerte de ser las dos últimas personas en subir al autobús. Esto compensa un poco el caso contrario que nos pasó en Edimburgo el año pasado cuando fuimos los dos primeros en no subir.

Yo, que ya estaba un poco mareado, tuve que sufrir al terrible conductor de autobús durante la casi una hora que tardamos en llegar. Tras unos pequeños errores de logística con Elisa por fin nos encontró en la Estación de Termini. Allí cogimos el metro hasta Pyramid, en el barrio de Ostiense, y de allí hasta casa de Elisa y Miriam (para que veas que te nombro…) poco más de cinco minutos a pie.

Al llegar al piso presentación de Miriam (otra vez nombrada) y de Jose que andaba de visita también. Dejada de maletas, visita de la casa, imagino que al baño y a cenar que teníamos la cena en la mesa, que gusto!!

Habíamos pensado el ir a dar una vuelta por la noche pero se hizo muy tarde y nos dio pereza. Además las chicas Erasmus parece que habían tenido jarana la noche anterior… Elisa más que Miriam, como quedó más que claro a lo largo del viaje ;- )

Esther y yo dormiríamos en una cama hinchable restform en la habitación de Elisa. Parecía que no iba a ver problemas pero una vez que nos echamos los dos a la cama nos fuimos hacia el centro sin que tuviera posibilidad alguna de luchar contra la fuerza de la gravedad.

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De turismo con una “cansada”

DIA 2: CIRCO MASSIMO – BOCA DE VERITÁ – TEATRO MARCELO – PALACIO DE LA PATRIA ITALIANA – COLUMNA Y FORO DE TRAJANO – PANTHEON – SAN IGNACIO DE LOYOLA – FONTANA DE TREVI – SIESTA – SAN PAOLO – ISLA TIBERINA – TRASTEVERE – SANTA MARIA EN TRASTEVERE

Para no repetirme en las explicaciones de los monumentos sólo describiré la de los sitios en los que no estuve en mi anterior viaje a Roma y que, por consiguiente, no están en los post de mi anterior viaje a Roma.

El plan era levantarnos a las 08.30 de la mañana para aprovechar bien el día. Yo, para  o romper la tradición, a las 07.30 ya estaba por la cocina fregando los platos de la cena y metiéndome en Internet en el ordenador de Elisa.

Cuando fueron ya las 08.30 entré a despertar a Esther y a Elisa, que nos acompañaría en este día. Esther a regañadientes se fue despertando pero a Elisa todavía le quedaba sueño por recuperar de ese día suelto, en el que salió por casualidad…, y la cara de incredulidad que ponía cada vez que miraba la hora era digna de estudio.

Sobre las 09.30 salimos de casa hacia el metro para llegar hasta Circo Massimo. Y mi opinión al llegar y la de Esther fue la misma, truñazo. Tendrá todo el valor histórico que quieras pero valor visual muy poco y encima estaba en obras.

De ahí fuimos andando a la Boca de Verita, famosa sobre todo por la película Big. Nos hicimos las fotos de rigor tras esperar algo de fila y subimos por la calle hasta llegar al Teatro Marcelo, que pese a no ser tan famoso como otros monumentos a mi me parece muy chulete.

Subiendo un poco más por la misma calle llegamos a la Piazza Venezia donde se levanta majestuoso el Palacio de la Patria Italiana o Palacio de Emanuele Vitorio II. A mi es una de las cosas que más me gusta de Roma.

Palacio de Emmanuele Vittorio II

Justo al lado se encuentra la Columna y el Foro de Trajano. Aquí se produjo el primer ataque hacia mi persona en lo que a cansancio se refiere. Así que mientras yo echaba un vistazo a la Columna y al foro Esther y Elisa se sentaron a descansar…sino habíamos andado nada!!!

A continuación seguimos andando hasta el Pantheon. Poco antes de llegar nos paramos a tomar el primero de los buenísimos cafés de Roma (aunque los de Milán están mejor). Fue café Illy y estaba muy bueno (en España también hay de esta marca pero no sabe igual).

Por fin llegamos al Pantheon, pero por la zona que no impresiona tanto y encima también estaba en obras. De igual modo es una pasada, aunque a Esther como se lo habíamos puesto tan tan pues también se esperaba algo más. Esther y Elisa entraron dentro, yo, como había mucha gente, preferí sentarme al sol en la fuente de la plaza.

El Pantheon

Cerca de la zona fuimos a una tienda de figuras de madera súper chula donde está un Pinocho a tamaño real en la entrada (aunque no se cual es el tamaño real de Pinocho pero bueno, un Pinocho grande, un Pinochazo).

Con Pinocho

Y muy cerquita también encontramos una iglesia que no había visto en mi anterior viaje a Roma y que había visto por la tele que por dentro era una pasada. La Iglesia en cuestión es San Ignacio de Loyola y tiene unas pinturas barrocas en el techo indescriptibles, nada que ver con el austero exterior.

La Iglesia es una gran sala que tiene tres capilla a cada lateral, más un crucero formando una cruz latina. Las capillas tienen todas un techo plano a excepción de las del presbiterio que son ovales. La contrafachada aparecen dos figuras alegóricas de la religión y la magnificencia que sujetan una inscripción en latín.

La bóveda de la nave central fue realizada por Andrea Pozzo. Tiene como título: El papel de San Ignacio en la expansión del nombre de Dios por el mundo. Desde Cristo surge un haz de luz que se dirige al corazón del santo, que se refleja e irradia hacia los ángulos, donde las alegorías de los continentes sirven para exaltar la transmisión de la palabra divina por medio de las misiones.

Nos quedamos un rato admirando los techos y los tres, aparte de quedarnos boquiabiertos con la profundidad que alcanzan, tuvimos que bajar la cabeza ya que nos mareábamos por la citada profundidad. Impresionante. Obligatoria su visita.

Esto es profundidad

Como todavía no era muy tarde, y estábamos cerquilla, decidimos ir hacia la Fontana de Trevi. En el camino paramos, por fin, a comprar nuestras primeras porciones de pizza.

Tengo que decir que en Italia hay dos clases o tipos de pizzas muy diferenciadas. Las que venden a pie de calle que tienen la masa más gordota y las que te dan en los restaurantes que son más parecidas a las que te dan en España en los italianos. A mi me gustan mucho más las que venden en la calle pero Esther prefiere la de los restaurantes. El caso es que comimos de las de la calle un par de porciones y estaban impresionantes. Siempre hay bastante variedad para elegir.

Llegamos a la Fontana de Trevi sobre la 13.30 y estaba a reventar de gente, así que apenas nos paramos y dijimos que volveríamos otro día con más calma que el pollo a la cerveza estaba esperando en casa de Elisa.

Cogimos el metro y en media hora estábamos en casa de Elisa. A lo que llegamos Jose y Miriam se acababan de levantar. De hecho si Jose se hubiera comprado la típica camiseta negra de “estuve en Roma y esto es lo que vi” no hubiera faltado mucho a la realidad.

Comimos el pollo a la cerveza, muy bueno, por cierto, y después nos fuimos a dormir la siesta que tanto reclamó Elisa, todavía ko.

Una vez levantados fuimos andando a ver la Basílica de San Paolo Extramuros. No está muy lejos, a unos 15 minutos y así Elisa aprovechó a enseñarnos donde estudia y el lugar de concentración nocturno de los Erasmus (se dice que le van a levantar estatua, ella lo niega).

La Basílica es una pasada, por el lado que fuimos por fuera no parecía tanto, luego cuando ya fuimos al lado de la entrada ya la panorámica cambió y nos dejó boquiabiertos, sobre todo porque es un sitio que tampoco aparece mucho en las guías y no te lo esperas. Pero si por fuera ya te quedas sorprendido cuando entras te quedas alucinado ante la magnitud, grandeza, belleza…

Basílica de San Paolo

Es la segunda Basílica más grande de Roma, después de San Pedro, se encuentra a 11 kilómetros de ésta y según la tradición es el lugar donde el apóstol Pablo fue enterrado.

Sus medidas son 131,66 metros de largo, 65 de ancho y 29,70 de alto, impresionantes.

Consta de 5 naves divididas en 80 columnas y un precioso techo artesonado. Merece la pena contemplar el friso en el que se representan todos los papas en mosaico. En 1928, fue añadido el cuadripórtico verde exterior, compuesto por 150 columnas. El claustro, por su parte, es una obra maestra del siglo XII. En él se conservan numerosos fragmentos arquitectónicos procedentes de la antigua basílica.

Interior de San Paolo

Las puertas que posee fueron hechas bajorrelieves por varios artistas reconocidos, estéticamente hermosas y sobre todo con un enorme significado. En el evangelio, Cristo se hizo llamar “la puerta” por lo que si uno entra por ella está a salvo.

Queda un poco lejos de la zona del centro, pero el metro deja muy cerca con lo que no hay excusa para no acercarse a verla.

A la salida nos tomamos unos café Nutella y una crema de café muy buenos en un puestillo que estaba cerca de la basílica. Nos sentamos a tomarlo en un banco enfrente de un parque donde Elisa siguió aprovechando para descansar mientras dilucidaba si volver a casa a echarse otra siesta y quedar para cenar con nosotros por la noche o acompañarnos. Finalmente como el autobús tardó unos 45 minutos en venir pues ya se vino con nosotros. Elisa sin pagar, por cierto. Eso si su capacidad de atención se recuperó y estuvo ojo avizor todo el trayecto en busca del revisor.

Nos bajamos cerca de la Isla Tiberina que se encuentra ubicada en el río Tíber, en el trecho en que éste atraviesa Roma, cerca de la Colina Capitolina. Es famosa debido a que albergaba al Templo de Esculapio, el dios griego de la medicina.

Posee una forma similar a la de una barca, y cuenta con algo más de 300 m. de largo y cerca de 100 de en su parte más ancha.

Isla Tiberina

La atravesamos ya de noche y pasamos a la zona del Trastevere. Como todavía era algo pronto para cenar aprovechamos y nos dimos una vueltecilla. Nos fuimos parando en los numerosos puestecillos que hay por la zona, viendo las iluminadas terrazas de los restaurantes hasta que llegamos a la Piazza de Santa María donde se encuentra la Iglesia del mismo nombre. Entramos a verla y estaban, entonces, en misa así que no estuvimos mucho.

Terraza del Trastevere

Luego fuimos paseando hasta el restaurante Carlo Menta, que había leído en Internet que calidad precio estaba muy bien. Y en efecto, comimos un par de pizzas de las que le gustaban a Esther, finitas, y un plato de pasta. Todos los platos eran muy grandes con lo que no tuvimos que comer nada más. Con bebida y todo creo que costó sobre los 25 euros, increíble.

El postre decidimos tomarlo en una de las heladerías de la zona. Nos tomamos uno cada uno, yo, para no variar, pedí un gigante, la vista es lo que tiene, y me acabé dejando algo!!, como estaría. De todos modos aunque estaba muy bueno tenía mejor pinta que sabor.

De ahí ya fuimos ya a coger el autobús que nos dejó al lado de casa y a dormir, que al día siguiente había que volver a madrugar, ya sin Elisa para su gozo.

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Nuestro día más Cristiano

DIA 3: MUSEOS DEL VATICANO – PLAZA SAN PEDRO – SALA DE LOS PAPAS – BASILICA DE SAN PEDRO – PUENTE Y CASTILLO DE SAN ANGELO – PALACIO JUSTICIA – VIA CORSO – PIAZZA POPPOLO – PIAZZA SPAGNA – VIA CONDOTTI – PIAZZA NAVONNA – CAMPO DI FIORI

Me desperté de nuevo sobre las 7.30 así que me fui a la cocina y estuve recogiendo un poco y me conecté a Internet con el ordenador de Elisa. A las 8.30 desperté a Esther, desayunamos y a las 9 y poco salimos hacia el metro para ir al Vaticano. Tardamos bastante en llegar, tanto que hicimos hambre por el camino y una vez que nos bajamos del metro camino del Vaticano nos paramos a comprar un Pannini que nos comimos por la calle.

Lo primero que teníamos pensado visitar era el Museo del Vaticano. La fila era tremenda pero aún así nos quedamos a ver como iba de rápida. Tras una hora y algo esperando vimos que había por lo menos cerca de otras tres horas de fila con lo que abortamos misión y nos dirigimos a la Plaza de San Pedro.

Fila para entrar al Museo

Aquí la fila para entrar daba la vuelta a la Plaza pero vimos que iba muy deprisa así que decidimos ponernos en ella.

A pesar de haber estado hace algunos años la Plaza no dejó de impresionarme, sobre todo la Basílica de San Pedro, es proporcional la magnitud de la misma con su belleza. Esther no podía dejar de mirarla, también le impactó muchísimo.

Basílica de San Pedro

A lo que nos dimos cuenta e hicimos algunas fotos ya estábamos a punto de entrar en la Basílica. Entramos primero a la Sala de los Papas que está en las Catacumbas de la Basílica, donde yo no había estado en mi anterior viaje.

Es un pasillo donde a los dos lados hay tumbas de los Papas más o menos ostentosas. En la que más gente hay es, como no podía ser de otra manera, en la de Juan Pablo II. Mi madre nos había hecho un encargo en forma de rezo en su tumba así que como buenos chicos obedecimos y cumplimos el recado. Esther hasta dejó una nota.

Tumba de la Sala de los Papas

Subimos a la Basílica dispuestos a subir hasta la cúpula pero la fila que había lo hacía imposible, era exagerado la gente que había por todo el Vaticano, así que nos quedamos por dentro admirando todas las obras de arte. Esther estuvo continuamente con la boca abierta, fue lo que más le gustó de todo Roma y no me extraña. No pasan más de diez metros sin que haya algo que te haga pararte, estatuas como La Piedad de Miguel Angel, los maravillosos techos, el altar, todo. Estuvimos bastante rato pues intentamos no perdernos nada.

Interior de la Basílica

 

Altar de la Basílica

Antes de irnos fuimos a cumplir otro recado, este nos lo pidió mi abuela y era comprar en la misma tienda de la Basílica unos rosarios. Nos atendió una monja bastante mayor la cual me hizo sonrojarme al decirme que tenía una sonrisa muy bonita. Creo que hasta hubo guiño.

Con un poco de pena nos fuimos alejando de la Plaza hacia el Castillo de San Angelo, antes de llegar tuvimos que parar en una farmacia ya que Esther (como en casi todos los viajes) tenía rozaduras. Y yo me pregunto, si siempre le pasa porque no se lleva tiritas?? Fácil no?? En fin.

Pasamos por el Castillo de San Angelo, que de nuevo no entré ya que nunca me lo han recomendado y cruzamos por el puente del mismo nombre viendo todas sus estatuas.

Castillo de San Angelo

Por aquel entonces ya empezábamos a tener hambre, y yo ganas de mear, pero habíamos pensado comer por el centro. Nos dimos un paseo por la ribera que hacía buen día. Pasamos enfrente del Palacio de Justicia y ya nos desviamos hacia Via Corso buscando un italiano que nos gustara.

Fue algo cansado que no encontráramos ninguno que nos convenciera. O eran muy caros, o estaban llenos o no veíamos uno en dos kilómetros… Cuando mi vejiga ya estaba a punto de explotar entramos en el primero que vimos en la misma Via Corso. Después de echar la meada más larga de la historia (casi se me queda la pizza fría) comimos varias raciones de pizzas, de las que me gustan a mí, de masa gordota, bastante buenas y muy barato. Nos vino muy bien parar porque llevábamos ya mucho rato andando y era tarde.

De ahí nos fuimos a una cafetería que tenían unos postres con una pinta brutal. Habíamos leído que si te sientas en las cafeterías es mucho más caro que si te lo tomas en la barra pero nos apetecía mucho estar tranquilos así que nos sentamos. Tomamos un café normalito y una repostería buena, sin más. Estuvimos bastante a gusto eso si. La cuenta fue casi del mismo importe que la comida.

Luego estuvimos un rato de tiendas por Vía Corso donde me calenté con unas sudaderas de Lupin III pero al final no me animé. Estábamos al lado de Piazza Poppolo así que nos acercamos a verla.

Bajamos por una paralela a Via Corso caminando hacia Piazza Spagna. Nos paramos en una tienda de outlet de grandes firmas, donde no compramos nada, a mitad de camino y en poco más de 15 minutos estábamos ya en la Piazza.

Piazza España

Con regañadientes conseguí convencer a Esther para subir todas las escaleras. Eso si, cada descansillo que había la parada era obligatoria. Estuvimos un ratillo por arriba (volviendo a descansar) y viendo las maravillosas vistas de Roma.

Lo siguiente que hicimos fue pasear por Via Condotti y contemplar las espectaculares tiendas de Prada, Gucci, Dior, Louis Vuitton, etc. Precisamente esta última tienda fue la que más nos gustó con su impresionante escalera televisión que se puede ver desde el escaparate. En casi todas las ciudades es la tienda cara que más me gusta.

Nos fuimos andando hasta la Piazza Navonna, la verdad es que con la tontería andamos bastante, a mi es la plaza que más me gusta de Roma, me parece una pasada toda la Plaza, con sus impresionantes fuentes, sobre todo la de los Cuatro Ríos de Gian Lorenzo Bernini, la iglesia de Sant’Agnese in Agone o el Palazzo Pamphili. Estuvimos un rato mirando las fuentes desde todos los lados, impresionantes, y nos fuimos hasta Campo di Fiori.

Piazza Navonna

Llegamos un poco tarde y estaban ya recogiendo todos los puestos que se ponen por la plaza. Estaba sucia de hecho estaban empezando a limpiarla.

Paseamos por las callejuelas de la zona y vimos un montón de tiendas que nos gustaron antes de cruzar al Trastevere a coger el autobús 23 para volver a casa de Eli.

Antes de subir a casa pasamos por el Carrefour a reponer alguna cosa que habíamos devorado, dígase unas galletas de chocolate exageradas, y comprar alguna cosilla para la cena.

Elisa, ya recuperada, nos estaba esperando con Miriam. Cenamos, miramos fotos y a descansar que el día había sedo intenso.

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Por el centro de Roma…de hace 2000 años

DIA 4: COLISSEO – ARCO DE CONSTANTINO – FORO ROMANO – PALATINO – PIAZZA VENEZIA – CAMPIDOGLIO – FONTANA DE TREVI – SANTA MARIA LA MAYOR – TRASTEVERE

Como de costumbre yo me levanté antes que nadie y estuve mirando en el ordenador los correos electrónicos del Dacctors, periódicos… No había dormido muy bien, estos colchones Restform…no se no se, no me acabaron de convencer…

Sobre las ocho y media levanté a Esther, nos vestimos y nos bajamos a desayunar a un bar de al lado de casa que nos había dicho Elisa.

Cuando bajamos vimos que estaba lloviendo, una faena pero bueno no por eso íbamos de dejar de ir a los sitios no??

Desayunamos un rico café y una repostería buenísima y fuimos mojándonos, tampoco mucho, hacia el metro.

Nos bajamos en el Colisseo y seguía lloviendo, fuimos hacia la enorme fila, la cual nos libramos por la tener la Roma Card. Esther se cogió una audioguía que aunque un principio me pareció una tontada luego cambié de opinión y me pareció imprescindible ya que las explicaciones son bastantes buenas, no son muy largas y se aprende bastante. Estaríamos una hora más o menos dando una vuelta por todos los pisos del Coliseo. Una pasada, tanto por fuera como por dentro.

Colisseo

 

Interior del Colisseo

Cuando salimos ya no llovía, y ya no lo hizo en todo el día. Nos hicimos unas fotos en el Arco de Constantino y de ahí fuimos hacia el Foro Romano.

Arco de Constantino

Aquí no nos cogimos audioguía y nos equivocamos. Me gustó mucho más que la otra vez que fui, que me pareció muy normalito. Lo recordaba peor conservado, pero aún te puedes hacer una idea de cómo debió de ser aquello en los tiempos en los que los Romanos dominaban el mundo.

Ya con el sol en el cielo nos paramos a descansar en un banco mientras veíamos más de dos mil años de historia, que maravilla.

Foro Romano desde Palatino

Subimos luego al Palatino, una de las siete colinas de Roma donde tenían sus palacetes muchos romanos con poder y organizaban ahí sus fiestas. No está muy bien conservado y no nos gustó demasiado pero bueno está encima del Foro, así que bueno poco cuesta ir.

Volvimos para ver más tranquilos la impresionante Piazza Venezia y muy cerquita de ahí fuimos andando a ver una espinita que tenía de mi anterior viaje a Roma que no llegamos a ver, la Loba Capitolina. Aún me costó un poco encontrarla ya que no está en la misma plaza sino que está algo escondida, costó pero la vi.

Loba Capitolina

Esther ya con un hambre atroz me hizo ir a comer. Estuvimos buscando algún italiano de los que le gustaban a ella, pero tras buscar bastante no vimos muchos y los que vimos por una cosa u otra no nos convencieron. Acabamos comiendo donde comimos por primera vez una pizza en Vía Corso, normal.

 

Al jaleo

 

Como estábamos cerquita de la Fontana de Trevi nos pasamos a ver si había menos gente y si, a pesar de que seguía habiendo gente pudimos disfrutar de la inmensidad de la fuente y nos hicimos las fotos de rigor y, por supuesto, tiramos la moneda de espaldas. La verdad es que es increíble lo grande y bonita que es, mucho más de lo que apreciamos por la tele o en fotos. Un poco antes compramos algún recuerdo en las tiendecillas que están en sus alrededores.

Fontana de Trevi

Andamos hasta la estación de metro más cercana y nos bajamos en Termini. Salimos a mirar donde estaba la parada de autobús para ir al aeropuerto. Una vez localizada fuimos a ver Santa María la Mayor. Espectacular por fuera, lástima que Esther estaba ya muy cansada y no le apeteció entrar, pero por fuera me encantó y me sorprendió mucho.

Situada en la plaza del Esquilino, Santa María Maggiore es una de las cuatro mayores basílicas de Roma. Y según la leyenda, fue la propia Virgen María, quién indicó en sueños al Papa Liberio hacia el año 356, donde ubicar la iglesia, cuando tras producirse una inusual nevada en una noche de Agosto, dijo que se consagrara ese lugar, por lo que también se la conoce como Nuestra Señora de las Nieves.

Su arquitectura presenta una fachada barroca bellamente decorada con una loggia, y cuenta con un gran campanario, que es el más alto de la ciudad, con 75 metros. Bajo su pórtico del siglo XII, se situó la estatua de bronce de Felipe IV de España, quién ejerció de mecenas de la basílica.

A la izquierda del pórtico hay una escalera que lleva a la loggia, donde se encuentran los hermosos mosaicos que se antojan imprescindibles de disfrutar. Desde la loggia se dirigieron los Papas a la multitud durante años, con su bendición urbi et orbi.

También fichamos un restaurante por si el último día llegábamos pronto y nos apetecía comer.

Cuando fuimos a pillar el metro por Termini estuve a punto de comprarme por 60 eurels unas zapas, en una de las tiendas de la estación, de Le Coq pero no había de mi número, así que, algo triste, cogimos el metro y volvimos a casa de Elisa y Miriam.

Cuando llegamos a casa no había nadie, así que Esther aprovechó para echarse una siesta y yo me puse otro ratillo con el ordenador.

Cuando volvió Elisa decidimos irnos a mirar tiendas en una zona cerquilla de casa. Fuimos Esther y yo solos y quedamos más tarde con Eli y Miriam, que se tenían que duchar y cambiar, en la misma zona para ir a cenar.

Me acabé comprando unas zapatillas y un cinturón pero en general no nos gustaron mucho la ropa de las tiendas que vimos.

Acabamos esperando a estas en un bar donde aproveché para ir al baño que a poco la palmo.

La idea era ir al Trastevere a tomar un aperitivo, cena para los españoles. Ya con estas cogimos el tranvía, subimos, bajamos (porque nos equivocamos de dirección) y volvimos a subir. He de decir que fue Miriam la responsable de tal acertada decisión, ella lo negará pero…

Fuimos a un sitio bastante majete, donde por 5 euros te daban una bebida y podías, picar para los italianos y reventar para los españoles, toda la comida que iban poniendo en la barra. Había un poquito de gente pero pudimos coger una mesa y, por supuesto cenar, que no picar.

Por supuesto esta idea en España es algo inviable y no hace falta explicar el porqué.

Llegamos a casa en bus y ahí fue donde Elisa en un gran ataque de generosidad decidió salir de marcha. Digo generosidad porque lo hizo no porque ella pensara en pasárselo bien sino porque de esta manera Esther se echaría en la cama de Elisa, yo dormiría solo en la cama hinchable y así descansaríamos los dos.

Fue tal su generosidad que se sacrificó hasta las 6.00 de la mañana. Esto es una amiga.

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Roma de día, Roma de noche

DIA 5: TERMAS DE CARACALLA – MUSEO DEL VATICANO – COLISEO DE NOCHE – PATRIA ITALIANA DE NOCHE

Era nuestro último de turismo en serio en Roma pero ya no nos quedaba mucho por ver. De hecho nos levantamos un poquito más tarde de lo habitual, bueno Esther, que yo estuve fregando platos y recogiendo la cocina.

Nuestra primera visita del día fueron las Termas de Caracalla. Fuimos andando ya que  no estaban muy lejos. El problema fue que nos equivocamos un par de veces de recorrido y tuvimos que dar toda la vuelta a las termas para llegar a la entrada. Vamos que lo que hubieran sido 20 minutos andando fue el doble.

Yo no había estado aquí así que me apetecía bastante ir. Compramos una audioguía, imprescindible de nuevo para enterarte bien de las cosas. Le doy toda la razón a Esther. Hizo un día genial así que cada vez que llegábamos a un punto de audioguía nos sentábamos al sol y escuchábamos la historia.

Construidas entre los años 212 y 216 bajo el mandato de Marco Aurelio Antonino Basiano, más conocido como el emperador Caracalla, las Termas de Caracalla fueron uno de los mayores y más espectaculares complejos termales de la antigüedad.

Las termas eran uno de los pasatiempos preferidos por los romanos, que acudían a ellas con regularidad tanto para mantener su higiene, como para mejorar sus relaciones sociales.

Termnas de Caracalla

En el vasto recinto que ocupaban las termas, los ciudadanos podían no sólo utilizar los baños públicos, sino que también dedicaban su tiempo a hacer ejercicio, acudir a la biblioteca, pasear por los jardines o rendir culto al dios Mitra y otras divinidades paganas visitando el templo.

Tras permanecer en funcionamiento durante más de trescientos años, las termas dejaron de utilizarse de forma obligada en el año 537 cuando los acueductos que abastecían de agua a la ciudad fueron destruidos por los bárbaros. Las esculturas y materiales valiosos que decoraban las termas fueron saqueados y, posteriormente, en el año 847 un terremoto sacudió el edificio destruyendo parte de él.

Para Esther y para mí fue uno de los monumentos que más nos sorprendieron, sino el que más. A pesar de que hay muchas cosas que no se conservan podemos hacernos una idea aproximada de cómo debían de ser las termas cuando estaban en funcionamiento.

Cogimos el metro y nos fuimos hacia el Vaticano a ver si teníamos más suerte que la otra vez que fuimos y no había tanta fila para entrar a ver el Museo del Vaticano.

De camino a este, nos paramos a comprar un Panini, que los habíamos visto varias veces y no nos queríamos ir sin probarlos. Bastante bueno.

Era ya bastante tarde, sobre las 12.30, cuando llegamos a la fila del Museo, increíble pero a penas estuvimos 15 minutos de fila, así que ya sabéis, mejor al mediodía que apenas hay fila.

Me hizo ilusión ver el bar donde comimos Iván, Vittorio, Emi, Rubén, Don Carlo y yo la vez que estuvimos en Roma, sigue igual de cutre.

Estaríamos un par de horas nada más y Esther salió bastante decepcionada del museo, esperaba mucho más pero bueno es lo que pasa muchas veces cuando algo te lo ponen tantas veces por las nubes, aquí en Roma le pasó algunas veces. A mi me sorprendió más la otra vez que fui pero me sigue pareciendo una pasada.

Museo Chiaramonti, Museo del Vaticano

 

Capilla Sixtina

Cuando volíamos hacia el metro vi en un Foot Locker las zapatillas que estuve a punto de comprarme en Termini y 10€ más baratas. Lo mejor de todo fue que al ir a pagar me cobraron 20€ menos de lo que marcaba en la etiqueta. Yo, silencioso y sin hablar me escapé con una bala. Es increíble lo contento que me ponen estas cosas.

Andamos un buen rato hacia Campo Di Fiori ya que cerca de ahí estaba el Restaurante Montecarlo, que habíamos leído que se comía bien y a un precio decente. Efectivamente fue así, muy buenas las pizzas, los entrantes, y la carta está en español. Además el sitio es súper chulo, muy italiano. Nos encantó

A continuación nos dimos un paseo por las tiendas de esa zonilla que nos habían gustado y compramos alguna cosilla como corbatas.

Luego fuimos hacia el Trastevere para pillar el autobús 271 y volver a casa de Elisa. De camino probé el único helado malo que he probado en Italia, tiré medio, y no soy de tirar…

Antes de subir a casa compramos again en el Carrefour las cosas que nos acordamos que les faltaban a la pareja feliz. Una vez ya en casa cenamos algo verde para variar y volvimos a la calle a ver algún monumento de noche, que siempre me gusta verlos. Elisa se animó y vino con nosotros.

Fuimos a pillar el bus pero no se quien miró mal el horario, o mejor dicho, nadie miró el horario y estuvimos esperando como tres buenos pardales unos 15 minutos. Finalmente la lince Elisa se dio cuenta y nos marchamos al metro.

Al salir del metro un chico nos intentó “vender” una fiesta que había no sé donde, casualidades de la vida fue directo a vendérselo a Elisa, qué vería en ella??

La primera parada fue el Coliseo, muy chulo iluminado, pero no lo suficiente para que Elisa nos hiciera a mí y a Esther una foto en condiciones, sin que apareciera movida, así que me tocó tirar de sabiduría fotográfica y enseñar a Elisa como hacerlo correctamente.

Elisa, buena alumna, aprendió rápidamente y se tomó muy en serio su papel y en su afán por hacer una buena foto se tiró por los suelos y fue tomando varias fotos, alguna incluso buena…(tranquila Elisa que ya estoy viendo tu cara jajaja). Parecía tan profesional que hasta un hombre le pidió que le hiciera una foto.

Colisseo de noche

Hicimos varias fotos del Colisseo y del Arco del Triunfo y nos fuimos andando hasta el Palacio de Emmanuele Vittorio II en Piazza Venezia. Allí repetimos tema fotos y ya nos volvimos hacia casa, primero en bus hasta el metro y luego en metro hasta casa.

 

Emmanuele Vittorio II de noche

 

Esta noche dormí plácidamente en el suelo en un colchón que Miriam nos dejó amablemente.

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Arrivederci Roma

DIA 6: ROMA – AEROPUERTO CIAMPINO – ZARAGOZA

No hicimos casi nada durante ese día, fuimos a comprar algo de pasta para traernos a Zaragoza y nos dimos una mini vuelta por los alrededores de casa.

Hacia las 12.00 cogimos las maletas y nos fuimos hacia el metro dirección Termini. Nada más llegar tuvimos suerte y justo salía el autobús hacia el aeropuerto así que nos montamos los primeros y en, más o menos, una hora llegamos a Ciampino.

Comprobamos, como siempre, tema peso de la maleta de mano y nos tomamos un cafecillo mientras esperamos a que llegara la hora de salir.

Poco más que contar. Vuelo normal y otra vez de vuelta al mundo real.

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Puente de la Constitución en Edimburgo

No teníamos pensado hacer ningún viaje en lo que quedaba de año pero de vez en cuando si que echaba un vistazo a páginas de viajes por si salía alguna ofertilla irresistible. Y en estas que en Logitravel salió un Madrid – Edimburgo y cuatro noches de hotel por 180 euros por persona para los días 6, 7, 8, 9 y 10 de Diciembre. Y claro, allá que nos fuimos.

A Esther y a mi nos apetecía un viaje tranquilo, que siempre vamos a matacaballo. Así que pensamos no movernos mucho de Edimburgo y dejar el resto de Escocia para algún verano.

DIA 1: ZARAGOZA – MADRID BARAJAS – AEROPUERTO EDIMBURGO – CASTILLO EDIMBURGO – ROYAL MILE

Mi suegro nos llevó temprano a la estación de autobuses para salir hasta Madrid. Han vuelto a poner parada en el aeropuerto de Barajas, con lo que se recorta en quince minutos la duración del viaje y ya no te tienes que mover (además por el horario de vuelta no pudimos coger AVE).

El viaje aun así se hace muy pesado. Yo me llevé en el Iphone una nueva temporada de Heroes que tan buen resultado me dio en el viaje a Dubai y, bueno, el de viaje de ida no se me hizo muy largo.

El bus nos dejó en la T4, de allí cogimos el autobús gratuito que va por todas las terminales. Nos bajamos en la T1, que es de donde salía nuestro avión de Vueling.

Comimos malamente en uno de los restaurantes que hay en la zona del Duty Free, compramos periódicos y revistas para el avión y nos dimos la típica vuelta de rigor por las tiendas mientras esperábamos a que llegara la hora de despegar.

Al avión entramos a la hora prevista pero una vez dentro las azafatas nos informaron de la huelga encubierta de los “pobres” controladores aéreos que haría que saliéramos con retraso. Este fue, finalmente, de poco más de una hora, que luego el piloto ganó durante el vuelo.

Llegamos sobre las 17.30 y justo a la salida del aeropuerto cogimos el autobús número 100, que nos llevó hasta el centro de Edimburgo. No teníamos ni idea de en que parada nos teníamos que bajar, así que fuimos a lo seguro y nos bajamos en una del centro, en Princess Street.

Ya con mapa en mano fuimos yendo hacia el hotel, hasta que aparecieron unas obras que cortaban la calle. Tuvimos que pasar por debajo de un puente en el que apenas cabíamos en la acera. Un poco de miedo si que pasamos pero tras un par de vueltas, igual fueron tres, por fin llegamos a nuestro hotel, el Herald House. Por fuera tenía buena pinta.

La mujer de la mujer del hotel fue muy amable y nos estuvo explicando un poco como ir a los sitios más importantes de la ciudad. Le entregamos el bono que habíamos impreso de Logitravel y subimos a la habitación.

Pequeñita, con baño, moqueta. Hasta ahí todo normal pero lo que no estaba en el guión era que la parte de mi cama estaba en cuesta, y bastante pronunciada, con lo que dormir se convirtió en un pequeño problema pero bueno, cuatro noches…se pueden aguantar.

Dejamos las maletas, nos abrigamos bien y salimos a dar una vueltecilla por la Royal Mile y a cenar, que ya había hambre.

El hotel estaba a unos quince minutos del Castillo de Edimburgo, así que fuimos dando un paseo. Fichamos un italiano a mitad de camino, por si acaso. Camino al Castillo pudimos ver unas bonitas vistas desde debajo de este.

Castillo de Edimburgo de noche

Llegamos a la Royal Mile y enseguida te haces una idea de cómo es la ciudad. Casas de poca altura de estilo medieval, pavés en vez de asfalto, cuestas bastante empinadas…parece que has retrocedido cuatrocientos años, hasta que empiezas a ver starbucks, tiendas de souvenirs, restaurantes, etc.

Andamos un ratillo y enseguida a Esther le empezó a entrar hambre, además a  partir de las nueve de la noche ya no dan cenas e íbamos con el tiempo justo, con lo que tras dudar entre un par de restaurantes acabamos en el que mejor pinta tenía, el Garfunkel´s. Fue un completo acierto.

Había un poco de todo pero las hamburguesas tenían una pinta tremenda, así que como buen baturro no lo dudé, la más grande, una doble que tuve que “desmontar” porque no me cabía en la boca. Esther también acabó comiendo otra hamburguesa pero de menor tamaño. En nuestra vida hemos comido hamburguesas tan buenas. Eran muy tiernas y muy sabrosas. Como si metes un buen filete de solomillo en pan de hamburguesa.

Habíamos leído por Internet que hacían unos tours en español por Edimburgo. La salida de los tours estaban a la salida del restaurante, con lo que fuimos a informarnos. Hacían uno de día y otro de noche. Al día siguiente probaríamos el de día.

Con el estómago lleno y bastante cansados volvimos al hotel. Ya no quedaba nada abierto y no había un alma en la calle. Mi cama en cuesta me estaba esperando.

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El día fuerte del viaje

DIA 2: CASTILLO DE EDIMBURGO – THE HUB – ST GUILE – ROYAL MILE – MERCAT CROSS – PLAZA ESCRITORES – HERITAGE SCOTCH WHISKY – VICTORIA STREET – CEMENTERIO DE GREYFRIARS – ESTATUA DE BOBBY – PRINCESS STREET GARDENS – PALACIO Y ABADIA DE HOLYROOD – NUEVO AYUNTAMIENTO – PRINCESS STREET

Me levanté, como era de prever, con algo de dolor de espalda, pero, vamos, soportable. Además ahora iba a tener la oportunidad de vengarme del hotel, tocaba desayunar…

Y para no perder las buenas costumbres hice un desayuno en condiciones: dos huevos, bacon (no digo las unidades que me da vergüenza), tres salchichas, tres tostadas con mermelada, croissant, café, zumo…y mi pastilla para el colesterol, por supuesto.

Bueno, que ya estaba listo, y servido, para empezar el día con fuerza. Este día tocaba hacer el tour de día en español que habíamos visto por Internet. Como no entraban las entradas a los sitios donde eran de pago (sólo faltaba, la visita era gratuita y cada uno pagaba lo que quería) decidimos ir antes al Castillo de Edimburgo.

Más que un castillo como lo entendemos aquí es una fortaleza situado en lo alto de una colina volcánica que preside la ciudad.

Castillo de Edimburgo desde Princess Gardens

Al estar cerca de aquella edificación, se puede observar que a sus lados hay profundos acantilados, lo que refleja la sapiencia de sus ingenieros al prever futuros ataques bélicos. Llegando a su interior, un aire lleno de fragancia a coronaciones le somete a conocer de cerca sus impresionantes dádivas.

Tres de sus lados se encuentran protegidos por abruptos acantilados y el acceso al castillo queda limitado a una calle de pronunciada pendiente en el lado este del castillo. Se entra en el castillo por la explanada, una amplia plaza pavimentada y de plano inclinado que se encuentra entre el castillo propiamente dicho y la Milla real. En esta explanada se celebra anualmente el Military Tattoo.

La Piedra del Destino, en su interior, es un componente de piedra con una rica historia, pues en ella se celebraba las fiestas de coronación de los monarcas escoceses en la era del medioevo. Sobre ella se han dicho un sinfín de fábulas, entre ellas una referida sobre la Biblia, en que aquel sólido sirvió a Jacob para apoyar su testa en el libro de Génesis en su famoso sueño de La Escalera de Jacob.

Pagamos las diez libras de cada entrada y para adentro. Hubo gente que nos dijo que no le había merecido la pena entrar, a nosotros si nos gustó bastante. A parte de la Piedra del Destino, a la que no dejan fotografiar, podemos ver en su interior una colección de las joyas de la Corona escocesa, el Mons Meg, cañón de más de seis toneladas del siglo XV o la Capilla de Santa Margarita. Pero ya sólo las vistas que se tienen de la ciudad hacen merecedor el pago de la entrada.

Interior del Castillo

Estaríamos unas dos horillas en total, apuramos hasta que empezó el tour. De bajada, al empezar la Royal Mile pasamos por The Hub. Por fuera tiene la apariencia de una iglesia, una espectacular torre de aguja gótica construida en 1845, pero en realidad es la sede administrativa del Festival Internacional de Edimburgo. Anteriormente ha sido sede administrativa de la Iglesia de Escocia o Iglesia.

La Royal Mile es la arteria más importante de Edimburgo, la calle más conocida y turística del casco antiguo de la ciudad, formada por cuatro tramos, que bajan desde el castillo hasta llegar al Palacio de Holyrood. Estos cuatro tramos son: Castlehill, Lawnmarket, High Street y Canongate.

Hay tres términos que hay que conocer porque son los que dan forma a toda esta zona: las lands, que son las casas de varios pisos que caracterizan a la Royal Mile, sobre todo, en su primer tramo de Castlehill; los lanes, pasajes que separan a las casas anteriores, y por último, las courts, unas placitas o patios que son muy llamativas y oscuras y que pueden estar conectados entre sí.

Fue en 1767 cuando se comenzó a remodelar la ciudad y todos los artesanos y comerciantes que entonces vivían en esta zona se fueron trasladando a la parte más moderna. Aquel barrio medieval fue quedándose abandonado y peor cuidado. Por suerte, cuando la Old Town, el casco antiguo de Edimburgo, fue declarada como zona de valor histórico-artístico, los ojos se volvieron de nuevo hacia la Royal Mile, y se comenzaron a aportar fondos que ayudaron a recuperar toda la zona.

Royal MIle

La Royal Mile es hoy la principal zona turística de la ciudad, y como tal, encontramos tiendas típicas de todo tipo.

Pero sobre todo, y aparte de su aspecto más comercial, el barrio rebosa un aroma muy peculiar a medieval y a tradicional.

A lo que llegamos al sitio donde empezaba el tour vimos que había dos guías. Enseguida calé a una de ellas, no la soportaba. La típica persona con afán de protagonismo y con ganas de llamar la atención, horrorosa. Pero como predica la Ley de Murphy nos tocó con ella.

Empezamos a subir por la Royal Mile, yo no me podía quitar la mala leche de encima cada vez que oía a la guía hacer alguna gracia e ir de guais, al más puro estilo Pablo Motos en el Hormiguero. En estas que nuestro grupo se pone a cruzar la calle cuando justo por detrás veo venir al otro grupo. Tras pensármelo 0,13 segundos cojo a Esther, algo incrédula, del brazo, hago una mitad cobra, mitad bombeta y desparezco de mi grupo para colarme en el de atrás con bastante disimulo.

El Tour, la mañana y el día estaban salvados, a mi cara le volvió la sonrisa. La primera parada de nuestra graciosa guía andaluza fue en Mercat Cross que era antiguamente el lugar de reunión de comerciantes y mercaderes y ha quedado señalizado con un templete que se reconstruyó en el siglo XIX y que está adornado con un unicornio, que curiosamente es símbolo nacional. Se encuentra en plena Royal Mile, al lado de la catedral de St Guile.
 
A ésta, la rodeamos mientras nos fue contando un poco su importancia en la historia de la ciudad. El templo actual procede, en su mayor parte, del siglo XV y se levantó sobre los restos de una iglesia del siglo XII. Fue en este edificio donde John Knox emprendió la reforma escocesa, convirtiéndose en el primer pastor protestante de la catedral.

St. Guiles

Lo más bello del edificio son sus hermosas vidrieras en los ventanales y la famosa capilla Thistle, hogar de los caballeros de la orden del Thistle, y utilizada en la actualidad para los funerales de importantes personalidades de Escocia. La entrada es gratuita.

Seguimos subiendo hacia el castillo haciendo varias paradas como en la plaza de los escritores, donde vivió Hume, o justo al lado donde vivió el personaje en el que se basó Stvenson para crear al Dr. Jeckyll; el Heritage Scotch Whisky donde podrás descubrir todo el proceso de elaboración del Whisky, y te dan una copita. Justo enfrente está el museo de los espejos, que si vas después del Heritage Scotch Whisky dicen que te lo pasas bastante bien…

Al Castillo no entramos, sólo faltaba, siendo gratis. Mejor, que ya lo habíamos visto.

De aquí andamos unos siete minutillos hacia Victoria Street, una callecita en curva donde todos los comercios tienen que tener pintadas sus fachadas de un color diferente de la de al lado. Es una chulada. Paramos quince minutos para hacer una parada técnica.

Victoria Street

Justo haciendo esquina con Victoria Street está Grassmarket. Esta calle ha sido muy importante en la historia de la ciudad. Aquí se ejecutaban a los condenados a muerte. Hay un pequeño recordatorio del lugar. Era curioso que enfrente de donde los mataban hay varios bares donde muchos de los presos bebían su última cerveza antes de ser ejecutados. The Last Drop es el más conocido.

Seguimos andando hasta llegar al Cementerio de Greyfriars. Este cementerio tiene su fama por dos motivos muy diferentes. Edimburgo siempre ha sido conocida por su aura fantasmal. Se han dado muchos casos de parapsicología en la ciudad pero el más destacado fue el que se dio en este cementerio con un grupo de turistas allá por los años 90 y que desde entonces una parte del cementerio está cerrada y se considera una zona de Nivel 3 de parapsicología.

Antes de convertirse en cementerio, Greyfriars fue la prisión de los covenanters, rebeldes religiosos que se habían levantado contra el ejército episcopalista. En 1679, fueron encarcelados unos 1200 covenanters sometidos a innumerables torturas físicas y psicológicas por parte de George MacKenzie, un leal súbdito de Carlos II de Inglaterra, centenares de ellos murieron y fueron enterrados allí mismo, muchos turistas afirman haber escuchado lamentos de sufrimiento.

En una visita guiada un grupo al pasar por esta zona del cementerio salió gritando de ella con heridas y arañazos por varias partes del cuerpo. Tuvieron que ser ingresados varios días y los médicos no encontraron explicación ante estos hechos.

Cementerio de Greyfriars. Nivel parapsicologia 3

A mi, la verdad, es que me suena bastante a rumor y leyenda creada para aumentar el turismo pero nunca se sabe ¿no? Esto fue lo que nos contó la guía. Nosotros fuimos de día y no vimos nada raro.

Desde muy cerquita de esta zona del cementerio vimos el colegio en el que J. K. Rowling se inspiró para crear Hogwarts en la famosa saga de Harry Potter. No es el que sale en la película (que está en Oxford) pero es el que J. K. Rowuling veía por la ventana mientras escribía desde el pub The Elephant House cuando era una total desconocida.

George Heriots School

En la otra zona del cementerio se encuentra su tumba más famosa, la de un perro llamado Bobby que está repleta de peluches.

Después de la muerte de su amo, Bobby pasó el resto de sus 14 años sentado sobre la tumba de su amo. Hiciera frío, lloviera o nevara, ahí estuvo Bobby, acompañando a su amo hasta en la muerte.

Es seguro que existió. Una de las pruebas de su existencia fue el hecho de que, en enero de 1872, el famoso periódico The Scotsman de Edimburgo, anunció la muerte de Bobby, quien había permanecido 14 años sobre la tumba de su amo.

Justo a la salida del Cementerio hay una pequeña escultura de Bobby.

Volvimos a subir hacia la Royal Mile pasando por un par de museos, que visitaríamos en días posteriores, y por el pub antes mencionado The Elephant House. Atravesamos la Royal Mile y seguimos dirección de Princess Street Gardens donde acabó el tour tras contarnos, fantásticamente, la guía la historia de las independencias de Escocia y, en especial, el papel del archiconocido William Wallace.

Le dimos la voluntad a la guía, unas 14 libras, creo, y nos fuimos corriendo hacia el Palacio de Holyrood antes de que nos anocheciera, que lo hacía sobre las 15.45 más o menos. Así que llevé a Esther a matacaballo y sin comer de nuevo por la Royal Mile. Llegamos a tiempo.

Antes vimos por fuera el Parlamento de Edimburgo, que está justo enfrente del Palacio. Es una obra póstuma de Enric Miralles con la que los escoceses están bastante enfadados y molestos pues no pega nada en el contexto de la ciudad. De hecho es bastante feo, no nos gustó a ninguno de los dos, y a mi me gusta mucho los edificios modernistas pero es que este…

El Palacio Holyrood es la residencia oficial de la Reina de Escocia. De estilo barroco, está ligado a la rica historia de Escocia, y es conocido, sobretodo, por haber sido hogar de la Reina María I de Escocia y escenario de muchas de los dramáticos episodios de su turbulento reinado.

Palacio de Hollyrood

Por dentro, es un edificio extremadamente hermoso, con una decoración propia de la realeza británica, decorado con miles de objetos que constituyen hitos en sí mismos.

Sólo se encuentran abiertos al público los sectores más históricos y el “State Room”, siempre y cuando Su Majestad no se encuentre de visita.

La entrada nos costó diez euros a cada uno. Nos mereció la pena sobre todo por el final de la visita cuando se llega a ver la Abadía de Holyrood. Es impresionante, a pesar de ser pequeña y estar en ruinas fue lo más bonito de la visita y quizás de la ciudad. Tiene una mezcla de magia y misterio que la hacen especial.

Fue construida en el año 1128, más de 400 años antes que el Palacio de Holyrood, por deseo del Rey David I de Escocia que, según cuenta leyenda, cuando estaba cazando se encontró con un venado que fue contra él y lo arrojó del caballo. Estando en el suelo, y dando por perdida su vida, el monarca se enfrentó al animal agarrándole por la gran cornamenta. Mientras lo hacía un crucifijo apareció entre las astas del venado y David I se agarró a él fuertemente. El animal huyó sin causarle más que algunos rasguños.

En ese mismo sitio mandó construir la abadía. Esta pasó a ser regentada por monjes agustinos. Con los años, pasó a convertirse en una capilla católica de la prestigiosa Orden del Cardo, hasta que en 1768 el techo de la abadía se derrumbó por un huracán, y desde entonces la abadía ha permanecido en ruinas.

Abadia de Hollyrood

Salimos de la Abadía y nos fuimos directamente a comer que ya eran las 16.30 de la tarde, de hecho ya era de noche.

Comimos en World´s End, una típica taberna escocesa, un poco antigua en lo que a decoración se refiere y una comida bastante buena y a un precio decente.

Antiguamente Edimburgo era una ciudad amurallada y el lugar donde ahora está el restaurante era el final de la ciudad. Una vez que se salía de la ciudad sólo se podía regresar pagando una tasa importante, pero justo a la salida de la ciudad había un gran número de saqueadores, con lo que rara vez nadie regresaba. De ahí el nombre de World´s End.

Volvimos a Victoria Street para ver que tal el ambiente y al ver que no había apenas nadie nos fuimos hacia un mercadillo de comida y de regalos que estaba al lado de Princess Street.

Sobre las 19.30 volvíamos bastante cansados al hotel a descansar un rato. Nos echamos una mini siesta pero de repente la alarma anti incendios comenzó a sonar y tuvimos que bajar corriendo, tras coger la cartera y el Iphone. Como siempre falsa alarma. Luego salimos a cenar y con esto acabó nuestro segundo día.

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DIA 3: PRINCESS STREET – SCOTT MONUMENT – CALTON HILL – ROSE Y GEORGE STREET – JENNERS – BROUGHTON STREET

Después de pegarnos la matada de andar el día anterior decidimos ver la parte nueva de la ciudad y dedicar también este día a hacer las compras pertinentes. Sobre las 8.30 nos levantaríamos.

Tras el desayuno de general de todos los días, y de todos los viajes, fuimos andando hasta Princess Street.

Fue construida en el siglo XVIII, durante el reinado del rey Jorge III, y formaba parte de la nueva sección de Edimburgo. Esta calle comienza en Waterloo Place, situada en el East End, y se extiende hasta Shandwick Place, en el West End.

Princess Street

Los principales monumentos de la calle son el Hotel Balmoral, de cinco estrellas y The Scott Monument. Es interesante subir los más de 280 escalones del monumento, y contemplar la impresionante vista del horizonte de Edimburgo pero vamos hay muchos lugares en Edimburgo de donde tener unas vistas increibles y te puedes ahorrar muchos escalones.

Comenzamos en la esquina con la Iglesia de St John´s, casi al final de la calle. A los pocos metros ya había entrado en una tienda y me había calentado con una chaquetilla. En mi defensa diré que la libra estaba muy baja respecto al euro y salía todo bastante barato.

Esther, algo picada, y como respuesta, fue entrando en casi todas las tiendas por las que fuimos pasando (y anda que no había).

A mitad de calle se encuentra The Scott Monument, al cual no nos apeteció subir ya que como después íbamos a ir a Calton Hill ya disfrutaríamos allí de las vistas. El monumento es de estilo gótico de corte victoriano erigido en honor del autor escocés Walter Scott. La torre, construida en pizarra de Livingston tiene una altura de 61’1 metros. La mugrienta atmósfera del Edimburgo victoriano, que entonces era conocido como Auld Reekie (o la vieja ciudad humeante) por la gran contaminación industrial, provocó que las piedras perdieran su color original, adquiriendo una tonalidad negruzca que todavía perdura.

The Scott Monument

Sin ser nada espectacular es bonito, aunque a mi todo lo que sea gótico ya me tiene ganado.

Seguimos andando hasta acabar la calle que es justo a la altura del Hotel Balmoral y donde comienza la pendiente. Subimos por los escalones que llegan hasta Calton Hill hasta llegar a los 98 metros sobre donde se levanta respecto a la ciudad.

Lo primero que uno mira son las maravillosas vistas de la espectacular ciudad de Edimburgo. Mires por donde mires es una pasada, además tuvimos suerte porque estaba el cielo bastante despejado. Se ve el Castillo, el Palacio de Holyrood, Princess Street, etc

Allá arriba se pueden contemplar diferentes monumentos, como el del almirante Nelson, con forma de telescopio, el City Observatory, el monumento al filósofo local Douglas Stewart, los restos de una antigua cárcel (Calton Jail), o una especie de inacabado templo griego que intenta asemejarse al partenón de Atenas pero del que los escoceses se avergüenzan pues fue el triste resultado de un desfalco económicos des los gobernantes de entonces (si es que hay cosas que no cambian).

Edificios de Calton Hill

 

Tras hacernos las mil fotos de rigor intentando inmortalizar el momento y el paisaje decidimos volver hacia la zona de Princess Street.

En una calle paralela peatonal (Rose Street) encontramos una tienda grande de discos a precios muy buenos donde aprovechamos a comprar algún regalillo. Nos dimos una vuelta por las calles cercanas y a lo que nos dimos cuenta ya era la hora de comer.

Elegimos The Standing Order siguiendo los consejos de todo el mundo en los foros. El sitio por dentro es muy chulete, grande, amplio…Antiguamente era un banco. Se come comida típica escocesa, ponen mucha cantidad y encima es muy barato. Nosotros comimos por unos 20 euros y nos dejamos casi un plato entero de comida. Recomendable 100%.

De ahí fuimos a los grandes almacenes más famosos de Edimburgo: Jenners. Es una especie de Harrod´s pero algo menos lujoso. Estaríamos una horilla dentro. A Esther casi la engañan para alisarse el pelo…

 Ya un poco sin rumbo llegamos a la zona de York Place y Broughton Street donde había un montón de tiendas famosas y carillas con unos espectaculares escaparates. Se lo curran mucho más que aquí, la verdad.

 Luego nos metimos por un pasaje comercial lleno de tiendas donde encontré un par que tenían todo a unos precios de escándalo. Me pegué un buen rato, tanto que agoté a Esther y eso que agotarla yendo de compras es complicado.

 Acabamos bastante tarde de comprar, y no es que tuviéramos mucha hambre pero si teníamos gula así que fuimos a un Costa (cafetería similar al Starbucks) a tomar un increíble bizcocho de no se cuantos chocolates y el correspondiente tazón de café.

 De allí nos fuimos andando hasta el hotel y ya no hicimos nada más.

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Tras los pasos de William Wallace

DIA 4: VIAJE A STIRLING – PASEO POR EDIMBURGO – MUSEO DE ESCOCIA – SIESTA – TOUR DE LOS FANTASMAS

Teníamos pensado ir a ver Rosslyn Chapel, la iglesia que se ha hecho famosa tras el Código Da Vinci pero nos advirtieron que estaba cubierta totalmente por andamios por lo que decidimos cambiar la excursión e ir a Stirling.

Fuimos hasta una estación de trenes cercana al hotel, compramos en el acto los billetes y en poco más de una hora estábamos en Stirling.

Antiguamente, se decía que aquel que dominase y mantuviese Stirling también lo haría con Escocia y, como resultado de esto, la ciudad llegó a ser conocida como “the key to the kingdom” o la llave del reino.

Actualmente, es centro clave para las industrias de gobierno, comercio, y electricidad del país.

Es una ciudad pequeña que puedes recorrer a pie en poco más de una mañana. Nosotros llegamos a la estación de trenes que está abajo de la ciudad y desde allí comenzamos a subir en dirección al Castillo, sin duda lo más destacado de la ciudad.

En seguida uno se da cuenta de lo bonita que es la ciudad, da lo mismo donde mires, todo es una pasada. Típica ciudad medieval de casitas bajas muy bien cuidadas, mucho verde por toda la ciudad, edificios renacentistas…

En poco más de hora y media llegamos al Castillo, pasando primero por la Catedral Holy Rude. Esta iglesia medieval tuvo su protagonismo en la historia de Escocia cuando en el año 1567 fué coronado rey Jaime VI cuando aún era un niño. De hecho, es la única iglesia del Reino Unida, junto con la Abadía de Westmister de Londres, donde se ha coronado un rey.

Detrás de esta está un cementerio merecedor de echarle un vistazo, muy diferente de los habituales de España.

Por fin llegamos a una explanada donde al final se ve el Castillo de Stirling. Antes de llegar a él se puede ver una estatua del verdadero héroe de la independencia de Escocia, Robert The Bruce, primer rey de la nación escocesa como tal y para muchos verdadero heroe para el país. Su figura sale en la famosa película, pero de forma completamente errónea. El no pudo traicioanar a William Wallace pues ni se conocieron.

Aunque la mayor gloria se ha dado a William Wallace, sin duda, en Escocia, la figura de Robert The Bruce tiene mayor importancia por su rol en la unificación del país, por su derrota a los ingleses en Bannockburn y logrando por tanto el reconocimiento del Papa de Roma y de los estados Europeos de país independiente para Escocia.

El castillo de Stirling es el castillo de mayor importancia en Escocia, pues su elevada posición sobre un monte de oríngen volcánico ha propiciado que esta construcción fuese testigo de las batallas más relevantes del país, como la de Stirling Bridge (ganada por William Wallace en 1297) y principalmente la de Bannockburn (ganada por Robert the Bruce en 1314) ya que proporcionó el reconocimiento de Escocia como nación independiente por primera vez.

Debido a sus multiples reconstrucciones (debido a guerras y otros eventos), el estado del castillo es impecable y nos muestra diferente estilos, según la época de reconstrucción.

Castillo de Stirling

Su construcción inicial no puede ser fechada de forma exacta, pero los primeros documentos históricos que mencionan la construcción datan del siglo XII, aunque  expertos piensan que su construcción debió tener origen entre los siglos VIII y XI.

Por fuera nos encantó el Castillo, más que el de Edimburgo. No llegamos a entrar más que unos diez metros que te dejan antes de comprar los tickets. Dimos una vueltecilla por los alrededores y poco más.

Desde la misma explanada donde se encuentra el Castillo y la Estatua de Robert The Bruce se puede ver, si el tiempo lo permite, el monumento a William Wallace que es una torre situada en la cima del monte Abbey Craig de unos 70 metros y de estilo gótico victoriana. Habíamos leído que no merecía mucho la pena ir hasta allá, que lo habían hecho demasiado turístico (si hasta la estatua que representa a William Wallace es Mel Gibson…) así que como nos hizo buen tiempo y la pudimos ver desde la explanada y a Esther no le apetecía mucho ir no fuimos.

Monumento a William Wallace

Bajamos hasta la zona del pueblo pasando por la antigua prisión de Stirling. Llegamos a una zona muy animada de la ciudad. Una calle comercial peatonal muy bonita, con casas muy chulillas, llena de gente, de tiendas.

Decidimos entrar en una pastelería con una pinta increíble y nos compramos unos cafés horrorosos que tuvimos que tirar y unas piezas de repostería, estas si, buenísimas que hicieron que no comiéramos.

Estuvimos paseando un rato por la zona, entramos en unas galerías comerciales y decidimos volvernos hacia Edimburgo para aprovechar algo la tarde.

Al llegar vimos que el suelo estaba mojado, nos dijeron luego que había estado lloviendo durante toda la mañana con lo que acertamos de pleno en el día de la excursión.

Por la tarde nos recorrimos más tranquilos algunos de los sitios que más nos habían gustado del día que hicimos el tour. Entramos en el Museo Real de Escocia donde su “tesoro” más famoso es la Oveja Dolly disecada. Estuvimos viendo un rato el museo, pero está claro que no son lo mío. No me gustó mucho, la verdad y no lo recomiendo.

Oveja Dolly

Nos fuimos al hotel a echar una mini siesta, después volvimos a la Roya Mile a cenar en el Garfunkel´s, otra vez de maravilla, de allí nos fuimos al Strabucks de al lado de donde salía un tour que recorría los lugares más tenebrosos de Edimburgo. Costaba unos 10 euros, me suena, y te entraba al final del tour una consumición en un pub.

El tour no está mal. Yo esperaba pasar algo más de miedo (y Esther ya ni te digo) pero a mi me pareció que el guía, que era muy majete el chaval, no sabía generarlo.

Aún así yo creo que merece la pena hacerlo ya que te cuenta historias interesantes. Fuimos a un par de cementerios donde se dice que han habido apariciones, se sube a Calton Hill y se ve Edimburgo de noche.

Nos llevaron a otro un cementerio justo debajo de Calton Hill donde nos contaron la historia de Hare y Burke de profesión traficantes de cuerpos.

La medicina del siglo XIX solicitaba cuerpos de cadáveres para la investigación, y ya se sabe, donde hay demanda, hay negocio. Los más conocidos traficantes de cadáveres fueron William Hare y William Burke, dos irlandeses que comenzaron a hacer dinero profanando tumbas de difuntos para vendérselas al doctor Knox de la facultad de Medicina de Edimburgo.

Llegó un momento en el que se cansaron de desenterrar muertos y decidieron crearlos. Desde ese momento, al menos 15 personas fueron asesinadas a manos de Hare y Burke, la mayor parte de ellos mendigos de la ciudad. Esta sinistra labor terminó cuando Hare delató a su socio Burke, que fue condenado a morir en la horca y su cuerpo fue donado a la Facultad de Medicina.

El tour duraría sobre la hora y media, después fuimos a tomar la pinta con la gente de la excursión y a eso de las 00.30 volvíamos al hotel.

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Un eterno último día

DIA 5: ST. GUILE – MARY KING´S CLOSE – MUSEO DE LA INFANCIA – HOTEL – AEROPUERTO – MADRID – ZARAGOZA

Nuestro último día había llegado pero como salíamos por la tarde teníamos toda la mañana libre para dar la última vuelta por Edimburgo. Nos habíamos dejado alguna cosilla para el último día para tenerlo un poco cubierto.

Para no variar fuimos a la Royal Mile, directos a St. Guile, justo enfrente está una estatua del filósofo Hume. La guía del primer tour nos había dicho que era una iglesia que merecía la pena entrar, así que le hicimos caso y entramos. Y como en todo lo que nos dijo acertó. Lo más chulete las vidrieras y los techos. Muy cuca.

De ahí nos fuimos a poco más de 20 metros a Mary King’s Close. Hacia el año 1645 la peste negra llegó de Europa a Edimburgo. Se ordenó un periodo de cuarentena, (ya había pasado por experiencias similares, aunque no tan devastadoras), y los enfermos tuvieron que meterse en casa con una bandera blanca como señal. Diariamente médicos vestidos con máscaras, capas y guantes de cuero, les acercaban algo de comida y bebida. Pero llegó un momento en que esto no era suficiente…

La peste se extendía tan rápidamente y resultaba tan fulminante que se decidió cerrar por completo toda esa parte de la ciudad hasta que todo hubiera pasado. Como siempre las clases más pobres fueron las que más sufrieron. Hay que tener en cuenta que a Edimburgo los romanos no llegaron y el sistema de alcantarillado no exisistía, con lo que imaginar una ciudad subterránea, cerrada, sin este sistema y con todo el sufrimiento que producía la enfermedad…Durísimo.

De hecho no fue hasta el año 2003 cuando se abrió al público siendo para todos los escoceses el acontecimiento histórico más avergonzante de su historia.

Y como no podía ser de otra manera en esta ciudad las apariciones de fantasmas en esta ciudad subterránea también se han sucedido. La más conocida es la de Annie. Annie era un niña de entre 5 y 6 años que murió entre estas calles y que, según cuentan, aún se la puede oír llorar por haber perdido a su muñeca más querida. Por ellos son muchísimos los visitantes que le dejan cada día juguetes en una habitación del Mary King’s Close, esperando así consolarla y transformar su pena en dulce alegría.

El recorrido es una pasada. Se empieza bajando bastantes metros hasta que llegamos a la ciudad subterránea que está practicamente igual que hace 350 años, con sus estrechas y oscuras calles empinadas sin pavimentar, sus casas, sus habitaciones, sus enseres…. Es increíble la humedad que se respita.

Mary King´s Close

El guía también es bastante bueno, se mete mucho en el papel, da gusto. No te deja hacer fotos pero bueno. Te hace un recorrido de más de una hora y te cuenta un poco lo que ocurrió. Impresiona mucho la visita. Diez libras muy bien invertidas.

Compramos algún regalillo por las tiendas de la Royal Mile mientras bajábamos hacia el Museo de la Infancia que está en la misma calle.

No es que sea la leche pero si te sobra tiempo… Yo no volvería eso si, esperaba más por lo que había leído. Es gratis así que no se pierde mucho.

Ya con las maletas comimos en una taberna decorada de temática deportiva que no estaba muy lejos del hotel. Para hacer tiempo nos tomamos justo enfrente un café con su bizcocho en Costa (impresionante) y nos dirigimos ya al aeropuerto de Edimburgo de donde salimos sin retraso a Madrid.

Llegamos de noche a Madrid donde tuvimos que esperar unas dos horas y media a que saliera el autobús a Zaragoza que se nos hicieron eternas. Cenamos en el Mc Donalds de la T4, donde una loca nos amenizó un poco la espera pero ésta fue horrorosa.

Por fin llegó la hora de coger el bus hacia casa donde acabé la 4ª temporada de Héroes. Cerca de las 05.00 llegábamos a casa, menos mal que me había cogido fiesta el día siguiente.

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Tras cinco meses de espera…DUBAI!!!

Dubai siempre había sido un destino que me había encantado, pues los rascacielos, y construcciones en general, siempre me han gustado y dejado con la boca abierta, y más aún tras los power point que a todos nos han llegado vía mail. Pero la  verdad es que no me había planteado nunca hacer este viaje.

Fue durante una cena en mi casa con Cober cuando me dijo que igual le tocaba ir por trabajo a una feria y que si quería podía ir con él, rememorando nuestro viaje de Dublín.

Mi hermano también estaba dispuesto a apuntarse pero lamentablemente la empresa de Cober decidió no ir a la feria.

Mi hermano se había quedado con la mosca tras la oreja y me insistió en que nos fuéramos igual, pero a mi me dio un poco de cosilla y le dije que si se animaba nuestro padre pues que bien. Y oye, que se animo sin pensárselo mucho, y eso que el destino no era de sus favoritos, pero bueno.

Empecé a mirar los billetes de diferentes sitios para ver las comparativas de precios y finalmente me decidí por el más complicadillo, pero el más barato.

Iríamos de Zaragoza, mi ciudad, a Londres (Stansted). De aquí cogeríamos un autobús que nos llevará a Heathrow y de aquí volaríamos a Dubai, con la compañía Qatar Airwais, haciendo escala en Doha. Todo por unos 360€.

Los billetes los compré con mucha antelación, así que me dio tiempo para prepararme una súper guía de la ciudad de Dubai y algo de Abu Dhabi, donde pasaríamos un día. Pienso que me dejé muy pocas cosas, y no es por ser modesto. Es la guía que más me he currado nunca.

Los meses fueron pasando y fui ultimando detalles como reservar en Booking los hoteles de Dubai y Londres, donde pasaríamos un día entero a la vuelta; contraté los seguros con Intermundial (coberturas/precio me parece insuperable); cambié algunas libras, dirhams no se puede; reservé la excursión a Abu Dhabi y el Safari por el desierto…

Y llegó el día dos de Noviembre de 2009.

DIA 1: ZARAGOZA – LONDRES STANSTED – LONDRES HEATHROW – VUELO HACIA DOHA

El primer día fue bastante pesado ya que únicamente disfrutamos de los aviones y de las esperas en los aeropuertos.

Empezamos en el aeropuerto de Zaragoza. Volamos con Ryanair a Londres Stansted. Vuelo sin ningún problema y puntual como casi siempre Ryanair, al menos mis experiencias.

De aquí teníamos que coger un autobús de Nacional Express que nos llevara a Heathrow. Localizamos pronto el stand, donde salen todos los autobuses, y compramos los billetes (mi hermano que era el que sabía algo de inglés, se cagó y tuve que ser yo el que hablara, por decir algo). Aprovechamos que al lado estaba Terravision y compramos también los billetes de Londres a Stansted para la vuelta (aquí la azafata sabía español y a mi hermano ya no le dio vergüenza…)

Tras una hora y media llegamos al aeropuerto de Heathrow, allí localizamos pronto el vuelo, recogimos los billetes en Qatar Airwais, donde mi hermano se empezó, por fin, a soltar con el inglés, nos dimos una vueltecilla por el aeropuerto para hacer tiempo y poco más hasta que despegamos. Sólo una anécdota, mientras estábamos esperando en la sala a que nos metiéramos en el avión, ya con los billetes, llamaron por megafonía a la familia Marcuello. Ni mi padre ni yo nos enteramos pero si me hermano que nos lo estuvo recordando todo el viaje. Esto le dio confianza con su inglés.

Salimos a las 20.30, estuve haciendo tiempo para dormir viendo la 3 temporada de Heroes en el Iphone, sin duda traérmelo fue de los grandes aciertos del viaje. El tiempo que me mató!!!

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Aterrizando en Dubai

DIA 2: DOHA – AEROPUERTO DUBAI – CASA DE SHEIKH SAEED AL MAKTOUM – DUBAI CREEK – BURJ DUBAI – FUENTE DE DUBAI – DUBAI MALL

Por fin llegamos a Doha sobre las 7:00 hora local donde hicimos una escala de poco más de hora y media. Es un aeropuerto pequeñito pero muy coqueto por fuera. A lo lejos se puede ver la nueva zona de rascacielos que están construyendo en su Corniche.

Se montó un poco de follón al entrar en el interior del aeropuerto. Había mucha gente entrando a la vez, casi todos para cambiar, como nosotros, de vuelo. La mayoría de la gente eran hindúes, pakistaníes, afganos, chinos… y por esa parte del mundo lo de colarse es deporte nacional, es increíble.

El vuelo final a Dubai duró una hora. Llegamos a las 10.00 de la mañana, algo cansados.

El aeropuerto es muy grande, sorprende que estén construyendo otro de dimensiones exorbitadas (como el de Heathrow y Chicago juntos).

Interior del aeropuerto

Tras dos rectas que parecían no tener fin llegamos a la fila de control de pasaportes para entrar al país. Esta no duró mucho, nos preguntaron en que hotel nos hospedaríamos, tiempo de estancia y motivo. Sello en el pasaporte, 0€ de visado por los 30 primeros días (500 dirhams si quieres quedarte otros 30 días) y a cambiar algunos dirhams en el mismo aeropuerto.

Al salir el calor te da una buena bofetada. Enseguida un hombre nos preguntó si queríamos un taxi, le seguimos con un poco de miedo por sino era un taxista oficial. Afortunadamente si que lo era y nos pudimos subir tranquilos.

De camino al nuestro hotel pudimos ver la zona del Creek donde destacan cinco edificios chulísimos. Contrasta con el resto de los alrededores que son las zonas más antiguas de la ciudad. El taxi nos costó unos 60 dirhams.

Nuestro hotel (Admiral Plaza Hotel) estaba en la zona de Bur Dubai, cerca de la cala natural del Creek y del museo de Dubai. Un tres estrellas muy decente, mejor de lo que esperaba. Habíamos reservado una habitación triple (400 dirhams la noche). Tres camas separadas, habitación grandecilla, baño propio, tv por cable, todo limpio… Me resultó curioso que nos confiscaran el pasaporte a los tres hasta el último día.

Nos pusimos la ropa de verano, pues todos los días nos hizo entre unos 27 y 40 grados, y salimos a conocer la zona de los alrededores del hotel, la zona más antigua de Dubai.

Lo primero que te das cuenta es que es más fácil orientarte por los rascacielos que se divisan desde cualquier parte de la ciudad que por los letreros de las calles, que brillan por su ausencia.

Caminamos bajo 35 grados hacia la cala del Creek. Nuestra primera compra fue un par de botellas de agua de limón y de fresa (no había normal) que cayeron antes de darnos cuenta. Empiezas a entender el por que todas las paradas de autobús tienen aire acondicionado. Tras unos veinte minutos andando llegamos a la casa de Sheikh Saeed al Maktoum. Es el mejor ejemplo de la arquitectura arábiga de finales del siglo XIX en Dubai.

Parada autobús con aire acondicionado

En 1896 la casa perteneció al gobierno y en ella residía Sheikh Saeed Al Maktoum, emir que gobernó Dubai entre 1912 y 1958 y abuelo del actual dirigente de Dubai.

Heritage

Por ahí cerca nos metimos, no se como, en el Museo del camello, que no había oído ni leído nada de él en mi vida. Primero nos pusieron un vídeo de 7 minutos en el que contaban la importancia de los camellos en la historia de Dubai, luego en otra sala había un par de camellos mecánicos que funcionaban parecido a un caballito de un tiovivo.

No es que merezca mucho la pena pero el potente aire acondicionado que hay en todas las salas nos levantó el ánimo.

De aquí volvimos por nuestros pasos hasta llegar a la cala natural del Creek, donde se está algo más fresquito.

Es una ría natural que se adentra en la tierra aproximadamente 10 kilómetros. Este accidente geográfico marcó el punto de inicio en la construcción de la ciudad.

El Dubai antiguo

La cala separa Dubai en Deira y Bur Dubai, los dos barrios más antiguos e históricos de la ciudad. Para cruzar de un lado a otro existen dos puentes, un túnel y pequeñas barcas para el tránsito de peatones. Nosotros nos pasamos la estación de Abras tradicionales creyendo que más adelante habría más, pero no fue así y acabamos cogiendo una mezcla de abra y barca motorizada cubierta.

Nos alejamos un pelín de la orilla de la cala para ver la Gran Mezquita de Dubai, donde sobresale su minarete de 70 metros. Se construyó en 1998 y los no musulmanes tenemos prohibida la entrada. Muy normalita.

Gran mezquita

Justo enfrente se encuentra el Museo de Dubai, abierto en 1971. La entrada nos costó 3 dirhams a cada uno. Se encuentra alojado en la Fortaleza Al Fahidi, un edificio defensivo construido en 1787 para proteger Dubai de los invasores. Es la construcción más antigua de la ciudad.

Museo de Dubai

Por las diferentes salas te van contando como era la vida en Dubai, sus costumbres, como recolectaban perlas y como el petróleo cambió sus vidas.

Es una visita corta pero imprescindible, de lo poco que hay con historia en Dubai.

Volvimos de nuevo hacia el paseo de la cala del Creek. Es curioso ver el cambio bestial de edificios en el lado de Deira. Se pasa de ver casas bajas, juntas, tradicionales, de arquitectura arábica a de repente torres gemelas y edificios que parecen que compiten en diseño. A cual más espectacular.

Edificios del Creek

Tras aparecer unos cuantos Hummer de buenas a primera a mi padre y a mi hermano se les acabó la gasolina y pidieron volver a descansar un ratillo al hotel, con lo que cogimos una embarcación que nos llevó a Bur Dubai. De ahí al hotel llegamos andando en unos de 10 minutos.

Tras una merecida siesta de una hora y una maravillosa ducha nos acicalamos y decidimos ir a la zona del Burj Dubai para ver el espectáculo de la fuente.

Antes, cenamos en un pakistaní que había al lado del hotel. No era un restaurante según lo que nuestros cerebros entienden por tal. Bueno, con decir que nos costó a los tres unos 10 euros tomando el plato estrella… nuestro cerebro ya se va haciendo a otra idea. Eso si todo bastante bueno eh??

Salimos hacia una calle principal para coger un taxi que nos llevó a la zona donde se encuentra el Burj Dubai (el edificio más grande del mundo), Dubai Mall (el centro comercial más grande del mundo) y la fuente más grande del mundo.

En el camino en taxi pasamos por Sheikh Zayed Road, la calle principal de Dubai que está repleta de alucinantes y futuristas edificios perfectamente iluminados. Impresionante, espectacular, es lo primero que se te viene a la cabeza, además de una sonrisilla que no se te va hasta que los vas dejando atrás. Acabas de ver lo que uno se imagina del futuro.

La zona del Burj Dubai, rebautizado en Bruj Khalifa, es de carácter comercial y turístico. Todo lo que hay en ella es lo más del mundo. Empezando por el Burj Dubai: el edificio más grande del mundo, siguiendo por el Dubai Mall: el centro comercial más grande del mundo y acabando con la Fuente de Dubai, como no, la más grande del mundo.

Cuando bajamos del taxi uno no da crédito a como se ha podido hacer un edificio tan grande, el cuello lo tienes que girar completamente si quieres llegar a ver el final del Burj Dubai.

El Burj Khalifa es la parte central del desarrollo conocido con el nombre de Downtown Burj Dubai.

El diseño del Burj Dubai está basado en la forma geométrica de una flor, la Hymenocallis blanca de seis pétalos cultivada en la región, y cuya armoniosa estructura dio inspiración al proyecto. Pero se involucionó para llegar a transformarse en tres pétalos principales como nodos que se definen como las “alas” o secciones laterales. Estas alas o secciones frontales ascienden cada una a distinta altura y van haciendo que la estructura del edificio vaya siendo más pequeña. La posición de las alas forma una escalera en caracol con dirección a la izquierda, que rodea el edificio y sirve para contrarrestar los fuertes vientos y las numerosas tormentas de arena en Dubai.

El 17 de enero de 2009 el Burj Khalifa alcanzó su altura máxima, 828 metros.

La zona es muy bonita, una escultura de un caballo de Fernando Botero te recibe. El Dubai Mall lo dejas a la derecha y justo enfrente te encuentras un lago artificial en el está la Fuente de Dubai. A continuación del lago está el Burj Dubai o Khalifa, que no tiene pérdida…

Después de unos cinco minutos en los que no puedes parar de mirar el Burj Dubai te vas fijando un poco más en los impresionantes alrededores. Han hecho una zona nueva de edificios de estilo árabe, que la mayoría son hoteles y restaurantes, que son preciosos. Chocan bastante verlos ahí rodeados de semejantes rascacielos, pero le da un toque a la zona.

El Burj Dubai Lake Hotel es también un espectacular hotel de más de 300 metros que queda más que empequeñecido al lado del bestial Burj Dubai.

Burj Dubai Lake Hotel

Vimos un par de veces, siempre distintos, el espectáculo de la Fuente de Dubai. Es alucinante ver semejantes chorros, algunos a casi 200 metros de altura, “bailando” al ritmo de la música. Dura unos 5 minutos la actuación y cada 20 minutos desde las 18.00 tienes este espectáculo.

Fuente de Dubai

Tiene 251,4 metros de largo, un 25% más alto que la fuente Bellagio de Las Vegas.

Esta gigantesca fuente cuenta con 83.279 litros de agua que se dividen en unas 450 columnas de agua, acompañadas por un espectáculo de luz y de sonido que se sirven de 6.600 luces y 50 proyectores.
Sin lugar a dudas un sitio obligatorio de visitar en Dubai.

Tras esto entramos en el Dubai Mall. Cuenta con más de 1200 tiendas. Además de tiendas de ropa, libros y complementos, en su planta baja cuenta con su propio “Zoco del Oro”, donde podréis encontrar decenas de joyerías muy bien ambientadas. También cuenta con un gran acuario, una pista olímpica de patinaje sobre hielo, el cine más grande de Dubai, una sala recreativa y Kidzania. Esta última es una actividad interactiva donde los niños desarrollarán profesiones de adulto.

Lo que más nos llamó la atención y lo que le diferencia de cualquier centro comercial, incluido el Mall of Emirates, es el lujo que hay por todo el Mall, donde en la Fashion Avenue llega a su máximo exponente. Dior, la tienda más bonita, Chanel, Oscar de la Renta, Armani, Jimmy Choo, Manolo Blahnik, Versache, Luis Vuitton, Loewe, Gucci, Cavalli…y, por supuesto, cerca de todas estas tiendas nuestro imperio Inditex con todas sus marcas.

Dior

Estaríamos un par de horillas dando vueltas para acabar en un Starbucks donde nos gastamos el doble que en la cena. Aquí mi hermano descubrió una nueva pasión: los Frapuccinos.

Volvimos a coger un taxi hacia el hotel. Una vez allí intentamos sintonizar en el hotel algún canal de tv donde echaran el Milán – Real Madrid pero fue imposible.

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Excursión por Abu Dhabi

DIA 3: EXCURSION A ABU DHABI – MEZQUITA DE ABU DHABI – EMIRATES PALACE – HERITAGE VILLAGE – CORNICHE – VUELTA A DUBAI – DUBAI MARINA – WAFI CENTER

Nos tocó madrugar para poder desayunar en condiciones. Estábamos un poco expectantes por ver con que íbamos a toparnos pero el desayuno era decente (tampoco mucho más). Croissant, tostadas, zumo, café malo y una amplia variedad de comida hindú y paquistaní donde se salvaban una especie de salchichas, bien de ketchup, eso si. Aún así mi padre y hermano se pusieron ciegos todos los días, sin excepción. Yo, con mi siempre maltrecho estómago, me controlé, de verdad.

Nos tocaba la excursión a Abu Dhabi que habíamos contratado a través de Gulf Options, una empresa española de Marbella.

Vinieron a recogernos al hotel, a continuación fuimos a otro hotel a por nuestros compañeros de viaje, unos chilenos mayores, y ya nos fuimos hacia Abu Dhabi.

Sorprende ver que en cuanto se entra en territorio de Abu Dhabi se empieza a ver mucha más zona verde que en el territorio de Dubai.

Abu Dhabi es el que tiene realmente el petróleo en los Emiratos. De hecho ellos tienen el 10% de las reservas de todo el mundo, lo que les puede durar 150 años. El guía nos contó que actualmente están inmersos en una de las inversiones más grandes de energías renovables que se han hecho en el mundo. Su plan es el de colocar paneles solares en el 80% del territorio desértico que tienen, que no es poco, a fin de estar preparados para el futuro.

El viaje duró poco más de hora y media en el que aproveché para preguntar todas mis dudas y hablar de las costumbres, religión, derechos humanos…yo creo que acabó un poco cansado de mi.

Un poco antes de llegar a la ciudad pasamos por el nuevo circuito de Fórmula 1 Yas Marina, vimos de lejos el impresionante hotel por el que pasan por debajo los coches y el Ferrari World que está en construcción. Me hubiera encantado entrar pero no entraba en la excursión.

La primera visita que hicimos fue la Mezquita de Abu Dhabi. Ya desde el coche uno va viendo la maravilla que esta gente ha construido.

Mezquita de Abu Dhabi

Es la tercera mezquita más grande del mundo y tiene capacidad para acoger a 40.000 fieles. El lugar alberga entre sus esplendorosas paredes varios prodigios tales como la alfombra más grande del mundo, de manufactura iraní, con 5.627 metros cuadrados, 47 toneladas y compuesta de 2.268.000 nudos de lana; y la mayor lámpara de araña del mundo, fabricada en Alemania con oro, plata y cobre, y unas dimensiones de 10 metros de diámetro y 15 metros de altura.

Su nombre se debe al fundador y primer presidente de los Emiratos Árabes Unidos, que está enterrado allí.

La mezquita tiene cuatro minaretes de unos 107 metros de altura, 57 cúpulas decoradas con mármol blanco, igual que la decoración interior. La fachada mide 90.000 metros cuadrados. El patio está pavimentado con diseños florales en mármol, y ocupa una superficie de 17.000 metros cuadrados. Para su construcción se han empleado, entre otros materiales, 110.000 metros cuadrados de mármol Blanco Sivec. Tanto el interior como el exterior así como el suelo del patio es de mármol.

Patio de la mezquita

Las obras para su construcción comenzaron en 2000 y se inauguró oficialmente en el mes de Ramadán de 2007. Aunque en los EAU está prohibida la entrada a las mezquitas de los no musulmanes, se hizo una excepción en 2008 en un gesto para extender la influencia del jeque, famoso por su tolerancia religiosa y por cultivar el entendimiento cultural.

Por fuera ya te quedas alucinado, es enorme, preciosa, toda de mármol blanco, sus espectaculares jardines, increíble…todo.

Al entrar nos dijeron a mi padre y a mi que nos teníamos que poner una túnica blanca porque nuestros pantalones cortos no eran lo suficientemente largos.

Mi padre, con su barba, parecía todo un jeque, hasta tal punto que nuestro guía cuando le vio le rebautizó como el “moro Juan”. A mi hermano, que no tenía que ponerse la túnica blanca, le dio envidia y pidió también una. Así que íbamos los tres de árabes.

Si por fuera ya te quedas con la boca abierta, como ya he dicho, por dentro no dejas de cerrarla. Todavía es más espectacular, más cuando te dicen que todos los adornos dorados que hay, que son innumerables, son oro, algunos de 18 y otros de 24 quilates. Para acabar ya con dolor en la boca entras en la sala principal y ves la alfombra persa, la gigante lámpara con cristales de Swaroski, los pasillos de columnas de mármol y piedras preciosas, los lavabos de Villeroy & Boch… pero también te sorprendes al ver una televisión de lcd o unas escaleras mecánicas en su interior.

Junto con el Taj Mahal es de los edificios que más me han impresionado.
 
Estaríamos una hora más o menos, luego nos subimos a la furgoneta y nos llevaron al Emirates Palace.

La puerta principal y su gran arco de acceso te dan la bienvenida y tienes la sensación de entrar en un palacio de las Mil y Una noches. Se respira majestuosidad en todos los rincones. El Emirates Palace es un hotel de gran lujo y se organizan recepciones oficiales del Emirato. En el lobby se encuentran las oficinas y la entrada del hotel.

Nos dijeron que es el hotel más caro del mundo, más que el Burj Al Arab. De hecho la familia real tiene reservada todo el año una planta sólo para ellos y cuando viene de visita, nuestro rey, por ejemplo, es en este hotel donde lo alojan. Lo mismo pasa con las estrellas de Hollywood.

Emirates Palace

La entrada no estaba permitida sino tenías reserva (no tenía ni idea) así que nos quedamos todos con las ganas y simplemente pisamos los impresionantes jardines. Muy chulo, romántico… para el que se lo pueda permitir.

La siguiente visita fue el Heritage de Abu Dhabi. Bueno, un poco flojete. Lo mejor son las vistas de las aguas de sus playas y de la Corniche. Esta, precisamente, fue la última visita de la ciudad.

Corniche de Abu Dhabi

La Corniche son 6 km. de carretera a lo largo de la costa del Golfo Pérsico que bordea la ciudad de Abu Dhabi. El fondo se establece con una serie de edificios de altura y pintoresco a la orilla del mar. Toda la carretera cuenta con bellos y pintorescos jardines en ambos lados de la carretera.

La mayoría de los edificios de la Corniche están de cara al mar. La Corniche es famosa en todo el Oriente Medio por su belleza y esplendor. Esta carretera ha contribuido enormemente al crecimiento de la industria turística. Las fuentes que han construido pueden ser vistas en todas las intersecciones de la cornisa y se han sumado a la belleza y la magnificencia de la carretera. Tres de las fuentes son realmente hermosas y vale la pena hacerlas mención: el Volcán, el Dallah, y la Perla.

No es comparable con los rascacielos de Dubai, por tamaño, pero son también muy modernos y llenos de cristal. Actualmente si que están construyendo torres de más de 300 metros por toda la ciudad, pero todavía no están acabadas.

A las 15.30 más o menos ya estaríamos en Dubai. Dijimos que nos dejaran en Dubai Marina.

Es bestial lo que han hecho allí en tan sólo cinco o seis años. Aunque sigue en obras gran parte de la zona dispone ya de todo lo que uno necesita.

El proyecto fue comenzado en 1998 y cubrirá un área de 53 millones de pies cuadrados (4.9 millones de metros cuadrados). Fue tallado a lo largo una extensión de 3.34 km (2 millas) del litoral de Dubai y es una ciudad con canales de empleo mixto inspirada en la tradición Veneciana. Este acomodará a más de 120 mil personas en sus torres de apartamentos de lujo y villas, con una vista única de muelles. Esto le ha convertido en el puerto deportivo artificial más grande del mundo.

Dubai Marina en obras

Nos dimos un paseo por la zona admirando los gigantes edificios de diseño. La cara del jeque de Dubai preside uno de los más espectaculares y altos. Tienes todo tipo de tiendas y restaurantes en sus locales.

Edificio de Dubai Marina

Se ve todo muy lujoso, fue el sitio donde más cochazos vimos: un par de R8 seguidos, Porches (estos al final ya no llamaban la atención), ferraris…lo normal, vamos.
 
Lo que nos decepcionó algo fueron los barcos que había por el puerto. Eran chulos pero menos de los que puedes ver en Marbella, por ejemplo.

Comimos en un restaurante muy chulete, el Coco´s donde tenían todo tipo de comida. Mi hermano y yo nos comimos la madre de las hamburguesas, una doble de tamaño Burj Dubai. Mi padre prefirió los langostinos, un clásico. Nada caro.

Tras comer subimos andando por una carretera que se elevaba desde donde se veía a lo lejos el hotel Atlantis y alguna rama de la palmera.

Para volver al hotel decidimos pillar el metro. Todavía no habíamos cogido ninguno y no muy lejos estaba la primera parada de metro de las diez que habían abierto cuando nosotros fuimos. Tuvimos que ir andando por el andén de la carretera durante más de un kilómetro hasta llegar a ella. No había aceras.

Esta es una de las cosas que más nos llamó la atención. Dubai es una ciudad construida para el coche y no para los peatones. Cuesta mucho pasear por la ciudad sin que te encuentres obras que te cortan el camino y tengas que dar una vuelta enorme para seguir tu camino.

Las paradas del metro tanto por dentro como por fuera son, para no variar, alucinantes. Por fuera, las estaciones parecen naves espaciales de color dorado. Por dentro parece que accedes a un pasillo de centro comercial. Escaleras mecánicas, mármol por el suelo, todo increíblemente limpio…

Dubai se ha convertido en el primer país de la Península Arábiga en disponer de metro. Una vez finalizado el proyecto, las líneas de metro sumarán 318 kilómetros. Han dividido los vagones en diferentes categorías siguiendo un modelo de segregación social bastante frecuente en muchos paises de la zona: categoría gold (con wifi y aire acondicionado orientada a empresarios o directivos), categoría silver (para mujeres y niños) y categoría económica. Otra curiosidad es que han instalados el sistema antisuicidio en todas las estaciones para que nadie se pueda o pueda arrojar a las vías del metro.

En la mayor parte del recorrido los vagones, que no llevan conductor, por cierto, van por arriba de la superficie.

Nos conseguimos poner en el primer vagón y pudimos ver en primera línea todo el recorrido del metro. Se puede decir que es otra atracción turística sobre todo por las vistas que se tienen al entrar en Sheikh Zayed Road. Pero lo mejor estaba por llegar. Nos bajamos en la parada de Khalid Bin y aquí vimos unas lámparas que parecían medusas alucinantes, exageradas. Se ha currado esta gente el metro, como todo, vamos.

Lamparas del metro

Fuimos hasta el hotel, nos duchamos para quitarnos el sudor ocasionado por los treinta y muchos grados y salimos ya de noche.

Cogimos un taxi hacia el Wafi Center (al lado está el hotel Wafi Raffles), un centro comercial ambientado en Egipto. La forma del centro es una pirámide enorme. En el interior tienen esculturas y adornos egipcios de todo tipo y tamaño. Tiene una distribución bastante extraña y complicada. Para encontrar el Restaurante donde queríamos cenar igual tuvimos que preguntar seis veces. Parecía imposible que fuéramos tan torpes. Finalmente un empleado del centro nos llevó al Restaurante. No lo hubiéramos encontrado en la vida.

Wafi Center

El sitio está genial, una terraza muy bien ambientada, con velas, césped por toda la terraza, sillas muy cómodas…El Restaurante era el Seville´s, con comida española. El jefe debe ser de España. Ponen los partidos de fútbol de España, hacen espectáculos de flamenco, la carta está en español, etc

No teníamos mucha hambre y pillamos algo para picar, unas papas en Dubai!!! Buenísimas. Y nos hicieron un 25% de descuento por ser españoles.

Luego fuimos al Starbucks de rigor y ya nos fuimos al hotel a dormir.

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La definición de Dubai

DIA 4: SHEIKH ZAYED ROAD – ZONA BURJ DUBAI – MALL OF EMIRATES (SKY DUBAI) – MADINAT JUMEIRAH

Madrugamos como todos los días y antes de las nueve ya estábamos andando a unos treinta grados de temperatura camino al metro. Nos bajamos en Financial Centre, en medio de Sheikh Zayed Road.

Para mi es esta calle, o más bien este trozo de calle que va desde las Emirates Towers hasta el Burj Dubai, es la que define a Dubai. Impresionantes y futuristas rascacielos, muchos de ellos de más de 300 metros que te dejan embobado y con el cuello dislocado. No sabes a donde mirar pues cada edificio parece que ha sido un desafío para los arquitectos que intentan superar en metros y belleza al edificio de al lado.

Sheikh Zayed Road

Fuimos, primero, por la acera del Chelsea Tower, para mi uno de los edificios que más me gustó, sino el que más, hacia las Emirates Towers. Justo enfrente está uno de los edificios más emblemáticos de Dubai, y no muy conocidos, la Rose Tower, que es el hotel más alto del mundo con sus 333 metros superando al Burj Al Arab (321 metros), que ostentaba el antiguo record.

Rose Tower

En la misma acera del Rose Tower también destacan el 21st Century Tower o Al Attar Tower, pero vamos, es que son todos una pasada.

Wooow

Compramos un poco de agua casi helada y seguimos caminando buscando un sitio donde poder cruzar. Igual tuvimos que andar un par de kilómetros, es increíble que no haya semáforos para poder pasar al otro lado. A la altura de las Emirates encontramos un pasadizo subterráneo que nos permitió, por fin, cruzar.

Y llegamos a las Emirates Towers. Estas dos torres son otro de los símbolos de Dubai, sus extremos superiores en punta simbolizan el camino al éxito de Dubai. Con una arquitectura muy similar, una de ellas mide 354,6 y la otra 305 metros de altura. La primera alberga oficinas y la segunda es un hotel de cinco estrellas, el Jumeirah Emirates Towers, la tercera estructura hostelera más alta del mundo.

Emirates Tower

Las dos torres están conectadas por The Boulevard, un centro comercial subterráneo de 836 metros cuadrados.

Son una pasada, de los edificios más modernistas que hay en la ciudad, y eso que tienen ya casi diez años. Entramos dentro pero como era por la mañana no pudimos subir a la cafetería ni al Vu´s porque estaban cerrados. Además estaba hospedado en el hotel Bill Clinton, con lo que la seguridad era curiosa…

Los alrededores está muy cuidados, abundan los jardines y las zonas verdes, que entre tanto acero, hormigón y vidrio le da color a la zona. Unas estatuas de hormigas gigantes nos dieron mucho juego a la hora de hacernos varias fotos.

Volvimos a Sheikh Zayed Road camino hacia el Burj Dubai admirando los edificios de la acera del otro lado como el Chelsea Tower, Sheikh Essa Tower o unas Torres gemelas unidas de arriba abajo.

Chelsea Tower

Hasta que llegamos al Dusit Dubai, una torre no tan alta (153 metros) pero la más original en cuanto a diseño de toda la calle, como una Y al revés, la cosa fue normal pero de repente se corta el paso y nos impide seguir hacia el Burj Dubai.

Dusit Tower

Para no variar, no había ningún semáforo cerca para cruzar y teníamos que retroceder unos dos kilómetros, increíble. Pero cuando ya no sabíamos que hacer un obrero hindú nos dice que crucemos por las obras. Nos dice las indicaciones que, bueno, parecían fáciles… El tema es que fue un suplicio, escaleras en las que apenas cabíamos, pasar por montañas de arena, saltar muros bastante altillos, una odisea que continuó, con otra vuelta inútil, que dimos por mi culpa ya en tierra firme, hasta llegar a la base del Burj Dubai, con casi cuarenta grados de temperatura. Un camino que de normal se haría en media hora nos acabó costando casi dos.

Pero bueno, la verdad es que se nos olvidó todo al ver semejante criatura desde abajo, que barbaridad!!! Es indescriptible, no se entiende como han podido construir semejante torre de diseño tan bonito, y no se que tiene que no puedes dejar de mirarla.

Base Burj Khalifa o Burj Dubai

 

Burj Khalifa

Decidimos entrar en el Dubai Mall para comer. El fuerte aire acondicionado fue acogido con gran júbilo, habíamos andado mucho y es que hacía mucho calor (que lo digo mucho pero es que…), probablemente el día que más nos hizo. Nos dimos una vueltecilla y subimos al piso de arriba para comer. Tras muchos devaneos decidimos no arriesgarnos con la comida (había hambre) y acabamos en un Mc Donalds (Páraelpapa, I´m loving it).

Tras comer volvimos hasta la estación de metro de Financial Centre para ir hasta el Mall of the Emirates. El metro te deja en el mismo centro comercial. Hasta la construcción del Dubai Mall fue el centro comercial más grande de la zona. A diferencia de Dubai Mall los pasillos son un poco más estrechos y se ve algo menos de lujo, a pesar de estar también casi todas las grandes marcas de los más prestigiosos diseñadores.

En Dubai gran parte de la vida social y cultural se desarrolla en los centros comerciales y hoteles. Hay que tener en cuenta que las altas temperaturas no ayudan mucho a salir a la calle. Será por esto por lo que estaba abarrotado de europeos y americanos, una pasada. Y la vestimenta de ellos y ellas era exactamente igual que en sus países en verano, cortitos cortitos.

Aquí está la famosa pista de esquí cubierta, el Sky Dubai. No entramos pero por fuera tampoco nos llamó demasiado la atención.

Nos dimos una vueltecilla, tomamos un café largo en Second Cafe, de donde casi tenemos que sacar a rastras a mi padre, que se había apoderado de un sofá demasiado cómodo.

Aquí empezó la odisea de mi hermano que le entraron ganas de cagar pero que no consiguió hacer ya que le pudo la presión de tener a un trabajador en el baño que en cuanto salías él entraba a limpiarlo. El sólo en el hotel, decía. Fue algo que acabó arrastrando durante todo el día.

Salimos dispuestos a ir andando hasta Madinat Jumeirah pero me lié con el mapa y nos alejamos un poco así que, tras preguntar a un simpático alemán, acabamos cogiendo un taxi que nos dejó en la puerta del complejo, una zona perfecta para hacer una foto de Madinat Jumeirah y el Burj Al Arab de fondo.

Es un resort que se extiende a lo largo de un kilómetro. Está construido como una antigua ciudad árabe, y se compone de tres hoteles, los cuales están conectados por canales artificiales y navegables.

Madinat Jumeirah

 

Es una zona con restaurantes de todo tipo, tanto en el exterior como en el interior. Hay japoneses, libaneses, marroquíes, italianos… también hay un español, se llama “Alhambra”. Hay un “Souk” donde hay tiendas, puestos para comprar recuerdos, bares, discotecas…

Es precioso, recomiendo ir de noche ya que la iluminación es perfecta, y encima cuenta con el inmejorable fondo del Burj Al Arab, también iluminado.

No pudimos estar el tiempo que nos hubiese gustado pues mi hermano estaba a punto de explotar, así que emprendimos la vuelta al hotel.

Ya en él desahogo para Litri y un poco de Internet para poner al día a la familia de nuestras andanzas. Fue uno de los días que más andamos, que añadido a las palizas de días anteriores que arrastrábamos, nos hizo decantarnos por no salir.

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Del relax a la adrenalina

DIA 5: PLAYA DE JUMEIRAH – MEZQUITA DE DUBAI – SAFARI POR EL DESIERTO

Tras descansar bien la noche anterior y un desayuno en condiciones, el número de salchichas que se comía mi hermano no era normal (claro luego pasa lo que pasa) salimos caminando hacia el metro para ir a la palmera. Queríamos ver la propia palmera, el Atlantis y el Burj Al Arab.

Nos llevamos una sorpresa al comprobar que el metro no habría hasta las 12:00 ya que allí los viernes son festivos y cierra casi todo. El coger un taxi no hubiera sido solución porque el monorraíl también estaría cerrado en la palmera así que cambiamos de planes y nos fuimos a la playa.

Elegimos Jumeirah Beach Park por lo que habíamos leído por internet. Es una playa semi privada, cuesta 5 dirhams la entrada y tiene aparcamiento, jardines, zona para hacer barbacoas, bar y una pequeña zona para que jueguen los niños.

Nos gustó bastante la playa a todos, está llena de palmeras hasta que empieza la blanca arena. El agua es muy clara y hay muchísima sal, con lo que se flota muy fácilmente. Eso si, bucear se convierte en deporte de riesgo. Como pican los ojos!!

El único pero que le pusimos fue que conforme avanzó la mañana, la playa se llenó de muchísima gente. Pero en general estuvo bien y nos permitió reponer fuerzas y refrescarnos. Estaríamos unas tres horillas.

En la playa

Al volver hacia el hotel en el taxi pasamos por la Mezquita de Dubai, decidimos no pasar pues, a pesar de que nos gustó y que es la más importante de Dubai, sólo se puede acceder a ella con visitas organizadas, y, además, después de haber estado en la de Abu Dhabi… aun así recomiendo su visita.

Mezquita de Dubai

Volvimos a comer en el pakistaní de al lado del hotel tras la insistencia pesadez de mi hermano que quería verle la cara al mozo al ver que repetíamos y la verdad es que la sonrisa que echó fue para verla. Nos trató fenomenal y se lo agradecimos con una generosa propina…

Por la tarde tocaba el safari por el desierto, la actividad estrella de Dubai. Nos pasaron a recoger sobre las 15.30 de la tarde y pasamos por otro hotel para recoger a más gente. Nuestra sorpresa fue cuando en nuestro 4×4 metieron a tres japonesitas muy graciosas.

Tardamos poco más de una horilla en llegar a la zona de dunas donde haríamos el safari. Nos bajamos diez minutos del coche para que los conductores desinflaran un poco las ruedas. Ya estábamos listos para empezar.

Nos tocó un conductor que era un jugón, y un dandi. De todos los que vimos fue el que más virguerías hizo en las dunas.

La experiencia está genial, los conductores suben y bajan dunas a una buena velocidad, tiran continuamente de freno de mano, la arena te sube por el parabrisas, el estómago se te encoge…pero la adrenalina que uno tiene es increíble.

Las japonesas del coche no pararon de gritar durante todo lo que duró el safari, que graciosas que son!!, mi padre acabó soltando un tremendo suspiro en la última y más arriesgada maniobra del piloto. Fue el que peor lo pasó de los tres.

Nos bajaron del coche a hacer un descanso donde todos los pilotos aprovecharon para refrescar los motores de los coches. Mientras, nos “obsequiaron” con un espectáculo consistente en soltar una paloma y unos segundos después un halcón que le da caza y lo mata en unos cinco segundos ante la mirada atónita de todos los presentes.

Nuestros 4x4

De aquí nos llevaron a una especie de campamento que han habilitado para hacer las barbacoas donde nos dieron de cenar.

La cena estuvo bien, primero nos dieron un kebab pequeño, luego comida típica de allí y para acabar una variedad de carnes. Era tipo buffet con lo que nos teníamos que ir levantando constantemente a por la comida.

Cena en el desierto

Lo malo fue las filas que se formaban, pues igual estábamos cenando unas 150 personas, la mayoría alemanes, y las carnes las iban haciendo en el acto.

La bebida también era barra libre, con lo que, como era de esperar, los alemanes no perdonaron y se bebieron latas de cerveza sin conocimiento. No se como llegarían al hotel y si alguno no devolvería en el coche de vuelta.

Después de cenar hubo una actuación de danza del vientre que fue algo flojilla, la chica daba muchas vueltas pero poco más. Lo mejor fue cuando sacó a un alemán borracho al escenario y éste dio un recital.

Al volver el conductor, que era un árabe playboy fue discutiendo por el móvil con una chica, que parecía ser su novia. Me pareció un castigador el tío, colgándole continuamente, luego no le cogía el teléfono, luego le llamaba él… un crack, castigando.

Una cosa que me llamó la atención fue que la autopista que iba hasta Dubai estaba iluminada con farolas en todo el trayecto. Lo mismo pasaba en la que iba a Abu Dhabi, no se la cantidad de electricidad que consumirá, pero en un país de semejantes excesos…

Llegamos tarde al hotel con lo que tampoco salimos, nos duchamos y a dormir.

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De hotelito en hotelito

DIA 6: PALM JMEIRAH – HOTEL ATLANTIS – BURJ AL ARAB – AL KARAMA CENTRE – AEROPUERTO

Habíamos pasado nuestra última noche en el hotel. En el desayuno descubrí unas tortitas buenísimas y que no había visto hasta entonces, ya era mala suerte pero bueno, al menos las disfruté, y bien, un día.

Al acabar de desayunar tuvimos que hacer ya el checking porque no volveríamos al hotel hasta la tarde, justo antes de ir al aeropuerto. Dejamos las maletas en consigna y nos fuimos hacia la isla artificial más grande del mundo, Palm Jumeirah (que en breve será superada por la Palmera Jebel Ali y la Palmera Deira, la más grande).

Cogimos el metro hasta el Mall of the Emirates y desde allí cogimos un taxi que nos dejó en la parada del monorraíl que lleva hasta el hotel Atlantis. Para acceder a esta parada tuvimos que acceder por una zona de obras a través de un parking. La parada no estaba del todo acabada y encima mal indicada, y eso que ya lleva un buen tiempo en funcionamiento.

La Palm Jumeirah esta construida con la forma de un árbol de palmera datilera y consiste en tres partes: un tronco, una corona con 17 frondas y una isla circundante creciente que formará un rompe olas.

Compramos los billetes de ida y vuelta (40 dirhams) al Atlantis. No habíamos montado nunca en un monorraíl y al subirnos nos dio algo de impresión, parece que no tiene mucha consistencia y que se va a caer hacia un lado en cualquier momento. De todos modos en dos minutos ya estás acostumbrado. El trayecto hasta el hotel Atlantis no dura más de cinco minutos.

El monorail empieza su recorrido desde Gateway Station en el tronco de la palmera y hay dos estaciones intermedias, una en el Trump International Hotel & Tower y otra en el lujoso centro comercial Palm Mall. Las dos paradas que hay antes de llegar al hotel están cerradas y no tiene ninguna pinta de que abran hasta dentro de un par de años, pues los hoteles y torres desde donde se accede (Donald Trump, entre otros) están en sus inicios de construcción y sus obras parecen paradas.

El monorail es completamente automático y no tiene conductor, aunque siempre llevan personal dentro del tren.

Desde el monorraíl se pueden ver las ramas de las palmeras, a las que no se pueden acceder a no ser que seas propietario de una de las casas, el tronco de la palmera, las casas de este, los cochazos que hay aparcados en los garajes, muchas obras y, lo mejor de todo, sin duda, las vistas del hotel Atlantis conforme te vas acercando.

Rama de Palm Jumeirah

Atlantis desde monorail

El monorraíl te deja en el Aquaventure Station, que es un parque acuático que pertenece al complejo del Hotel Atlantis pero que, previo pago, uno puede entrar y pasar el día.

El hotel consta de dos torres unidas por un puente. El diseño arquitectónico se basa principalmente en el hotel Atlantis Paradise Island de las Bahamas. El hotel cuenta con 1.539 habitaciones. Aparte dispone de un impresionante acuario con más de 65.000 peces en su interior, el cual es visible desde dentro de algunas de las habitaciones del hotel.

Hotel Atlantis

Entramos dentro del hotel ya que, a diferencia del Burj Al Arab, aquí si que te dejan entrar en algunas partes del hotel. Lo primero que vimos es la pequeña galería comercial del hotel, es un pasillo de unos 150 metros con tiendas de lujo, como Tiffany´s, y de recuerdos. Al poco de acabar el pasillo se van viendo “paredes de cristal” con los peces del enorme acuario hasta que finalmente desembocas en una sala donde hay una pared enorme de cristal y se ve el acuario en condiciones.

Tras hacerse mi hermano una foto freak con una mascota que andaba por ahí y mi padre negarse a hacerse una en un trono salimos del hotel, dimos un mini paseo por los jardines de afuera y volvimos a coger el monorraíl para salir de la palmera.

Otro taxi nos llevó esta vez a la puerta del, sin lugar a dudas, símbolo de Dubai, el hotel de siete estrellas, Burj Al Arab. Por cierto, que lo de 7 estrellas es un invento, una buena campaña de marketing pues no está homologado por los que determinan las estrellas.

Su construcción duro cinco años y el hotel se inauguró en diciembre de 1999. La torre de 56 plantas de 321 metros de altura, Burj Al Arab (La torre de Arabia), fue el hotel más alto del mundo, tiene forma de vela desplegada y se levanta sobre una isla artificial a 280 metros de la superficie. El servicio de transfer del hotel se compone de BMW, Rolls Royce y un helicóptero privado.

Las dependencias de los huéspedes, formadas únicamente por enormes suites duplex, son de las más grandes y opulentas del mundo, y están equipadas con la última tecnología así como con un mayordomo privado, destacando las 2 suites reales del ático de más de 750 metros contando con 2 plantas, cines, camas rotatorias, salas de reuniones, ascensor privado, vestidores y comedores.

Al no haber reservado antes no pudimos entrar y nos tuvimos que contentar con ver la espectacular vista frontal de la vela, sacarnos las típicas fotos y poco más.

Burj Al Arab

Justo al lado está el Wild Wadi Water Park, que fue el primer parque acuático de la ciudad, y el hotel Jumeirah Beach, otro de los impresionantes hoteles de Dubai, este con forma de ola. Hay que acceder por este hotel para acceder a la terraza del 360º, que finalmente no fuimos porque mi padre y hermano se rajaron.

Jumeirah Hotel

Comimos en el Mall of Emirates, cogimos allí mismo el metro y nos dirigimos al barrio de Al Karama, en concreto a un centro comercial donde venden todo tipo de falsificaciones.

Nada más entrar ya nos calaron y enseguida nos subieron a la cuarta planta del edificio, a una habitación piratilla donde estaba todo lleno de bolsos, carteras, gafas, etc. Mi hermano se pilló unas gafas y yo un monedero, todo falso por supuesto, para mi hermana tras un intenso regateo. Volvimos a bajar a la planta calle, dimos varias vueltas por los pasillos de la planta y nos acabamos comprando varias camisetas (y mi hermano descubrió a Paul Frank y Baby Milo) y recuerdos.

Como nos sobraba tiempo fuimos dando el que sería nuestro último paseo por Dubai. Antes de llegar al hotel nos metimos en otro centro comercial donde mi hermano se compró un Pendrive muy bien de precio. La tecnología está algo más barata que en España, por lo menos en la zona de Bur Dubai.

Mi querido hermano se empecinó a última hora de comprar una camiseta más para hacer un regalo y nos acabamos pegando una caminata que nos llevó de nuevo a la zona del Creek. Hay bastantes puestecillos por la zona. Finalmente encontramos la camiseta que quería.

De aquí fuimos directos al hotel, metimos las recientes compras en las maletas y con la duda de si nos pasaríamos de peso fuimos en el aeropuerto.

Ya dentro del aeropuerto, sobre las 19.00 horas, con el aire acondicionado y con la mente puesta en el frío que nos íbamos a encontrar en Londres decidimos cambiarnos de ropa en los baños y, ya de paso, aligerar el peso de las maletas. Nos tomamos algo en un starbucks desde donde mandé mi primer mail con el IPhone. El resto del tiempo fue una larga espera únicamente salvada porque me vi algún capítulo de Héroes.

El vuelo a Doha fue rápido y tranquilo. La escala fue de dos horas que se nos hicieron eternas (eran las 00.00 horas a lo que llegamos).

A lo que estábamos en la fila para ir hacia el avión apareció el típico yanqui rapero cantando solo, andando con un hombro más alto que el otro, hablando con todo el mundo (aunque nadie quería hablar con él). Fue increíble, en mi vida había visto nada igual, pero más increíble fue cuando subimos al avión y veo que le toca en mi asiento de al lado, que fuerte!!! El tío se me presentó enseguida y empezó a hablarme mientras que yo con toda la cara de asco que pude poner le dije que no hablaba nada de inglés y, acto seguido, me puse los cascos. A él pareció darle lo mismo y siguió hablándome, a lo que yo ya ni le miré. El yanqui un poco mosca empezó a hablar con la gente de alrededor y Dios, o quien sea, obró el milagro cuando le pidió a alguien de unos asientos de atrás que le cambiara el sitio. Me toco un japonés de mi edad que fue calladito durante todo el viaje. Salimos a Londres con una hora y media de retraso.

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London I´m back

DIA 7: DOHA – LONDRES

El vuelo se me hizo mucho más largo que a la ida, imagino que sería porque apenas dormí y estaba cansado. Al menos me acabé la primera parte de la tercera temporada de Héroes (el resto lo vería en el viaje a Edimburgo).

Aterrizaje normal y, como sólo llevábamos maletas de mano, salimos pitando hacia el metro que se coge en el mismo aeropuerto de Heathrow. Compramos tres billetes de metro que nos sirvieran para todo el día. Nos bajamos en Victoria Station tras haber hecho un trasbordo. Nuestro hotel (Hanover Hotel) estaba a pocos minutos de la parada.

Cogí este hotel porque al día siguiente nos teníamos que levantar a las 5.30 de la mañana y la parada del bus que nos llevaba al aeropuerto de Stansted se encontraba también en Victoria Station. Así que no nos llevaría más de cinco minutos llegar, además estaba muy cerca de muchos de los lugares de interés de Londres.

Cuando llegamos al hotel eran las 11 y nos dijeron que la habitación no estaría hasta la 13.00. Dejamos las maletas en un cuarto sin vigilancia ni llave y nos fuimos a ver un poco Londres.

Lo primero que vimos fue el Palacio de Buckingham. Al ser domingo había bastante gente en los alrededores, la mayoría españoles e italianos. Nos metimos por St James Park, vimos las típicas ardillas y seguimos andando dirección Big Ben.

Coincidió que era el día que se homenajeaba a los caídos en guerra y había una cantidad de gente bestial. Yo, de hecho, hasta llegué a pensar que se había muerto la Reina.

Tuvimos que dar varias vueltas para poder ver la Abadía de Westminster, el Parlamento y el Big Ben. Para llegar hasta Trafalgar Square tuvimos que ir por la orilla del Tamesis, desde donde vimos el London Eye, pues estaba todo cortado. Tras una larga caminata llegamos a Trafalgar Square donde está el Monumento a Nelson y la National Gallery. Seguimos andando hasta llegar a Picadilly Circus, subimos por Regent Street donde paramos a comer y a calentarnos un poco, que hacía bastante frío. Al acabar nos metimos por Carnaby Street, que como siempre por estas fechas estaba precioso. Al final salimos a Oxford Street donde ya cogimos el metro y volvimos al hotel.

El Parlamento

Picadilly Circus

Las maletas estaban en su sitio. Nos dieron una habitación muy normalita en la planta baja con dos camas de matrimonio (una para mi y otra para litri y mi padre…jejej). Dormimos una buena siesta, nos duchamos y salimos de nuevo a coger el metro.

Nos bajamos en la parada de la Torre de Londres, rodeamos por abajo ésta y cruzamos el Puente de Londres, que estaba muy bonito iluminado. Llegamos al nuevo Ayuntamiento y seguimos por este lado hasta que llegamos a no se que puente y cruzamos para coger otra vez el metro que nos llevó a ver el London Eye y el Parlamento de noche.

Puente de Londres

Siempre que he venido a Londres me ha encantado venir a verlos por la noche. Muy cerquita de aquí, al lado de Liverpool Station, fuimos a un italiano que yo ya había estado y que me encantó. De nuevo fue un cierto y comimos algo verde después de mucho tiempo.

Mi hermano dejó la propina del viaje y nos fuimos al metro para volver al hotel donde nos dejamos preparado todo para el día siguiente apurar a levantarnos lo máximo.

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Se acabó lo que se daba

DIA 8: LONDRES – STANSTED – ZARAGOZA

Nos levantamos a la hora prevista, las 5.30, salimos en 15 minutos del hotel hacia Victoria Station y cogimos allí el bus de Terravision que nos llevó al aeropuerto de Stansted.

Una vez allí comprobamos que no se pasaran de kilos las maletas y nos metimos en el baratísimo Duty Free donde mi padre le compró una colonia a mi madre.

Poca cosa más, un café para desayunar de nuevo en Starbucks gastando las últimas libras que nos quedaban, meternos en internet diez minutos para ver como el Madrid le ganó al Atlético en el Calderón y el Zaragoza perdía contra el Valencia, reírnos un poco de nuestro padre por esto y directos al avión.

Un gran viaje en todos los aspectos. Habrá que repetir.

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De susto en susto

DIA 1: MADRID – DUBLIN – TEMPLE BAR

No fue este un viaje preparado ni mucho menos. Surgió en una cena con Cober, el cual comentó que tenía que viajar a Dublín por trabajo. A mi me quedaban unos días de vacaciones y entonces me propuso que me fuera con el. No pagaría nada de hotel pues dormiría con el, a él le costaría lo mismo fuera o no fuera.

Así que tras pensármelo más bien poco aceptaba la proposición y viajaría a la ciudad de U2 y de la Guinness.

Fue a finales del 2006.

Pude comprar el billete para ir en el mismo avión que Cober. Me costó un pelín caro pero bueno como no pagaba hotel…

Salíamos desde la T4 y allí nos encontramos al entonces desconocido, para mi, Risto Mejide que acababa de saltar a la fama como jurado en su primer Operación Triunfo. Volamos con Aer Lingus sin ningún problema.

Nada más salir del aeropuerto cogimos un taxi para que nos llevara al hotel, en el ya íbamos pensando y planificando el plan de la noche. Finalmente este sería dejar las maletas, cenar rápido en cualquier sitio y directos a Temple Bar.

Llegamos al hotel y cuando Cober fue a echar mano de la cartera donde tenía los documentos, la reserva del hotel, el dinero, el móvil de empresa, etc se dio cuenta que se había dejado la cartera en el taxi.

Tras unos momentos de tensión y empezar a ver brillar la cabeza de Cober más de la cuenta se hizo la luz (no en su cabeza) al aparecer por la puerta del hotel al taxista!!! Estoy plenamente convencido que en España también hubiera vuelto (cuantos móviles de taxista hemos liberado…)

La habitación no era doble, como en un principio creíamos, con lo que en principio yo no podía estar pero vamos no tenía por que haber problemas. Había, pues, una sola cama de matrimonio, con lo que de nuevo compartiríamos cama.

Deshicimos las maletas, nos cambiamos rápido y salimos a conocer la noche dublinesa.

Cenamos en un italiano que estaba en la calle principal de Dublín, O´Connell Street. Normalito pero perfecto para hacer la maseta en el estómago que amortiguara la segura ingesta de alcohol.

Ya vimos bastante gente por la calle, muchísima más de la que me imaginaba, la verdad y empezamos a animarnos.

Llegamos a una de las zonas de marcha más famosas de toda Europa, Temple Bar. No deja de ser una zona de bares y restaurantes. Bueno, más que bares de copas como los de aquí lo que hay son las típicas tabernas irlandesas en donde, por supuesto, la bebida estrella es la cerveza, la Guiness claro.

Elegimos el primer pub al azar y nada más entrar vemos como una tía rodeada de gente coge, y de buenas a primeras se baja al suelo, empieza a hacer bastantes flexiones, se pone de pie y de repente empieza a gritar y a saltar subiéndose la camiseta y enseñando el sujetador!!!

La cara de Cober y la mía fue una parecida a esa que dice “donde nos hemos metido!!!” Luego el resto de la noche fue más normal. Entramos en el famoso pub que da nombre a la zona (Temple Bar) pero, vamos, son todos parecidos. Todos enormes, llenos de gente bebiendo cerveza y las mujeres algo más “desinhibidas” que en España. También bastante más feillas. Sobre las 4 de la mañana iniciaríamos la retirada. Una retirada a tiempo…

Temple Bar.Tobacco

Al llegar al hotel estaba cerrado, así que cuando llamamos al timbre nos salió un hombre preguntando el nombre de quien tenía la reserva. A mi ahí se me pusieron de corbata pues la habitación era individual…e íbamos dos. Pero no hubo problemas, Cober se identificó y pasamos los dos. No se que se pensarían pero parece evidente… Cober había ligado!!! (y con que pivón!!!)

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De paseo por Dublín

DIA 2: O´CONNELL STREET – EDIFICIO DE ADUANAS – HA’PENNY BRIDGE – GRAFTON STREET – CASTILLO DE DUBLIN

Era domingo y el único día entero que teníamos Cober y yo para conocer juntos Dublín.

Madrugamos lo justo pues nos habíamos acostado tarde. Yo me quedé duchando en la habitación mientras Cober bajó a desayunar (el mío no estaba incluido…). Este me subió una pieza de fruta y salimos ya a la calle.

A dos minutos andando se encontraba O´Connell Street. Es la arteria principal de la ciudad donde a mitad de la calle se levanta The Spire (Monumento de la Luz), es una aguja de 120 metros que rompe por completo el conjunto arquitectónico clásico de la zona. Sustituye a una columna dedicada al Almirante Nelson destruida con una bomba por el IRA en 1966. Es muy moderna, bonita, pero un poco fuera de lugar. Eso si, es un sitio perfecto para quedar.

O´Connell Street

O´Connell Street

The Spire

The Spire

A lo largo de O´Connell Street podemos encontrarnos una gran cantidad de estatuas que harán más agradables el camino: la del propio Daniel O´Connell, la de William Smith O´Brien, la de Charles Stewart Parnell, la columna en honor del almirante Nelson…

Al final de la calle a la izquierda, antes de cruzar el río Liffey, llegamos a una larga calle donde está el Edificio de Aduanas. Terminado en 1791, es una obra maestra del arquitecto James Gandon.

Se trata de un imponente edificio de estilo neoclásico del siglo XVIII con cuatro fachadas monumentales en pleno centro de la ciudad a orillas del Liffey. Es considerado una de las bellezas arquitectónicas de Dublín, aunque a mi la verdad me pareció más grande que bonito.

Edificio de Aduanas

Edificio de Aduanas

Originalmente fue concebido como la aduana del puerto, ha tenido sus avatares a lo largo de la historia, de los cuales el más catastrófico fue el incendio-atentado de 1921 que causó graves daños y pérdidas irreparables. Restaurado posteriormente, a día de hoy alberga la sede de un ministerio de la República.

Fuimos andando bastante rato en busca del puerto perdido que nunca encontramos y ya cansados dimos media vuelta para cruzar al otro lado de la ciudad por el famoso (yo no lo había oído nombrar en mi vida) Ha’Penny Bridge.

Fue construido en 1816, y se trató del primer puente de hierro en Irlanda. Consta de una estructura con barandillas de hierro fundido y lámparas decorativas que cruzan el río Liffey. Originalmente se le llamó el Puente de Liffey, pero ahora se llama Ha’Penny, ya que hasta 1919 se cobraba la mitad de un penique, half penny, por cruzarlo.

Paseamos por las calles de Dublín, un poco sin rumbo, hasta que nos desviamos hasta la calle más comercial de la ciudad: Grafton Street. Es una calle adoquinada peatonal, no muy ancha, a reventar de gente y en donde están todas las tiendas más conocidas que vemos en todas las ciudades europeas (Zara, H&M, Clarks, Mango, etc). Estaba ya con los adornos de Navidad lo que animaba mucho la calle.

Grafton Street

Grafton Street

Tras estar dando una vuelta por las tiendas decidimos seguir con nuestro día turístico y nos desplazamos hasta el Castillo de Dublín.

Está en una zona céntrica. No me pareció muy grande pero si bastante cuco. Es un poco diferente a los castillo españoles, es como una mezcla entre lo que aquí visionamos cuando pensamos en un castillo y una iglesia anglicana.

Construido originalmente en el siglo XIII en lo que fue un asentamiento vikingo, sirvió de fortaleza militar, prisión, tesoro, tribunal de justicia y sede de la Administración inglesa en Irlanda durante 700 años. Reconstruido en los siglos XVII, XVIII, XIX y XX, el castillo de Dublín se utiliza hoy para celebrar importantes recepciones de Estado e inauguraciones presidenciales. Los apartamentos de Estado, la bodega, la tienda de artesanía y el restaurante están abiertos a los visitantes. (En ocasiones, el castillo de Dublín puede cerrarse con poca antelación para desarrollar actividades gubernamentales).

Castillo de Dublin

Castillo de Dublin

El resto del día lo utilizamos para pasear por las animadas calles, tomarnos unas pintas (sobre todo Cober) y echarnos unas risas.

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KFC, cuatro para dos

DIA 3: ABBEY CHURCH – BANCO DE IRLANDA – TRINITY COLLEGE – ST ANN´S CHURCH – ST MICHAN´S PARIS CHURCH – CAPUCHIN FRIARY CHURCH – TEMPLE BAR

Fue el primer día que Cober trabajó. Se levantó bastante pronto, fue a desayunar y me subió la pieza de fruta de rigor (manzana solía ser) que me comí gustosamente. A continuación un bañito de media hora y listo para salir a la calle.

El caso es que bajo de la habitación por el ascensor para salir del hotel, desemboco en el pequeño hall donde se encontraba la recepción y cuando estaba torciendo a la izquierda para llegar a la puerta de salida oigo voces en un tono elevado dirigidas hacia a mi (o eso creo) en un dialecto extraño (inglés). Bastante nervioso acelero el paso hacia la puerta haciendo caso omiso de esas voces y salgo por la puerta a ritmo Bolt. Trote cochinero al salir del hotel.

Y era sólo mi segunda noche. A partir de ahora mi misión sería no hacerme nada notar, como sino existiera, a partir de ahora sería El Silencioso.

Por esa época me estaba leyendo la Ecuación Dante, libro que me llevaba a todas partes. Acabé terminándomelo en Dublín, me encantó.

Lo primero que hacía todos los días era ir a un cyber que había a dos minutos y chatear una horilla con Esther.

En frente del hotel teníamos una iglesia bastante chula, Abbey Church, fue la primera de las muchas que ví en este día.

Volví a bajar por O´Connell donde entré a por un desayuno en condiciones en un Mc Donalds: huevos, bacon, una tortilla extraña, salchichas…

Ya estaba listo para andar, o para rodar, según se mire.

Volví a pasar por el edificio de aduanas, crucé el río Liffey y al poco llegué al Banco de Irlanda, situado en un edificio del rollo templo griego. Justo en frente está situado el Trinity Collage, la universidad más antigua e importante de toda Irlanda.

Banco de Irlanda. Antiguo Parlamento

Banco de Irlanda. Antiguo Parlamento

Trinity College. Patio Central

Trinity College. Patio Central

Trinity College

Trinity College

Fundada en 1592 por la reina Isabel I contó con Jonathan Swift, Oscar Wilde y Samuel Beckett como sus alumnos más insignes. En este complejo contemplaréis bellos edificios y jardines, plazas adoquinadas y el campus de la universidad. En uno de sus edificios se guarda el famoso Libro de Kells (que no vimos), del siglo VIII. Este contiene los cuatro evangelios escritos en latín, cuidadosamente copiados a mano por los monjes celtas alrededor del año 800. Está considerado como uno de los mayores tesoros nacionales de toda Irlanda y uno de los libros más antiguos del mundo.

No es muy grande pero cada edificio es una obra de arte. Coincidí con una graduación y allí estaban lanzando algunos alumnos sus sombreros hacia arriba al más puro estilo americano. Es curioso y maravilloso que se encuentre en pleno centro de Dublín, así la mayoría de estudiantes iban o bien en bicicleta o bien andando.

Fui hacia Grafton Street en sentido inverso al del día anterior y vi la famosa estatua de Molly Malone. A mi el nombre me sonaba pero más bien por un bar de copas en mi ciudad…

Parece ser que fue una hermosa joven muy estimada y querida en Dublín. Todos conocían a su familia que al igual que ella, se dedicaba a la venta de pescado fresco. Se dice que recorría las calles de Dublín, empujando una carreta llena de sus productos y ofreciéndolos a viva voz. Iba en uno de estos recorridos cuando sufrió de un ataque de fiebre que la llevó a la muerte sin que nadie la pudiera ayudar. Aún hasta hoy, luego de 300 años, leyendas urbanas cuentan que su fantasma aún ronda las calles de la ciudad haciendo sus recorridos de siempre.

De aquí fui a visitar varias iglesias que estaban bastante cerca entre ellas y que, creo, no son muy famosas (por el nulo número de turistas que había por los alrededores) pero que a mi me gustaron más de lo que esperaba. Algunas de ellas tenían al lado pequeños cementerios. Las que más me gustaron fueron: St Ann´s Church, St Michan´s Paris Church o Capuchin Friary Church.

St. Ann´s Church

St. Ann´s Church

St Michan´s Paris Church. Cementerio

St Michan´s Paris Church. Cementerio

Enseguida (pasadas las 16.00) me llamó Cober para ver por donde estaba que acababa de terminar de trabajar.

De camino a donde habíamos quedado pasé por Temple Bar para verlo de día.

Quedamos por O´Connell y acabamos comiendo en un KFC que había dentro de un centro comercial. Vimos un menú que tenía buena pinta y lo pillamos. Cuando nos sacaron la comida quedamos gratamente sorprendidos por la cantidad de la misma. Al acabar, cuando estábamos llenos, nos dimos cuenta que nos habíamos zampado un menú para cuatro. En fin…

Se nos hizo un poco tarde y ya no hicimos mucho más en lo que quedaba de día.

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Rajada por la noche

DIA 4: THE CHIMNEY – FORMER RICHMOND HOSPITAL – MUSEO NACIONAL DE IRLANDA – PHONEIX PARK – ST. AUGUSTIN & ST. JOHN – CHRISTCHURCH – ST. PATRICKS

Tras comerme mi manzana diaria y chatear con Esther mi horilla en Internet me fui hacia la otra parte de la ciudad.

Quería ir a ver Phoneix Park, el parque urbano más grande de Europa. Hice algún pequeño desvío para poder ver The Chimney, que en la actualidad es una torre panorámica desde la que se debe tener una visión magnífica de la ciudad. Fea pero es que no deja de ser una chimenea.

The Chimney

The Chimney

También de camino al parque pasé por Former Richmond Hospital, un edificio grande rojizo bastante majete.

Tras dar esta pequeña vuelta llegué por fin al Phoneix Park. No deja de ser un parque pero cuenta con espléndidos jardines, numerosos lagos y grandes tierras. El entorno es perfecto para los amantes del footing o de pasear. Dentro del parque se halla la residencia del Presidente de Irlanda y el Zoo de Dublín. Pero el monumento más impresionante del parque es el monumento a Wellington, un obelisco de 65 metros de altura erigido en homenaje al Duque de Wellington.

Monumento a Wellington

Monumento a Wellington

Phoenix Park

Phoenix Park

Estuve paseando una horilla por el. No acaba nunca, es enorme. Me ponía a andar por alguna calle y por más que andaba no veía el final. Me chocó no ver mucha gente, imagino que sería por ser entre semana.

Del parque me fui andando (no cogí ningún transporte en todo el viaje) hacia las dos iglesias más importantes y conocidas de la ciudad.

Camino de ellas me topé con St. Augustine & St. John, no la había oído y me pareció súper chula. Es de estilo victoriano y aunque a pesar de que por fuera es espectacular lo más importante se encuentra en el interior. La nave tiene un techo altísimo, con columnas de mármol, y la particularidad de tener un campanario rectangular en vez de cuadrado.

St. Augustine & St. John

St. Augustine & St. John

A no más de diez minutos llegué a Christchurch.

Esta catedral anglicana fue construida en 1038 por el rey Sitric Silkenbeard, rey vikingo de Dublín. El aspecto actual lo adquirió tras la reforma hecha por el caballero normando Ricardo de Clare “Strongbow” (”Arco Fuerte”) y por el arzobispo O’Toole en 1172.

El exterior presenta una apariencia recia pero elegante, construido con la piedra gris tan característica de los edificios históricos irlandeses que hace parecer a los edificios algo sucios y tristes.

Christchurch

Christchurch

Sin duda uno de los lugares que más llama la atención de esta catedral es la evocadora cripta, inalterada desde el siglo XIII y una de las más grandes de las Islas Británicas (63,4 m de longitud). Formada por un bosque de columnas de piedra tosca, en ella encontraremos elementos de lo más curioso: cepos para aprisionar delincuentes, monumentos y piedras talladas medievales y “el gato y la rata”, que se encontraron momificados en los tubos del órgano en 1860, y que probablemente quedaron atrapados allí mientras se perseguían…

Bajando una calle, a escasos metros se llega al edificio, para mi el más bonito, más emblemático de Dublín, la Catedral de St. Patrick´s.

Después de haber perdido la ilusión de ver algún monumento que me llamara de verdad la atención me encontré con esta “divina aparición”.

Se construyó junto a un pozo en el que, según cuenta la leyenda, San Patricio bautizaba a aquellos que se convertían del paganismo al cristianismo.

Catedral de St. Patrick´s

Catedral de St. Patrick´s

La catedral actual se construyó en el año 1200 y se finalizó en el 1270. En los años posteriores, se han realizado gran cantidad de renovaciones, pero se ha logrado preservar la pureza histórica del edificio y esto les da a los turistas la sensación de que retroceden en el tiempo hasta los días en los que hombres como Jonathon Swift eran canónigos. La colosal torre oeste, que fue construida en 1370, cuenta con uno de los carillones más grandes de Irlanda. Todo recorrido de la Catedral de San Patricio debe ir acompañado siempre de una participación en una de sus misas para así poder apreciar mejor la cultura y la historia de la parroquia asociada con el famoso santo que llevó el cristianismo a Irlanda.

Me encantó la visita de la mañana, tanto es así que se la hice repetir a Cober en gran medida por la tarde a pesar de que este estaba bastante cansadillo, así que se pegó en Christchurch dio alguna cabezada…

Teníamos pensado salir por ahí así que para ir ya contentos a Temple Bar compramos en una tienda varias Breezer y cervezas. Teníamos pensado beber en el hotel y después salir.

Intentamos enfriar las botellas y las cervezas metiéndolas en agua fría pero vamos, no surgió mucho efecto. Nos pusimos a jugar al ajedrez mientras bebíamos. El resultado fue un abultado cinco a uno a mi favor con Cober excusándose en el alcohol. La historia fue que a mi, seguramente de tanto pensar en como hacerle el Pastor, se me pasó todo el pedillo que me había subido y acabé rajándome para salir pese a las presiones de Cober. Cober lo siento.

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Y por fin entramos en un museo…

DIA 5: GUINNESS – COMPRAS

Por la mañana seguí con mi rutina de siempre. Desayunar mi pieza de fruta que me subía Cober, salir del hotel lo más silencioso posible, chatear una horilla con Esther, pegarme mi desayuno de señor en cualquier bar…

Cober vino bastante pronto y nos fuimos a la atracción turística que más gente recibe Dublín a lo largo del año, el museo de la Guinness.

Entrada al museo Guinness

Entrada al museo Guinness

Teníamos la intención de subir hasta el final pero al final nos dio un poco de pereza, y a mi no me apetecía mucho una cerveza negra. Así que nos dimos una vuelta por la parte de abajo y echamos un vistazo a la tienda.

Guinness Store

Es una mezcla de museo, atracción turística y lugar de culto, situado en la fábrica de St Jame’s Gate. El edificio, cuya parte principal parece tener forma de pinta gigante, se construyó en 1904 para fermentar la cerveza y se empleó con este fin hasta 1988. El recorrido se hace a lo largo de seis plantas.

En la planta baja está, la tienda. En el primer piso es donde empieza la explicación sobre el proceso de fabricación.

La siguiente planta está dedicada a la publicidad de la marca. Hay carteles muy típicos, como el del emblemático tucán (”Lovely day for a Guinness“). La tercera planta trata de concienciar sobre los hábitos de consumo de alcohol.
 
La historia del edificio se plasma en el cuarto piso. En la quinta planta te enseñan a tirar pintas y te dan un certificado de destreza.

El piso último lo ocupa el famoso Gravity Bar, donde obsequian al visitante con una pinta de Guinness gratuita mientras disfrutas de las vistas panorámicas de la ciudad de Dublín a través de sus ventanales ininterrumpidos.

De la Guinness nos dimos un paseo hacia Trinity Collage y de aquí hacia la zona de compras (por O´Connell Street y alrededores). Yo me compré un par de vaqueros y alguna chaquetilla y Cober le compró a su mujer abundante ropa interior, nada raro excepto que cuando fuimos a pagar y la dependienta sacó los sujetadores Cober le preguntó si a mi me irían bien de talla (lo más serio que uno imagina). La tía se lo creyó, yo me puse como un tomate sin saber reaccionar y al final Cober se descojonó ante la cara de poker de la dependienta que iba entendiendo que era todo una broma.

Volvimos a comer de nuevo en un KFC aunque esta vez nos cuidamos un poco más y no cogimos el menú para 4 (para tres creo que si).

Nos dimos una vueltecilla por el centro y pronto nos fuimos a la cafetería del hotel a tomar algo caliente.

Esto fue lo último que hicimos de interés en Dublín pues nos fuimos prontillo a la cama que al día siguiente madrugábamos para volver a España.

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Un overbooking para empezar

DIA 1: OVERBOOKING – HOTEL PLAZA CATALONIA BARCELONA – PIAZZA SPAGNA – PIAZZA POPPOLO

Tras la magnífica experiencia del año anterior en el viaje a Londres decidimos repetir en Agosto de 2003, aquel año de la terrible ola de calor que hubo en toda Europa. Respecto a Londres tuvimos la baja de Eduardo pero las altas de Rubén, Don Carlo y Emi. El destino era Roma.

El viaje lo pillamos a través de una Agencia de Viajes: Viajes Sauco y la persona que nos atendió era Alicia.

Al ir seis personas cogimos dos habitaciones triples. Carlos, Víctor e Iván en una y Emi, Rubén y yo en otra. La salida era desde Barcelona pues Víctor estaba trabajando en Barcelona y apuró hasta el último día. El plan era pasar una noche en casa de Víctor en Barcelona, madrugar, pues el avión salía muy temprano, e irnos camino Roma.

Hasta Barcelona fuimos en mi coche de entonces, el Astrilla. Llegamos tarde, pillamos unas pizzas y cenamos en casa de Víctor, de donde ya no saldríamos.

Una pequeña anécdota pareció advertirnos del viaje tan movidito que íbamos a tener. A Rubén estuvo a punto de caérsele una ventana encima…

Nos despertamos y cogimos un par de taxis al Prat.

Nada más llegar al stand de nuestra compañía para obtener los billetes parecía que nos estaban esperando para darnos la agradable noticia de que había overbooking en el avión y nos quedábamos en tierra.

Tras montar el follón que toca en esos casos y poner la reclamación pertinente nos dijeron que el siguiente avión salía por la tarde y que mientras, la espera la haríamos en el Hotel Plaza Catalonia, en plena plaza España de Barcelona. Un cuatro estrellas merecedor de cinco. Todo pagado, por supuesto.

Total que a las 8.00 de la mañana estábamos sies matracos en ese hotelazo con ganas de guerra. Lo primero que nos dijeron ante una sugerencia de Emi (White Label con cocacola) es que podíamos pedir lo que quisiéramos menos alcohol…

Nada más dejar las maletas en las súper habitaciones bajamos a desayunar. El buffet era el paraíso para seis lobos hambrientos. Pronto nos calaron cuando vino a la mesa una joven camarera y al ofrecernos un café, Víctor la miró a los ojos como cuando miraba a sus “presas” de sábado noche y le dijo: “chssstt, chssstt, no sabes como nos vamos a poner!!” Acojonada, sin palabras, se quedó la pobre chica.

El desayuno concluyó con cinco hombres a reventar y Don Perignon, cosecha del 80, guardando las composturas, siempre ha habido clases…

A continuación nos fuimos al ático donde se encontraba la piscina. Aunque llegamos un poco antes de la hora de apertura hicimos caso omiso y nos lanzamos todos, tumbona incluida. Las vistas de Barcelona desde el ático del hotel eran increíbles.

Piscina del Hotel Plaza

Piscina del Hotel Plaza

Estuvimos dando vueltas por el hotel hasta la hora de comer…donde se repitió de nuevo el espectáculo del desayuno.

Al poco de comer nos tuvimos que ir ya al aeropuerto. La verdad es que se nos había pasado el enfado. No creo que en Roma nos lo hubiéramos pasado mejor.

No hubo ningún problema más y llegamos a Roma donde nos estaba esperando un autobús que nos llevó hasta el hotel.

Este estaba un poco alejado del centro pero con una parada de metro a cinco minutos andando. Un tres estrellas con piscina cubierta (de la que sólo pudimos disfrutar un día ya que estaba en obras) y con unas habitaciones bastante majas. El Hotel Oly era.

Vittorio desde el primer momento le echó el ojo a una trabajadora del hotel pero la cosa no fue más allá de un par de intentos de acercamiento… de los que no obtuvo respuesta.

Dejamos las maletas y nos fuimos enseguida a ver una de las piazzas más famosas e importantes de Roma. Como no podía ser de otra manera esta era Piazza Spagna.

Recibe este nombre debido a la embajada española ante el Vaticano, que se encuentra en esta plaza desde el siglo VII. En el centro de la Plaza de España de Roma se encuentra la Fontana della Barcaccia construida por Pietro Bernini y de su hilo Gian Lorenzo Bernini.

Es mundialmente conocida y gran culpa la tiene la famosa escalinata de 135 peldaños que lleva hasta la iglesia Trinità dei Monti, diseñadas por  Francesco De Sanctis y Francesco De Sanctis.

Tuvimos mala suerte porque estaba bastante sosa, sin flores, sin mucha gente y la iluminación tampoco era nada del otro mundo. Imagino que al ser entre semana, tarde y que hiciera 38 grados no ayudó mucho. Eso si las 135 escalinatas las subimos eh??

Plaza España

Plaza España

Muy cerquita de ahí se encuentra la Piazza del Popolo que fue nuestra segunda y última visita del día. En la plaza del Popolo se encuentran las iglesias Santa Maria dei Miracoli y Santa Maria in Montesanto. Las dos iglesias fueron realizadas por Carlo Rainaldi y aunque a simple vista estas dos iglesias parecen idénticas, no lo son. Para subsanar este problema y hacer que las dos iglesias parecieran idénticas, Carlo Rainaldi realizó una cúpula circular en la iglesia de Santa Maria dei Miracoli y de una cúpula ovalada a la iglesia de Santa Maria in Montesanto.

Plaza Poppolo

Plaza Poppolo

En el centro de la plaza del Popolo se dispone el obelisco Flaminio que fue dedicado a Ramses II y que fue traído desde el templo del Sol en Karnak, Egipto, por el emperador Augusto.

Había una especie de fiesta infantil en medio de la plaza donde al ritmo de la música Emi, Víctor e Iván no pudieron contener a sus caderas e hicieron las delicias del respetable que miraban flipados el baile del pollo de Emiliano. Que risas!!! Jajaja.

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En la Santa Sede

DIA 2: ESTADO DE LA CIUDAD DEL VATICANO – CASTILLO DE SAN ANGELO – FONTANA DE TREVI – PIAZZA POPOLO – PIAZZA ESPAÑA

Rubén, Víctor y yo habíamos preparado a conciencia el itinerario pero, claro, tuvimos que cambiarlo y apretarlo debido al overbooking del día anterior. Sólo teníamos tres días para poder ver todo Roma.

Nuestra primera visita fue la Ciudad del Vaticano.

Su extensión es de tan sólo 440.000 m2 y es el estado más pequeño del mundo pero uno de los más influyentes y ricos. Independiente desde 1929, por el Tratado de Letrán,  tiene como soberano al Papa. Comparten el latín y el italiano como lenguas oficiales. El nombre de Vaticano procede de los vaticinios que en ella se efectuaban. En 1984 fue declarado Patrimonio Mundial.

Llegamos en metro desde el hotel. Un metro bastante cutrecillo y que sólo consta de dos líneas, la A y la B. Para el año 2007 se empezará a abrir algún tramo de las dos líneas que se están construyendo, la C y la D.

Lo primero que ves en la distancia es la enorme Basílica de San Pedro. Enseguida llegamos, sudando una burrada a pesar de la temprana hora, a la Plaza de San Pedro.

Vaya vistas!!

Fue enteramente proyectada por Gian Lorenzo Bernini entre 1656 y 1657. La plaza es una gran explanada trapezoidal que se ensancha lateralmente mediante dos pasajes, con forma elíptica, de columnatas rematadas en una balaustrada sobre la que se asientan las figuras de ciento cuarenta santos de diversas épocas y lugares; en su interior se encuentran dos fuentes hacia el centro de cada semi-elipse y en medio de la plaza se erigió un monumental obelisco (de 25 metros de alto y 327 toneladas), un bloque pétreo sin inscripciones traído desde Egipto que estaba en el centro de un circo romano.

En 1586 el Papa Sixto V decidió colocarlo frente a la Basílica de San Pedro en memoria del martirio de San Pedro en el Circo de Nerón.

A pesar del escaso tamaño del “Estado” alberga la Basílica de San Pedro, la Plaza de San Pedro, el Vaticano, los jardines del Vaticano o el Museo del Vaticano. Fuera de la Ciudad, el Vaticano tiene 13 edificios, entre los que destacan las Basílicas de San Juan de Letrán, Santa María Mayor y San Pablo de Extramuros todas ellas en Roma y la Villa de Castelgandolfo, que es la residencia oficial de verano del Papa.

De todos estos la Basílica de San Pedro es sin duda el edificio más importante de todos. De hecho es el más importante edificio religioso del catolicismo, tanto en términos de volumen (193 m de longitud y 44,5 m de altura) como de renombre.

Comenzó por ser un monumento conmemorativo, en el lugar donde San Pedro, el primer Papa, fue martirizado y enterrado.

Entre el 326 y el 330, el emperador Constantino hizo construir una basílica a expensas del Papa Silvestre I. El proyecto estaba dirigido por Bramante, pero sólo 8 años después murió dejando inacabadas las obras. Finalmente el Papa Pablo III encomendó la dirección de las obras a Miguel Ángel. Su más importante aportación fue la gran cúpula que se encuentra justo sobre el altar mayor y la tumba del Apóstol Pedro. En 1606, el Papa Pablo V ordenó el retorno a la forma de la cruz latina y finaliza su construcción 24 años después de la muerte de Miguel Angel según el diseño definitivo de Fontana y Della Porta.

Terminada y consagrada el 18 de noviembre de 1626, durante el pontificado de Urbano VIII. Numerosos arquitectos y artistas participaron de esta obra: Bramante, Rafael, Sangallo, Miguel Ángel y Maderno. Gian Lorenzo Bernini proyectó la plaza y su columnata.

Para acceder a su interior no se puede ir en camiseta de tirante ni con pantalones cortos por encima de la rodilla.

Emi, que intentó pasar con pantalones cortos, tuvo que quedarse en calzoncillos en medio de la plaza y cambiarse con unos pantalones vaqueros que se había llevado por si acaso. Por supuesto todos gritamos para que le vieran las máximas personas posibles.

Ya dentro estuvimos viendo el impresionante interior de la basílica, sus 210 metros de longitud, su cúpula de 136 metros de altura y, como no, sus numerosas y valiosísimas obras entre las que destacan La Piedad de Miguel Angel. Es la única obra que firmó. Miguel Angel se llevaba mal con la Iglesia y se enteró que la iglesia iba a decir que La Piedad la había hecho otro artista, así que fue por la noche a firmarla. La firma se encuentra en la cinta del pecho de la Virgen.

La otra obra más famosa es la estatua de San Pedro (esa que todo el mundo le toca el pie). También destacan el Baldaquino diseñado por Bernini, la Sacristia y el Museo de la Basilica, que contiene el Tesoro de San Pedro. Alli se encuentra el precioso Ciborio de Donatello y la tumba de SIxto IV, por último las Grutas Vaticanas donde hay enterrado numerosos pontifices.

Ya que estábamos en la Basílica decidimos subir arriba del todo, a pesar de sus 500 escaleras…Al final optamos por pagar 5€ para que nos subieran 180, con lo que “sólo” tuvimos que subir 320 escaleras… a 50 grados de temperatura!!

Las vistas de la Plaza de San Pedro y de Roma desde arriba son merecedoras del esfuerzo realizado.

Vista aerea Plaza del Vaticano

Vista aerea Plaza del Vaticano

A la hora de bajar no me acuerdo muy bien como surgió la idea pero a lo que me di cuentas estábamos bajando las 500 escaleras corriendo y haciendo una carrera entre nosotros sin ningún tipo de sentido. La gente flipaba viendo a seis borregos bajando como locos las escaleras.

Al bajar estábamos todos sudando como cerdos…todos?? No, todos no. Un joven irreductible de Torrero luchaba y vencía a las glándulas sudoríparas. Don Carlo iba IMPOLUTO!! (o al menos eso decía…).

Tras la bajada

Tras la bajada

Ya fuera de la Basílica nos dirigimos al Museo del Vaticano.

Su base fundacional fue la colección privada de Julio II, que fue elegido papa en el año 1503; más tarde otros papas y grandes familias italianas fueron aumentando las colecciones que llenan estos museos.

Tras comernos una importante fila para comprar la entrada entramos en el Museo. Son varios los museos del Vaticano aunque están dentro del mismo edificio. Están el Museo Egipcio, el Gregoriano Etrusco, el Pío-Clementino, la Biblioteca Vaticana, Las Estancias de Rafael, La Pinacoteca Vaticana o La Capilla Sixtina.

Puedes tardar días enteros en ver todo pero nosotros sólo teníamos un par de horas, así que nos tuvimos que conformar con ver lo más básico, que a su vez es lo más famoso. A mi es el museo que más me ha impresionado de todos los que he visto. Es increíble la cantidad de obras que vas viendo por los pasillos, por el techo, en cualquiera de las salas y que te has artado de ver en los libros o en la tele. Además todavía no quedaban lejos mis últimos recuerdos de la asignatura de arte.

Alguna de las obras más importantes que podemos encontrar en los museos del Vaticano son: El codees Vaticanus, Laoconte, Torso de Belvedere, Descendimiento de la Luz, San Jerónimo, la Galería de los Mapas y, por supuesto, las más famosas de todas, La Creación de Adán de Miguel Angel en la cúpula de la Capilla Sixtina y el Juicio Final en el muro de la Capilla Sixtina.

El Laoconte
El Laoconte

Para llegar a ver estas dos últimas obras te hacen recorrer casi todo el museo (en plan Ikea) aunque merece la pena (no como en Ikea). Tras llegar a la Capilla Sixtina uno se encuentra con el cartel de prohibido hacer fotos. Después de la paliza que llevaba y los 50 grados que hacía, van y me dicen que no se puede hacer fotos. Y yo con mi primera cámara digital no me iba a resistir. Lancé mi primera foto al Juicio Final. La simpática guardia suiza se me acercó amenazándome con echarme si repetía. No se atreverán, pensé yo, así que me escondí entre la gente y lancé mi segunda foto, esta vez dirigida a la Creación de Adán. A la calle Christian por listo, aunque me mereció la pena.

Creacion al Juicio Final

Creacion al Juicio Final

Decoracion mural de la Capilla Sistina

Decoracion mural de la Capilla Sistina

Ya era tarde y teníamos hambre así que comimos al poco de salir de la Ciudad del Vaticano en un restaurante normalito pero que consiguió calmar un poco el hambre y las rozaduras que Emi y yo ya sufríamos debido al insoportable calor y a nuestra facilidad para tenerlas.

Con la tripa llena y el aire acondicionado del bar reciente recargamos fuerzas y nos dirigimos hacia el Puente de San Angelo.

Construido entre los años 134-139 por el Emperador romano Adriano, destinado a extender el centro de la ciudad a su mausoleo de reciente construcción. Se encuentra cubierto de mármol travertino y cruza el río Tíber con cinco arcadas. En 1669, el Papa Clemente IX encomendó el reemplazo de los antiguos ángeles de estuco de Raffaello da Montelupo, encargados por Pablo III. Bernini programó la construcción diez ángeles que sostenían los instrumentos de la Pasión.

Apenas nos detuvimos, bueno Don Carlo empezó su periplo particular por Roma con la compra de unas gafas de sol de falsificación. Había varios “Top Manta” y ahí nos tuvo mirando un ratillo…pero que si no le convencían, que si no le quedaban bien…

El Castillo de San Angelo se encuentra enfrente pero decidimos no entrar. El insoportable calor que hacía y el poco tiempo que teníamos decantó la balanza por el NO. Hoy lo han reconvertido en un museo de armas y exposiciones puntuales.

Su nombre proviene de cuando el Papa Gregorio en el año 590, mientras andaba en procesión, pidiendo que terminara la epidemia de peste que azotaba Roma, vio al arcángel Miguel envainando su espada en lo alto del castillo, lo que se interpreto como el fin de la peste. Tras ello, el Papa mandó construir una capilla en el edificio, y posteriormente se colocó una estatua del arcángel Miguel, coronando el Castillo de San Ángelo.

Castillo San Angelo

Castillo San Angelo

Todavía conserva en líneas generales su estructura original del mausoleo de Adriano. Su núcleo circular es de estilo romano y el conjunto tenía una base cuadrada.

Seguimos andando hacia otro de los atractivos de Roma, La Fontana de Trevi.

Fue concluida en 1762, por Giuseppe Pannini, aunque fue Silva quien en 1932 comenzó su construcción que no pudo acabar debido a que falleció en 1951 el cual substituyó las alegorías con esculturas de Agrippa y la virgen romana Trivia.

En la parte posterior de la Fontana se encuentra ubicado el Palazzo Poli, con una fachada compuesta por una gigantesca línea de pilastras corintias que une las dos historias principales.

En el centro se encuentra sobreimpreso un robusto arco del triunfo. El nicho central que enmarca a Neptuno posee columnas independientes para obtener un máximo de luces y sombras. En los nichos flanqueando a Neptuno, la Abundancia vierte agua de una urna, y la Salud sostiene una copa de la cual una serpiente bebe.
 
Los tritones y caballos brindan al conjunto un balance simétrico, con el máximo contraste en su movimiento y poses.

Fontana de Trevi

Fontana de Trevi

Creo que fue el sitio donde más gente había, aún así nos pudimos acercar para lanzar la moneda hacia atrás y colaborar en la recaudación de los 3000 euros diarios que se sacan los romanos y que recogen todas las noches.

Nos gustó a todos mucho la fuente, la verdad es que impresiona bastante aun a pesar de haberla visto una infinidad de ocasiones en la tele.

De la Fontana nos acercamos a la Piazza de España para verla de día e hicimos lo mismo con la Piazza Popolo pasando por los escaparates de las carísimas tiendas y dejando una frase para el recuerdo: “Aquí hasta las papelerías tienen más clase”.

Subimos hasta Pincio para poder ver las vistas de Piazza Popolo y el día ya no dio para mucho más.

Completo primer día que no pudo tener un mejor final que la llegada al hotel muertos de calor, y comprobar el magnífico funcionamiento del aire acondicionado que seguía funcionando desde que por la mañana lo dejáramos en marcha.

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Un poco de todo

DIA 3: PORTA PORTESSE – TRASTEVERE – PIAZZA NAVONNA – PANTHEON – PIAZZA VENEZIA – CAMPIDOGLIO CAPITOLINO – TEATRO MARCELO – BOCA DE VERITA – CIRCO MASSIMO

Algo raro vimos en la cara de Carlos al salir de la habitación, estaba alicaído, triste. Todo lo contrario que Iván y Víctor que salían detrás descojonándose. ¿Qué habría pasado? La respuesta fue un acoso y derribo por la noche respecto a lo que Carlos más quería, su Calibra.

Desayunamos rápido en el hotel y nos fuimos al mercadillo más famoso de Roma, a Porta Portesse.

Bueno, pues un mercadillo normal y corriente con bastantes cosas de segunda mano, imitaciones, muy grande y con mucha gente.

Don Carlo en su despiadada búsqueda de unas gafas de sol se estuvo probando una barbaridad pero no había ninguna que le acabaran de convencer. En una de estas Víctor se le acercó y le dijo: “Carlo, cuando te has probado doscientas gafas y ninguna te queda bien empieza a pensar que no es por las gafas” 

Con una foto top secret que Vittorio hizo en plan paparazzi dimos por acabada nuestra visita a Porta Portesse. El barrio del Trastevere nos esperaba.

Es el barrio más bohemio de Roma. Sus estrechas callejuelas adoquinadas, el colorido de sus calles, las abundantes flores en sus casas, las pequeñas pero coquetas trattorias hacen que sea una maravilla dar un paseo.

Me pareció un barrio más típico de París que de Roma.
 
Vayas por donde vayas es probable que desemboques en la Piazza de Santa María donde ves la iglesia que lleva su mismo nombre. Un lugar emblemático en Roma, considerado el primer lugar de culto del cristianismo en Roma, ya que se dice que dicha iglesia se erigió en el lugar donde, el día que nació Cristo, comenzó a brotar una fuente de aceite. Debajo del altar, a la derecha, la inscripción Fons Olio marca el lugar donde se supone que brotó el aceite.

Plaza e Iglesia de Santa Maria

Plaza e Iglesia de Santa Maria

Los mosaicos de la iglesia son de los más importantes de Roma y otro de los principales reclamos del Trastevere.

Estuvimos callejeando un poco por sus calles hasta que el olor de sus trattorias nos fue abriendo el apetito. Acabamos entrando en una pizzería donde comimos varios tipos de pizzas entre la que destacó una de salchichas que a juicio de todos ha sido la mejor pizza que hemos probado en nuestra vida.

Con el estómago lleno y esa sensación inmejorable que uno siente después de una buena comida atravesamos el río Tiber camino a otra de las increíbles plazas de Roma, para mi la más bonita de todas, Piazza Navona.

Antes de llegar pasamos por San Andrea del Valle que es la típica iglesia que en cualquier otra ciudad sería una de los principales atractivos turísticos y en Roma es una más.

En Piazza Navona estuvimos un rato viendo las tres fuentes, mojándonos los pies en la de los cuatro ríos para terminar tomándonos un granizado en una terraza de la plaza. Cuatro euros nos cobraron, cuando en España te cobraban 1 o 1,5, que tiempos!!.

La plaza en sí es una reunión de obras de arte, no sólo por las esculturas y fuentes que hay, sino también por los edificios.

La plaza es bastante original. Empezando por su aspecto y planta, ya que los edificios que rodean la Piazza Navona ocupan el espacio que ocupaban las gradas del Circo de Domiciano, en lo que era un estadio con capacidad para 30000 personas donde se realizaban juegos “a la griega”, es decir, juegos amistosos y no violentos.

Destacan las fuentes de Bernini, entre ellas la de los cuatro ríos, en el centro de la plaza, coronada por el obelisco. Representa los cuatro cauces más importantes del mundo: Río de la plata (América), Danubio (Europa) Nilo (África) y Ganges (Asia). Las otras dos fuentes son la de Neptuno y la fuente del Moro. Otro de los edificios emblemáticos que rodean la plaza es la Iglesia de Santa Inés de Anon.

Fuente de los Cuatro Ríos

Fuente de los Cuatro Ríos

Fuente del Moro

Fuente del Moro

Fuente de Neptuno

Fuente de Neptuno

Es una de las plazas más transitadas de la ciudad, es peatonal y está, a diario, abarrotada de gente, sobre todo turistas. Por la tarde, se llena de artistas y pintores.

A pocos minutos andando desembocamos en el Pantheon. Recuerdo que me impresionó bastante, tanto por su tamaño como por lo bonito. Llegamos tras una serie de calles estrechas y de repente uno se encuentra con una plaza no muy grande pero llena de gente y de terrazas en donde destaca el omniponente Pantheon. Me encantó el sitio, quizás porque no me esperaba tanto.

Entramos dentro a echar un vistazo (no hay que pagar entrada). Sólo existe una entrada de luz, el óculo ubicado en la parte superior de la esfera, el efecto de la luz y la posición de la sombra ha cautivado a muchos estudiosos.

Es el monumento más representativo del Imperio Romano. Se reconstruyó durante el mandato de Adriano en el 118 d.C., después de sufrir grandes daños durante un incendio. Muy poca gente sabe que el Panteón es un templo dedicado a todos los dioses de la mitología.

Pantheon

Pantheon

Actualmente, este edificio, alberga los complejos funerarios de personajes importantes de la historia italiana y romana.

Muy cerquita de ahí se encuentra Piazza Venecia presidida por el enorme monumento a Víctor Manuel II, primer rey de la Italia Unificada. Es relativamente nuevo, se inauguró en 1911, y sufrió numerosas críticas por su estética que rompía algo la imagen de Roma y porque fue construido sobre un barrio medieval. A mi me pareció una pasada.

Piazza Venezia

Piazza Venezia

Sus 70 metros de alto de los 135 de ancho hace que resulte impresionante cuando accedes a la plaza. Todo está construido de mármol blanco, hasta su famosa escalinata.

En esta escalinata nos entraron un grupo de españolas. Llegamos hasta quedar con ellas por la noche en la Fontana de Trevi pero el nivel dejaba mucho que desear (sino de que nos iban ellas a entrar) y finalmente no acudimos.

Escalinata del Palacio

Escalinata del Palacio

Desde arriba del monumento hay unas vistas muy chulas del Coliseo y de la Columna de Trajano.

Corriendo fuimos hacia Campidoglio Capitolino para ver uno de los símbolos de Roma.

Para acceder a la plaza, rediseñada por Miguel Angel, uno tiene que subir una cordonata bastante empinada. Lo primero que llama la atención es la estatua de bronce de Marco Aurelio. Luego te das cuenta que estás rodeado por tres palacios que son el Palacio Senatorio, el rediseñado Palacio de los Conservadores y el Palacio Nuevo.

Camplidoglio Capitolino

Camplidoglio Capitolino

En el Palacio Senatorio es donde se encuentra la mejor réplica de la Loba Capitolina y que no pudimos ver al estar cerrada.

Muy cerca de allí visitamos el Teatro Marcelo, la curiosa escultura Boca Veritá, la cual no se nos comió la mano… que raro no?

Bocca d. Veritá

Bocca d. Veritá

Teatro Marcelo

Teatro Marcelo

Más tarde fuimos a las Termas de Caracalla pero sólo las pudimos ver por fuera porque también estaban cerradas.

Por último y para acabar el día visitamos el Circo Massimo que para mi fue la gran decepción del viaje. En su día fue le primer y mayor circo de Roma pero hoy en día hay que echarle una buena dosis de imaginación para visualizar lo que en su día fue.

Al llegar al hotel la misma agradable sensación de todos los días cuando entrábamos a nuestra habitación y el aire acondicionado nos saludaba.

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Camino al Coliseo lío en el metro

DIA 4: METRO – ARCO DE CONSTANTINO – COLISEO – FORO ROMANO

Desayunamos con una impresionante demostración de Emi en lo relativo a recordar caras de la gente. Reconoció a una tía que había visto en una Ibercaja cuando fue a cambiar dinero para un viaje de su madre. He de decir que era normalita, lo cual dice mucho en favor de Emiliano. La tía se quedó un poco acojonada, yo creo que pensando que Emi era un psicópata o algo parecido.

Habíamos estado viajando en metro todos los días y, a decir verdad, habíamos pagado muy pocos viajes, más bien ninguno. No me acuerdo quien pero nos habían dado a entender que no pasaba nada…

Bueno pues en la primera parada de metro que nos subimos, justo antes de llegar al andén unos tíos de seguridad del metro nos cogieron a Carlo, Víctor y a mi (los demás iban atrás y pudieron recular). Primero nos intentaron timar queriéndonos cobrar 150 euros a cada uno. Nos pusimos bastante fuertes los tres, y hubo bastante tensión. Ellos perdieron un poco los papeles, nos amenazaban con llamar a la policía, uno incluso nos levantó la mano. Fue una movida curiosa que acabó solventándose con 150 euros…pero los tres!!! La verdad es que no lo pasamos nada bien pero tampoco íbamos a dejar que nos timaran.

Acto seguido, con billete de metro en mano, nos dirigimos a la zona del Coliseo y alrededores.

La zona es una pasada mires donde mires. Lo primero que llama la atención es, como no podía ser de otra manera, el Coliseo. Es increíble que pudieran levantar ese monstruo en la época en la que lo hicieron.

El Arco de Constantino se encuentra al lado del Coliseo. Como su nombre indica fue construido en honor a Constantino en el año 315 d.c. para conmemorar su victoria frente al emperador Majencio en la batalla del Puente Milvio. La mayoría de estatuas y relieves que componen el Arco se aprovecharon de monumentos anteriores y se pueden observar desde relieves de Marco Aurelio a estatuas de prisioneros dacios extraidas del foro de Trajano.

Arco de Constantino

Arco de Constantino

Para entrar al Coliseo no había demasiada fila, aunque me han dicho que suele ser una locura. Por las afueras había numerosos guías que se ofrecían a hacerte una visita guiada por algo de pasta. Una guía joven brasileña se nos ofreció para hacernos la visita aunque acabamos buscando que nos acompañase por la noche a tomar algo. 

Por dentro del Coliseo no han debido reconstruir mucho y cuesta un poco hacerse a la idea de cómo era realmente… A mi modo de ver creo que si lo restauraran estaría mucho más bonito.

Interior del Coliseo. Con Rubén

Interior del Coliseo. Con Rubén

Inicialmente se llamó Anfiteatro Flavio. Su aforo era de unas 50000 personas, con lo que fue el anfiteatro más grande del Imperio Romano.

Los seis Galácticos

Los seis Galácticos

En él tenían lugar las luchas de gladiadores y otros “espectáculos” como la la ejecución de los condenados a muerte por parte de distintas fieras traídas de todas partes del mundo y en las que los reos hallaban la muerte de una forma cruel. En Gladiador esto se explica de maravilla.

Los espectáculos empezaban de buena mañana, con la lucha entre humanos y fieras, a la hora de comer se realizaban las ejecuciones de los condenados a muerte por medio de diversas fieras, mientras que el espectáculo más esperado, el de la lucha entre gladiadores, tenía lugar por la tarde.

La entrada era gratuita y los enormes gastos que generaba eran sufragados por el Imperio Romano. Según la clase social que ostentaban los habitantes de Roma, tenían derecho a alojarse en unas u otras localidades. Conforme más dinero se tenía más cerca de la arena se colocaba uno.

La última visita del día fue al Foro Romano, también al lado del Coliseo. Es una pena que muchas piedras del foro fueran en su día arrancadas para la construcción de otros edificios. ¡Increíble! Y una pena porque está bastante deteriorado. Es bueno que uno antes se haya mirado como era antes para hacerse mejor una idea. Por cierto, es gratuito. El calor, para no variar, seguía siendo insoportable…y Carlos seguía diciendo que iba impoluto!

Aquí se constituía el centro de la vida política, judicial y comercial de la antigua Roma. Se encuentran un gran número de restos arquiológicos, templos, columnas, arcos, etc… Algunos de los lugares de mayor interés son: El templo de Saturno, el Arco de Septimio Severo, el templo de Julio Cesar, el templo de Rómulo y el Arco de Tito.

Foro Romano

Foro Romano

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Lo que mal empieza…

DIA 5: AEROPUERTO ROMA – AEROPUERTO MILAN – AEROPUERTO BARCELONA

Lo que en principio tenía que haber sido una tranquila vuelta a casa acabó convirtiéndose en algo un poco surrealista. Si es que lo que mal empieza…

Desayunamos tranquilos, recogimos todas las maletas, Víctor le echó la última caña a la trabajadora del hotel y salimos a la calle donde nos estaba esperando un minibús para llevarnos al aeropuerto.

Llegamos sin problemas al aeropuerto pero cuando fuimos al mostrador para canjear el papel que nos habían dado en la agencia por los billetes de avión nos dice la azafata de Alitalia que sólo había cinco billetes.

Discusiones, que esto no es posible, que tiene que ser un error, bla bla bla pero que sólo hay cinco billetes. ¿Quién sería el elegido?

And the winner is…Don Carlo!!! La situación fue un poco como una nominación de Operación Triunfo, todos estábamos nominados pero al decir el expulsado las caras del resto no pudo expresar la alegría que tenía.

Era domingo así que no podíamos llamar a la Agencia de Viajes de Zaragoza porque estaba cerrada. Aunque si que nos acordamos unas cuantas veces de Alicia y su madre…

Seguimos insistiendo y dando mal a la chica de Aliatalia que, la verdad, se tomó bastantes molestias. Por fin nuestra pesadez surgió efectos y la chica nos dijo que había una posibilidad de volver los seis a Barcelona haciendo escala en Milán. Pero salí en menos de 20 minutos!! La cara de Don Carlo volvió a tomar color.

A lo que dejamos las maletas ya sólo quedaban 15 minutos. Fuimos corriendo por el enorme aeropuerto de Fumincino y a lo que llegamos a la puerta de embarque vemos que la han cambiado.

Otra vez tocaba correr al otro lado del aeropuerto con el tiempo demasiado justo. Sudando todos una barbaridad, conseguimos llegar finalmente. Eso si llegamos más que justos de tiempo y todo el mundo estaba ya sentado esperando en el avión.

No hubo más problemas en el viaje. Hicimos escala en Milán y de allí a Barcelona.

Por supuesto acabamos montando un buen pollo en la agencia con su reclamación pertinente. Al final todo acabó con una cena y copas de los seis con el poco dinero que nos acabaron dando.

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De Cincomarzada por los Países Bajos

DIA 1: ZARAGOZA – CHARLEROI – BRUSELAS

Aunque he metido todo el viaje en la categoría de Holanda pasamos un par de días en Bruselas pero no lo he querido dividir en dos categorías.

Este viaje se fraguó el día que me dieron el calendario laboral del 2009 allá por Noviembre del año anterior. Vi que había bastantes puentes a primeros de año y enseguida me metí en la página de Ryanair para ver precios y plazas.

La Cincomarzada me pareció el puente perfecto. Así que llamada en el trabajo a Marcos y tras insistir 0,5 segundos dio la conformidad. La pena fue que el billete nos subió 30 eurillos en cuestión de 5 horas.

Todavía no nos habíamos ido a Londres y ya estábamos embarcados en otro viaje.

A los pocos días Angie se animó también (con poco se anima he de decir) con lo que ya estábamos un grueso importante de los integrantes del viaje a Londres.

Nos íbamos a Bruselas y a Ámsterdam. Llegaríamos a Bruselas donde pasaríamos la primera y la última noche. Las dos noches del medio las pasaríamos en Ámsterdam a donde llegaríamos en tren desde Bruselas. Más o menos ese era el planning.

Ya teníamos los billetes con lo que sólo faltaban los hoteles. El de Bruselas lo pillamos por booking mientras que el de Ámsterdam lo contratamos a través de Viajes Marsans, con los que contactamos y conseguimos muy buen precio gracias a la empresa donde trabaja Angela.

Así que tras irnos primero a Londres en Navidad, mandarnos bastantes correos entre nosotros y pasar casi 100 días desde que compramos los billetes (con cuenta atrás incluida) llegó, por fin, el 4 de Marzo de 2009.

Salimos a las 18.30 desde Zaragoza, el vuelo duró menos de los previsto. En una hora y media más o menos estábamos en Charleroi (Bélgica).

Los billetes de bus que nos llevaran a Bruselas los teníamos que comprar en el aeropuerto de Charleroi ya que no se pueden comprar dentro del avión como en otros destinos de Ryanair. Así que hicimos una salida relámpago del avión y “volamos” por el aeropuerto, comandados como siempre por Marcos (su rotura de fibras no iba a ser ningún problema), hacia la ventanilla donde comprar los billetes que nos llevaran a Bruselas.

Llegamos de los primeros así que no hicimos casi fila y pudimos meternos en el primer bus que llevaba a Bruselas.

Este bus iba a ser nuestro primer restaurante. Al no saber a que hora llegaríamos a Bruselas decidimos llevarnos bocadillos de jamón desde Zaragoza. Los de cierta pareja fueron elaborados artesanalmente mientras que el resto de la plebe se tuvo que conformar con bocatas del Panishop. Para postre hubo palmeritas.

A lo que nos estábamos limpiando con las servilletas nos dimos cuenta que ya habíamos llegado a Bruselas. Nos dejó en la estación de Midi, a cuatro paradas de metro de nuestro hotel.

Tras una pequeña indecisión en la estación cogimos el metro sin problemas.

Cuando salimos del metro vimos que estábamos muy cerca de todo, mejor de lo que creíamos. Pronto encontramos la calle del hotel y nuestro Abberdeen.

El Hotel tenía mala pinta por fuera y peor por dentro. Pequeño, estrecho, escaleras empinadísimas…pero hay que reconocer que las habitaciones se salvaban de la quema. De hecho yo fundé una teoría (basada en nada) sobre que el hotel lo habían cogido un grupo de chavales jóvenes y que lo estaban reformando poco a poco. Bueno para dormir sobraba.

Nuestro Abberdeen

Nuestro Abberdeen

Nada más llegar dejamos las maletas y nos fuimos a dar una vueltecilla por la Grand Place y alrededores. Vimos la Henneken Pis que es la versión femenina del conocidísimo Manneken Pis pero que no se porque no es tan famosa, al menos yo no la conocía.

Henneken Pis

Henneken Pis Manneken Pis

Marcos y Eva se fueron a continuación al hotel mientras que los demás nos quedamos un rato. Acabamos en un bar tomando nuestro primer chocolate belga. De allí al hotel que estábamos cansados del viaje y por la mañana teníamos que madrugar…Nos íbamos a Amsterdam!!!

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Amsterdam, una magnifica experience

DIA 2: TREN BRUSELAS/AMSTERDAM – ESTACION AMSTERDAM – HOTEL – PLAZA DE LOS MUSEOS – RESTAURANTE BAZAR – HEINEKEN EXPERIENCE – DE WAAG – COFFE SHOP – BARRIO ROJO

Habíamos quedado en madrugar para intentar coger el tren a Ámsterdam pronto y así poder aprovechar el día al máximo.

Salimos andando de nuestro acogedor Abberdeen hacia la estación de trenes. Al llegar a esta nos recibieron con unas muestras de cremitas para después del afeitado que todavía me quedan…

No tuvimos mucha suerte con el tren y tuvimos que esperar casi una hora que aprovechamos para desayunar el delicioso chocolate belga y su no menos buena bollería. 

El tren nos costó, ida y vuelta, unos 75 euros a los mayores de 26 años y 45 euros a los menores de 26. Precios de AVE para unos trenes que dejan bastante que desear. Lentos, con muchas paradas, asientos normalitos…

A mitad de viaje tuvimos que cambiarnos de tren (Marcos estuvo al quite). El nuevo tren parecía mucho más cómodo, más amplio, más limpio…El problema fue que a media hora de llegar un respetuoso revisor nos comentó que debíamos dejar nuestros sitios ya que no habíamos pagado primera clase…

A las tres horas y media de salir de Bruselas llegamos a Ámsterdam.

Al salir de la estación enseguida te haces una idea de lo que va a ser Amsterdam. Casitas bajas de distintos colores, bicicletas por todos los lados, preciosos canales, el tranvía.

La estación central de Ámsterdam es una de las principales atracciones de la ciudad. Su imponente fachada enseguida llama la atención. Construida entre 1882 y 1889 por el arquitecto Cuypers que concibió un edificio longuiforme de 306 metros de largo y 30 metros de ancho, cuya puerta central es flanqueada por dos torres, dando a la estación el carácter de “nueva puerta” de la ciudad. Para esta obra fue necesario el rellenado de tres islas en la bahía IJ.

Estación Central

Estación Central

Nada más salir nos dirigimos al tranvía que nos llevaría a nuestro hotel. El Hotel Memphis nada tenía que ver con su predecesor. Estaba un pelín alejado del centro, pero un 4 estrellas (un 3 en España) por 50 euros la habitación tenía que tener alguna pega.

Un demasiado simpático recepcionista nos quiso pillar en un renuncio esperando que rajáramos de él (sabía español perfectamente). No lo consiguió, raro por cierto.

Una vez dejadas las cosas en la habitación fuimos andando a buscar sitio donde comer. Habíamos leído en Internet que el Restaurante Bazar estaba bien, dentro de un precio asequible que nos queríamos gastar. Además no estaba muy lejos del hotel.

De camino nos encontramos con un mercadillo que se encontraba en la misma calle del restaurante. Así que nos costó un poco encontrarlo, eso si de camino fichamos una pastelería con muy buena pinta donde tomaríamos el café…y algo más.

El restaurante es curioso, grande, de aspecto hindú y comida especiada, baratillo. Está bien, pero no es para ir de propio.

De ahí fuimos a la pastelería ya mencionada donde la frase con doble chocolate se repitió más de una vez.

Dando un paseo para bajar el postre y hacer hueco llegamos al único museo que nos llamó la atención y mereció nuestra entrada… El Heineken Experience!!!

Fue, sin duda, una de las mejores “experiencias” de Ámsterdam. El recinto era la antigua fábrica de la marca. Primero hicimos un recorrido donde nos explicaron como se hace la cerveza, sus distintos pasos.

Luego pasamos a una sala donde Eva, con algo de ayuda de Angela, fue elegida la camarera de la expedición y nos sirvió la primera de las cervezas que cayeron…

Heineken Experience

Heineken Experience

La siguiente sala dejó para el recuerdo unos videos top secret de la Cuchipandi…la cosa se animaba!!

Heineken Experience. La Cuchipandi

Por último llegamos al bar donde gastamos gustosamente las cervezas que nos entraban con la entrada. Encima como nos hicieron salir a la calle, no sabemos muy bien porque, nos regalaron otra cerveza cuando pudimos volver a entrar.

Para no variar, los dos últimos grupos que salieron del bar del museo éramos españoles. Fue, posiblemente, el mejor momento del viaje, o al menos el más divertido.

Algo perjudicados salimos del Heineken Experience andando hacia el centro de Ámsterdam, no es que haya una gran distancia pero los 20-25 minutos andando nos pegamos, suficiente para que se nos bajara el contentillo, una pena.

Pasamos sin detenernos mucho por la Plaza Dam pero ya vi que no era una de esas plazas impresionantes que se encuentran en otras capitales de Europa (Praga, Bruselas, Viena, Budapest…). Además no está muy bien iluminada.

De ahí seguimos andando hacia el famoso Barrio Rojo.

Desde su aceptación como una forma más de trabajo y su legalización, la prostitución en Amsterdam se convirtió en un gran atractivo turístico. Sus famosas ventanas bañadas con luces rojas de neón donde las prostitutas se exhiben tratando de atraer clientes son imágenes que identifican a Amsterdam casi tanto como sus románticos canales.

Está totalmente prohibido tomar fotos de las prostitutas que trabajan en la zona roja.

En este sector las ofertas relacionadas con el sexo también abarcan sex shops, shows eróticos y pornográficos en teatros y clubes nocturnos, burdeles y todo lo que es posible imaginar.

Uno de los grandes problemas a los que se enfrenta la zona son los abundantes vendedores de droga y carteristas atentos al mínimo descuido.

Cuando Napoleón con sus tropas ocupó Holanda intentó llevar un registro de las prostitutas, forzándolas a realizarse controles médicos a los efectos de evitar que sus soldados se contagiaran enfermedades venéreas; fue el primer intento de regulación de la prostitución. Cuando la ocupación francesa acabó también cesaron los controles.

La teoría de que la abstinencia sexual en el hombre no era saludable se extendió a mediados del siglo XIX y con ella la idea de que algunas mujeres debían “sacrificarse” prostituyéndose, especialmente mujeres de clases bajas, para salvar a otras.

Los movimientos abolicionistas de fines del siglo XIX, que se oponían a la prostitución, finalmente obtuvieron en 1911 la sanción de una ley que prohibía instalar burdeles y vivir a expensas de la prostitución de terceros, aunque la prostitución en sí misma no fue prohibida.

Las décadas que siguieron vieron la aceptación de la prostitución por parte de gobernantes y policías mientras no provocara desórdenes públicos o se constatara explotación o tráfico humano, pero la prohibición sobre la instalación de burdeles hacía difícil su control. En la década del ’80 se planteó levantar la prohibición, pero hubo que esperar hasta octubre del año 2000 para que la prostitución se legalizara totalmente, contando con amplio apoyo popular.

Pasamos un poco pronto por el Barrio Rojo y apenas había ambiente así que decidimos darnos una vuelta e ir a cenar y volver posteriormente.

Vimos De Waag de noche, un castillo pequeño pero muy bonito que fue el monumento que más me gustó de Ámsterdam, a pesar de no ser increíble, pero es que la ciudad no tiene a los monumentos como símbolos o iconos.

De Waag

De Waag

De Waag formaba parte de las murallas medievales que rodeaban a la antigua Amsterdam, por entonces limitada sólo al actual centro histórico, y era una de las puertas de la ciudad, la Puerta de San Antonio.

De Waag domina la plaza del Nieuwmarkt (mercado nuevo). Al desaparecer la antigua muralla los canales que la circundaban perdieron su carácter defensivo y fueron rellenados, originando un gran espacio donde comenzó a funcionar un nuevo mercado, de allí su nombre.

Luego fuimos a cenar en un italiano normalito cerca De Waag y por fin volvimos al Barrio Rojo. Ya con más ambiente por la zona estuvimos dando vueltas por todo el barrio, viendo los farolillos rojos encendidos o apagados dependiendo de si están “libres” o no y a las chicas animándote a pasar desde su escaparate. Me llamó bastante la atención el alto nivel de muchas de las prostitutas. Es una zona muy curiosa y animada aunque esperaba todavía más movimiento.

También podemos encontrar numerosos sex-shop y teatros donde se representan espectáculos eróticos. Es un pequeño barrio del sexo…eso si pagando por todo lo que hagas o compres.

Nuestra siguiente visita fue otra de las principales atracciones turísticas de la ciudad: Los Coffe Shop.

Nos metimos en el Baba que es uno de los Coffe Shop más famosos de Ámsterdam y probamos algunas de sus “delicatessen” como dos tipos de magdalenas y algún menester adicional. Había un ambiente majete y bastante tranquilo, como en toda la ciudad allí cada uno va a lo suyo sin mirar al de al lado.

No es lo que parece

No es lo que parece

 

La pena fue que no surgieron todos los efectos esperados y deseados pero a pesar de esto no los pasamos bien.

Ya en el hotel al echarme a la cama he de admitir que tuve que echar el ancla un par de veces…

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Caminando, demasiado, por Amsterdam

DIA 3: PLAZA DE LOS MUSEOS – LEIDSEPLEIN – ZONA COMPRAS – MERCADO DE LAS FLORES – CANALES – PLAZA DAM – MAGNA PLAZA – CASA MAS ESTRECHA DEL MUNDO – DE WAAG – CASA DE ANNA FRANK – BEGIJNHOF BEATERIO

Fue, sin duda, el día turístico del viaje. Una buena pateada para recorrer Amsterdam de arriba a abajo tuvo que empezar con un copioso desayuno personificado en el de Marcos y en el que escribe, sobre todo,.

Con el estómago más lleno de lo que marcan los cánones para empezar la caminata salimos del hotel hacia la Plaza de los Museos.

La plaza es enorme con el imponente Rijksmuseum dominándola. Una multitud de niños jugaban en los jardines a la pelota mientras daban la espalda a la estructura vanguardista del museo de Van Gogh y al museo de arte moderno Stedelijk, que se sitúa al lado.

Plaza de los Museos

Plaza de los Museos

Poco entendido de arte, a pesar de estudiar un par de añitos esa asignatura, no suelo entrar a los museos cuando. Pocas veces he creido saborear de verdad un museo, quizás el del Vaticano, no se. El caso es que Amsterdam tampoco tuvo el honor que entrara.

A pocos minutos llegamos a Leidsplein. Es una placita no muy grande pero bastante cuca. En verano, imagino, que cuando esté toda llena de gente en las terrazas estará muy chula.

Leidse Plein

Leidse Plein

Seguidamente y partiendo de esta plaza estuvimos un rato de compras. La marca Le Coq Sportif se llevó la palma en cuanto al número de prendas. Esther sorprendió con su poca actividad no acorde con una shopoholic de renombre.

Salimos a los famosos y fantásticos canales de Ámsterdam, sin duda la imagen más identificativa de la ciudad y la primera imagen que a uno se le viene a la mente cuando le nombran la ciudad.

Como dato técnico, es interesante saber que cada tres días el agua de los canales es totalmente renovada, lo cual se realiza cerrando cada noche una decena de esclusas y bombeando miles y miles de metros cúbicos de agua desde la isla de Zeeburg.

Si bien la cantidad de canales es bastante importante, los canales principales son cuatro, dispuestos en forma semicircular concéntrica: Singel, Herengracht, Keizersgracht y Prinsengracht.

Canales de Amsterdam

Canales de Amsterdam

A lo largo de uno de ellos, se encuentra el famoso mercado de las flores.

A mi me decepcionó bastante, y eso que Marcos ya me había avisado. Son puestos de flores y plantas a lo largo de unos 200 metros. Nada especial que no puedas ver en cualquier ciudad. A lo mejor a principios de Abril la cosa cambia…

Mercado de las flores

Mercado de las flores

Tras pasear un rato por los diferentes canales nos adentramos hacia el centro de Ámsterdam. Paseando por sus calles más comerciales repletas de gente desembocamos finalmente en Plaza Dam.

Como ya he dicho antes no es que sea una plaza impresionante, en lo que a arquitectura se refiere, a pesar de que tiene la mayoría de los edificios más importantes y simbólicos de Ámsterdam como son Koninklijk, el Palacio Real, la Nieuwe Kerk, Iglesia Nueva o el Madame Tussaud Scenerama.

La Plaza Dam está dividida en dos. Al otro lado de los importantes edificios se levanta el Monumento Nacional de la Liberación, que rinde homenaje a los caídos en la Segunda Guerra Mundial, consistente en un monolito de mármol blanco de 22 metros de altura rodeado de esculturas que representan a los mártires llegando a los brazos de Cristo. Completan el monumento un par de leones a cada lado, símbolos de la ciudad presentes también en su escudo. Nada del otro mundo.

Dam significa “dique” esta plaza lleva precisamente este nombre porque fue en ese lugar donde, allá por el siglo XIII, se construyó el primer dique de la ciudad. Es una gran plaza rectangular de aproximadamente 100 por 200 metros, enclavada en el centro histórico de la ciudad.

Plaza Dam. Palacio Real

Plaza Dam. Palacio Real

Aunque la Plaza de Dam fue escenario de episodios poco gratos en el pasado y manifestaciones populares por su carácter de plaza principal, en la actualidad es un lugar apacible poblado de palomas, un punto de encuentro para los amsterdaneses y de descanso para los turistas cansados de caminar.

El imponente Palacio Real es el edifico público más importante de la plaza y de la ciudad. Construido en un estilo bastante austero por fuera, el edificio asienta sobre 13659 pilotes de madera. Considerando al ladrillo como un material muy común, fue utilizado para el exterior una piedra amarillenta traída de Alemania, que oscureció con el correr de los siglos.

En contraste, el interior, totalmente de mármol, deslumbra por su rica decoración. Famosos pintores, Rembrandt y Ferdinand Bol entre otros, contribuyeron a su esplendor.

No fue hasta 1936 cuando pasó a ser propiedad del estado. En la actualidad el Palacio Real es utilizado sólo en ocasiones por la familia real, para recepciones oficiales o visitas de estado.

Vamos que lo bonito está por dentro y nosotros no entramos. Bien no??

Algo parecido pasa con la Iglesia nueva, lo interesante y bonito debe de estar en el interior ya que está ampliamente iluminado por 75 ventanas y donde destaca un bello púlpito de caoba tallado por Vinckerbrinck, trabajo que le demandó quince años, guarda las tumbas de personajes importantes en la historia de Holanda, famosos almirantes que contribuyeron a establecer el poderío de la República Holandesa.

Actualmente, la iglesia ya no es utilizada para oficios religiosos sino que es una prestigiosa sala de exhibiciones temporales, dentro de las cuales ocupan un lugar especial las dedicadas a culturas exóticas. También es el lugar de coronación de los reyes y reinas de Holanda y en ella se celebran las bodas reales.

Justo detrás de la plaza se encuentra el Magna Plaza, edificio construido entre 1895 y 1899 para albergar la Oficina Central de Correos, de estilo neo-renacentista, incluyendo elementos góticos y románticos y reconvertido en la actualidad en un precioso y lujoso centro comercial.

Entramos un momento para verlo aunque ya habíamos saciado nuestro lado consumista y no estuvimos apenas.

Al lado había un centro comercial al que si que le dedicamos más tiempo ya que estábamos sedientos y entramos a comprarnos algo.

Volvimos de nuevo hacia los canales para ir hacia, la que según habíamos leído, es la casa más estrecha del mundo. Y no se si es verdad pero, vamos, estrecha es, de hecho lo es tanto que en un principio no la vimos. está localizada en el canal Singel número 7.

Casa de 1 metro de ancho

Casa de 1 metro de ancho

Como no habíamos saciado nuestra sed decidimos ir antes de comer a tomar una cervecita a unos de los pubs cercanos de la estación central a la que nos acercamos para ver de lejos el Museo Nemo.

Cerveceria. Con Marcos

Probé, por fin, la Kriek y la Framboise, dos participes importantes a lo largo de todo el viaje…verdad Eva?? Me gustó mucho, y eso yo que no soy mucho de cerveza. Muy buenas las dos aunque me quedo con la Kriek.

Eva en su salsa

Eva en su salsa

La hambre se había apoderado de varios de nosotros así que fuimos a un restaurante que habíamos visto la noche anterior pero que no cenamos porque estaba lleno. Estaba al lado de Waag y no comimos mal.

Dando otro largo paseo nos fuimos hasta el Museo de Anna Frank. No llegamos a entrar porque había bastante fila y los cuchitos y Angie que ya habían estado dijeron que no merecía la pena esperar esa fila. Cerca de allí estaba lo que fue el segundo bar más antiguo de Ámsterdam, el cual acabó siendo un truñete, nunca mejor dicho porque lo más destacado acabó siendo su extraño baño y su ubicación. Encima no había Kriek.

A mi se me había metido en la cabeza ir a ver un beaterio, el Begijnhof, la mayoría estaban cansados pero tras unos pequeños titubeos acabaron complaciéndome y fuimos al Begijnhof.

Begijnhof

Begijnhof

Tampoco fue fácil de encontrar ya que a pesar de estar en una plaza concurrida para acceder hay que pasar un arco de entrada que permanece muy escondido. Sorprende encontrar en medio del ambiente cosmopolita de esta ciudad, un rincón tan céntrico como es el begijnhof, de tanta paz, de tanta belleza y silencio.

Nos dimos una vueltecilla por los alrededores, atravesamos unos cuantos canales y llegamos por la zona del barrio rojo donde estuvimos andando buscando algún coffe shop que nos gustara, tarea que acabó complicándose en exceso, todavía me pregunto porque (cosas de mujeres…). Finalmente nos decidimos por uno, que se situaba en frente de la Iglesia Vieja, que visto lo visto podía haber sido mejor.

Con Angela algo rebelde por el olorcillo a rajada que empezaba a notar en lo que a salir se refería fuimos volviendo hacia el hotel buscando un restaurante para cenar. Acabamos en la animada Leidsplein pero para mayor deleite de Angie el restaurante, por decir algo, elegido fue el Burger King ( a Marcos le apetecía algo cerdete…). En nuestra defensa diré que era el primer fast food en los dos últimos viajes, así que Angie no te quejes tanto. De castigo, volvimos al hotel tras pedernos durante media hora.

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Día gastronómico

DIA 4: ESTACION CENTRAL AMSTERDAM– TREN AMSTERDAM/BRUSELAS – VISITA CENTRO BRUSELAS

El día comenzó con un desayuno en condiciones. Como bajé el primero junto con Marcos decidí coger croissants para los cinco en cuanto la camarera repuso ya que el primer día hubo escasez. El tema es que no entendió que cogía para cinco personas y no puso muy buena cara ni la camarera ni la persona que esperaba a que terminara de coger los croissants.

Como ya habíamos terminado de ver lo más importante de Ámsterdam el día anterior optamos por irnos a primera hora para poder dar una vuelta tranquila por Bruselas. Así que cogimos el tranvía hasta la Estación Central y nos despedimos de Ámsterdam.

El viaje transcurrió sin ninguna novedad. Tuvimos que hacer otra vez escala.

Llegamos más tarde de lo que habíamos previsto. Así que tras llegar de nuevo al Abberdeen y dejar las maletas nos fuimos directos a comer por la zona de la Grand Place. Para mi la Grand Place es, sin ninguna duda, la plaza más bonita que he visto, por encima de La Concordia de París, de la Plaza Vieja del Ayuntamiento de Praga o la Plaza de Tiananmen de Pekín.

Grand Place

Grand Place

Angie dijo de ir a un sitio que le llamaban (los orgasmus de su promoción) metralleta y que daban unos bocatas que viendo el apodo del bar uno ya puede imaginar. Como hacía buen tiempo nos sentamos en la terraza tranquilamente a comer.

Con el estómago lleno fuimos dando un paseo hacia un sitio que según Angie (está tomando mucho protagonismo no??) preparaban unos gofres de infarto. De camino paramos en la tienda de Godiva que hay en la Grand Place a probar una fresona con chocolate que a pesar de que me pareció muy buena no supe apreciar la exquisitez que se le presupone.

Ya en el sitio de gofres había de dos tipos: unos el de toda la vida y otro más grande y blandillo. Pedimos de los dos y el premio se lo llevó el de toda la vida, que al mezclarlo con helado de vainilla me pareció exageradísimo.

A elegir...los dos!!

A elegir...los dos!!

Estuvimos vagando un rato por el centro de Bruselas disfrutando de sus edificos y de sus apetitosos escaparates donde el famoso chocolate belga abre el apetito a cualquiera. Las fuentes de chocolates o las impresionantes figuras de chocolate con las que decoran dichos escaparates hacen que no quede más remedio que querer comprar chocolate para traerte a casa.

Tienes dos opciones a la hora de comprar chocolates para traértelos a tu país. La primera es entrar en alguna de las tiendas de bombones (Leonidas, Neuhaus, Godiva), las ordeno de menos a más en precio y calidad (al menos esos dicen, para mi todos son buenísimos); la segunda opción es irte a un supermercado y comprar ahí los bombones y tabletas de chocolate que te apetezcan. La calidad no es la misma pero el precio tampoco…

Entre nosotros se eligieron todas las opciones. Al lado de un supermercado donde compramos se encontraba un garaje (hacia arriba) del que habíamos leido que desde el piso de arriba disfrutabas gratis de unas vistas magníficas de la ciudad. Bueno, un poco de rumor si que es. No está mal pero muy mejorable.

Llenos de bolsas fuimos a dejarlas al hotel y bajamos a una cervecería de la misma calle donde volvieron a aparecer las Kriek (si es que en algún momento del viaje desaparecieron) y las cervezas belgas tradicionales. Muy chulos los vasos del sitio.

A la hora de cenar acabamos en una zona típica de allí con muchos restaurantes donde comimos los tradicionales mejillones a la belga. Bien la comida (tampoco nada fuera de lo normal) pero mal el camarero que creemos que nos intentó timar.

Calle restaurantes última cena

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Con 400 gramos de más para España

DIA 5: ATOMIUM – PASEO POR BRUSELAS – AEROPUERTO CHARLEROI – ZARAGOZA

En mi anterior visita a Bélgica no me dio tiempo a visitar el Atomium y estaba bastante pesadete  con ir. Menos Esther y yo los demás ya lo habían visto con lo que a pesar de mi tozudez sólo Esther estaba dispuesta a ir, y más por una muestra de amor que por deseo de ir.

Así que me levanté como buen matado a las 6:50, me vestí a oscuras y avisé a Esther que me iba solo. No insistió mucho en ir, la verdad.

Me pillé el metro y en 20 minutos estaba allí. No se si es porque todo el mundo me había dicho que no merecía mucho la pena, pero a mi me gustó bastante.

No había ni un alma y llovía un pelín (el primer día que nos llovió de todo el viaje) pero a mi me mereció la pena ir sin duda.

Atomium

Atomium

Es el nuevo símbolo de Bruselas. Es un  monumento construido para la Expo 58 diseñado por por André Waterkeyn.Es la representación de una molécula de cristal de hierro aumentada 165.000 millones de veces. Se compone de 9 esferas de acero de 18 m. de diámetro recubierto de aluminio, unidas con tubos de acero de 29 m. de largo y 3 m. de diámetro.  Tiene una altura de 102 metros y un peso de 2.400

La idea original para la Expo del año 58 era hacer una versión al revés de la Torre Eiffel de París, sin embargo al arquitecto Waterkeyn le pareció que una estructura atómica sería más representativa de esa época. El Atomium fue planeado para que se quedara en ese lugar por sólo seis meses, sin embargo se fue convirtiendo en el símbolo de la arquitectura moderna de Bruselas.

A lo que volví todavía estaban en el hotel. Salimos a dar nuestro último paseo por la ciudad de Bruselas. Desayunamos en condiciones chocolate con gofres y pasteles.

Divisamos unos “panecillos” de 400 gramos con queso emmental unos y de olivas otros. Impresionantes. Tanto que decidimos comprar unos cuantos (demasiados, nos pudo el calentón) y comer en plan bocatón en el aeropuerto.

400 gramos de pan

400 gramos de pan

En el aeropuerto comimos los mega bocatas (he de reconocer que me dejé un poco, mi primera vez, lo juro) que estaban bestiales y como siempre pequeño lío y nerviosismo con las maletas ya que el control era estricto con el peso y con el tamaño y algunas de nuestras maletas sobresalían en exceso. Menos mal que nos dimos cuenta que un hombre de los que estaban en el control pasaba un poco más del tema…nos pusimos en su fila y no hubo ya ningún problema.

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A 10000 kilometros de distancia

DIA 1: PREPARACION Y VIAJE

Iñaki, Ainhoa, Esther y yo empezamos a planear este viaje a Pekín allá por mediados del 2006. Yo ya había estado hacía un año y medio pero como me había dejado de ver alguna cosilla y me había encantado lo demás no me importaba nada volver. De hecho estaba deseando volver. Y Esther desde que le traje un montón de ropa y bolsos la otra vez que fui me había dado la lata con que quería ir.

El caso es que hasta febrero, tal vez tan tarde porque Iñaki no se quería gastar la pasta (él vaticinó la recesión antes que el FMI), no compramos los billetes con fecha de salida para el 20 de Abril de 2007.

Ainhoa, sin duda la que más ganas tenía de ir, se encargó de buscar el vuelo más barato (La British tuvo el honor) y de preparar una súper guía de Pekín. Las más de 700 fotos que hizo demostraron sus ganas.

Y por fin llegó el 20 de Abril. Esther y yo nos quedamos a dormir en casa del Puritos y Ainhoa.

Yo fui con el brazo escayolado tras un percance durante un partido de fútbol que se saldó con dos dedos rotos por varios lados.

Tras desayunar copiosamente (como pone en el libro del carnet de conducir) cogimos en taxi hasta la estación de trenes para coger el AVE dirección Madrid.

Salimos desde la, por entonces nueva, Terminal 4. El viaje transcurrió sin ningún problema. Se salió a su hora, no hubo problemas con la escala en Heathrow… Encima en el avión había para ver pelis individualmente (en inglés), nos dieron bastante bien de comer, podíamos ir a la cola y coger algún kit kat, patatas, bebidas. Dentro de lo largo que es el viaje no estuvo nada mal.

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Consumismo en estado puro

DIA 2: LLEGADA A PEKIN – SILK MARKET

Nada más llegar (ya era otro día) cambiamos bastantes yuanes en el mismo aeropuerto (no se pueden cambiar en origen), compramos un plano, localizamos nuestro hotel y nos fuimos directos a coger un taxi que nos llevara al él. El trayecto duró unos 40 minutos y tras pagar un peaje de 10 yuanes nos salió el taxi por 90 yuanes (9€), como aquí más o menos…

De pasada con el taxi hacia el hotel vimos ya como en Pekín se mezcla la tradicional arquitectura china con la máxima modernidad en tan solo 50 metros, sorprende bastante la verdad.

El hotel era el mismo en el que yo estuve la anterior vez que fui. El Beijing Jade International Youth Hostel. Nos costó unos 20 euros la habitación doble con baño. Lo recomiendo a todo aquel que vaya a ir a Pekín. Bien de precio, bien situado (a 15 minutos andando de la Ciudad Prohibida), con comida occidental bastante buena, con comida oriental si quieres, con Internet, limpio… ya vale no? Pues no, también está cerca del Silk Market.

Recepcion del Hotel

Recepcion del Hotel

 

Entrada del Hotel

Entrada del Hotel

Este fue nuestro primer destino de nuestro viaje.

A los dos minutos de salir del hotel ya te das cuenta de algunos “vicios” de los chinos. El que más llama la atención es el de escupir tranquilamente al suelo. Es algo súper normal. Como normal es que estés en un baño público y el que está al lado tuyo meando de pie se te tira un pedo que alucinas. Claro, tu, en un acto reflejo, te vuelves hacia él buscando… no se que. Ni te mira. Lo más curioso es que nadie más del baño se vuelve a mirarle con lo que deduces que es algo normal. En fin.

Dejamos la única maleta (medio vacía) que nos habíamos traído los cuatro, salimos del hotel, cogimos un taxi y por un euro estábamos en el paraíso de las compras.

Es una pasada lo de los taxistas en China. Ninguno sabe inglés y tienes que ir con un plano que esté en chino porque sino no se enteran, y aún así… Da lo mismo que les señales en el plano la Plaza de Tiananmen o la Ciudad Prohibida, hasta que no te cojan el plano, se lo pongan a veinte centímetros de los ojos y lean en chino lo que pone no se enteran. Además a mitad del trayecto se te ponen a hablar, parece que te preguntan por donde quieres que te lleven. Surrealista, pero al menos no te intentan timar como en España.

Bueno, el caso es que llegamos al Silk Market. Entramos por un pasaje subterráneo donde están los primeros puestos para comprar. Lo mejor es no comprar ya que luego vas a encontrar un montón de modelos más. Nada más salir del subterráneo ya divisamos el lugar que más veces visitamos en nuestro viaje. Suena triste pero es inevitable.

Fachada del Mercado de la Seda

Fachada del Mercado de la Seda

Imaginaros un Corte Inglés de 6 plantas a reventar de puestos pequeños pero bien ordenados. Con su calefacción, sus baños, sus escaleras mecánicas… Las secciones están distribuidas por plantas. Así en la –1 están los bolsos, maletas y calzados; en la planta baja y en la 1ª están jerseys, chandals, camisas, camisetas, vaqueros; En la 2ª ropa de niños; en la última relojes, gafas, colonias (no comprar), bolis, llaveros, videojuegos, bisutería…

Interior del Silk Market

Interior del Silk Market

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Ni que decir tiene que todo lo que hay son falsificaciones de grandes marcas (aunque también se cuela alguna de Zara o Mango, que allí están bastante valoradas). Los precios son escandalosos y la calidad, en general, es bastante buena. Para haceros una idea de los precios voy a poner a los que nosotros compramos:

Camisetas Nike, Puma, Quiksilver, Adidas, Ecko  3€
Calzoncillos Calvin Klein, Tommy, Versache  1€
Camisas Ralph Lauren, Tommy, Armani   4€
Jerseys Ralph Lauren, Tommy, Abercrombie          4,5€
Bolsos mujer Loewe, Tous, Dior, Gucci, Coach  7€/15€
Zapatillas Puma, Adidas, Nike, Asics, Diesel  5€/8€
Relojes D&G, Rolex, Rado, Breitling, DNKY  3€/12€ (los automáticos)
Gafas de sol Rayban, D&G, Dior, Channel   3€/8€
Pantalones Energie, D&G, Cavalli, Levi´s, Dockers 7€/12€
Chandal Adidas, Nike, Puma    10€
Corbatas Hugo Boss, Versace, Ralph   1€

No pongo todo porque es interminable. Me dejo bolis Montblanc, cinturones, maletas, zapatos, carteras, monederos… en resumen, todo lo que hay en un centro comercial.

Gómez en pleno calentón

Gómez en pleno calentón

Vistos estos precios creo que es normal repetir un día si y otro también. Parece que ir a China y acabar comprando no es muy lógico pero no conozco a nadie que se haya resistido.

La primera vez que entras te quedas abrumado, desconcertado, desorientado. No saber por donde ir, no te acabas de atrever a preguntar precios de nada. Las chinas de los puestos te asaltan de tal manera que acabas apabullado. Eso sí, una vez que te quitas el miedo escénico del cuerpo se desata un virus consumista que te invade, anula tu cerebro y te hará pecar una y otra vez.

Los calentones fueron la constante del viaje. Iñaky fue la gran sorpresa siendo el más caliente de todos. Llegó hasta tal punto que mientras Esther o Ainhoa compraban y los demás esperábamos, él estaba negociando precios con varias vendedoras desde la distancia. Cuando las chicas acababan de comprar el Puritos iba a los puestos y recogía la mercancía ya negociada.

Esther dio bastante el coñazo hasta que consiguió comprar el bolso Gaucho de Dior, mientras Ainhoa y yo creo que fuimos los más moderados dentro del extremismo que reinaba cada día que íbamos.

Lo primero que compramos fueron las maletas. Así podíamos ir metiendo toda la ropa que íbamos comprando (acabaron bastante llenas, por cierto).

Comimos en un Mc Donald´s que había al lado del Silk Market. El menú 1,80€, y esto si que no era falsificado. Increíble. Después de nuevo a comprar. Se había abierto la veda.

Bueno en un post de Shanghai hablo también de las compras en China, así que no hablaré ya más del tema que más se repitió durante el viaje… creo.

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En el centro ideológico de China

DIA 3:QIANMEN – PLAZA DE TIANANMEN – CIUDAD PROHIBIDA

Bueno después del calentón del día anterior ya era hora de empezar a ver Pekín (eso si, ya vestidos con ropa china…), y que mejor forma que empezar con la China más tradicional y más reivindicativa.

Desayunamos como todos lo días en el hotel. Zumo, café, tostadas, bacon, salchichas, una patata rara, huevos fritos…Todo por tres euros. Una cosa rara lo de aquel país. La verdad es que me ponía bastante cerdete todos los días.

Cogimos un taxi que nos dejó cerquita de nuestra primera visita: Qianmen. Si cogimos tantos taxis fue porque Pekín es una ciudad construida a lo largo. Su dimensión es de cerca de 100 kilómetros, con lo que una callecilla, que en el plano no parece muy grande, te puede costar atravesarla media hora tranquilamente.

Nos bajamos del taxi, en una de las enormes avenidas que llenan Pekín, en el barrio de Qianmen, al sur de la Plaza de Tiananmen. Caminamos dirección de lo más significativo de barrio cuando en una calle perpendicular vimos los primeros Huttons. Tras dejar atrás estos llegamos a la Puerta de Qianmen, imponente construcción del siglo XV que era una de las puertas de la antigua Pekín amurallada.

Puerta de Qianmen

Puerta de Qianmen

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De aquí nos dirigimos hacia la Plaza más grande, y quizás la más famosa, del mundo. La Plaza de Tiananmen nos aguardaba  tan sólo unos pocos metros.

Llegamos a la parte de la Plaza más pequeña y que menos impresiona, aunque a mí fue la que más me gustó. La historia es que llegas y piensas que tampoco es para tanto. Pero, claro, luego vas por los laterales que hay y es cuando desembocas en la parte central y más impactante de la plaza. Nos quedamos con la boca abierta ante las proporciones inhumanas. Es entonces cuando empiezas a comprender como pueden caber un millón de personas. Los edificios que hay son muy normalitos, de corte comunista. Excitación, fotos por todos los lados y Mao presidiendo la plaza con su foto.

Monumento a los Héroes

Monumento a los Héroes

Plaza de Tiananmen

Plaza de Tiananmen

Decidimos no entrar a ver la tumba de Mao ya que las filas que forman los chinos son enormes y para ver un tumba no creo que merezca la pena.

La Plaza de Tiananmen ocupa un espacio de 40 hectareas. Tras la llegada al poder del régimen comunista se destruyeron grandes edificios oficiales para cambiar la configuración de la ciudad y se despejo el espacio para esta plaza. La idea de sus creadores fue la de hacer un gran escenario para grandes demostraciones populares de apoyo al régimen, como, de hecho, se ha hecho regularmente. Este es el escenario principal de la historia reciente de China; aquí Mao Zedong proclamó la República Popular China en Octubre de 1949; se hicieron grandiosas muestras de adhesión al régimen del “millón de Guardias rojos”. Pero esta plaza ha ocupado un lugar central también como escenario del descontento y la oposición estudiantil al gobierno comunista, cuyo episodio más dramático fue la conocida revuelta estudiantil de 1989 cuyas imágenes de violencia y represión dieron la vuelta al mundo.

Para muchos chinos este es un lugar de peregrinación, pues aquí está la tumba de Mao, el Monumento a los Heroes, un gran obelisco homenaje a los muertos en favor de la lucha revolucionaria, la Gran Sala del Pueblo, el Museo de la Revolución y el museo de Historia China.

Un poquito más hacia el norte está la construcción más representativa e importante de Pekín y de todo China (junto con la Gran Muralla), la Ciudad Prohibida.

Para llegar hasta la entrada nos metimos por un parquecillo de esos que no aparecen en ninguna guía pero que nos encantó a los cuatro. Perfectamente cuidado, con muchas flores, un pequeño canal, decoraciones de flores publicitando los juegos olímpicos… muy majete.

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Una vez que llegamos a nuestro destino, compramos los baratos tickets en las taquillas que están justo a la entrada de la Ciudad Prohibida y nos metimos en lo que para los antiguos pekineses era el centro del universo, ya que se consideraba a Pekín el centro del universo y la Ciudad Prohibida estaba en el centro de la antigua Pekín.

Su nombre original Ciudad Púrpura Prohibida, procede de su paralelismo con la Constelación Luminosa Púrpura en la que la Estrella Polar, al igual que el emperador en la tierra, se encuentra en el centro.

Construida entre el 1406 y 1420 fue el palacio imperial durante las dinastías Ming y Qing, así como sede del gobierno chino hasta 1911.

Es enorme, te puedes pegar el tiempo que quieras admirando los 800 edificios y 9999 habitaciones, aunque a la mayoría no se puede acceder.

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Las numerosas construcciones del palacio, rodeado por un foso de 52 metros de ancho y una muralla de diez metros de alto, se  distribuyen simétricamente a lo largo de un eje central norte-sur.

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Al filo de lo imposible

Al filo de lo imposible

Cuando creíamos que ya estábamos acabando la visita y que ya no nos íbamos a sorprender más llegamos a una zona diferente a lo que habíamos visto. Es un lugar con bastante vegetación, aunque no se puede considerar jardines. Abundan árboles grandes, pequeños pero preciosos templos, bambús, alguna montaña de rocas… una pasada, perfecto para acabar la visita.

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Seguimos andando hacia el hotel donde comeríamos (la comida allí era apostar por un valor seguro) y descansaríamos algo antes de ir a… si si, a comprar de nuevo!!! Teníamos bastantes cuentas pendientes por resolver todavía…

Eso si, antes de ir a comprar hubo algo que estuvo a punto de impedir que fuéramos al Silk Market, esto era la escasez de dinero. Ibamos sacando poco a poco por si las moscas. El caso es que no nos quedaba dinero y se estaba acercando la hora de cierre de los bancos. 

Iñaky y yo nos adelantamos de las chicas y empezamos a correr en busca de un banco. Sabíamos que había uno en la calle perpendicular al hotel pero no sabíamos  que altura y como en Pekín las calles son enormes pues aún estuvimos un ratillo corriendo.

El esfuerzo mereció la pena. Llegamos a tiempo y cuando vieron la cantidad de pasta que queríamos sacar (tampoco es que fuera mucho) medio nos cerraron el banco, que pasada!! Uno se hace una idea de como se debe sentir una persona rica cuando va a un banco.

Tras los ya conocidos calentones diarios volvimos al hotel reventados.

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Una de Templos

DIA 4: TEMPLO TAOISTA – TEMPLO DE LOS LAMAS – TEMPLO DE CONFUCIO – BARRIO RUSO – SILK MARKET
UNA DE TEMPLOS

Tras haber discutido un poco el día anterior por la hora de levantarnos (Ainhoa y yo queríamos madrugar, Esther e Iñaky no) los madrugadores estuvimos un rato en Internet esperando a que bajaran a desayunar los perezosos (tampoco mucho). Desayunamos y al lío.

Tocó un día de Templos.

Pillamos un taxista que no se debió enterar a donde íbamos y nos dejó en la otra dirección de nuestro primer destino: El Templo de los Lamas. Son muy cortos los taxistas pero encima, nos topamos con uno que tela. Menos mal que nos dimos cuenta rápido y que los taxis son muy baratos.

Lo fuerte fue cuando cogimos otro taxi y nos dejó en un templo que no era el de los Lamas. A mí la verdad es que no me sonaba mucho la entrada de cuando había estado la otra vez pero claro, al ritmo que cambia China…

Bueno, ya que estábamos allí decidimos entrar. Enseguida nos dimos cuenta que no era el templo de los Lamas, sino un Templo Taoista. Dio lo mismo porque resultó que asistimos a varias ceremonias de fieles practicantes que mediante ofrendas, regalos, cánticos, bailes mostraban su devoción. Nos quedamos alucinados viéndolo y agradecimos que el taxista se hubiera equivocado.

Al salir del Templo volvimos a coger otro taxi y este, por fin, nos llevó al Templo de los Lamas.

Este es un lugar de culto consagrado al budismo tibetano, posiblemente el más importante de toda China (a excepción de la zona tibetana). Complejo de varios edificios levantados en 1649 por Kangxi para su hijo Yongzhen, que destinó la mitad a templo y la mitad a su residencia. Esta última parte se quemó pero la primera, la parte dedicada al culto, es lo que hoy conocemos como Templo de los Lamas. La sala más importante es la Sala de la Rueda de la Ley o Falun Dian donde se encuentra lo más fastuoso de este monasterio. La imponente estatua de Tsongkapa (6 metros de alto) y una maqueta de una montaña con 500 louhan.

Está claro que la espera mereció la pena ya que en lo referente a templos, éste, junto con el Templo del Cielo, fue el más bonito, a pesar de estar en fase de conversión a atracción turística.

El complejo es bastante grande, la entrada la forma una bonita puerta de donde accedes a unos jardines perfectamente cuidados. Una vez los dejas atrás entras en el magnífico templo.

Templo de los Lamas

Templo de los Lamas

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No muy lejos de aquí se encuentra el Templo de Confucio. No pudimos entrar ya que se encontraba en obras, así que sólo pudimos ver Puerta de los Grandes Resultados. De todos modos tampoco hay mucho ya que ver, pues ha dejado de emplearse para culto religioso para convertirse en el Museo de la Capital.

Lo más divertido de todo fue que cuando nos estábamos volviendo para coger un taxi, vino un mongol (nacido en Mongolia) directo a por nuestro mongol (osease el Iña) con el fin de hacerle un retrato en un plato pequeño. Dicho y hecho en 3 minutos, previo pago, por supuesto.

Tras despedirnos del nuevo amigo de Iñaki y mientras íbamos en busca de una calle principal para coger un taxi pasamos por una calle repleta de puestos de verduras y frutas con una pinta buenísima. Tal es así que nuestro Puritos se comió una piñica pelada.

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Tras esto nos desplazamos en taxi hasta el Barrio Ruso.

Enseguida nos dimos cuenta de que habíamos llegado. Los carteles en chino y en ruso no dejaban lugar a dudas. La mayoría de las tiendas de esta zona son de pieles y las entradas a ellas están tapadas por una cortina.

Barrio Ruso

Barrio Ruso

Por la noche debe ser una zona algo chunga. Según nos dijeron “El Absenta”, un bar, era de lo más peligroso de Pekín, pero vamos nosotros no vimos nada raro.

No es que sea un lugar imprescindible de ir pero si tienes tiempo es curioso darse una vuelta, además está muy céntrico.

Precisamente esta buena situación, a 10 minutos andando del Silk Market, fue la que hizo fácil la elección de que hacer esa tarde.

Antes y casi a las 16 de la tarde nos metimos a comer a un Pizza Hut. Como el Mc Donalds, es un valor seguro.

Después de comprar nos fuimos directos al hotel.

Todas las noches nos quedábamos un rato después de cenar en el salón tomando algo. El puritos se tomaba unas cervezas chinas de medio litro (70 céntimos, creo) que quitaban el hipo.

Había bastante gente joven viviendo en el hotel. Se reunían por las noches y veían pelis y hablaban un rato. Entre ellos había un español que nos oyó hablar y se nos acercó. El tío estaba viviendo allí y pensamos que nos serviría de mucha ayuda. Pronto vimos que era un fiestas y un fantasmilla. Sólo hablaba de salir, de meterse y de sus grandes aventuras y hazañas, muchas de ellas mentiras. El López creo recordar que se llamaba. Un personaje.

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Y para cenar…escorpiones!!!

DIA 5: HUTTONS – WANGFUJING – MERCADO TECNOLOGICO – METRO – MERCADO DE COMIDA NOCTURNO.

Madrugamos lo justillo (Iñaki y Esther ganaron esa guerra) y desayunamos en el hotel como campeones: zumo de naranja natural, cafe con leche, tostadas, croissant, huevos fritos, salchichas… y todo por unos 2€!!! Así uno ya estaba listo para lo que fuera.

Empezamos por los Huttons, que traducido a España, son los cascos antiguos de las ciudades de aquí pero en plan laberinto.

Se encuentran en su mayoría en pleno centro. Muchas de estas callejuelas fueron construídas durante las dinastías Yuan, Ming y Qing. A nosotros no nos fue muy complicado encontrarlos ya que el hotel estaba en medio de algunos.

Huttons desde las alturas

Huttons desde las alturas

Sin duda es un mundo aparte dentro de la urbe de Pekín. El ritmo de vida es opuesto al que rodea los nuevos rascacielos que inundan la ciudad. En los Huttons se respira tranquilidad. A menudo ves a gente jugando a dados o a algo parecido al ajedrez en medio de las estrechísimas calles, numerosos puestos callejeros de comida, bicicletas, por supuesto…

Con motivo de las Olimpiadas de Beijing 2008 numerosos Huttons han sido demolidos para construir nuevos y modernos hoteles o rascacielos. Aunque a nosotros nos cueste mucho entender como se deshacen de su historia quizás ayude un lema chino que viene a decir algo como que para que lo nuevo venga hay que deshacerse de lo viejo. Una lástima. 

En los Huttons
En los Huttons

Andando entre Huttons desembocamos en la calle más comercial de Pekín: Wangfujing. Calle, en su mayoría peatonal, repleta de centros comerciales en ambos lados recoge perfectamente el nuevo espíritu consumista de China. Todas las marcas tienes allí una tienda (exceptuando firmas de diseñadores).

Callejuela de Wangfujing

Callejuela de Wangfujing

Tras meternos en una bocacalle nos encontramos en medio de un mercadillo de “pingos”. Algo picoteamos pero poca cosa. Iñaki y yo nos tomamos un coco, eso si.

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Tras dejar atrás el consumismo en su máxima expresión nos dirigimos andando hacia la Ciudad Prohibida. Pasamos por un par de pequeños parques no señalizados en el plano del turista pero que resultaron ser preciosos. La mayoría lo son pero estos nos gustaron más si cabe.

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Ya con hambre vimos un restaurante a 200 metros de la Ciudad Prohibida que por fuera tenía buena pinta. El precio como en todos los lados no era un problema. Así que nos decidimos y entramos.

La sorpresa fue mayúscula cuando al entrar intuimos que la buena impresión que nos había dado se había quedado corta, muy corta.

El sitio era muy chulillo, un poco cursi quizás. Había una especie de reservados dentro del restaurante pero lamentablemente no nos pasaron a uno.

La comida fue una pasada, tanto el sabor como la presentación de los platos. Y como no podía ser de otra manera en China el precio también acompañó, unos 10 euros por cabeza.

Comimos arroz con caviar, ensalada cesar, tallarines boloñesa, espinacas con algo…más unos postres también buenísimos.

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Así que con un muy buen sabor de boca salimos del restaurante hacia un centro comercial de tecnología que nos habían dicho que estaba bastante bien de precio.

No estaba mal. Todo lo que vendían era original y los precios eran algo mejores que en España, sobre todo las cámaras de fotos, donde Iñaki y Ainhoa casi se calientan con una reflex. Al final sólo compramos un par de baterías para nuestras cámaras de fotos y Esther un Pendrive tipo lego.

Zona comercial

Zona comercial

Decidimos cambiar el taxi por el metro como medio de transporte para volver al hotel. Me decepcionó un poco. Esperaba ver mucho más follón de gente amontonándose dentro de los vagones, ya que era hora punta, y que llegar al hotel nos iba a costar algún sudor. Pero vamos, aunque gente si que había, yo en Madrid he vivido peores agobios. Eso si creo que una visita merece la pena. 

En el metro

En el metro

Nada más llegar al hotel dejamos las cosas y salimos corriendo a cenar, o al menos a intentarlo, en un mercado nocturno de comida. Habíamos estado por la mañana para situar e inspeccionar el sitio, así que fuimos a tiro hecho.

Entramos antes a tomar una coke y algo de comer por si las moscas (de esto no vi) en un restaurante, Mr. Lee, que parecía una cadena de comida típica China. Horrorosa la pinta que tenía esa comida, así que sólo bebimos.

El mercado era una calle larga donde los puestos (muy limpios, por cierto) se agolpaban en una sola acera.

Nos esperaban escorpiones, ciervos, saltamontes, estrellas y erizos de mar, serpientes, capullos de seda, pollo, penes de no se que animal, etc.

Quien tiene...

Quien tiene...

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A pesar de que iba muy mentalizado desde España a probar algún animalillo extraño, a la hora de la verdad me cagué al ver esos “maravillosos” pinchos. No fui el único, todos lo hicimos. Lo más valiente que probamos fue el ciervo.

A modo anécdota un chino medio borracho, medio drogado, medio loco nos estuvo siguiendo un rato por el mercado hasta que Iñaky se puso serio y le dijo que se fuese.

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Un poco de contrastes

DIA 6: BARRIO MUSULMAN – TEMPLO DEL CIELO – COMPRAS

Nuestro sexto día fue un día bastante tranquilo. Tras ver que nos iba a dar tiempo de sobra a ver todo lo que habíamos planeado aflojamos un poco el ritmo.

Así que tras nuestro desayuno potente de todos los días pillamos el taxi de rigor que nos llevaría al Barrio Musulmán de Pekín.

Bueno, la verdad es que el barrio ha quedado gracias a las excavadoras reducido a poco más que una calle, Niu Jie, o calle de la vaca, o calle del buey. Hay para todos.

Lo más emblemático del barrio es la Mezquita de Niu Jie. Realizada durante la dinastía Yuan, en el año 996. Resulta curioso que cuando llegas esperando que la mezquita sea de apariencia musulmana, arquitectónicamente, te quedas sorprendido al ver que es como todos los templo chinos. Eso si, en la entrada unas letras árabes te confirman que no te has equivocado de sitio.

El interior de la mezquita si que tiene algo más de arquitectura musulmana. Dentro de las salas no se puede entrar, solo se puede pasear por las pasillos exteriores de la mezquita. Choca bastante ver a chinos con las barbas típicas de los islamistas. A mi me hizo gracia. En la mezquita se respira una tranquilidad absoluta.

Mezquita en China

Mezquita en China

El Templo del Cielo fue nuestra siguiente excursión. Y una de las que más me gustó.

El Templo del Cielo se encuentra dentro del Parque del Cielo (originales los chinos). Te cobran algo por entrar, pero una ridiculez. Es un parque bastante grande que lo disfrutan numerosos ancianos a los que igual puedes verlos haciendo yoga, tocando instrumentos, bailando o jugando con una pelota con plumas que la echan de unos a otros. Estuvimos un buen rato observándolos y fue una auténtica gozada.

Hicimos una breve parada para tomar algo en una terraza y fuimos ya a ver el Templo del Cielo.

Se inició durante el reinado del emperador Yongle y se concluyó en 1420. Es el máximo exponente que ha quedado del arte Ming.

Su diseño se basa en el concepto de unión de cielo y tierra, siendo el primero redondo y la tierra cuadrada, por eso el parque es circular y la base de los edificios es cuadrada.

En este templo se celebraban las importantes oraciones del Emperador por la cosecha del año. De hecho, pasaba la noche en la sala del Ruego de las Buenas Cosechas.

Para seguir la ruta ceremonial hay que acceder al Templo desde el sur, por la puerta Zhaohen. El camino principal conduce directamente al Altar Circular, cuyos 3 niveles de mármol representan al hombre, la tierra y el cielo.
 
Tuvimos mucha suerte porque recientemente lo habían restaurado con motivo de las Olimpiadas y estaba precioso.

Juntos en el Parque

Juntos en el Parque

El Templo del Cielo

El Templo del Cielo

Preciosa escalinata

Preciosa escalinata

Salimos tarde del parque, comimos comida basura y destinamos lo que nos quedaba de tarde al Silk Market.

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El día de la Gran Muralla China

 DIA 7: LAS TUMBAS DE MING – MURALLA CHINA – EL NIDO Y EL CUBO

Contratamos esta excursión en el mismo hotel. Habíamos leído que podíamos coger un bus que nos llevaría directos a Badaling pero cuando vimos en el hotel que había excursiones a las Tumbas de Ming y a la Muralla China por 25€ por persona no nos lo pensamos. Igual pierdes algo de pasta pero se gana mucha comodidad.

En el precio nos entraba traslado en una pequeña, pero cómoda, furgoneta a las Tumbas de Ming y a la Muralla China, una guía en inglés (con lo que Ainhoa tuvo que hacer de traductora), la comida y unas visitas/metida a una clínica donde “curaban todo” mediante técnicas orientales y a una tienda donde comprar jade.

La furgoneta nos vino a recoger al hotel bien temprano. La guía era estudiante, creo que de políticas, y, a modo de anécdota, no estaba nada mal (curiosamente la otra vez que estuve en China la guía que me tocó tampoco estaba mal).

La primera parada la hicimos en las Tumbas de Ming. Era la primera vez que estaba. Había leído que no merecía la pena mucho pero como entraba en el mismo precio…

No se si fue por las pocas perspectivas que me había creado pero no me arrepentí lo más mínimo de haber ido, además pilla de camino de la Muralla China. Eso si creo que los chinos que conocen y sienten su historia la disfrutarán diez veces más.

Entrada a las Tumbas de Ming

Entrada a las Tumbas de Ming

Se encuentran enterrados trece emperadores de la dinastía Ming así como 23 emperatrices, cortesanos y concubinas de la corte.

Se trata en realidad de una necrópolis que ocupa una extensión de más de 40 km². El conjunto está situado en un valle, al sur de la montaña Tianshou. Las tumbas se construyeron entre los años 1409 y 1609.

Durante el periodo de la dinastía Ming existía la creencia de que, una vez muerta, una persona seguía teniendo las mismas necesidades que cuando estaba viva. Por eso las tumbas están construidas como si se tratara de palacios, siguiendo las reglas de construcción marcadas por el Feng Shui. En las tumbas se han encontrado más de 3.000 objetos diversos, muchos de ellos de uso cotidiano como vestidos de seda o adornos fabricados en oro, plata o jade.

Complejo de las Tumbas

Complejo de las Tumbas

Antes de llevarnos a la Muralla nos llevaron a las ya citadas clínicas y tiendas de jade a ver si picas. No compramos nada por supuesto.

El momento esperado por fin llegaba. La zona de la muralla que vimos fue la de Badaling. Es una de las que mejor cuidada y reconstruida está. Por contra es la más turística y llena de gente. Cada vez parece más una atracción. De la anterior vez que fui a esta había cambiado bastante todo lo que era la entrada. Dicen que Simatai también es una zona perfecta para ver la muralla. Peores accesos pero más auténtica y menos turística.

La muralla desde el avión

La muralla desde el avión

El autobús nos dejó a 10 minutos andando, subiendo cuestas de la muralla. Con lo que uno ya llega bastante cansado. A Ainhoa le entró un poco el asma y aunque llegó a la entrada no se atrevió a meterse en la muralla para subir y bajar sus enormes y numerosos escalones.

La gran muralla china es un gigantesco monumento de más de 6.000 kilómetros que se levantó en un largo proceso iniciado en el siglo V a.C y que duró hasta el siglo XVI.

Esta larga muralla fue levantada durante varios siglos para proteger las provincias chinas de los ataques bárbaros. Varias dinastías llegaron a tener más de un millón de chinos trabajando en la muralla por lo que hoy este monumento representa por una parte un motivo de orgullo y turismo para el país y al mismo tiempo es un proyecto que devastó los recursos del país y vidas incontables.

Aunque la muralla no sirvió realmente de útil defensa militar dada su extensión, si que fue el nervio que comunicaba China pues por su camino central pueden circular varias personas y caballos.

Iñaki, Esther y yo estuvimos un rato viendo las bonitas vistas de la serpenteante muralla, subimos unas cuantas bestiales escaleras (Esther aguantó todo para mi sorpresa) y regresamos a la entrada en un trenecito que va por raíles tipo atracción Port Aventura. Allí nos estaba esperando Ainhoa y nuestra guía.

El Puritos en la Muralla

El Puritos en la Muralla

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De camino a casa nos pararon a comer en un restaurante donde compartimos mesa y comida con gente de otros grupos en una de esas mesas giratorias. Así asá estuvo la comida.

A lo que volvimos a Pekín tuvimos la suerte de pasar por la zona de las Olimpiadas. No se por dentro pero por fuera el Nido y el Cubo ya estaban acabados y su aspecto era exagerado, impresionante, una pasada.

Llegamos ya entrada la tarde y bastante cansados del día, aunque no lo suficiente para no ir de compras. Cenamos enfrente del Silk Market. Es un centro comercial nuevo (también hay oficinas) que por fuera son dos torres gemelas. Se ve muy nuevo y lujoso. La pinta de todas las tiendas y restaurantes era buenísima. Acabamos cenando, en teoría, en un noruego, que en realidad era una mezcla de mexicano e italiano. Estaba todo bueno y para no variar bien de precio.

Impresionantes Torres Gemelas

Impresionantes Torres Gemelas

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Cena perfecta en la calle de los Fantasmas

DIA 8: PARQUE BEIHAI – PASEO POR LA CIUDAD – CALLE DE LOS FANTASMAS

Con prácticamente casi todos los deberes cumplidos en lo que se refiere a la visita de los sitios más importantes de la ciudad, y agotando los últimos días, aflojamos el paso (tampoco es que nos matáramos muchos días) y visitamos el enorme Parque Beihai con tranquilidad.

El parque se encuentra en pleno centro de la ciudad, casi pegado a la Ciudad Prohibida. Fue uno de los sitios que más nos sorprendió gratamente a todos.

Nada más entrar en el parque varios chinos/as de entrada edad nos recibieron bailando. Un inmenso lago ocupa toda la zona central del parque dejando dos estrechas franjas a ambos lados, plagadas de jardines, pagodas y pabellones. Se puede, por el lago, navegar en pequeñas barquitas en verano y patinar en invierno.

Entrada del parque

Entrada del parque

El parque ocupa un área de 70 hectáreas, incluyendo el citado lago que da nombre al parque, y es que Beihai significa el lago del norte. Es el jardín imperial más antiguo del mundo y es que tiene casi 1000 años.
 
Beihai esta compuesto por TuanCheng (ciudad circular, la isla JiongHua en el centro del lago, preciosa), y dos grandes zonas ajardinadas. Es un jardín imperial de las dinastías Liao, Jin, Yuan, Ming y Qing. En lo alto de la Colina de Carbón, situada al este del parque, es desde donde se tienen las mejores vistas del lugar. Al final una majestuosa Pagoda blanca, construida en 1651 para conmemorar la vista de un Dalai Lama a Pekín, preside el Parque. Las vistas de la Ciudad Prohibida desde aquí son increíbles.

Gran Pagoda Blanca

Gran Pagoda Blanca

Nos pegamos paseando toda la mañana en el parque, además el tiempo nos acompañó. Incluso nos comimos un Mágnum (40 céntimos) de Frigo (Frigo se llama de otra manera pero el símbolo es el mismo) y fuimos en manga corta.

Visita imprescindible, sobre todo si hace buen tiempo.

Con el buen sabor de la visita nos fuimos caminando por calles que nos habían gustado como Jianguomenwai con sus nuevos e impresionantes rascacielos o la comercial Wangfujing. Paseamos también por Huttons, quien sabe cuantos quedarán tras los juegos olímpicos. Fue un día tranquilo que tuvo un inmejorable final con el lugar al que fuimos a cenar.

Fue Ainhoa quien descubrió el sitio a través de su ya amigo Chino Chano (corresponsal español que vive en Pekín).

Traducido al español la calle donde cenamos se llamaría Calle de los Fantasmas o Calle del Diablo.

Es una calle llena de restaurantes pegados los unos con los otros con pinta de ser bastante caseros, muy familiares y en su mayoría pequeños, los cuales tienes en la entrada de cada uno numerosos farolillos rojos haciendo el conjunto de la calle muy vistosa y original.

Restaurante tipo

Restaurante tipo

 

Panoramica de la calle

Panoramica de la calle

Tras driblar a los despiadados “comerciales” que tienen la mayoría de los restaurantes nos decidimos por uno por la pinta. Aquí comenzó la aventura.

Nada más entrar ya nos dimos cuenta que no tenían ni papa de inglés. Cuando nos dieron la carta estaba toda en chino, así que teníamos que fiarnos de la fotografía que había al lado de cada plato… que miedo!!!

Pillamos lo que parecía ser arroz, tallarines, pollo con almendras, una enorme fuente con más de 20 langostinos que se medio ventiló el puritos, una especie de patatas fritas finísimas… El resultado fue la bomba. Todo era lo que parecía, el sitio era tranquilo, la gente súper amable y la comida bárbara.

La cena

La cena

Yo con una sola mano y una especie de cuchara de cerámica arrasé con el pollo mientras mis compañeros de viaje hablaban de no se que. Cuando se quisieron dar cuenta apenas había tres trozos…

Al acabar la cena Iñaki intentó comprarles el perolo donde nos habían servido los langostinos pero tras quince minutos de nuestra mejor mímica no fue posible hacernos entender. El precio de la cena de risa, unos 5€ por persona.

La tristeza del Iñaki se tornó en alegría cuando a la salida del restaurante encontró un puesto de tabaco donde había sus queridos puritos.

Y con este maravilloso sabor de boca nos volvimos al hotel.

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Lo mejor para el final

DIA 9: PALACIO DE VERANO – ULTIMAS COMPRAS
 
Con la última visita por hacer nos levantamos un poco triste asumiendo que el final de nuestro viaje se acababa. Así que había que intentar disfrutar lo máximo posible.

Fuimos al Palacio de Verano. Un poco alejado (12km) es otra de las visitas que uno no puede perderse. De hecho si hubiéramos sabido lo excelso del sitio le hubiéramos destinado un día entero. Fue lo que más nos gustó a todos.

El Palacio está situado en medio de un extenso parque de casi 300 hectáreas, a orillas del lago Kunming. Fue originariamente construido en el año 1750 por el emperador Quianlong.

La mayoría de los edificios que forman el Palacio están situados entre el lago Kunming y la Colina de la Longevidad Milenaria.

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Una de las obras destacadas es el Gran Corredor, un pasillo techado de más de 750 metros de largo. La emperatriz ordenó construir este corredor para poder moverse por el Palacio sin preocuparse por las inclemencias meteorológicas. El techo del corredor está decorado con más de 14.000 pinturas con escenas sobre la historia de China. En la mitad del corredor se encuentra la Pagoda del Buda Fragante, construida en la Colina de la Longevidad Milenaria.

Finalmente destacar el Puente de los Diecisiete Arcos, situado muy cerca de la isla de Nanhu, en el lago Kunming. Tiene una extensión de 150 metros y ancho de ochos metros. Está decorado con 540 leones esculpidos en diferentes posturas. El puente es una réplica del puente Marco Polo situado a unos 15 kilómetros al sudoeste de Pekín.

Nada más entrar lo primero que ves es un puente precioso que atraviesa el inmenso lago. Decidimos cruzar a la otra parte del complejo en una embarcación. Merece la pena pues se ahorra mucho tiempo y las vistas son fantásticas. Además la vuelta la hicimos andando para perdernos lo mínimo posible.

Vistas desde el barco

Vistas desde el barco

Una vez en el otro lado lo mejor es andar sin rumbo pues cualquier sitio es increíble. Esther y yo empezamos a subir una cuesta que parecía no tener fin y nos encontramos en medio de una zona rocosa de templos a cual más precioso.

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El Gran Corredor, los templos, la Pagoda, el barco de mármol, los puentes, el lago, los jardines…que más se puede pedir?? Buena compañía no?? Pues también.

Salimos con una sonrisa en la boca y diciendo que algún día volveremos.

Por la tarde fuimos a comprar las últimas compras que se nos habían resistido, cenamos al lado del Silk Market.

Alguno se montó sus paranoias pensando en venirse a vivir… Y todos regresamos al hotel con una sensación agridulce por lo maravilloso que había sido el viaje y lo poco que quedaba, una noche, una sola noche.

La última noche para juntarnos en una habitación del hotel, la última noche para sacar toda la ropa que habíamos comprado, la última noche para hacer improvisados pases de modelos, la última noche para ver todas las fotos del día, la última noche para recordar cada instantánea y de reírnos y de disfrutar y de vivir…

Y de preocuparnos por el peso de la maleta porque ese fue otro de los temas del viaje. Los 23kg que se podían facturar por persona y los 10kg de maleta de mano tenían la culpa. Pedimos un peso en la recepción del hotel y vimos que la cosa iba bien.

Tras hacer la maleta al método Ainhoa todo estaba preparado para marchar a la mañana siguiente.

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Odisea en los aeropuertos

DIA 10: VIAJE DE VUELTA

No fue lo que se dice un viaje de vuelta normal. Hubo más percances de los esperados pero vamos, ya es algo normal en mis viajes…

El primero fue en el mismo hotel. Iñaky y Ainhoa mangaron una toalla del hotel (de recuerdo dicen) esa misma mañana. Al hacer el checking nos dijeron que si sabíamos algo de una toalla. La cosa no pasó a mayores ya que salimos del paso diciendo que el día anterior ya faltaba una.

Ainhoa con nuestros tesoros

Ainhoa con nuestros tesoros

De ahí al aeropuerto en dos taxis. Hubiéramos cabido los cuatro en uno pero el tema de las maletas era ya otra cosa.

Una vez en el aeropuerto lo primero que hicimos fue pesar las maletas para controlar que le peso estuviera bien. Todo correcto, o eso creíamos…

Cuando nos tocó el turno de facturar a Iñaky y Ainhoa les dijeron que se pasaban de kilos pues la legislación internacional había cambiado hace unos meses y ahora sólo se permitían 23 kilos por persona y maleta pero no 42 kilos, que era lo que ellos llevaban, entre dos personas.

No problem, haríamos un cubicaje entre las restantes maletas y arreglado. La cosa se puso fea cuando Iña confesó que había cambiado la contraseña de la maleta y no se acordaba. La cara de Iñaky era todo un poema. Empezaba a sudar.

La idea siguiente del Puritos fue un intento de soborno en toda regla al mozo de facturación dejándole unos cuantos yuanes encima del mostrador. El tío se lo tomó algo mal y puso cara de pedo escachado. La cara de nuestro puritos era de tal angustia que el chino en un acto de bondad nos dijo que pusiéramos las maletas e hizo la vista gorda.

No recuerdo si después de esto Iñaky fue al baño pero, vamos, apostaría por ello.

Por fin dentro del avión nos encontramos con un montón de españoles que venían por el 100 aniversario de una compañía de seguros.

Estos se hicieron fuerte en la parte de atrás del avión, la tomaron, y con la permisividad de las azafatas se apoderaron del carrito de la comida y lo saquearon. Iñaky y yo sacamos algo yendo al rechace.

Una vez terminada la comida empezaron primero a pedir, luego a coger, botellitas pequeñas de vodka, whisky, ron, etc que mezclaban con cola, naranja o limón a modo de cubatas. INCREIBLE!!! Vaya ciego pillaron. Tal es así que las azafatas viendo que se les estaba escapando de las manos echaron a todos de la parte de atrás mandándoles a sus asientos.

El resto del viaje hasta Madrid fue tranquilo salvo un pequeño susto con un muffin con varios frutos secos, que Ainhoa, alérgica, se llegó meter a la boca. Iñaky tras unos rápidos metros fue hacia ella haciendo gestos y diciendo no se que de jugar a la ruleta rusa…jajaja.

Cuando llegamos a Heathrow un indú o paquistaní imbécil estaba realizando un control en el que te decía que solo una bolsa por persona. Tocaba meternos los bolsos en las maletas. El tío la tomó con nosotros y fuimos a los únicos que nos hizo meter todas las maletas dentro del “medidor de maletas”. La de Iñaky, Ainhoa y la mía no fue difícil meterlas haciendo Iñaky algo de fuerza. La de Esther, que se había comprado una maleta de mano medio fashion, no entraba porque las ruedas no pasaban. Yo lisiado no podía hacer mucho y el inútil del revisor estaba encantado viéndonos sufrir. En estas que fue Iñaky y con un movimiento de manos rápido consiguió esquivar las ruedas e introducir la maleta (aunque las ruedas seguían sobresaliendo). Lo justo para que nos dejaran pasar.

Por fin se tranquilizó lo que restaba de viaje y transcurrió según los cánones normales.

Ya en Zaragoza sólo quedaba contar nuestro viaje y ver la cara de la gente al ver los regalos.

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Merry Christmas London

Esta era la segunda vez que visitaba Londres. Anteriormente lo había descubierto con Eduardo, Iván y Víctor, un viaje donde no faltaron las risas. Creo que fue en Septiembre del 2002, pero sólo creo.

Esther y yo estábamos en casa planeando irnos a finales de año cuando vinieron a casa a ver a Esther, convaleciente de su hernia, Marcos y Eva. A los dos también les apetecía hacer este viaje y además les quedaban vacaciones así que cuadramos fechas y decidimos irnos del 26 al 31 de Diciembre de 2008.

A los pocos días Angela, Carlos y María también se apuntaron a disfrutar de la Navidad de Londres.

Cogimos el vuelo con Ryanair desde Zaragoza, no nos salió muy barato (para los precios que tiene Ryanair normalmente) unos 150€ por persona, imagino que debido a las fechas navideñas. Y si los vuelos ya estaban carillos los hoteles mucho más. Así que tras mirar en varios foros decidimos coger un hostal (Balmoral) de dueños gallegos situado en la zona de Hyde Park, bastante cerca del Marble Arch. Para abaratar todavía más los costes estuvimos en una habitación para 5 personas (Marcos, Eva, Angie, Esther y yo). Carlos y María al ser los últimos en decidirse en venir a Londres no cogieron el mismo hotel y estaban un pelín lejos, pero no fue ningún impedimento para estar todos los días juntos.

Tras tres meses de espera y un sin fin de mails enviados entre los integrantes del viaje por fin llegó el día.

DIA 1: ZARAGOZA – STANTED – VICTORIA STATION – HOTEL – OXFORD STREET – SOHO – BARRIO CHINO

En el aeropuerto de Zaragoza, en un stand de Terravisión, compramos los billetes para ir de Stanted al centro de Londres. Unos 18€ ida y vuelta.

El vuelo transcurrió sin problemas. La que nunca duerme en los viajes consiguió, al menos, descansar… y yo seguí con mi eterna lectura del Clan del Oso Cabernario.

Por fin llegamos a Londres/Stanted. Nada más bajar del avión, aparte de, yo, no entender los carteles, fuimos casi corriendo por el enmoquetado aeropuerto en dirección del bus que nos llevaría a London. Marcos (presuntamente dopado) tiró, por no decir demarró, del grupo recordándonos al mejor Pantani… El caso es que llegamos al bus a tiempo (perderlo hubiera supuesto media hora de espera).

Al cabo de una hora y cuarto y tras un rápido pero intenso paso con el bus por la ciudad, estábamos en la estación Victoria con casi todo Londres visto.

En la misma estación nos compramos los pases por una semana de metro. Salieron a 24€ por persona y es la mejor opción, o al menos la más barata, si te vas 5 días.

Así que inmediatamente comenzamos a amortizar la tarjeta y pillamos un metro hacia el hotel. En el andén y tras numerosas muestras de protesta por la hambruna sufrida hasta el momento, Marcos acalló voces con unas almendras cerdillas que nunca entraron mejor. Efectivamente, en el aeropuerto Marcos iba dopado.

Al llegar al hotel e ir a pagar ya todas las noches, la dueña, no muy simpática, se ganó todo mi respeto y admiración cuando al darle la pasta nos regaló 40 librazas, para que nos tomáramos unas cañas, nos dijo ese encanto ;-)

La habitación no estaba mal, grandecilla, limpia, parecía que reformada. Pero tenía un baño en el que estoy seguro que la persona que limpiaba el váter lo tenía que hacer desde dentro de la ducha debido a su gran tamaño.

En media hora estábamos fuera del hotel rumbo a Oxford Street y sus aledaños. El motivo no era otro que ese mismo dia 26 empezaba el Boxing Day, lo que aquí son las rebajas del 7 de Enero pero a lo bestia. La locura y delirio se apoderó entre las componentes féminas. Un continuo entrar y salir en las tiendas fue la rutina de la noche. Gap, French Connection, aunque la que sin duda se llevó la palma, en cuanto a tiempo de estancia, fue TopShop (debido, sin duda, a la pesadez de Esther y a la colección de Kate Moss). Angie, bastante caliente, también, fue la que acabó picoteando aquí. Marcos y yo un poco, bastante cansados.

Carnaby Street en Navidad

Carnaby Street en Navidad

Tras un paseo por Carnaby Street, preciosa con sus adornos navideños, fuimos dirección al SOHO en busca del Barrio Chino, lugar elegido para nuestra primera cena.

La verdad es que más que un barrio es un par de calles, nada espectacular. La calle principal es la Avenida Shaftesbury, donde vemos dragones y parasoles en los restaurantes y tiendas.

Barrio chino

Barrio chino

La cena estuvo bien. Hay más variedad que en España, el sabor es parecido. Cenamos rollitos, pato, cerdo agridulce, arroz, tallarines… vamos que tampoco innovamos mucho. Había demasiada hambre como para jugar con experimentos.

Tras la cena, metro y al hotel y a descansar.

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Archivado bajo Londres

Un poco de todo, esto es Londres…

DIA 2: MARBLE ARCH – HYDE PARK – ALBERT MEMORIAL – KENSINGTON PALACE – NOTTING HILL – PORTOBELLO – PICADILLY – REGENT STREET – MUSICAL EL FANTASMA DE LA OPERA

El día empezó bien ya en el desayuno. Un par de huevos medio fritos-medio cocidos, un par de salchichas, un par de bacon, tostadas, zumo y café. Había que empezar el día con fuerza. Marcos me siguió con el mismo desayuno. Las chicas only toast.

Era sábado, así que obligatoria era la visita a Portobello, en Notting Hill. Pero antes que el mercado estuviera en su máxima ebullición nos dio tiempo a visitar alguna que otra cosila.

Empezamos la visita en Marble Arch. Allí quedamos con Carlos y María, los cuales sólo se retrasaron 45 minutos, que teniendo en cuenta que estábamos a 0 grados…

Marble Arch

Marble Arch

Bueno, al final llegaron y ya los siete empezamos nuestro paseo por el parque más famoso y grande de Londres, Hyde Park.

Es uno de los parques pertenecientes a la Corona Británica. Es un parque muy cuidado, con multitud de ardillas y otros animales, dividido en dos por el lago Serpentine. La verdad es que no había mucha vidilla, seguramente por el mucho frío que hacía (aunque sigo diciendo que en Zaragoza cuando hace frío hace bastante más), y que cuando estuve la primera vez en Londres que era septiembre había muchísima animación.

Tras un largo paseo, 36 fotos con una cabina, y un es por aquí, no, es por allí, llegamos al Albert Memorial, monumento en memoria del príncipe Albert, consorte de la Reina Victoria. Fue mandado construir por la Reina Victoria y erigido, en estilo neogótico, por Gilbert Scott en 1861, poco después de la muerte del príncipe Albert. Se colocó en la zona sur de Hyde Park, y próximo a otro de los lugares relacionados con el príncipe Albert como es el Royal Albert Hall.

Albert Memorial

Albert Memorial

A pocos metros llegamos al Kesington Palace. La reina Victoria nació en el Palacio de Kensington y la princesa Diana de Gales vivió en él entre 1981 y 1997. Hoy en día, las habitaciones históricas de este palacio están abiertas al público para visitas guiadas y todavía es residencia habitual de algunos miembros de la Familia Real Británica.

Kesington Palace

Kesington Palace

No entramos dentro pero por fuera nos decepcionó bastante a todos, así que apenas estuvimos cinco minutos y nos fuimos en dirección Notting Hill.

Llegamos tras 15 minutos caminando a Notting Hill, no teníamos ni idea de donde estaba el mercado de Portobello, pero vamos, no fue muy difícil encontrarlo ya que la riada de gente fue una buena pista. Así que tras tomar un café en un Starbucks donde no había baño nos fuimos rumbo Portobello.

A mí la verdad es que me decepcionó un poco. No acabo de entender como ha cogido tanta fama, imagino que por la película. Si que es cierto que había mucha gente (entre ellos Christian Gálvez, presentador de Pasapalabra, y su novia Almudena Cid), mucho ambiente… pero no deja de ser un mercadillo con sus puestos en la calle normal y corriente. De todos modos si se tiene tiempo no está de más ir.

Notting Hill

Notting Hill

Comimos en el mismo barrio de Notting Hill. Tras una votación entre Mc Donalds (Marcos a la cabeza) y un restaurante, también de hamburguesas, ganó este último. Comimos bastante bien, hamburguesas, ensaladas, patatas… y bastante barato (nos cobraron de menos) y todos, incluido Marcos, nos alegramos de ir.

Después de reposar un poco la comida fuimos al metro dirección a la esquina más famosa de Londres: Picadilly Circus.

Tiene su origen a mediados del siglo XVII, cuando en la zona habitaba un sastre llamado Robert Baker y que se dedicaba a vender una especie de collares que recibían el nombre de “Picadills“.

Visitar Picadilly Circus es adentrarse en la vida londinense en medio de un sitio que se ha convertido en el centro de promoción de grandes marcas y en un verdadero ícono turístico.

Picadilly

Picadilly

Además de por los carteles luminosos, la plaza se caracteriza por la fuente de Eros que se encuentra en el centro, fuente que se ha convertido en un icono de Londres.

En esta misma plaza, casi en la esquina con Regent Street había un puesto donde vendían las últimas entradas para los musicales que había ese mismo día o al siguiente (supuestamente más baratas). Tras negociar primero entre nosotros por si íbamos o no (la opinión final de María fue la clave), decidir que si, decantarnos por el Fantasma de la Opera y negociar Angie con el vendedor (el precio fue de unos 40€ por cabeza) compramos las entradas para esa misma noche a las siete.

Como eran todavía sobre las tres y media estuvimos dando una vueltecilla por las tiendas de Regent Street, Carnaby y alrededores, donde Clarks tuvo un importante protagonismo al igual que G-Star donde Carlos nos sacó a todos un poco de quicio con sus eternas probatinas de ropa.

El caso es que llegó la hora de ir al musical. Llegamos un poco desesperados todos. Más que por las prisas por llegar a tiempo era por las prisas de llegar…al baño!! Unos con pipi y otros con popo (puerta con puerta incluida)

Ya dentro el espectáculo fue una pasada. Angela nos hizo un poco de traductora (yo creo que algo se las montó, pero bueno) hasta que un lugareño me echó la bronca. Los actores-cantantes eran increíbles, todos, sin excepción. Duró unas dos horas y media que para nada se nos hicieron largas. Al acabar, ovación muy larga, gritos de FANTASMA FANTASMA!! de Carlos y al hotel a descansar.

Sin duda fue de las cosas que mejor recuerdo me dejó del viaje.

Fantasma de la Opera

Fantasma de la Opera

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Entre museos y mercados

DIA 3: MADAME TUSSAUDS – CAMDEN – MUSEO BRITANICO – COVENT GARDEN – LONDON EYE – CASA DEL PARLAMENTO

Tras repetir desayuno nos separamos en dos grupos. Esther y Angie se van al Madame Tussaud´s solas. Yo ya había estado y a Marcos, Eva, Carlos y María no les apetecía.

La entrada es cara, unos 24€ pero si uno ha ido al London Eye que guarde la entrada que enseñándola te descuentan un 50%. También hay unos 2×1 que se consiguen gratis en Internet pero hay que adjuntar algún billete de tren o el pase de metro de tres días, el de una semana no vale.

Que toca Beckham

Que toca Beckham

George Clooney y Audrey Hepburn con sus invitadas

George Clooney y Audrey Hepburn con sus invitadas

Quedamos todos en la parada de metro de Camden. Esther y Angela vinieron muy contentas del Museo de Cera. Marcos, Eva y yo no estábamos tan contentos porque habíamos ido a comprar, nos encontramos las tiendas cerradas y estuvimos buscando por segundo día consecutivo la tienda de Abercrombie durante ¡¡¡MAS DE UNA HORA!!! Y no la encontramos!!! Y no será por no preguntar. En fin, días más tarde vimos que tenía truco.

Ya en Camden (hay que intentar ir en Domingo que es cuando más ambiente hay) estuvimos mirando alguna tienda, pateando toda la zona…pero lo que se llevó la palma fue la zona donde vendían comida de varios países. Lo que más abunda son los restaurantes de comida china, pero no son restaurantes en sí, si no puestos con un escaparate muy grande, donde ves con tus propios ojos como es la comida. el precio de la ración por persona suele ser 3/4 libras y te combinan arroz con algo de carne o pollo o tallarines y la cantidad está bien, una caja bastante grande, con tu tenedor para comerlo en los bancos que hay por todo el Camden Lock. 

Comiendo en Camden

Comiendo en Camden

Todos en Camden

Todos en Camden

Lo curioso es que antes de que pidas te dan un trozo de lo que quieras para que lo pruebes gratis y sino te gusta pues repites operación en el puesto de al lado. Vamos, que esto en España sería impensable ya que estaría a reventar de gente pero no compraría casi nadie. Eso si todo el mundo se iría comido.

La verdad es que creía que íbamos a encontrarnos a gente más rarilla, con peinados extravagantes, no se, algo más diferente. Me pareció que tiene más fama de la que merece. Las casas de la zona si que llaman mucho la atención, con sus botas en las fachadas, muy chulas.

Acabamos comiendo de picoteo más donuts casi todos. Y tras la comida al metro.

Nos dirigíamos camino del British Museum cuando nos dimos cuenta que íbamos en la línea de metro equivocada. Ángela, encargada, no se porque, de guiarnos por el metro jura no ser ella quien dijo de ir en esa línea…cada uno que piense lo que quiera…

El British fue fundado gracias a la adquisición de una colección de 80 mil curiosidades, desde plantas y fósiles hasta monedas y medallas, que el acomodado médico Sir Hans Sloane heredó al gobierno inglés en 1753 a cambio de 20 mil libras.

Diseñado por Sir Robert Smirke, su enorme pórtico y altas columnas jónicas hacen de éste el edificio más majestuoso de Londres, que tomó modelo de la arquitectura clásica griega.

Tres pisos del edificio albergan antigüedades griegas y romanas, de las cuales las esculturas del Partenón son las más famosas. Estas fueron extraídas de Atenas en 1801 por Lord Elgin cuando era embajador británico en Constantinopla, cuando Grecia formaba parte del Imperio Turco.

Las salas egipcias, con sus momias, esculturas y artefactos tomados de las tumbas de ese imperio, componen una de las colecciones que más fama han dado al museo. Allí se encuentra la piedra Rosetta, que fue hallada en el Delta del río Nilo en 1799 y que con sus inscripciones en tres idiomas (jeroglíficos egipcios y escrituras demótica y griega) constituye la clave que permitió a los estudiosos descifrar jeroglíficos.

Entrada al British

Entrada al British

Para no volvernos locos en el museo íbamos con un itinerario que había visto en Internet y donde está lo más famoso y lo que merece la pena ver. Para gente como nosotros que no entendemos de arte lo suficiente sobra. El Itinerario fue el siguiente:

1-Room 24 (Living and Dying) -Moai de la Isla de pascua;
2-Room 27 (Mexico) -Mosaic mask of Quetzalcoatl;
3-Subir por las escaleras del norte al segundo piso, al lado de la sala 24;
4-Room 66 (pasar);
5-Room 64 (Early Egypt) -Momia del Predinástico Tardío conocida como “Ginger”;
6-Room 63-62 (Egyptian death and afterlife:mummies) -Momias, sarcófagos, libro de los muertos…;
7-Room 61 (Egyptian Life) -Gato de bastet;
8-Room 59 -A través de la sala 59 vamos a las escaleras de la izquierda para volver a bajar;
9-Room 4 (Egyptian sculpture) -Piedra Rosetta y algunos bustos (Ramesses II, Amenhotep III….);
10-Room 6 (Assyrian sculpture and Balawat Gates) -León alado…;
11-Room 7-8-23 Pasar por estas salas mirando un poco pero sin pararse hasta la sala 22;
12-Room 22 (The world of Alexander) -Alejandro Magno;
13-Room 21 (Mausoleum of Halikarnassos) -Mirar un poco los restos del Mausoleo de Halicarnaso (una de las 7 antiguas maravillas);
14-Room 20 (pasar);
15-Room 19 (Greece: Athens) -Atenas;
16-Room 17 (pasar);
17-Room 18 (Greece: Parthenon) –Partenón

Se coge un plano en el museo y no tiene pérdida.

La zona que más me gustó fue la egipcia, con las momias y tal.

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Piedra Roseta

Piedra Roseta

Parthenon

Parthenon

Una vez ya fuera y tras comernos todos unos perritos calientes de un puesto que había a la salida del museo volvimos a pillar el metro para acercarnos al Covent Garden.

El centro de Covent Garden es la plaza donde está el mercado, allí mismo y en sus alrededores encontramos todo tipo de tiendas, pubs, restaurantes, en muchos casos, incluso puede que disfrutemos de algún espectáculo de teatro en la misma plaza.

Nosotros tuvimos mala suerte. Llegamos u poquito tarde y ya no había ningún espectáculo en la plaza, sólo una persona cantando. La primera vez que estuve en Londres si que pude disfrutar de un espectáculo de acróbatas impresionante.

Dentro del mercado no había mucha animación, así que pronto nos fuimos a tomar algo por uno de los pubs de alrededores (un poco de adolescentes, según dijo alguno).

A mí me apetecía mucho ir a ver el London Eye, el Big Ben y The Houses of Parlament de noche. Sabía que tienen muy buena iluminación y que merecería la pena ir. A pesar de que estábamos cansados y hacía un frío que pelaba (no más que en Zaragoza en invierno) acabamos yendo y como pensaba mereció la pena. Lastima que perdiéramos las fotos que hicimos al fastidiarse la tarjeta de memoria de Paleta.

London Eye

London Eye

Esa noche empezó un pequeño pique entre Carlos y yo para ver quien hacía mejor las fotos, pero vamos que pronto se aclaró el duelo. Lo siento Capitán.

Tras ver si cenábamos por ahí (había antojo de italiano) o nos íbamos al hotel (antojo de otros) decidimos que si veíamos algún italiano de camino al metro nos quedábamos y sino pues al hotel. Cuando ya estábamos llegando a la estación Esther divisó cual lince hambriento lo que parecía y confirmó ser un italiano.

Muy bien de precio, se estaba calentito, la comida fue bastante buena, el camarero español…todos contentos vamos.

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De turismo por lo más turístico

DIA 4: BUCKINGHAM PALACE – ST JAMES PARK – ABADIA DE WESTMINSTER – HOUSE OF PARLAMENT – BIGBEN – DOWNING STREET – TRAFALGAR SQUARE – NATIONAL GALLERY – HARRODS

Amanecimos casi todos bien. Alguno con serios problemas estomacales, los cuales no le impidieron meterse el súper desayuno, con sus inmediatas consecuencias correspondientes…

En este día vimos lo más simbólico e histórico de todo Londres, los edificios de los que los ingleses más orgullosos están.

Tocaba la visita a la residencia de la reina de Inglaterra. El Buckingham Palace.

El edificio por fuera no es que sea gran cosa, la verdad. Es muy normal, para ser el palacio de la reina, claro. Imagino que por dentro será muy lujoso pero nos molestamos en entrar.

Buckingham Palace

Buckingham Palace

Está habitado desde que la Reina Victoria (1819-1901) se mudó a él y su reparación, ideada por el arquitecto Nash y encargada por Jorge IV, fue costosa y incompleta. La terminó el arquitecto Edward Blore añadiendo la fachada oriental.

La visita se inicia en la entrada de Ambassator’s Court donde hay una colección de retratos de antiguos monarcas. Luego vemos el Grand Hall, la escalera Grand Staitcase y la sala de Guardia, Guard Room, alojamiento de la guardia de la Reina. Destaca la decoración interior, que debemos a Nash. El Salón del Trono es la viva imagen de la opulencia real, de tono barroco. La Picture Gallery es una pinacoteca en toda regla. s la colección privada de Carlos I que se ha ido ampliando. La Queen’s Gallery ofrece más arte.

Detrás del Palacio está St. James Park, que fue nuestra siguiente visita.

A mi es el parque que más me gusta de Londres, más que Hyde Park. Siempre está muy animado, con mucha gente. Abundan animales como numerosos pájaros, cisnes, patos, gaviotas, ardillas, etc por todo el parque. De hecho, estas últimas fueron las grandes protagonistas de nuestra visita ya que hasta que no se hicieron fotos casi todos con una ardilla dándole de comer no nos fuimos del parque.

Muy cerquita de aquí caminamos hacia la Abadía de Westminster. Había una fila eterna, así que sólo la disfrutamos por fuera, que no es poco. Creo que por fuera es el monumento más bonito de Londres, o al menos para mi lo es.

Esta monumental iglesia es conocida como panteón para las tumbas de lo más granado de la Monarquía, literatura, y ciencia inglesas.

Uno de los lugares preferidos es el Rincón de los poetas, donde descansan los restos de Charles Dickens, Geoffrey Chaucer, Samuel Johnson y Rudyard Kipling. Podemos visitar las tumbas de eminentes científicos británicos como Isaac Newton y Charles Darwin.

Del conjunto de la abadía es notable el techo de la capilla, resuelto con bóvedas de abanico de exuberante nervadura, uno de los mejores ejemplos del gótico perpendicular maduro. Al exterior su nota más destacada es la resolución de la cabecera del transepto.

Abadia Westminster

Abadia Westminster

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De camino hacia la Abadía ya habíamos visto el Big Ben y la Casa del Parlamento así que tras hacer las fotos de rigor seguimos nuestro itinerario previsto.

No acabo de entender como el Big Ben ha conseguido tanta fama ya que no deja de ser una torre, sí de 97 metros pero muy normal. Imagino que será por el simbolismo que los ingleses le han dado al reloj. Que si es el reloj más puntual del mundo… que si sólo se ha parado una vez desde el 7 de Septiembre de 1859, fecha en que se puso en funcionamiento…

El Big Ben, de estilo gótico victoriano, fue construido tras el incendio que asoló en palacio que antes allí se levantaba, ocurrido en 1834, para que formara parte de la nueva construcción que hoy constituye las Casas del Parlamento británico

Basada en los diseños realizados por Charles Barry, posee cuatro relojes en su parte alta, situados a unos 55 metros desde el suelo, que fueron diseñados por Augustus Pugin y en cuya base puede leerse “Domine Salvam Fac Reginam Nostram Victoriam Primam“.

En principio, iban a instalar en su campanario una campana de 16 toneladas. Como las obras de la torre no habían concluido la campana se guardó. Pero durante el tiempo de espera ocurrió lo peor: se rompió en una prueba de sonido. Obligados a buscar un reemplazo, refundieron la campana y fabricaron una de algo más de 13 toneladas. En homenaje al hombre gracias al cual se construyó e instaló la segunda, Benjamin Hall, se bautizó a esta torre como Big Ben, (el gran Ben).

La casa del Parlamento, que está pegada al Big Ben, si que es digna de la fama que tiene. Ocupa una importante área a orillas del río Támesis e impresiona bastante.

La construcción del palacio fue ordenada por Eduardo el Confesor a mediados del siglo XI y se escogió para tal tarea un estilo gótico inglés renacentista.

Al Norte, y contrastando radicalmente con el goticismo del edificio se encuentra un moderno edificio de oficinas conocido como “Portcullis House”, que sirve como área de trabajo para los diputados británicos. En la parte opuesta del edificio, es decir, al Sur, encontramos la Torre Victoria.

Cabe señalar la Cámara de los Comunes, lo que en nuestro país daríamos en llamar “Congreso de los Diputados”, que se encuentra dentro del edificio. Y es donde se desarrolla la actividad democrática del país.

Big Ben

Big Ben

Big Ben y Casa del Parlamento

Big Ben y Casa del Parlamento

Subiendo por Whitehall nos metimos en una cafetería a tomar algo caliente (hacía un frío horroroso). Allí nos atendió una camarera que se hacía la estresada y que, además, estresaba. Un horror.

Ya algo templados dejamos enfrente Downing Street (residencia del primer ministro británico), que, por supuesto, está cortada a la gente y cruzamos la calle para ver The Horse Guards Parade.

No es muy famoso pero es bastante majete (más bonito que Buckingham Palace), se puede ver también el famoso, pero truño, cambio de guardia. No es tan espectacular como en Buckingham pero sobra.

De aquí seguimos subiendo por la misma calle hasta llegar a Trafalgar Square. Plaza bastante grande, peatonal. Al fondo de la misma se encuentra el National Gallery, una de las pinacotecas más ricas del mundo que sólo vieron Carlos y María.

National Gallery

National Gallery

Trafalgar Square, emblemático punto londinense, fue levantado para conmemorar la histórica Batalla de Trafalgar. Aquí pudimos admirar la columna de Nelson, almirante que derrotó a las tropas de Napoleón delante de las costas españolas. Esta columna alcanza los 55 metros de altura y está en pie desde 1843. Rodean al almirante unos leones vigías en bronce.

En estos últimos nos subimos, no fácilmente, Carlos, Marcos y yo. Nada fuera de lo normal hasta que Carlos, no sabemos con que intención, se subió a la cabeza del león. Resbalaba un huevo y era peligrosillo. La gente mirando. En ningún otro león había nadie en la cabeza…

León de Trafalgar Square

León de Trafalgar Square

Mientras Carlos y María se quedaron en el National el resto fuimos hacia donde creíamos que estaba el Reform Club, el Club donde Phileas Fogg se apostó la vuelta al mundo en 80 días. Para mi tristeza cuando llegamos al 104 de Pall Mall ahí no había nada parecido a un club.

Así que seguimos andando durante quince minutos hasta llegar, de nuevo, a la zona de Regent Street, que parece que se convirtió en nuestro sino pero es que ninguno estábamos preparados para los precios que nos encontramos. Coincidió que la libra estaba prácticamente a la par que el euro; que la crisis estaba en su máxima expresión y que por lo tanto fueron las rebajas más agresivas que se recuerdan en Inglaterra. De hecho la cantidad de gente que había por la calle era alucinante, a lo sábado por la noche en zona masificada de copas.

La historia es que yo que no iba para nada caliente se me complicó el día en G-Star donde picoteé un pantalón vaquero (bastante molón según un prestigiosa experta del molonismo) y un pantalón corto. En Puma también caí en las redes del consumismo y compré una chaquetilla puma, que ya le habíamos, Marcos y yo, echado el ojo unos días antes, y una mochila.

A Marcos se le empezó a meter entre ceja y ceja comprarse un chaleco y los que conocemos a Marcos ya sabemos como se las gasta…

A Evita algo parecido le pasó con un abrigo en Benetton, pero ella tuvo peor resultado.

Cuando ya eran casi las 16.00 nos fuimos a comer. Comimos en un pub de la zona de Carnaby. Algunos aprovecharon para comer el famoso fish and chips. Yo enemigo del pescado acabé comiendo pollo para no variar. La anécdota vino cuando el típico trago que se te va por otro lado no te deja hablar se empezó a alargar más de la cuenta. En ese momento Marcos hizo una demostración de memoria acordándose de un documental en el que explicaban algo de que había que tener cuidado porque los pulmones se podía obstruir o no se que. Al final Carlos bajó conmigo al baño por si había que hacerme devolver pero tras un par de tosidos donde casi saco los famosos pulmones por la boca se me pasó.

Bueno, tras la anécdota, y la última parada en un Benetton, cogimos el metro para ir a Harrods.

Ir a Harrods es como ir a un museo. Hay salas con una decoración espectacular, esfinges egipcias, reservados para clientes, guardias de seguridad para zonas de alguna marca… merece la pena ir aun cuando sepas que no vas a comprar. Nosotros fuimos en Rebajas y estaba algo desordenado. Había bolsos de Loewe, mínimo 300 euros, en una especie de cesta grande en plan rastrillo!!!!

Harrods

Harrods

Llegamos tarde así que sólo pudimos estar un par de horas. De allí ya volvimos al hotel a descansar.

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Entre historia y modernidad

DÍA 5: THE TEMPLE – CATEDRAL SAN PABLO – TORRE 42 – THE GHERKIN – THE MONUMENT – TORRE DE LONDRES – PUENTE DE LONDRES – AYUNTAMIENTO – TEATRO GLOBE – PUENTE DEL MILENIO

Quedamos bastante pronto el la parada de metro de The Temple. Para sorpresa de todos Carlos consiguió levantar a María (con ayuda de los GEOS) y estuvieron más que puntuales. La primera visita era The Temple.

de 11 a 18 de miércoles a viernes, de 11 a 14’30 los sábados, y de 12’45 a 14’45 los domingos)y no pudimos entrar. Una pena.

The Temple

The Temple

El Gran Incendio de 1666 devoró la catedral de St Paul medieval, y el arquitecto Cristopher Wren fue encomendado con la construcción de una nueva catedral.

Su famosa cúpula, la mayor del mundo después de la de la basílica de San Pedro en Roma, aún impresiona a pesar de que a su alrededor están haciendo altísimos edificios. También se pueden escuchar sus famosos coros masculinos, una tradición que ya tiene más de 900 años.

Catedral San Pablo de día

Catedral San Pablo de día

El primero que vimos (y mira que nos costó) fue la Torre 42. Comenzó a construirse en 1971 y se acabó en 1979. Actualmente es el cuarto edificio más alto de la capital inglesa. Con sus 183 metros de altura repartidos entre sus 42 plantas, se convirtió en el edificio más alto del Reino Unido durante diez años hasta el 1990.

Torre 42

Torre 42

A los pocos metros paramos en un Starbucks pequeño donde no paraban de vigilar que no nos lleváramos ninguna taza, lo cual era nuestro propósito. Así que tras ver que era complicado Duque fue a preguntar el precio de 1 taza. Tras un regateo de puro rastrillo acabó comprando una para el y otra para mua al precio de 3 l¡bras. Al salir y con el tumulto terminó por mangar otra taza. Reto conseguido!!!

El diseño es de Norman Foster, Ken Shuttleworth y de los ingenieros de Arup. El edificio de 180 metros fue construido entre 2001 y 2004. El sobrenombre de Gherkin, muy popular, significa literalmente pepinillo pero lo que la mayoría de la gente no sabe que el nombre oficial del edificio es 30 St Mary Axe.

De camino a ella fuimos a ver The Monument. Estaba toda la plaza en obras, así que apenas perdimos tiempo. Tampoco merece mucho la pena, la verdad.

La Torre de Londres tiene más de 900 años de antigüedad, desde que en el año 1078, Guillermo I el Conquistador mandara construirla para defender a Londres los normandos de cualquier tipo de ataque.

Desde entonces, a lo largo de estos nueve siglos enla Torre de Londresno sólo se ejecutaron a villanos, a los que se llevaba a Tower Hill, sino también a altos mandatarios y gente noble que eran ejecutados en la Torre Verde y luego enterrados en la Capilla Real de San Pedro ad Vincula.

El conjunto de edificios tiene dos entradas principales: la principal, y la conocida como Puerta de los Traidores, por donde entraban en barco todos aquellos prisioneros que iban a ser ejecutados.

Una impresionante muralla rodea al conjunto. En ella destacan hasta 10 torres.

Actualmente la Torre de Londres guarda las joyas de la Corona.

Se necesitaron 8 años, 5 contratistas principales y la incesante labor de 432 obreros de la construcción para construir el Tower Bridge.Sus dos torres hacen de este puente uno de los más originales del mundo. Aunque no fueron construidas por razones estéticas ya que había que construir el puente interfiriendo lo menos posible en el tráfico fluvial.

El nuevo Ayuntamiento de Londres estaba muy cerquita de donde comimos. Es un edificio súper moderno, ovalado y de cristal, obra, para no variar, de Norman Foster. El estilo se me hizo algo parecido al Gherkin, aunque, bueno, lo digo yo que no tengo ni idea de arte.

Las dos siguientes horas nos las pasamos recorriendo los puntos más emblemáticos de este lado del río, hasta llegar a Puente del Milenio. La Catedral de Southwark fue el primer edificio importante que vimos. Al igual que el Palacio de Justicia no tiene mucha fama pero creo que merece la pena echarle un vistazo.

Un poco más adelante llegamos al Teatro Globe de Shakespeare, réplica exacta a 230 metros de donde se encontraba el original antes de ser incendiado.

Toda esta parte del río tiene un estilo y ambiente diferente al resto de Londres. Todo más informal, los bares muy chulos, grandes, no se me gustó a pesar de que no la disfrutamos mucho ya que íbamos deprisa. Se decía que por el frío pero yo se que el Cober tenía un calentón con el chaleco Tommy… este día era su última oportunidad y ya era de noche.

Pasamos por el Barco Golden Hilde (un truñete) y vimos detrás el Tate Modern cuando llegamos, por fin, al Puente del Milenio.

Puente peatonal de acero y aluminio construido en el año 2000, diseñado por Norman Foster, conecta el Tate Modern en un lado con la Catedral de San Pablo al otro.

Cruzamos vimos la preciosa vista de la Catedral de San Pablo iluminada y cogimos el metro en la misma parada que nos habíamos bajado esa misma mañana.

De ahí a Picadilly a gastar las últimas libras que nos quedaban. Marcos se compró sus chaleco, Paleta las Converse que yo quería, Esther no se qué trapito de última hora, Evita se fue sin su abrigo deseado…y poco más.

Cenamos en el hotel unos bocadillos de jamón serrano que Angie nos preparó y nos pusimos todos a cubicar como meter todo lo que habíamos comprado en nuestras pequeñas maletas de mano (todo por ahorrarnos 30 eurillos).

Puente del Milenio con San Pablo al fondo

Puente del Milenio con San Pablo al fondo

Menos mal que nos gustó a todos que sino igual me matan, ya que fui el máximo defensor de venir hasta aquí.

El nuevo Ayuntamiento

El nuevo Ayuntamiento

Desde aquí es un buen sitio para hacer buenas fotos de la Torre de Londres, el Puente de Londres y los edificios más altos de la City.

Puente de Londres

Puente de Londres

Atravesamos el puente y nos pusimos a buscar un sitio donde comer. Volvimos a comer en un restaurante tipo pub con el mismo resultado satisfactorio del día anterior. Es raro que en seis días que estuvimos en Londres no eligiéramos ni uno el ir a algún restaurante de comida rápida. Y tampoco es que nos saliera mucho más caro.

Torre de Londres

Torre de Londres

Con algo ya de hambre y mucho frío fuimos hacia el Puente de Londres. Sin duda una de las imágenes de Londres.

Paleta en el Gherkin

Paleta en el Gherkin

Mucho más moderno que la Torre 42 y muy parecido a la Torre Agbar de Barcelona. A mi este si que me gustó bastante, aunque la pena fue que no se pudiera subir arriba para ver las vistas pero bueno. Tras 7 minutos buscando la fotografía perfecta, sin mucho premio, por cierto, seguimos caminando hacia uno de los puntos más emblemáticos de Londres: La Torre de Londres

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De vuelta a casa

DIA 6: LONDRES – STANTED – ZARAGOZA

Tocó madrugar para evitar cualquier tipo de sorpresa. Así que estábamos en la estación de metro de Paddington cinco minutos antes que la abrieran. Llegamos de los primeros a la estación de Victoria, que es de donde salía el autobús que nos llevaría a Stanted y ya nos juntamos con María y Carlos

Una hora después de coger el bus llegamos a Stanted con 3 horas y media de antelación. Tocaba pesar las maletas.

Esther, como yo ya predije, se pasó de peso en la suya y consiguió que la mía también lo hiciera. Tras el enfado de rigor, ponerme unas cuantas capas encima y pasar un rato fatal en el control, con inspección individualizada, sólo en mi caso, con un tío al que no entendía nada pasamos ya dentro. El peligro ya había pasado!!!

Para relajarme, unas pocas compras (ya me da vergüenza poner esta palabra) de colonias. Comer más bocatas de jamón. Ver como me intentan meter un billete de 5 libras extraño. Ver como Carlos se ríe de una dependienta antipática de helados.

No tan relajante fue cuando en el avión me bajaron la maleta a donde van las facturadas ya que no cabían más arriba en el avión.

Como última anécdota contar que mi padre nos vino a buscar al aeropuerto en Zaragoza y acabamos montándonos siete en el coche hasta llegar a mi casa.

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Bien empezamos…

DIA 1: ZARAGOZA – BARAJAS – CHARLES DE GAULLE – PEKIN
Bueno, aquí empiezo mis viajes a China. He estado un par de veces (serán tres este verano de 2009 si todo va bien). Una con Gómez y Vaict donde visitamos Pekín y Shanghai; y otra con Esther, Iñaky y Ainhoa donde yo repetí Pekín.
Para no ser muy coñazo contaré mi viaje a Shanghai con Gómez (Víctor sólo estuvo en Pekín) y a Pekín con Esther, Iñaki y Ainhoa.

Por septiembre del 2005 Gómez y yo empezamos a mirar la posibilidad de hacer algún viaje al extranjero. No teníamos muy claro el destino aunque teníamos dos preferidos: Siria y Jordania o China.

Casi nos habíamos decidido por Jordania cuando Víctor nos dijo que él tenía que ir a China por trabajo y que se podría escapar unos 4 o 5 días con nosotros. Así que no nos lo pensamos más y nos decantamos por China. Menos mal por que por las fechas que fuimos a China hubo un atentado gordo en un hotel turístico de Jordania.

Tras algún sustillo con el visado (lo hizo Víctor casi el último día) fuimos a Madrid en AVE y emprendimos el viaje a Pekín.

Volamos con Air France con lo que hacíamos escala en el Charles de Gaulle de París. No teníamos mucho tiempo para hacer la escala y teníamos que cambiar de Terminal…íbamos justillos la verdad. Para colmo el avión se retrasó en salir. Pero bueno como todo era con Air France esperarían no?? No problem. El tema es que llegamos al aeropuerto de París y medio corriendo fuimos con más gente hacia la otra Terminal para coger el avión a China. Nuestra sorpresa fue cuando vimos que todo el mundo que venía con nosotros desde Madrid no iban a Pekín. Iban a Shanghai!! Cuando por fin íbamos a embarcar el avión que llevaba a Shanghai estaba allí esperando a toda la gente que venía con nosotros. Del avión que llevaba a Pekín…ni rastro.

Tras discutir un rato con una amable persona de Air France nos comentó que en tres horas salía otro vuelo a Pekín. La gran compensación que recibimos fueron dos tickets para dos sándwich y dos coca-colas. Generosos los gabachos.

Una vez dentro del avión agradecimos tener pantalla individual con pelis. Estaban en español pero con voces mexicanas. Fue duro oir a Tom Cruise con ese acento pero bueno podía haber sido peor. Peor fue estar en el último asiento del avión con un ruido horroroso.

De todos modos y, aun con todo, mereció muchísimo la pena poder contemplar otro mundo diferente.

Tráfico en dos ruedas

Tráfico en dos ruedas

Andamios de Bambú

Andamios de Bambú

Un aparcamiento cualquiera

Un aparcamiento cualquiera

Tráfico en cuatro ruedas

Tráfico en cuatro ruedas

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Y llegamos al futuro

DIA 2: LLEGADA A CHINA – VUELO A SHANGHAI – PUDONG

Ya llegando a Pekín (con el cambio de hora ya era otro día) pudimos ver desde el aire la imponente Muralla China. Por cierto eso que dicen que se ve desde el espacio está demostrado que es un rumor.

Una vez ya en Pekín y sin salir del aeropuerto cambiamos algo de pasta (no se puede cambiar yuanes aquí en España) y compramos los billetes (unos 100€ ida y vuelta. Siempre es mejor pillar en China los billetes que traerlos comprados) para irnos cuanto antes a Shanghai. Tras un par de horas de retraso, amenazas con que se suspendía el vuelo y beber zumo Cofrutos en el trayecto llegamos, por fin, a Shanghai.

Llegamos a un aeropuerto local, no al internacional, con lo que no pudimos pillar el famoso tren bala que te lleva hasta el centro de la ciudad. Pillamos taxi hasta el hotel. En el camino ya te das cuenta de lo que es Shanghai. Rascacielos, gente por todas partes, “carreteras aéreas”, miles de motos y, sobre todo, mucho chino.

El hotel estaba bastante céntrico, en la zona del Bund. Lo habíamos reservado desde España. Un poco caro para ser China pero bueno muy bien colocado y no estaba mal (24€ noche).

El Bund es el nombre que dieron los británicos a la zona del malecón de la ciudad. Se trata de una zona de edificios situados a orillas del río Huangpu. En esta zona están situados algunos de los edificios más emblemáticos de la etapa colonial europea. En conjunto son 52 edificios de estilos que van desde el clásico al renacentista.

A pesar de la paliza de viaje que llevábamos y que empezaba a hacerse de noche decidimos ir a la zona moderna de Shanghai, donde se encuentran los modernos e impresionantes rascacielos, el Pudong. Aunque parezca increíble este distrito hace 20 años no existía. Fue a partir de 1990 cuando el gobierno chino decidió que la ciudad debía expandirse a la otra orilla del río. Ahora es el principal centro financiero y comercial del país.

A mi me gusta visitar estos sitios de noche. Me parece que todavía ganan más en espectacularidad los rascacielos con las luces, y más en China que no escatiman una sola bombilla.

El Pudong desde el Bund

Para llegar al Pudong, que lo teníamos enfrente del hotel decidimos ir por un puente, o mejor dicho por debajo de uno. Habíamos leído que no estaba mal. Se va en una cabina pequeña transparente por un túnel sobre vías donde van apareciendo luces. Bastante mierda, lo que pasa es que en las fotos parece que puede merece la pena. Truño, sólo para niños.

Tunel del Bund

Tras dar una vuelta por la zona sin parar de mirar hacia arriba llegamos justo a tiempo para entrar y subir a la Torre de la Televisión (Oriental Pearl Tower). Es sin duda el edificio más espectacular y, sin duda, la nueva imagen de Shanghai. La torre mide 468 metros. Pudimos subir hasta un mirador que se sitúa a una altura de unos 350 metros. En el ascensor que te lleva arriba fuimos con el actor Timothy Hutton (que ha participado en Beautiful Girls o La caja Kovak). Yo ni le conocí pero Gómez tras pensar 1 hora quien era le salió. Una vez arriba ves las bestiales vistas de Shanghai. Es lo más parecido al futuro, una pasada. No estaba mal como primera impresión de Shanghai.

Torre de la Television

410 metros de edificio

Zona del Pudong

Cenamos comida basura buenísima en un centro comercial enorme de vuelta al hotel.

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Y empezó la locura

DIA 3: BAZAR DEL JARDIN MANDARIN YU – EL SHANGHAI QUE NO SE VE – COMPRAS

Tras pegarnos un desayuno en condiciones en el hotel empezamos a sospechar que precios nos íbamos a encontrar.

Fuimos andando, tomando de verdad la primera toma de contacto a la ciudad, a los Jardines Yu Yuan.

Los jardines, como cualquier atracción turística de China, tienen los alrededores plagados de tiendas de recuerdos.

El jardín Mandarín Yu data del siglo XVI. Compuesto por once callejuelas, tiene una treintena de pabellones (con nombres tan curiosos como “La Torre de la Vitalidad” o “La Torre para contemplar la Luna”), galerías, montañas artificiales…Incluso, y como curiosidad, en el muro que rodea a todo el jardín puede verse un dragón ondulante que vigila el recinto.

Entrada jardines Yu Yuan

Entrada jardines Yu Yuan

Interior de los Jardines

Interior de los Jardines

Otra zona de los jardines

Otra zona de los jardines

Monasterio dentro de los jardines

Monasterio dentro de los jardines

Fue lo que más me gustó de Shanghai. Una pasada, de lo poco chino que queda en Shanghai. Sin lugar a dudas es el auténtico barrio chino de la ciudad más occidental de toda China.

A la salida de los jardines decidimos darnos una buena caminata hasta la hora de comer. No se muy bien como pero a lo que nos dimos cuenta estábamos en una zona súper pobre, donde no había rascacielos, donde no había comercios, y donde, por supuesto, no había turistas. La verdad es que en ningún momento vimos que la zona fuera peligrosa. Bueno, en general no nos pareció ninguna zona chunguilla en toda China. Estuvo bien para ver el Shanghai que no se ve.

Esto también es Shanghai

Esto también es Shanghai

Y esto

Y esto

No teníamos ni idea de donde comer, pero si sabíamos lo que queríamos: auténtica comida china. Tras bastantes dudas decidimos entrar en un restaurante que estaba dentro de un centro comercial chiquitín con una pinta impresionante y con una réplica en la entrada de un artículo del New York Times en gigante donde lo ponían de la leche.

Total que entramos. Trece cocineros, todo impecable, mesas enormes giratorias con ejecutivos comiendo… todo en orden. Pedimos algo parecido a fideos, y una especie de empanadillas hervidas rellenas de carne y de hierba, o algo sí. Antes nos trajeron de picoteo unas especie de tiras muy finas amarillas. El primero que le echó pelotas y comió. No dijo nada. Era mi turno y su cara no me había gustado. Me comí una y… no se como explicarlo pero llegamos a la conclusión que era lo más parecido a comer colonia. Yo me empecé a acojonar. Y no fallé. Los fideos malos (Gómez aún comió alguno, debía tener más hambre que yo), la hierba…pues hierba y la carne si, esto si se podía comer. Al menos fue barato.

Aqui es donde comimos

Aqui es donde comimos

Un poquito de hierba

Un poquito de hierba

Pues con el estómago vacío salimos en busca de un mercadillo donde poder comprar algo de ropa, pues habíamos traído poca ya que gente que había estado nos había dicho que se podían comprar imitaciones muy buenas a precios de escándalo.

Pillamos un taxi y tras equivocarse el taxista de sitio por fin nos llevó al mercadillo. Comenzaba la locura.

A cien metros del mercadillo ya nos empezaron a asaltar chinos al grito de dvd´s, bags, glasses!!! Empezamos a ponernos algo tensos cuando de repente llegamos al meollo. Es como una especie de rastro a reventar de puestos que, a su vez, están a reventar de ropa. La verdad es que nos costó un poco ubicarnos, nos sentíamos desbordados por todo lo que veíamos. Había de todo: bolsos, jerseys, camisetas, polos, cinturones, maletas, corbatas, ropa interior, etc. Todas las marcas del mundo (si, son imitaciones y quién lo sabe??, y qué más da??) y a unos precios… que fue lo que realmente nos hizo volvernos locos.

No se porqué pero cuesta bastante acercarse al primer puesto a comprar. Estás un poco a la defensiva. Eso si, una vez que se empieza y rompes esa especie de temor… no se puede parar (de echo nosotros ya no paramos y nos reservamos todas las tardes un ratillo para calentarnos).

Es curioso que algo por lo que vas a acabar pagando tres euros, como una camiseta de Custo Barcelona, te empiecen pidiendo 50 euros. Da lo mismo que les digas que ya has comprado otra igual y que has pagado tres euros. Da lo mismo que te vean puesta ropa que has comprado allí. Da lo mismo que les digas que llevas mucho tiempo y que sabes a que precios se compran. Da todo lo mismo porque utilizan la táctica del agotamiento (y son verdaderos profesionales). El primer y segundo día aprietas lo que no está escrito y exprimes hasta el límite, pero al tercer día ya estás algo cansado de pelear hasta el último euro (con cada compra te puedes pegar diez minutos tranquilamente) y comienzas a ceder y a pagar 10 yuanes (1euro, más o menos) más por prenda y tardar menos tiempo en cada compra.

Como pez en el agua

Como pez en el agua

Calle principal del mercadillo

Calle principal del mercadillo

En fin, es algo difícil de describir hasta que punto nos pudimos calentar (lo de Gómez con los trolley swiss fue exagerado). Por mucho que se cuente hasta que uno no va no sabe lo que le espera. Da lo mismo que seas consumista, hippie, grunge, pijo, mochilero… pecarás sin parar. Simplemente es inevitable.

No voy a hablar más del tema compras porque me estoy empezando a poner malo.

El caso es que volvimos andando al hotel totalmente revolucionados, llenos de bolsas. No menos excitado fue cuando ya en la habitación tiramos en la cama todo lo que habíamos comprado. Que pasada.

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Por la calle más comercial del mundo

DIA 4: NANJING STREET – MUSEO DE SHANGHAI – TEMPLO DE BUDA JADE  - COMPRAS

Tras desayunar en el hotel fuimos a la calle más transitada y comercial de todo China: Nanjing Street. Nada más entrar en la calle vimos una máquina de cargadores de móviles. La calle tiene unos cinco kilómetros de largo. Está en pleno centro, de hecho esta calle atraviesa la Plaza del Pueblo que es como la Puerta de Sol. La calle está repleta de comercios, centros comerciales, restaurantes. En una zona de la calle están también las grandes marcas donde se cuelan nuestras Zara y Mango. Por supuesto que también aparecen rascacielos. Te guste o no comprar merece la pena pasear por ella. Cuando estuvimos nosotros vimos varios espectáculos en la misma calle.

Nanjing Street

Nanjing Street

Nanjing Street desde la Plaza del Pueblo

Nanjing Street desde la Plaza del Pueblo

Fuimos por la noche creyendo que habría bastante ambiente y, no se si porque era entre semana, pero no había mucha gente y estaba casi todo cerrado. Digo casi porque los locales de “massages” estaban abiertos y nos reclamaban.

En la fantástica Plaza del Pueblo, en medio de grandes y modernísimos rascacielos, pudimos ver en las zonas verdes a algún abuelo practicando tai chi. Esto es Shanghai, una ciudad de enormes contrastes que se pueden ver en cualquier esquina.

Plaza del Pueblo

Plaza del Pueblo

En esta misma plaza se encuentra el Museo de Shanghai. Antes de entrar al museo unos estudiantes se nos pusieron a hablar en inglés (más bien a Gómez ya que mi inglés…). Estaba claro que era para practicar, de hecho debe ser una práctica generalizada entre estudiantes.

El museo está dedicado al arte chino antiguo y bueno, no nos pareció gran cosa, aunque tampoco ninguno de los dos somos unos apasionados del arte y los museos.

Museo de Shanghai

Museo de Shanghai

Nuestro siguiente destino fue el Templo más importante de Shanghai: El Templo del Buda Jade. Es el templo más visitado de todo Shanghai, tanto por turistas como por los lugareños. Es relativamente moderno ya que apenas tiene 125 años (se construyó en 1882). Fue levantado para albergar dos estatuas de Buda realizadas en jade, traídas de Birmania por el monje Huigen. En este templo residen unos 100 monjes y pudimos ver como practican sus oraciones, como les enseñan a los más jóvenes y como celebran sus oraciones.

Templo de Buda Jade

Templo de Buda Jade

 

Monjes rezando

Monjes rezando

Nos gustó ver un poco de la antigua China en medio de tanto rascacielos y tanta modernidad.

Tras la mala experiencia que sufrimos en el primer restaurante decidimos apostar a lo seguro y comíamos y cenábamos en Mc Donal´s, Pizza Hut o Kentucky Fried Chicken. Aunque este día comimos, en una estación de trenes y buses que fuimos a visitar, jamón serrano que nos habíamos traído desde España con pan bimbo que compramos en Shanghai. Que bueno nos supo.

Después de comer, ya un pelín tarde, no podíamos pensar en hacer otra cosa que no fuese ir de compras. Lo que pasó fue lo mismo que el día anterior. Locura, excitación, calentones, risas, regateos eternos, el trolley de Gómez… Vendita rutina.

Ya de noche regresábamos al hotel por otra calle muy comercial donde podíamos ver tiendas de ropa con marcas originales que, extrañamente, eran más caras que en España.

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Un último descubrimiento

DIA 5: TEMPLO LONGHUA – COMPRAS – BUND DE NOCHE – JARDIN YU YUAN DE NOCHE

Ya habíamos visto lo más turístico de la ciudad, así que nos tomamos el día con más calma. Nos levantamos algo más tarde (tampoco mucho) y fuimos más relajados. En nuestro último día completo en Shanghai (al día siguiente salíamos por la mañana a Pekín) teníamos pensado ir al Cementerio Longhua, al sur de la ciudad. Fuimos en taxi pues estaba bastante lejos. Al llegar vimos un templo con una bonita y enorme pagoda que nos llamó mucho la atención, así que decidimos entrar. Era el Templo Longhua.

Construido en el siglo X, es el templo más viejo y más grande de Shanghai. Pero nosotros no teníamos ni idea de su existencia. Resultó ser uno de los mayores aciertos del viaje. No había ni un solo turista pero el templo estaba a reventar. Nos quedamos toda la mañana viendo alucinados la gran devoción de sus visitantes. Gente de todas las edades rezando, quemando incienso. Padres enseñando a sus hijos a rezar, gente emocionada con lo que hacían. No fuimos al final al cementerio.

Por si acaso se nos pegaba algo de tanto misticismo decidimos aprovechar nuestra última tarde para volver a ir a comprar. La verdad es que nos sentíamos algo mal por ir todos los días pero es que en Shanghai tampoco hay tanto que ver (de verdad), no es como Pekín, por ejemplo. De hecho si no vas de compras en dos días intensivos puedes ver lo más importante.

Pagoda Longhua

Pagoda Longhua

Entre nubes de incienso

Entre nubes de incienso

Rezando a Buda

Rezando a Buda

Buda

Buda

Por la noche estuvimos paseando por el Bund y nos acercamos a los jardines de Yu Yuan. Merece la pena darte una vuelta de noche. Luego estuvimos casi una hora buscando un sitio donde poder llamar por teléfono a España. Llamar desde el móvil cuesta más del doble que si llamas desde fijo. Increíble que en una ciudad tan moderna nos costara tanto encontrar un triste teléfono.

El Bund de noche

El Bund de noche

Jardines Yu Yuan de noche

Jardines Yu Yuan de noche

Y poco más decir de Shanghai. Me gustó mucho, pero creo que a gente que no le gusten los rascacielos no le merecerá mucho la pena ir. Pekín es otra cosa.

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En la Ciudad más bonita de Europa

DIA 1: ZARAGOZA – BARAJAS – CHARLES DE GAULLE – PARIS – LA DEFENSE

 

Elegí París como regalo a Esther de nuestro primer aniversario. Yo no había estado nunca y Esther no había montado todavía en avión. Pensé que era el viaje y la ciudad perfecta por todo. Después de haber estado creo que no me equivoqué.

 

Salimos un 22 de Octubre de 2004 Barajas-Charles de Gaulle. Habíamos cogido el viaje a través de una Agencia donde trabajaba una amiga nuestra, así que nada más bajar del avión y coger las maletas había una persona esperándonos para llevarnos al hotel Victoria. Bastante flojo, la habitación era súper pequeña pero al menos estaba muy bien situado, muy cerquita de la Opera.

 

Llegamos al hotel sobre las siete. Dejamos las maletas y nos fuimos directos en metro (que teníamos a 2 minutos del hotel) a la Defense.

 

La Defense es la zona moderna de la ciudad, llena de rascacielos, en su mayoría bastante nuevos, que hacen del lugar un sitio impresionante, aunque muy alejado de la imagen que todos tenemos de París . Está un pelín apartado de la ciudad pero en metro (la línea se abrió en 1992) se llega en nada. Al final del eje histórico que comienza en el Louvre y pasa por el Arco de Triunfo se levanta el Gran Arco de la Defense. Aquí tienen su sede 1500 empresas, con 3 millones de metros cuadrados de oficinas.

 

El edificio principal y más conocido el El Gran Arco. Inaugurado en 1989, con motivo de la celebración del bicentenario de la Revolución. La estructura representa aproximadamente un cubo, con 110 metros de altura, 108 de ancho y 112 de profundidad, construido en mármol de Carrara y granito recubierto de placas de vidrio, con un peso de 300 mil toneladas… Ascensores panorámicos permiten acceder al mirador instalado en lo alto.

Arco de la Defense

Arco de la Defense

 

A mí me encantó, me vuelven loco los edificios modernos con lo que no podía pedir más, a Esther, sin embargo, no le gustó y encima cuando llegamos al hotel se puso pachucha.

Edificios en la Defense

Edificios en la Defense

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El París más turístico

DIA 2: OPERA-PZ. VENDOME – MADELEINE – PZ. CONCORDIA – CAMPOS ELISEOS – ARCO DEL TRUNFO – TROCADEO – TORRE EIFFEL – REAL ACADEMIA MILITAR – INVALIDOS – PONT DE L´ALMA – PASEO POR EL SENA.

El segundo día tocaba una larga caminata. Nada más salir del hotel empiezas a ver lo bonito que es París. Todos los edificios de la ciudad son bonitos y se cuida al detalle que ninguno rompa la estética del conjunto. Todas las zonas verdes que tiene París (que son muchas) están perfectamente cuidadas y podadas. La ciudad está muy limpia y no porque haya muchas papeleras sino por el sentido común de los parisinos. A todo esto se une encima la cantidad de monumentos, museos o avenidas de importancia que tiene la ciudad, únicamente igualada en Europa con Roma y, quizás, Estambul. 

Empezamos andando hasta la Opera. Esta si que nos gustó a los dos. La construcción del palacio se enmarcó dentro de la política de reestructuración de París que llevó a cabo el Barón Haussmann a mediados del siglo XIX. Napoleón III decidió la edificación de una “Academia Imperial de Música y Danza” y para ello se convocó a un concurso internacional, que dio como ganador, entre más de 170 proyectos presentados, a un joven arquitecto casi desconocido en París: Charles Garnier.

La Opera

La Opera

De la Opera fuimos a la Plaza Vendome. Aquí se encuentran las tiendas de ropa de los mejores diseñadores del mundo y, por lo tanto, las más caras (Zara y Mango son la excepción). También en esta plaza se encuentran los pisos más caros de París a una media de 12000 el metro cuadrado.

Plaza Vendome

Plaza Vendome

Bastante cerquita se encuentra La Madeleine, de estilo arquitectónico neoclásico. Es una iglesia completamente diferente a la mayoría de París.

La Madeleine

La Madeleine

Bajando desde la Madeleine se llega a la plaza más grande y bonita de París, la Plaza de la Concordia. A nosotros nos impresionó mucho y a mí particularmente es la plaza que más me ha impactado. El centro de la plaza es dominado por un imponente obelisco de granito rosa de Luxor de más de 3300 años de antigüedad y casi 23 metros de altura, regalo de Egipto a Francia. En cada una de las esquinas de la plaza, de forma octogonal, se encuentra una estatua representando una ciudad francesa: Brest, Ruán, Lión, Marsella, Burdeos, Nantes, Lille y Estrasburgo. Al norte y al sur del obelisco, dos fuentes monumentales representando temas marinos completan la plaza. En tiempos de la Revolución la plaza fue tristemente célebre con la instalación de la guillotina; de las casi 2500 personas guillotinadas en esta época, 1119 fueron ejecutadas en esta plaza, entonces conocida como Plaza de la Revolución. Con el fin del Terror se decidió que su nombre sería el de “Plaza de la Concordia”.

 

La Concordia desde Madeleine

La Concordia desde Madeleine

Plaza de la Concordia

Plaza de la Concordia

La Concordia es el principio de los Campos Elíseos, la avenida más romántica y famosa del mundo. Con más de dos kilómetros de largo y setenta metros de ancho aparecen tiendas lujosas, sedes de grandes empresas o palacios como el Petit Palais y el Grand Palais. La verdad es que yo esperaba algo más, aunque me gustó. Estuvimos en una tienda de Virgin enorme llena de cualquier disco que quieras buscar, aunque sin duda la tienda que más llama la atención es la de Louis Vuitton. También hay Mc Donal´s donde hicimos una parada obligada (sólo patatas).

 

Comienzo Campos Eliseos

Comienzo Campos Eliseos

Louis Vuitton

Louis Vuitton

Al final de la avenida, en una rotonda (llamada Charles de Gaulle) enorme de unos 8 carriles está el Arco del Triunfo. Para llegar a él hay que pasar por un túnel subterráneo. De aquí parten radialmente 12 avenidas. Fue Napoleón quien habiendo regresado triunfante de la batalla de Austerlitz decidió la construcción de un gran arco, al estilo de los arcos triunfales romanos, en conmemoración de la gloria de su ejército y sus batallas (entre las que aparece Sarragosse). Así, en 1806, confía el proyecto al arquitecto Jean-François Chalgrin, quien fue sucedido por Goust y Huyot, y la obra fue terminada bajo el reinado de Luis Felipe en 1836, sin que Napoleón pudiese verla concluida. Las dimensiones del arco son armónicas, con una altura de 50 metros por 45 de ancho. Muy bonito el monumento y el lugar.

 

Arco del Triunfo

Arco del Triunfo

Ya un poco cansados seguimos andando dirección al Trocadero, desde donde se hacen buenas fotos a la Torre Eiffel. El Trocadero es una gran explanada, siempre llena de gente paseando o practicando skateboard o patinaje.

 

Por fin llegamos al monumento más fotografiado del mundo, la Torre Eiffel. Sin duda el símbolo de París y de Francia, no? A mi al menos es lo que se me viene a la cabeza cuando pienso en París. Y la verdad es que no se por qué. No es muy bonita que digamos, hay cien cosas en París más bonitas pero en fin, supongo que será la tele la culpable. Eso si, de noche con la iluminación que le han puesto es una pasada, preciosa. Las vistas desde arriba son muy chulas pero la fila que tienes que hacer para poder subir es terrible (y eso que yo fui en Octubre). Además tuvimos mala suerte y sólo pudimos subir hasta el segundo piso ya que el tercero estaba cerrado. Impresionante si que es. 324 metros y 10000 toneladas impresionan.

 

Torre Eiffel

Torre Eiffel

De noche

De noche

Vistas desde Torre Eiffel

Vistas desde Torre Eiffel

La Torre Eiffel fue construida para la Exposición Universal de 1889 que se celebraría en conmemoración del centenario de la Revolución Francesa. Gustave Eiffel y su compañía fueron los emprendedores de semejante proyecto que comenzando en 1887 fue concluido en marzo de 1889, poco más de dos años después. La obra generó no pocas controversias, sobre todo entre los artistas de la época, que pensaban en la torre como en un “monstruo de hierro” en medio de la ciudad del romanticismo. El destino de la torre al cabo de 20 años parecía no ser otro que la destrucción. Fue por eso que Eiffel hizo hincapié en las grandes ventajas científicas que una construcción de este tipo podía aportar (hasta la construcción del Chrysler Building en New York en 1930 la torre era el edificio más alto del mundo) e hizo instalar una estación meteorológica en la cima y, más adelante, una antena telegráfica, cuyos beneficios quedaron altamente comprobados a nivel militar. Así, Eiffel salvó su torre. Sólo a partir de los años ’60 se convierte en un atractivo turístico con la afluencia del público internacional.

 

En los jardines que hay delante una china, o japonesa, nos pidió que nos fotografiáramos con ella. Es increíble lo que les llama la atención el pelo rizado de Esther. Luego seguimos hacia la Real Academia Militar y posteriormente a los Inválidos.

 

El Hotel de los Inválidos es un monumento de París que mediante un edicto real mandó construir el rey Luis XIV en 1670, a los efectos de recibir a los soldados heridos de guerra o demasiado ancianos para el servicio, como una forma de asegurar ayuda y asistencia a aquellos que expusieron su vida en defensa de la monarquía. En la parte sur del imponente conjunto se encuentran las iglesias: la Iglesia del Domo y la Catedral de San Luis des Invalides, si bien arquitecturalmente forman parte del mismo conjunto. En 1840 los restos de Napoleón fueron traidos desde la isla Santa Elena e inhumados en la Iglesia de San Luis.

 

Los Invalidos

Los Invalidos

Estábamos muy cansados cuando llegamos y aunque nos gustó no lo disfrutamos lo que debíamos. Los museos (Museo de la Armada, Museo de la Artillería y los Museos Orden de la Liberación y de Historia Contemporánea) que hay dentro merecen mucho la pena. Por cierto con el carnet de estudiante o el joven te hacen descuento.

 

A la salida nos encontramos con una enorme plaza. Para acabar la paliza fuimos al Louvre (eso si, en metro) pero estaba a punto de cerrar con lo que no veríamos nada, así que nos hicimos unas fotillos por fuera y nos fuimos por fin al hotel.

 

Nos echamos un ratillo y salimos ya de noche a dar una vuelta por el Sena. Nada más salir del hotel, en la esquina de la calle, había un puesto donde vendían crepes de nutella y de jamón. Sin duda las mejores crepes que he comido nunca, sobre todo las de nutella. Cenamos crepes, claro.

 

Camino al Sena fuimos al Pont de l’Alma donde Diana y Dodi perdieron la vida. Esperaba ver algo más relacionado con el tema pero sólo había una diminuta escultura de las caras de ambos.

 

Decidimos hacer el Paseo por el Sena porque nos pareció una buena manera de ver muchos sitios de París por la noche. Pues eso que el tema romanticismo tampoco es que me lo despertara, es más la fama que le dan y como lo venden. Aun con todo yo si recomiendo el paseo. Claro, también hay que decir que había diferentes tipos de embarcaciones y en algunas te daban cenas románticas, con velitas y demás. Eso si, son bastante caras. De aquí al hotel y a dormir.

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Entre pintores y jardines

DIA 3: MONTMARTRE – VERSALLES

 

Este día planeamos hacer algo más tranquilo después del tute del día anterior. Cogimos el metro nada más salir del hotel dirección Montmartre. Fue el barrio que más nos gustó de París. Todo es una pasada. Nos bajamos justo enfrente del Moulin Rouge, sin duda el cabaret más famoso del mundo. En un momento especial en la historia de Francia, un tiempo entre dos guerras, una época en que las libertades y las ganas de vivir llenaban el espíritu de los parisinos nació el Moulin Rouge. Nos hizo ilusión verlo, aunque no entramos dentro.  

Moulin Rouge

Moulin Rouge

Luego subimos por una calle, la cual los padres de Esther tienen retratada en su casa. Tras seguir subiendo algunas calles llegamos por fin a Sacre Coeur. El sitio es idílico, había mucha gente, todo estaba verde, muy bien cuidado, puestecillos por todos los lados. Recomiendo ir en domingo, que aunque es cuando más gente hay el ambiente merece la pena. La basílica es una mezcla de estilo bizantino y románico. Sus cúpulas recuerdan “algo” a las del Taj Mahal. Fue edificada con piedra de Château-Landon que bajo el efecto del agua de la lluvia segrega una sustancia blanca parecida a la pintura; por ello, cuanto más llueve, más blanco es el Sacré-Coeur. Las escaleras que se suben por los lados hasta llegar a Sacre Coeur también son chulísimas.

Sacre Coeur

Sacre Coeur

 

Además de contemplar un edificio deslumbrante, junto a la Iglesia se encuentra uno de los lugares más parisinos y pintorescos de la ciudad: un diminuto barrio con una plaza amenizada por pintores (Plaza du Tetre) que desarrollan su labor al aire libre y pequeños comercios de todo tipo. Recomendamos no llevarse por el calentón y no comprar nada en esta fantástica plaza ya que en cualquier tienda de los alrededores tienes los mismos cuadros a mitad de precio. Eso si dar una vuelta porque los pintores, sus cuadros y el ambiente bien lo merecen.

Plaza de los pintores

Plaza de los pintores

De aquí empezamos a bajar por Rue Lepic. En esta calle está el bar donde discurre buena parte de la película de Amelie (Café des 2 Moulins). La calle para no desentonar con todo el barrio es preciosa, toda de adoquines, llena de tiendas de frutas, verduras, papelerías, librerías… parece que lleven ahí 300 años.

Cafeteria de Amelie

Cafeteria de Amelie

 

Salimos muy contentos de Montmartre hacia nuestra siguiente parada: Versalles.

 

Fuimos en tren hasta Versalles. No me acuerdo muy bien del precio pero no se me hizo caro. Sólo tardamos media hora en llegar. De la estación al palacio fuimos andando, está bastante cerca. La primera impresión que tuvimos del Palacio fue lo impresionante de su tamaño. Es enorme (67000 metros cuadrados de superficie). Ya la entrada nos dio una idea de las maravillas que íbamos a ver dentro.

 

Tras esperar alguna fila (debimos tener suerte porque tampoco esperamos mucho) entramos dentro del Palacio. En todo el palacio se respira un lujo tremendo. Cada sala es una pasada, si bien las más destacadas son los Salones de la Paz y de la Guerra y las habitaciones del rey y de la reina, además de la Cámara de la Reina, que se conserva tal y como la dejó María Antonieta al abandonar Versalles en 1789.

 

¿Pero por qué construir tan impresionante palacio siendo que la familia real ocupaba el Louvre, que ya había sido ampliado suficientemente y arreglado con todo lujo? La respuesta era sencilla para el joven rey Luis XIV; las intrigas de los nobles en la corte y las presiones populares hacían que no se sintiera a gusto ya en el Louvre, ni en ninguno de los otros palacios: Fontainebleau, Vincennes, Saint-Germain-en-Laye… Había que mostrar a todos quién tenía el poder, y para eso había que construir el palacio más grande, fastuoso y lujoso que pudiera imaginarse.

 

Tras visitar el interior del palacio pillamos un trenecito para visitar los jardines. La visita se puede hacer andando pero necesitarías varios días para ver los 430 hectáreas que hay entre bosques y jardines. No es que con el tren te de tiempo pero se abarca mucho más. Te puedes bajar donde quieras, te das un paseo y volverte a subir cuantas veces quieras.

 

Los jardines es lo más conocido del Palacio. En ellos hay dispersas 372 estatuas y 55 estanques y fuentes. El estanque más grande es el Grand Canal, de unas 24 hectáreas. En sus diferentes jardines se pueden ver diferentes formas, muchas con perfectas simetrías y diseños espectaculares.

Por la noche y ya una vez en París salimos a dar una vueltecilla por los alrededores del hotel. Habíamos visto un Hard Rock y fuimos a tomarnos algo. No lo pude evitar y me llevé un vaso de chupito que me encantó.

Sala de los espejos

Sala de los espejos

Jardines de Versalles

Jardines de Versalles

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Y retrocedimos diez años

DIA 4: DISNEYLAND PARIS

 

El cuarto día pese a mis reticencias iniciales fuimos a Eurodisney. Como digo creía que no me iba a merecer la pena coger el tren hasta Marné la Vallée a 32 km. de París, pagar unos 42€ por cabeza y “perder” un día entero de ver cosas en París. Gracias a Dios me equivoqué.

 

El complejo está constituido por el Parque Disneyland, el Parque Walt Disney Studios, Disney Village y diversos hoteles. Nosotros sólo estuvimos en el Parque Disneyland ya que en un  día no da tiempo a mucho más.

 

Se accede al parque Disneyland por los jardines Fantasía, delante del Hotel Disneyland. Basándose en el concepto de reino encantado, el parque se extiende sobre algo más de 55 hectáreas y su símbolo es el Castillo de la Bella Durmiente.

 

Las atracciones una vez que pasas los 12 años no creo que te asombren mucho pero, vamos, nosotros nos montamos en bastantes y aunque no sea una terrible descarga de adrenalina tipo Dragon Khan son chulillas y entretenidas. Además todos los decorados están perfectos, parece que estás dentro de una de las películas de Disney. Recomiendo ir y olvidarse de cualquier tipo de prejucio.

 

Fue divertido ver correr a Esther en cuanto veía a Donald, a Mickey Mouse, a Minie, a Blancanieves…no se sabe muy bien por qué pero esta visita fue como si retrocediéramos unos cuantos años en el tiempo.

 

Por la época del año en la que fuimos todo el parque estaba decorado para Halloween.

Esther con Mickie

Esther con Mickie

Fantasyland

Fantasyland

A lo Indiana

A lo Indiana

Barco Capitan Hook

Barco Capitan Hook

Carroza de la Sirenita

Carroza de la Sirenita

Reina de Corazones

Reina de Corazones

Scream en Halloween

Scream en Halloween

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Apurando París

DIA 5: PZ BASTILLA – PZ DES VOSGES – AYUNTAMIENTO – SAINT CHAPELLE – NOTRE DAME – BARRIO LATINO – JARDINES DE LUXEMBURGO –  GALERIAS LAFALLETE

Tras dos días no muy duros tocaba otra vez caminata larga. Empezamos pillando el metro hacia la Plaza de la Bastilla. Actualmente no es que sea gran cosa la plaza. Su principal interés es más histórico, de cuando la Bastilla era una prisión, donde estuvo, entre otros, Voltaire. La toma de la Bastilla marcó el comienzo de la Revolución en 1789. Simbolizó el descontento del pueblo contra el despotismo real, y dos días después se decidió la demolición de la prisión.

Plaza de la Bastilla

Plaza de la Bastilla

Muy cerquita se encuentra el Barrio Marais donde sobresale la Plaza des Vosges (se dice que fue la primera plaza de París). Me tuve que descargar la tarjeta de memoria (que tiempos aquellos de 512Mb) en cd en un Fnac fotografía. Paseamos por el barrio bajando hacia el Sena en dirección al Hotel de Ville, el Ayuntamiento de la ciudad. Fue de los edificios que más me sorprendió ya que no tenía ni idea de la existencia de éste. Me gustó bastante este palacio renacentista.

Hotel de Ville

Hotel de Ville

 

Paramos a tomar un café en un bar muy chulillo a orilla del Sena con unas vistas preciosas a Notre Dame. Eso si 8€ (en el 2004) de dos cafés

Si el Hotel de Ville me sorprendió nuestra siguiente parada, Sainte Chapelle me dejó con la boca abierta. No es que sea una iglesia muy conocida dentro de París, quizás porque por fuera no sea espectacular (aunque en cualquier otra ciudad sería atracción turística principal). Nos la habían recomendado unos amigos. Cuando llegamos había algo de fila, había que pagar entrada y, como ya he dicho, por fuera era majilla pero no llamaba la atención. Por un momento pensamos en irnos sin entrar. Al final entramos y vimos la que, sin duda, ha sido el interior de una iglesia que más me ha gustado. Cuando entras te quedas alucinado por el resplandor de su grandes y magníficas vidrieras. Estas muestran escenas religiosas con muchos colores vivos. Quizás la vidriera de la pasión de cristo donde se puede ver la última cena sea la parte más importante de Sainte Chapelle. En la capilla superior están unas estatuas de madera de los apóstoles. No se puede hacer fotos. Yo hice alguna pero no de muy buena calidad.

Tras esta maravilla pasamos por el palacio de justicia, un mercado de flores mientras íbamos hacia Notre Dame.

Isla de la Ciudad

Isla de la Ciudad

 

Bueno la verdad es que Notre Dame la hemos visto tanto en la tele o en libros que no impacta tanto. Después de la Torre Eiffel es el símbolo más representativo de París. A pesar de todo a mi me encantó, en parte porque mi estilo arquitectónico preferido es el gótico. Situada, como Sainte Chapelle, en la Ile de la Cité y con 69 metros de altura es el kilómetro 0 de Francia. Su primera piedra se colocó en 1163 sobre la antigüa basílica de Saint-Erienne.

Víctor Hugo escribió en 1831 su novela “Notre Dame de París”. Situando los acontecimientos en la catedral durante la Edad Media, narra la historia de Quasimodo, el jorobado que se enamora de la bella gitana Esmeralda. Su ilustración poética de la arquitectura de la catedral permitió a muchos descubrirla de una forma diferente.  

Juntos en Notre Dame

Juntos en Notre DameLas Gargolas de Notre Dame

En el parque donde comimos

En el parque donde comimos

 

Gargolas de Notre Dame

Gargolas de Notre Dame

En un parque chiquitín que estaba por detrás de la Catedral, comimos unos bocatas con embutido que nos habíamos traído de España y una crepe que nos compramos por ahí cerca. Hacía un día muy bueno y con las vistas que teníamos fue una de las mejores comidas que recuerdo.

Salimos de la hermosa Ile de la Cité hacia el bohemio Barrio Latino. Como en Montmarte el principal encanto del barrio se aprecia callejeando. Es el barrio por excelencia de los estudiantes. Antes llamado “Montagne Sainte Genevieve” en honor a la patrona de París, cambió su nombre por el de Barrio Latino porque en la universidad hasta el siglo XVIII se habló latín.

Dentro de este barrio también se encuentra el Barrio chino, que está en continuo crecimiento (como en casi todas las ciudades grandes de Europa). Abundan numerosos restaurantes de todas las nacionalidades.

Sin duda, la principal atracción del Barrio latino es el Panteón, última morada de importantes personalidades de ámbitos diversos. No lejos de allí, es buena idea visitar el Palacio y Jardines de Luxemburgo. Nosotros aprovechamos a descansar después de larga la caminata.

Pantheon

Pantheon

 

De vuelta a casa paramos dos paradas de metro antes de la del hotel y entramos en las Galerías Lafayette. Impresionante. Han hecho de un centro comercial un lugar que hay que visitar gracias a su arquitectura, donde destaca su fantástica cúpula, y a sus productos y marcas de diseñadores prestigiosos.

Saint Etienne

Saint Etienne

Interior Lafallete

Interior Lafallete

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Orbua París

DIA 6: MUSEO DEL LOUVRE – CHARLES DE GAULLE – BARAJAS – ZARAGOZA

Era nuestro último día y sólo teníamos la mañana libre. Nos la habíamos reservado para ir al Museo del Louvre. Entramos por la polémica Pirámide acristalada que te hace bajar al subsuelo (donde podemos ver la pirámide invertida que tan famosa hizo “El código da Vinci”) desde donde comienza la visita.

Pirámide del Louvre

Pirámide del Louvre

Piramide invertida

Piramide invertida

El rey Felipe Augusto, quien reinó durante 43 años, desde 1180 a 1223, había dotado a la ciudad, entonces la más importante y poderosa del continente, de una gran muralla protectora. Hacia 1190 vio la necesidad de reforzar esta muralla con la construcción de un castillo-fuerte, el típico castillo medival rodeado de fosas con una torre, la Grosse Tour du Louvre, para custodiar las puertas de París amenazada por el peligro anglo-normando. Tras innumerables cambios en 1699 se organizó la primera exposición. En la época del Imperio pasó a llamarse Museo Napoleón. Las obras acumuladas, tomadas de los lugares conquistados, hicieron del museo el más grande del mundo. A la caída de Napoleón en 1815, las naciones invadidas recuperaron sus obras y el museo fue desmantelado. Con el incendio de las Tullerías nace una nueva época para el Louvre; deja definitivamente de ser residencia del poder político para dedicarse exclusivamente a la actividad cultural.

 

 

Reconozco que no le sacamos el jugo que se merece ya que además de que no estuvimos mucho tiempo, nos evacuaron porque hubo amenaza de bomba, no entendemos de arte lo suficiente como para disfrutarlo.

La Gioconda

La Gioconda

Venus de Milo

Venus de Milo

 

Cuando llegamos a La Gioconda la gente que había era una pasada, pero allí estaba yo dispuesto a lo que fuera para hacer la típica foto de turista. Tal era el tumulto que al intentar hacerme hueco una china loca me tiró las gafas y me las pisó haciéndome un par de rayas, en fin…

El viaje de vuelta transcurrió sin ningún problema y con el único inconveniente de chuparnos casi 4 horas de bus desde Madrid a Zaragoza.

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Welcome to India

No creo que este viaje se hubiera hecho si un amigo mío Igor (español) no estuviera saliendo con Saritha (Indú). Se conocieron en Alemania cuando los dos trabajaban para la Siemens en Regensburg. El problema fue que a ella al cabo de un tiempo le volvieron a mandar a Bangalore, al sur de la India, su ciudad natal, a trabajar, también para Siemens. Fue, pues, Igor quien nos propuso el viaje y fuimos muchos los que aceptamos: Vaict, Gómez, Alfonso (que llegaría a mitad de viaje desde Bangladesh donde estaba de viaje de trabajo) y su por entonces novia Ángela y un peruano compañero de trabajo de Igor en Alemania que acudiría 3 o 4 días más tarde. Por cierto Igor y Saritha se casaron en el 2007.

Salimos un 14 de Octubre de 2003. Zaragoza-Madrid en bus (por gitanos porque ya había AVE). Nos tocó esperar casi toda la noche en el aeropuerto de Madrid por tema de horarios. Volamos Madrid-Delhi haciendo una escala de 4 horas en Amsterdam, de los mejores aeropuertos que he visto, con sillones comodísimos. Aprovechamos para tomar algo. Una (o dos, o tres) de las mejores hamburguesas que he comido, en Mc Donald´s, por supuesto. Se llamaba Mc Croquet y en España no la he visto.

Tras un viaje que se me hizo interminable y tras rellenar varios formularios en el avión llegamos a Delhi.

Nada más salir de dentro de la Terminal te das cuenta que estas en otro mundo completamente diferente, caótico. En cuanto sales a la zona donde las agencias y familiares recogen a los pasajeros una multitud de gente amontonada gritando como locos por todos los dos lados te está esperando mientras el sentido del olfato te está gritando que no recuerda esos olores tan fuertes que se respiran por todas partes.

Por si acaso habíamos reservado una noche de hotel en Delhi así que tras un periodo de acoplamiento al medio nos pusimos a la búsqueda de la persona que nos tendría que llevar al hotel. La encontramos sin mucho problema. Nos llevó al supuesto autobús que realmente era una furgonetilla con unas extrañas luces de neón violetas dentro del habitáculo. Primeras risas y a la carretera. Esto si que es una locura. Todo el mundo está continuamente pitando (aunque no están de mala leche eh?), no se sabe muy bien porqué. Aunque existen carriles nadie los respeta, pasa lo mismo con los pocos semáforos y señales de tráfico que hay. La prioridad la tiene siempre el vehículo (casi siempre de la marca Tata) más grande. De verdad, no exagero en nada.

El tema es que llegamos al hotel ya de noche. Nos distribuimos en habitaciones (yo dormí con Igor). Al desayunar al día siguiente ya me empecé a dar cuenta que la comida no me iba a gustar mucho.

Salimos del hotel hacia alguna estación de trenes cercana con nuestras mochilas, la mía comprada de propio y llena de rollos de papel higiénico ya que en la India hay muchos sitios, la mayoría, en los que en los baños no hay. Sólo hay un grifo para que te limpies con la mano, siempre con la misma ya que con la otra se come (nunca con cubiertos). Empezamos a ver vacas por medio de la calle. Ya se que es algo que se sabe, pero no por eso deja de impactar. Son algo diferentes a las de aquí. Están muy delgadas y parece que tengan joroba. Se mezclan con las personas como si nada, nadie las mira especialmente, son como cualquier persona más. Pasa parecido con lo burros, aunque de estos últimos haya bastante menos. Hay bastante leyenda con eso de que no se les puede tocar. No hay ningún problema.

Vacas comiendo basura

Vacas comiendo basura

Construcción en la India

Construcción en la India

De camino a la estación mucha de gente nos pedían que les acompañáramos, que trabajaban para una agencia… no parecían muy fiables. Tras preguntar mucho, dar muchas vueltas llegamos a una estación de trenes. Aquí llegó el primer problema. Vimos enormes retrasos, letreros en hindi, tal caos… que decidimos irnos y buscar una “agencia” de las que nos habían ido ofreciendo. Tras varios descartes nos decantamos por el mejor impresión nos dio. Fue sin duda la mejor decisión del viaje.

Para entonces Saritha ya estaba con nosotros siendo de gran ayuda a la hora de negociar precio e itinerario en la agencia. Nos acabó costando poco más de 100€ a cada uno entrando en este precio el “alquiler” de un coche y de una persona (El Gran Sudhir) que nos acompañaba, llevaba el coche y nos buscaba hotel allá donde fuéramos, nos solucionaba cualquier problema como un día que en unos de los trayectos un grupo de personas habían puesto en mitad de una carretera un árbol que nos impedía el paso y decían que para que lo quitasen debíamos pagarles un peaje…increíble. También nos incluía en el precio la gasolina, excursión por el desierto de Jaisalmer y pasar noche en el mismo desierto…. El itinerario que al final escogemos fue la región de Rajasthan.

En este segundo día salimos ya camino Jaisalmer. El coche era un todo terreno tipo Nissan Patrol. En la India se conduce como en Inglaterra, por la izquierda. Eso bien, pero para lo que no estábamos preparados era para como conducían. En carreteras de doble sentido (siendo bastante malas, en general) adelantaban al que adelanta, o sea por el arcén del sentido contrario. Increíble

Minutos antes de partir

Minutos antes de partir

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Mandawa

Salimos al mediodía y tras la primera paliza en coche llegamos a Mandawa, ya de noche. Fuimos directamente al Hotel Mandawa. Este es un antiguo castillo y es una pasada. Muy bonito con unas habitaciones que aunque no sean lujosas te hacen retroceder 500 años en el tiempo. Y nos costó 6€ la noche!!, aunque he visto que si lo coges desde aquí te cuesta 50€.

Fachada Hotel Mandawa

Fachada Hotel Mandawa

Entrada al Hotel

Entrada al Hotel

Habitacion

Habitacion

Nada más levantarnos fuimos a desayunar a una especie de bar algo parecido a un yogurt, algo comí pero no mucho la verdad. Después, al coche rumbo Bikaner.

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Bikaner y el Templo de las Ratas

En esta ciudad lo más destacado es el Fuerte de Junagarth del siglo XVI. Este imponente fuerte lo componen 37 palacios ornamentados, con salas de columnas de mármol, cámaras delicadamente pintadas, techos cubiertos de espejos y puertas de marfil y madera, templos y un complejo de corredores, pasadizos secretos, escaleras y patios interiores.

Fuerte de Junagarth

Fuerte de Junagarth

Tras esta visita al coche dirección a Desnhnokh donde hay un templo muy especial. En él, las ratas son sagradas y viven a lo grande. Es el templo de Karni Mata. La mitología hinduista dice que Karni Mata, una reencarnación de la diosa Durga que vivió en el siglo XIV, pidió a Yama, dios de la muerte, que devolviese la vida al hijo de un apenado trovador. Al negarse, Karni Mata reencarnó a todos los trovadores muertos en ratas, privando a Yama de esas almas humanas.

El sitio es una pasada y una experiencia única e inolvidable. Vas andando, descalzo, por supuesto, y las ratas te van pasando al lado tuyo, tocándote como si nada. En teoría no se puede hacer fotos aunque no creo que haya nadie que se resista. Esta visita fue una de las más sorprendentes del viaje.

Entrada Templo de las Ratas

Entrada Templo de las Ratas

Interior de Karni Mata

Interior de Karni Mata

En la misma plaza del templo intenté comer una especie de empanadilla, por el aspecto más que por otra cosa, que tenía muy buena pinta pero para no variar fue un espejismo y picaba (aunque te decían que “zero spicy” te la clababan), como todos los alimentos, una barbaridad. Mi alimentación se empezaba a sustentar únicamente por bolsas de patatas Lay´s (entre su variedad las Lay´s Spanish que son como las de Ketchup de aquí) y plátanos (muy buenos) que comprábamos en algún puesto cuando parábamos con el coche a descansar. Las cadenas de restaurantes americanas de comida rápida sólo están en las grandes ciudades.

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Jaisalmer

Tocaba otra vez paliza, y pelea por ver quien iba en los asientos de adelante, en coche hasta llegar a Jaisalmer (Jaisalmer es como un espejismo dorado en el centro del Desierto Thar).Pequeño paseo por la ciudad y al hotel. Este era bastante malo, con cucarachas, sucio. Pero el colmo fue cuando me fui a duchar, no olíamos muy bien pues estábamos en el desierto, y de la ducha sólo salía agua por un agujerillo (encima dormía con Ángela). En fin, se hizo lo que se pudo.

A la mañana siguiente fuimos a visitar el Fuerte de Jaisalmer. Labrado en piedra arenisca tiene una telaraña fascinante de calles estrechas marcadas por unas havelis maravillosas, tres templos tallados de la culta jainista que pertenecen a los siglos XII-XV D. de C. y cinco palacios están conectados el uno con el otro. Tiene cuatro entradas-Akhaiya Pol, Ganesh Pol, Suraj Pol y Hava Pol. En su interior tiene mucha vidilla con su mercadillo (donde nos compramos algo de ropa más fresca y adecuada) lleno de gente y sus camellos por todas partes. Los templos tallados fue de lo que más me gustó de todo el viaje, es impresionante ver el trabajo tan exagerado que lleva cada figura, cada columna, cada pared, cada templo. Bestial.

Columna tallada a mano

Columna tallada a mano

Interior palacio del fuerte

Interior palacio del fuerte

A comer fuimos a un hotel donde, además de una impresionantes vistas del Fuerte, el dueño había estado viviendo en Barcelona, estuvo hablando un rato con nosotros y para mi alegría daba comida europea. Total que me comí unos espaguetis a la boloñesa que han sido los que mejor me han sabido de mi vida. Y encima pepsi para beber.

Después de reponer fuerzas tocaba excursión al desierto del Thar donde haríamos la típica excursión de camellos. Antes nos llevaron a una casetilla llena de alfombras (carpets, acabó siendo la palabra del viaje) donde nos calentamos bastante y creo que acabamos comprando todos, bastante mal de precio según vimos luego…

Ya en el desierto, nos picamos a ver que camello llegaba primero arriba de una duna (donde acababa el viaje). Yo cogí el camello más pincho e increíblemente iba mal colocado, así que me fijé en el movimiento que mi camellero (el más experto y veterano de todos) hacía para que el camello acelerada y empecé a repetirlo con bastante frecuencia mientras iba ganando posiciones. De buenas a primeras mi camello se me desboca y girando su enorme cuello hacia mí, intenta atacarme. El camellero le tira de la cuerda y tras 1 minuto interminable se hace con él. Mientras estaba desbocado hice un rápido vistazo a ver donde estaban mis amigos. Sólo vi a Vaict también totalmente desbocado, pero de la risa el cabrón. Bueno, al final conseguí llegar, en última posición, por cierto. Me ganó hasta el camello de Gómez que era un agüelo.

Mi camello, mi camellero y yo

Mi camello, mi camellero y yo

Con mi rebelde camello enseñando los dientes

Con mi rebelde camello enseñando los dientes

Gómez con su camello

Gómez con su camello

Nos es fácil ser camellero con 9 años

Nos es fácil ser camellero con 9 años

Vimos el anochecer en el desierto, cenamos allí mismo (volví a no comer nada) cuando de repente apareció viniendo andando hasta nosotros Gonzalo, el peruano amigo de Igor. Todavía me pregunto como coño consiguió encontrarnos. Increíble. Luego nos montaron unas tiendas de campaña en las dunas y tras avisarnos que no solían aparecer escorpiones nos metimos a dormir. Yo con Gonzalo y Vaict.

Despertar en el desierto

Despertar en el desierto

Al levantarnos volvimos a montar a camello y nuestros camelleros nos llevaron a su poblado. Casas hechas con excrementos de vaca. Eran muy poquitas casas, doce o quince, y las normas del poblado no habían evolucionado desde hace muchísimos años, Si no recuerdo mal, las mujeres una vez viudas no podían salir de sus casas. Estuvimos con niños y niñas (guapísimos todos) y algunos nos tenían algo de miedo. Fue, sin duda, una bonita experiencia. Incomoda pero bonita.

Con los niños del poblado de los camelleros

Con los niños del poblado de los camelleros

Para no variar mucho tocaba volver al coche, ahora con uno más (Gonzalo), con lo que el espacio disminuía más. Otra paliza hasta llegar de nuevo de noche a Jodhpur. Directos a un hotel muy chulillo en donde el dueño nos atendió muy bien. Después de las dos noches que pasamos en el desierto esto era la gloria.

Fuerte de Jaisalmer

Fuerte de Jaisalmer

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Jodhpur

Jodhpur es el mayor núcleo urbano del Rajasthan después de Jaipur, y se halla en el límite del desierto de Thar. La ciudad se extiende alrededor de un impresionante fuerte en la cima de un escarpado risco que se yergue justo en el centro de la localidad.

Es este el Fuerte que visitamos a la mañana siguiente. El fuerte de Meherangarh,se trata de la fortaleza más imponente y formidable del Rajasthan. En el interior del fuerte hay una serie de patios y palacios. Las dependencias palatinas tienen nombres sugestivos, como el Moti Mahal, o «Palacio de la Perla», el Sukh Mahal, o «Palacio del Placer», y el Phool Mahal, o «Palacio de la Flor». Albergan una fantástica colección de atavíos de la realeza india, una exhibición de sillas de elefante, que utilizaban los maharajaes cuando montaban sus paquidermos en los fastuosos desfiles urbanos, así como pinturas en miniatura de escuelas diversas, instrumentos musicales populares y el inevitable armamento rajput, además de palanquines, muebles y trajes.

Fuerte de Mehrangarh

Fuerte de Mehrangarh

Lateral del Fuerte

Lateral del Fuerte

Interior del Fuerte

Interior del Fuerte

De todos los Fuertes en los que estuvimos este es el que más sensación de sobriedad tenía. Se encuentra a 400 metros de altura de la ciudad y jamás pudo ser invadido. Desde el mismo se ven unas vistas magníficas de la ciudad. La mayoría de los tejados de Jodhpur son de color azul con la finalidad de paliar algo el terrible calor que hace y hace más bonita las vistas.

La cuidad azul. Igor y Saritha

La cuidad azul. Igor y Saritha

No vimos nada más en Jodhpur, no teníamos mucho tiempo. Esperaba otra jornada maratoniana de coche camino de nuestro siguiente destino. Tocaba Udaipur. Esa noche dormimos en un hotel bastante decente por 6€ la noche, tenía hasta bañera.

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Udaipur

En guías y páginas de Internet había leído que a Udaipur se le conocía como la Venecia del Este aunque yo todavía me estoy preguntando por que. No hay, o yo no vi, ningún canal en la ciudad. Si que hay lagos, de hecho Udaipur fue construida entre tres lagos. Rodeada por las montañas Aravalli, es una ciudad mucho más tranquila y calmada que el resto de ciudades de la India. Es usual ver un gran palacio en medio de cada lago. Donde más se aprecia es en el Lago Pichola, el lago más famoso de la India, con su romántico Lake Palace (ahora convertido en un lujoso hotel, 350€ la habitación más barata… hasta los 3000€) en mitad del Lago.

Lavando en el Lago

Lavando en el Lago

Lo primero que visitamos fue el Palacio de la Ciudad, impresionante complejo de palacios en pleno centro de la ciudad, construido con mármol blanco y granito cuenta con unos patios y jardines preciosos, numerosas fuentes, objetos precioso y todo ello perfectamente conservado. Además posee unas magníficas vistas al Lago Pichola.

City Palace desde Lago Pichola

City Palace desde Lago Pichola

Patio del City Palace

Patio del City Palace

Nos dimos el típico paseo en barca por el Lago bordeando los palacios que se encuentran en él. Desde luego que lo que más me gustó fue el Lake Palace. Solía ser la residencia de verano de los gobernantes de Mewar. Construido sobre cimientos de roca natural este hotel de mármol blanco ocupa prácticamente toda una isla de 160 hectáreas.

Paseo por el Lago Pichola

Paseo por el Lago Pichola

Y de un paseo en barca a otra matada en coche. Jaipur era nuestro siguiente destino. Hicimos una noche a mitad en una ciudad que no me acuerdo cual era pero que no había nada importante.

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Jaipur

Para variar no llegamos muy tarde y nos dio tiempo a visitar Birla Temple ese mismo día. Es uno de los templos más modernos de la India. Construido totalmente de mármol blanco. El templo está dedicado a Lord Vishnu (Narayan), el preservador y su consorte Lakshmi, la diosa de la riqueza.

Debido a esta razón, el templo Birla es también conocido como Templo de Laxmi Narayan.

Templo de Birla

Templo de Birla

Cuando nosotros fuimos era de noche pero estaba muy bien iluminado y no desmerecía en nada a si lo hubiéramos visto de día. Más bien recomiendan que se vea de noche. A mi me gustó aunque, quizás, no es tan impactante como otras construcciones hindúes.

No se muy bien porqué pero al día siguiente nos acompañó durante todo el día un hindú de nuestra edad más o menos, guaperillas que estuvo continuamente buscando a Ángela y acabó echándole la caña diciéndole de ir a cenar por la noche. Calabazas que se comió.

La primera visita de la mañana fueron algunas de las ocho puertas de la ciudad, necesario para llegar al Palacio de la Ciudad, impresionante mezcla de arquitecturas Moghol y Rajpur. Es un palacio enorme que ocupa casi una séptima parte de la superficie total de la ciudad. Como el resto de la ciudad de Jaipur, está construido con la piedra rosa de la región. Aquí ocurrió el momento que más me he reído en mi vida (COÑOOOOOOOONNNNNNNNN!!!!)

A continuación fuimos al Observatorio (Jantar Mantar).Es el mayor observatorio de piedra en el mundo. El observatorio tiene catorce instrumentos estadísticos para medir el tiempo, la predicción de eclipses y de determinar otros eventos astronómicos.

Entre todos, el Mundial (reloj del sol) es el que más captó nuestra atención, dice con una precisión de unos dos segundos en la hora local de Jaipur.

Nos llevaron también a un sitio donde, en principio, íbamos a ver como hacían joyas pero que luego resultó ser media encerrona para que compráramos. Me acuerdo que Gómez se calentó de mala manera con un anillo carete que no se si al final compró.

Jaipur fue de los pocos sitios donde hicimos dos noches. En la mañana del día siguiente visitamos el monumento más conocido de Jaipur, El Palacio de los Vientos: Pirámide de cinco pisos con 953 pequeños balcones intricadas y techos con arcos colgando cornisas.

Palacio de los Vientos

Palacio de los Vientos

Las pequeñas ventanas estaban construidas para circular el aire durante todo el año y hacer el palacio naturalmente fresco sobre todo en los meses de verano.

La verdad es que a mi me parece más bonito en las fotos que al natural, y me gustó, que quede claro. Suele haber encantadores de serpiente en la entrada, como en otros lugares turísticos.

Abandonamos esa misma mañana Jaipur de vuelta a Delhi para recoger a Alfonso que llegaba de Bangladesh y se incorporaba al viaje.

Fue muy gracioso cuando estábamos en el aeropuerto esperando a Alfonso y fuimos Víctor y yo a comprar una coca cola en un puestecillo. Tras llegar a un acuerdo en el precio, nos puso la coke y cuando Víctor le dio el billete nos dijo que no tenía cambios y que no nos iba a devolver nada. En vez de discutir Vaict se le quedó mirando, bebió un buen trago, se metió dentro del puesto y se volvió a llenar el vaso hasta arriba a la vez que mirándole le decía “¿ok?” El vendedor en vez de enfadarse se empezó a reír también. El cazador cazado.

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Agra

Ya con Alfonso entre nosotros tocaba ir a Agra y ver el monumento romántico más famoso del mundo: El Taj Mahal.

De camino en la carretera vimos el primer Mc Donal´s en la India. ¡¡Que ilusión!! Aunque claro en la India no se come ternera ni cerdo, así que ni Bic Mac ni nada parecido. Las hamburguesas son de cordero pero tienen un sabor extraño (bautizado con “sabor india”) que debe tener alguna especia y toda la comida tiene ese mismo sabor final, bastante malo, por cierto. Así que nos tiramos a una especie de Mc Pollo que se podía comer bastante bien. Por cierto las patatas fritas si que son iguales en cualquier parte de la India y fueron el plato principal del viaje.

Con Roland

Con Roland

Aunque suene algo típico, el Taj Mahal es una pasada. Verlo al natural desmerece cualquier foto que hayáis visto. La entrada ya es muy bonita, los jardines están perfectos… si hay una palabra que lo define creo que es impresionante. Este mausoleo es enorme, mucho más de lo que pueda parecer. Y al anochecer se ven unos shining… Todo completamente simétrico de mármol blanco. Encima tiene una historia que hace todavía más romántico el sitio:

Érase una vez un príncipe llamado Kurram que había sido formado en las más selectas disciplinas del saber: astronomía, gramática, matemáticas, filosofía… y además hablaba árabe (la lengua del Corán) y persa (la lengua de la Corte).

Un día que paseaba por el bazar, entre el bullicio de mercaderes y estibadores de elefantes, sus ojos se encontraron con los de una niña de 15 años. Era la princesa Arjumand, hija del Primer Ministro de la Corte. Inmediatamente, el príncipe quedó prendado de ella.

Impresionado por la belleza de la joven, preguntó el precio del collar de cristal que ella se estaba probando. El mercader, sonriendo, le contestó que no eran cristales sino diamantes las cuentas de aquel collar. La joya valía una fortuna. El príncipe lo pagó y se lo regaló a Arjumand, que de inmediato quedó también enamorada.

Sin embargo, tuvieron que esperar cinco años para unirse en matrimonio, mucho más largos si cabe, debido a que no se vieron en todo ese tiempo. Años después de casarse, cuando el príncipe fue coronado pasó a llamarse Shah Jahan (Emperador del Mundo) y ella Mumtaz Mahal (la Elegida del Palacio).

Pero cuatro años después de ocupar el trono, el emperador sufrió la peor tragedia de su vida: su amada esposa, Mumtaz Mahal, no resistió el parto del decimocuarto hijo y falleció. Shah Jahan, transido de dolor, mandó construir el Taj Mahal para enterrarla, como mausoleo en memoria del amor que se profesaron ambos.

Una vez acabado, el emperador quiso construir otro mausoleo-tumba para él, idéntico al de su esposa pero en mármol negro, al otro lado del río Yamuna, y unir después ambos mediante un puente de oro. Y lo hubiera hecho, si no llega a ser por Aurangzeb.

Aprovechando el estado depresivo y de profunda tristeza en el que estaba sumido el emperador, Aurangzeb, tercer hijo de Shah Jahan, cegado por la ambición traicionó a toda su familia, mató a sus hermanos (excepto a dos chicas) y arrebató el poder a su padre. Después lo encarceló en una torre del Fuerte Rojo de Agra, frente al Taj Mahal, y a las dos hermanas supervivientes en otra.

Una vez en la torre donde vivió prisionero sus últimos años, pude ver lo que contemplaba el Emperador desde su balcón: el Taj Mahal. En una pared opuesta, un hueco: el lugar donde pidió que le colocaran un espejo para, desde su lecho de muerte, a los 74 años, expirar mirando a la tumba de su esposa.

Sin ningún tipo de duda la construcción más bonita que he visto en mi vida.

Taj Mahal

Taj Mahal

Járdines del Taj Mahal

Járdines del Taj Mahal

Puesta de sol en Taj Mahal

Puesta de sol en Taj Mahal

Entrada al Taj Mahal

Entrada al Taj Mahal

Por la noche nos dimos una vuelta por Agra y una familia que nos vio nos dijo que nos quedáramos un rato hablando con ellos. Gente muy maja y con un perfecto inglés. Les intentamos meter una bola de que había una leyenda que decía que había una parte del Taj Mahal que no era simétrica…pero que todavía no se había descubierto… pero no coló.

Como anécdota contar que nada más llegar al hotel de Agra preguntamos si había posibilidad de una cama supletoria para hacer una habitación triple. Nos dijeron que si y cuando les dijimos que nos la montaran nos trajeron una almohada y una manta, nos la tiraron al suelo… y a dormir. Menudo cabreo que me pillé pero no conseguimos más que nos trajeran otra manta. Eso si a la mañana siguiente Sergio se negó a pagar el suplemento de la cama y nos piramos tras discutir un pelín con el del hotel. La verdad es que te intentan timar continuamente por todos los sitios y en cualquier situación.

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Amber

Volvimos a Jaipur para visitar Amber (a 11km. de Jaipur) y para que Alfonso viera la ciudad. Esta decisión ocasionó algún problema en el grupo, pero bueno creo que es mejor olvidar esta parte tan fea del viaje.

Fuimos al Fuerte de Amber donde había una excursión en elefante que te subía hasta el mismo Fuerte. Bueno, a mi me decepcionó un poco. Creíamos que montaríamos en el mismo lomo del elefante pero nada. El paseillo aún dura 10 minutos y vas viendo como cagan y mean cantidades bestiales. Cuando llegas arriba, a la entrada al fuerte, te encuentras con un gran patio, bonito, bien cuidado lleno de elefantes y de turistas.

Lo que hoy se conoce como fuerte Amber fue originalmente un complejo palaciego dentro del fuerte original que hoy es el fuerte Jaigarh, situado sobre una colina que domina todo el valle y el lago Maotha, casi inexpugnable por su ubicación y enormes murallas.>

Fuerte de Amber. Subida en elefante

Fuerte de Amber. Subida en elefante

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Un poco de naturaleza. Parques Naturales

En los siguientes días tocaba naturaleza pura y dura, así que visitamos dos parques naturales donde en principio veríamos tigres… al final tuvimos mala suerte y no los pudimos ver. Si que vimos desde el autobús descapotable en el que íbamos cocodrilos, monos, bambis, pájaros muy chulos, paisajes súper chulos, paseamos en bicicleta…

Yo admito que era un poco reacio a ir pero ahora no me arrepiento. Lástima que no viéramos a los tigres.

Amanecer en el Parque

Amanecer en el Parque

Paisaje del Parque

Paisaje del Parque

Macacos

Macacos

Cocodrilo

Cocodrilo

De aquí Igor, Saritha y Gonzalo se bajaron para el sur porque ellos se quedaban más días y los demás nos fuimos ya a Delhi. Alfonso regresaba un día antes que nosotros.

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Vuelta a Delhi

Llegamos a Delhi donde nos abandonó Sudhir (de Gómez no tanto ya que se estuvieron mandando mails…) tras buscarnos hotel. Normalito pero como todos muy barato. Dejamos las cosas y nos fuimos a dar una vuelta. Encontramos un Pizza Hut, un oasis en medio del desierto. El sabor era prácticamente el mismo, no había ese sabor india, el sitio era tranquilo y para colmo a mitad de cena se ponen todos los trabajadores en medio del local y se ponen a cantar y a bailar en plan de pita-pita eh? Que risas que nos echamos. Vaict estaba desbocado.

Luego encontramos un mercadillo enorme a reventar de gente en medio de la calle con falsificaciones (de muy mala calidad) muy muy baratas. Fue el primer gran calentón.

Por la noche me empecé a encontrar fatal de la tripa, unas diarreas terribles, las peores que he tenido en mi vida, me asusté un pelín pero estos bajaron a la recepción del hotel les explicaron lo que me pasaba y les vendieron un medicamento que había que mezclar con una botella de agua grande. Fue beberla y empecé a encontrarme mucho mejor. Alfonso se iba esa misma noche a España, así que yo me quedé durmiendo y los demás se fueron a acompañarlo al aeropuerto.

A la mañana siguiente sólo quedábamos Ángela, Vaict, Gómez y yo. Pillamos un rickshaw los cuatro durante todo el día y estuvimos mirando alguna cosilla de Delhi como la Puerta de la India, monumento majestuoso, alto, de arco, de 42 metros, construido para conmemorar los soldados indios que murieron en la Primera Guerra Mundial y la Guerra Afganistán.

El tema turismo iba bastante bien hasta que llegamos a la Connaught y vimos las tiendas que había y sobre todo los precios que tenían: Vaqueros Levi´s, Dockers a 20€, chaquetas de marcas por 30€. Todo original. El primero que abrió la lata fue Gómez, que aunque empezó diciendo que no se iba a gastar mucho luego fue mendigándonos a todos algo de pasta. Está claro que es el más caliente.

Puerta de la India

Puerta de la India

Tráfico de Rickswos

Tráfico de Rickswos

Bueno, el caso es que nos gastamos toda la pasta que nos quedaba ya que nos íbamos a la mañana siguiente, o eso creíamos.

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Desenlace Final

Nos levantamos a las 6.30 porque el avión salía a las 11.00, con lo que íbamos sobrados de tiempo. Además, habíamos quedado con un taxista el día de antes para que nos llevara al aeropuerto. A las 7.15 ya había llegado el taxi y a las 8.00 estábamos en el aeropuerto.

Fuimos a facturar las maletas cuando de repente nos dijeron que acababan de cerrar facturación. EL VUELO NO SALÍA A LAS 11.00 SINO A LAS 9.00!!! y se cerraba facturación una hora antes. Intentamos pelear todo lo que pudimos para que nos dejaran embarcar pero no fue posible. Habíamos perdido el avión… y no teníamos dinero, ni tarjetas de crédito.

Ninguno sabíamos muy bien porque pensábamos que el avión salía a las 11.00. Increíble como se puede ser tan inútiles, pero bueno el caso es que apenas nos quedaban cuatro duros y teníamos que volver.

En KLM nos dijeron que el billete nos lo dejaban a 300€ por cabeza. El problema era que el siguiente avión salía en 18 horas. No aceptaban transferencias, sólo pago con tarjeta o metálico (justo lo que no teníamos). Al final pensamos en Western Union como solución. Marceliano, el padre de Gómez, haría el ingreso. El problema era que con la diferencia horaria en España no habría nada abierto así que a esperar jugando a las cartas con veinte hindúes de público.

Fueron Gómez y Víctor los que se fueron a Delhi a buscar un Western Union porque en uno que nos habían dicho que estaba a mitad de camino no tenían ni idea, ni hablaban inglés. Ángela y yo nos quedamos en el aeropuerto con todas las maletas. Cuando llegó la hora de comer miramos la poca pasta que nos quedaba, fuimos al restaurante y calculamos lo que nos podíamos pedir. El problema fue a la hora de pagar que una vez más nos dijeron que era más pasta de lo que ponía en la carta porque nos tenían que cobrar no se que…vamos que nos volvieron a timar. El tema era que y no nos quedaba ni una. Pensamos en irnos sin pagar pero al final optamos por pedir pasta dentro del restaurante. Tuvimos suerte y una mujer nos dio lo que nos faltaba.

Nos quedamos cuatro o cinco horas en el restaurante ya que al menos estábamos cómodos. Ángela se quedó dormida y allí estaba yo con todas las maletas y tremendamente aburrido.

Por fin vinieron estos y con la pasta para poder comprar los billetes, lo que hicimos al instante. Así que sólo quedaba esperar a que saliera el avión.

Facturamos en cuanto se pudo y tras ver a un holandés reconvertido al Islam con tablas de madera en lugar de sandalias y tras el último intento de timada por parte de un hindú subimos al avión. Estaba medio vacío así que pudimos echarnos largos y dormir sin problemas. Algo es algo

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Belgica

EN EL CUENTO DE BELGICA

Esther y yo nos decidimos por Bélgica ya que una muy amiga de Esther, Ángela, estaba allí de Erasmus (en Gante) para el curso 06/07. Nosotros aprovechamos el puente de la Constitución del 2006 para ir a verla.

Saqué algo de información de Internet aunque tampoco me maté mucho ya que como Ángela ya llevaba tiempo allí dejaríamos que nos aconsejara. También le había preguntado alguna cosilla a mi primo, y también compañero de trabajo, Carlos ya que su mujer nació en Bélgica, en Malinas.

La primera parte del viaje fue en bus Zaragoza-Barcelona. Cercanías hasta el Prat y vuelo hasta Bruselas (a través de Vueling). Bélgica es un país con una red de trenes casi perfecta. Buena prueba de ello es que desde el mismo aeropuerto de Bruselas cogimos un tren directo que nos llevó a Gante. El caso es que a pesar de estar Bélgica cerca nos pegamos todo el día viajando y llegamos de noche a Gante.

Ángela y Jorge nos estaban esperando en la estación de trenes de Gante. Es increible el olor a gofre de chocolate que se percibe en la misma estación, nada más bajar del tren. Vinieron a buscarnos en bici. Casi todo el mundo va en bici por lo que la gente que va en coche tiene mucha conciencia con los que van en bici y para nada es peligroso. Nos llevaron al hotel que Ángela nos había buscado en Gante (nuestro centro de operaciones). El Hotel Flandria. Normalillo, gente maja, muy bien situado… suficiente (50€ la habitación doble por noche). De allí a cenar a Mc Donald´s. Y para terminar el día un paseo corto por la noche de Gante y a dormir, que hacía mucho frío.

La ciudad que vimos el segundo día fue Brujas. Pillamos el tren Gante-Brujas y en poco más de media hora llegamos. Estuvo toda la mañana sin parar de llover. Yo me cogí un monumental cabreo por este motivo y estuve gritando que no volvía a ir, que vaya mierda de país, que como la gente podía vivir allí… y demás tontadas que una vez que paró se me olvidaron. Antes que parara de llover nos tuvimos que comprar un par de gorros para reugiarnos algo de la lluvia.

Brujas es el cuento de hadas que todo el mundo dice. Toda la ciudad merece la pena ser visitada y pateada a fondo en donde sobresalen: la Plaza Burg con su Ayuntamiento; la Plaza Markt, para mi lo más bonito de Brujas con su Campanario o Palacio Provincial; la Iglesia de Nuestra Señora; la Iglesia de Santa Ana; Catedral de San Salvador; o cualquiera de sus canales o molinos de viento. Pero lo más bonito es el conjunto de todo. En un día basta para visitar todo ya que todo está cerquita.

Plaza Markt

Plaza Burg

Plaza Burg

El tercer día nos fuimos con Ángela y Jorge a Lovaina, ciudad universitaria no tan conocida con mucho erasmus pero también merecedora de ser visitada. Hay que ver el impresionante Ayuntamiento, el Beaterio Mayor y el Menor, la Plaza principal (Oude Markt) y la Biblioteca Central. Comimos de nuevo en el Mc.

Ayuntamiento

Ayuntamiento

Al llegar a Gante, ese mismo día quedamos con Ángela a cenar en una Fondie. Yo me las monté bastante de que sabía ir sin problemas, que con un plano al fin del mundo… El caso es que llegamos media hora tarde, aun sigo pensando que estaba mal el plano…Menos mal que mereció la pena y nos pusimos bastante cerdetes.

Realmente ya habíamos visto mucho de la ciudad en los días anteriores al llegar de cada sitio o al ir hacia la estación. Además nuestro hotel estaba en pleno centro, junto a la Torre Campanario, la Iglesia de San Nicolás y la Catedral de San Bavón.

Las Tres Torres

Las Tres Torres

Paseamos toda la mañana por Gante, que fue sin duda la ciudad que más me gustó del viaje. Visitamos el Ayuntamiento, el Koren Markt, el puente de San Miguel, la Iglesia de San Miguel, la Iglesia de San Jacobo y el Castillo de los Condes. Después quedamos de nuevo con Ángela que nos llevó a tomar un gofre y a comprar una buenísima mostaza y a comprar su famoso chocolate.

La noche de Gante

La noche de Gante

Castillo de los Condes

Castillo de los Condes

Comimos con ella, nos despedimos y nos fuimos a Bruselas donde teníamos una noche reservada en un buen hotel de 4 estrellas bien situado.

Cuando llegamos a Bruselas fuimos rápidamente andando al hotel para dejar las maletas e ir a dar una vueltecilla. Pasamos por Catedral de San Miguel y Santa Gudula, muy parecida a Notre Dame. Cuando llegamos al hotel la sorpresa fue que nos dijeron que no teníamos habitaciones, había overbooking y tras discutir, enfadarme, enfadarme mucho sólo conseguimos que nos mandaran a otro hotel de la misma categoría pero peor ubicación. Nos llevaron en taxi, dejamos las maletas en el Hotel Husa President (en Manhattan Center) y nos fuimos a conocer Bruselas.

Fuimos directos a la Grand Place, la plaza más bonita que he visto. Además se nos hizo de noche en la plaza y asistimos a unos espectáculos de navidad en los que se iluminaba la plaza haciéndola todavía más bonita. Sólo nos dio tiempo a ver los alrededores de la plaza: el famoso Manneken Pis, Rue des Bouchers o el Edificio de la Bolsa.

Grand Place

Grand Place

Fuimos andando ya de noche hacia el hotel, nos paramos a cenar en un Restaurante americano. Me comí unas buenas costillas a la barbacoa.

Al día siguiente tras desayunar copiosamente volvimos a Zaragoza, haciendo escala en Barna, sin mucha historia.

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De paseo por Praga (y Karlovy Vary)

No me acuerdo muy bien en que fecha fuimos Esther y yo a Praga, me suena en algún puente por Marzo del 2005 pero como no pongo la fecha y hora en la cámara… Da lo mismo, es lo que menos importa.

Praga es la ciudad perfecta para hacer una pequeña escapada romántica. Es una ciudad preciosa, no requiere grandes caminatas como París o Roma (en 3 días te sobra, y en 2 rápido también). Es, aún, más barata que España, se come bien, hay marcha de noche…

Nosotros fuimos 5 días (reales 3 y medio) así que nos atrevimos con una excursión baratilla que nos ofrecieron a Karlovy Vary. Nos encantó.

DIA 1: ZARAGOZA – PRAGA

El primer día llegamos de noche a Praga desde Zaragoza. El hotel Rhea fue nuestro primer destino. Un tres estrellas muy normalito y bastante alejado de la ciudad donde el tranvía era siempre necesario. Nada más que llegamos al hotel dejamos las maletas y buscamos un restaurante cercano al hotel. Un chino fue lo único que encontramos. Bien, como aquí. Era bastante tarde por lo que nos volvimos al hotel y a dormir.

DIA 2: CASA DE LOS ARTISTAS – BARRIO JUDIO – LAS SEIS SINAGOGAS – CEMENTERIO JUDIO – PLAZA DE LA VIEJA CIUDAD (TORRES DE TYN, IGLESIA DE SAN NICOLAS, TORRE DEL AYUNTAMIENTO) – OPERA DE PRAGA – TORRE DE LA POLVORA – CASA DANZANTE – PLAZA DE LA VIEJA CIUDAD DE NOCHE

El segundo día nos levantamos pronto, teníamos que sacarle todo el jugo al día. Desayunamos así asá en el hotel, poca variedad y escasa calidad. Al menos era buffet y de lo poco que se salvaba uno aprovechaba. Sin más salimos rápidamente a coger nuestro primer Tranvía hacia el centro. En unos quince minutos se llegaba al centro.

La Casa de los Artistas fue el primer edificio de interés que vimos. Es un edificio neorrenacentista situado en la plaza Jan Palach de Praga. En su interior hay una gran sala de conciertos denominada Sala Dvořák, en honor al compositor checo y utilizada por la Orquesta Filarmónica Checa como sede de su temporada musical, y una sala de exposiciones.

De allí nos fuimos hacia el Barrio Judío. La primera parada la hicimos en el Café Kafka a tomar un café que no me debió sentar muy bien ya que me dio pie a hacer el famoso donde pago…cago. De allí caminamos hacia las Sinagogas Judías, uno de los recorridos obligados en Praga. Estas son seis:

Pinkas, Maisel, Klausen, la española, la sinagoga alta y la sinagoga Vieja-Nueva. 

A la salida de la sinagoga Klausen está el escalofriante Cementerio Judío.

Durante más de 300 años fue el único lugar donde estaba permitido enterrar a los judíos en Praga. El cementerio judío se creó en 1439 (así data la primera lápida de Avigdor Karo) y, debido a la falta de espacio, los cuerpos se enterraron unos encima de otros (llegando a más de 10 apilados). A día de hoy se pueden ver más de 12.000 lápidas y se estima que puede haber enterradas unas 100.000 personas.

Bajamos hacia La Plaza de la Vieja Ciudad, la plaza principal y más famosa de Praga, pasando por las tiendas más chic y caras de la ciudad. Es la zona más cara de la ciudad, el equivalente a lo que sería la calle Serrano en Madrid, y se hacía palpable en el tipo de gente que se veía por la zona.

La plaza es una pasada, súper chula, grande y con una infinidad de monumentos y casas a cual más impresionante. A mí, sin duda, lo que más me gusto fue Las Torres de Tyn.

Los trabajos de estas comenzaron alrededor del año 1360, en tiempos de Carlos IV, bajo la dirección del arquitecto francés Mathieu d’Arras y la participación de Peter Parler, el arquitecto del Puente Carlos.

A comienzos del siglo XV la iglesia estaba casi terminada, faltando solamente parte del techo, el frontón y las torres, que fueron las últimas en terminarse, en 1511.

Inmersa entre las apretadas viviendas y las callejuelas estrechas, es difícil apreciar las importantes dimensiones de la iglesia en toda su magnitud: 52 metros de largo, 28 metros de ancho e impresionantes 44 metros de altura para la nave.
Las torres alcanzan los 80 metros. Si se mira con atención, no son perfectamente simétricas; la de la derecha es más robusta. No fue un error de cálculo del arquitecto sino aparentemente una característica del gótico religioso, que simbolizaría de esta manera la parte masculina de la humanidad…

La entrada principal no es evidente desde la plaza, oculta detras de un par de casas, pero se puede acceder a ella por un pasaje en las arcadas o por las calles laterales.

Plaza de la Vieja Ciudad. Torres de Tyn

En el interior es evidente la mezcla de los diferentes estilos: gótico, renacentista, barroco…

También destacan dentro de la misma Plaza el Palacio Goltz-Kinsky, el Monumento a Jan Hus, la Iglesia de San Nicolás, la Torre del Ayuntamiento y el famosísimo Reloj Astronómico.

Vista de la Plaza desde la Torre del Ayuntamiento

Este último es uno de los más conocidos símbolos de la ciudad. Yo no entiendo muy bien el motivo (históricos más que visuales), porque es una cosa muy normalita que encima se llena de gente cada hora esperando que salgan los muñequitos (nosotros entre ellos).

Construido en 1490 por el maestro relojero Hanus y perfeccionado por Jan Taborsky en el siglo XVI. El reloj se encuentra situado en el edificio del ayuntamiento.

La leyenda dice que para que Hanus no repitiera su obra, los concejales le dejaron ciego.

La esfera inferior de la Torre del Reloj representa los meses del año mediante pinturas realizadas por Mánes. También se pueden apreciar los signos del zodiaco y, en el centro, el Escudo de Armas de la Ciudad Vieja.

El calendario tiene cuatro pequeñas esculturas: Un filósofo, un ángel, un astrónomo y un orador.

La esfera superior de la Torre del Reloj es el Reloj Astronómico propiamente dicho. Su función no era dar la hora, sino representar las órbitas del Sol y de la Luna.

El principal atractivo del reloj es el desfile de los doce apóstoles que se produce cada vez que el reloj marca las horas. Además de los apóstoles también hay cuatro figuras adicionales: el Turco, la Avaricia, la Vanidad y la Muerte, un esqueleto que tirando de la cuerda marca el inicio del desfile.

Reloj Astronomico

Paralelo a la plaza encontramos otra calle de tiendas, más modestas, donde se encuentra un MANGO espectacular, visita imprescindible aunque parezca raro, la tienda más bonita que he visto, o recuerdo, nunca. Además la calle también merece mucho la pena, es muy bonita.

Desde allí llegamos a la Torre de la Pólvora, que fue la primera torre defensiva que se construyó en la ciudad, y a la Ópera de Praga. Comimos en esta calle en un Restaurante típico checo, una carne que estaba muy tierna y muy rica, pero lo mejor de la comida fue el postre que comimos en otro restaurante de al lado. Una especie de galleta oreo gigante con helado de vainilla… bestial.

Con el estómago lleno fuimos hacia orilla del Río Moldawa hasta llegar a la Casa Danzante. La avenida que precede esta casa, con el río dejándolo a tu derecha es otra obra de arte.

La Casa Danzante es un edificio modernísimo y tremendamente impactante que no pega mucho en Praga pero que a mí me encantó, a Esther… A ella no le dijo nada.

La empresa ING contrató al arquitecto Frank Gehry para que llevara a cabo tan innovador proyecto arquitectónico, concediéndole un presupuesto casi ilimitado y total libertad artística. La construcción empezó en 1994 y duró hasta 1996. La casa es también llamada “Fred y Ginger” por su similitud con los dos bailarines, y también la “Casa Borracha” por sus irregulares formas. En el tejado hay un restaurante francés con extraordinarias vistas del río. Ahí va la foto para que juzguéis.

Casa Danzante

Por la noche volvimos a la Plaza de la Vieja Ciudad y cenamos allí mismo en un puestecillo de comida. Perfectamente iluminada la plaza estaba repleta de gente, y de vida, tomando cervezas, o cenando en las terrazas. Nos encantó el conjunto de la Plaza, preciosa. Estuvimos un buen rato paseando por la plaza, mirando los puestecillos de adornos, donde compré un par de Golem, uno para Gómez y otro para mi.

DIA 3: PUENTE DE CARLOS – IGLESIA DE SAN NICOLAS – CASTILLO DE PRAGA – UNIVERSIDAD DE CARLOS – PLAZA DE SAN WENCESLAO

El tercer día lo empezamos como el anterior: en tranvía, rápido, eso si. Nos dejo cerca de la Plaza de la Vieja Ciudad y de allí andamos hacia una de las postales de Praga: El Puente de Carlos. Como no podía ser de otra manera estaba a reventar de gente, sobre todo españoles.

Al igual que la Torre del Ayuntamiento creo que a pesar de estar muy bien, tiene más fama de la que merece.

Comunica la Ciudad Vieja con Malá Strana. El puente, de más de 500 metros de largo y 10 de ancho, sirvió en su día para el paso de carruajes y tenía 4 carriles paralelos. Ahora es peatonal.

El Puente recibe su nombre de su creador, Carlos IV, que puso la primera piedra en 1357 para sustituir al Puente de Judit, que se destruyó por una inundación.

A lo largo del puente encontraréis 30 estatuas situadas a ambos lados de éste, muchas de las cuales son copias ya que las originales se encuentran en el Museo Nacional de Praga y en Vyšehrad y fueron construidas a principios del siglo XVIII.

La primera estatua que se añadió en 1683 fue la de San Juan Nepomuceno. Juan Nepomuceno fue tirado al río en 1393 por orden de Wenceslao IV y en el siglo XVIII fue santificado.

San Juan Nepomuceno

Dicen que lo mejor es madrugar mucho para ver como sube la niebla por el puente, para otra vez.

Puente de Carlos

Al pasar al otro lado del puente la ciudad no hace otra cosa que subir. Empezando en la Iglesia de San Nicolás, que se considera la construcción barroca más bonita de Praga. No llegamos a entrar en su interior con lo que nos perdimos todas las pinturas que inundan sus techos y bóvedas así como las esculturas que adornan las paredes.

Subiendo una cuesta interminable llegamos al impresionante Castillo de Praga, sin duda la obra gótica cumbre de la ciudad, bueno en realidad lo es la Catedral de San Vito, que es una parte de lo que compone el castillo, la más impresionante.

Entrada al Castillo de Praga

El Castillo de Praga de Noche

Su construcción comenzó en 1344 por orden de Juan de Luxemburgo y, tras varias épocas y arquitectos diferentes, se terminó finalmente en los siglos XIX y XX. La Catedral de San Vito abrió sus puertas al público a finales de 1929.

La catedral alberga la tumba de Wenceslao IV (El rey bueno), las Joyas de la Corona, y es el lugar de coronación de los reyes de Bohemia.

A la torre se puede acceder por sus escaleras de caracol. El esfuerzo, que no es poco, merece la pena. La altura de la torre más elevada son 99 metros, y las de las dos torres gemelas 80 metros.

Además de la catedral dentro del castillo destaca el Callejón del Oro, el antiguo Palacio Real, la Basílica de San Jorge o la Torre de la Pólvora (que acabó siendo un laboratorio de alquimistas).

De todo lo anteriormente citado nos quedamos con el Callejón de Oro, donde la casa de Kafka, en el número 22, es la más que más fotos se lleva. El Callejón se compone de casitas de colores que fueron construidas en los muros del castillo.

Estas casas se construyeron a finales del siglo XVI con el propósito inicial de dar cobijo a los 24 guardianes del castillo.

Un siglo después de ser construidas, el gremio de los orfebres ocupó las casas y la modificó. Habitaron en ellas varios siglos.

Hacia el siglo XIX fueron habitadas por mendigos y delincuentes de Praga. En el siglo XX fueron desalojados y las casas se han convertido en tiendecitas de marionetas, cristal y otros productos típicos.

Callejon del Oro

Pasamos un buen rato disfrutando del Castillo, es una maravilla, nos encantó.

Lamentablemente nuestra siguiente parada todavía se encontraba más arriba, así que seguimos subiendo hasta la Universidad de Carlos desde donde se ven unas vistas muy buenas de toda la ciudad. No pudimos entrar en su famosa biblioteca pues estaba cerrada. Aprovechamos para descansar y para comer unos bocatas en un banco tras la larga caminata de toda la mañana. Esther no se tenía. Al bajar todo fue mejor.

Estuvimos paseando toda la tarde por las calles del centro de la ciudad, compramos algún recuerdillo y comimos algunos de esos perritos maravillosamente buenos que hay en cualquier calle de la ciudad, hasta que llegamos a la Plaza San Wenceslao para verla de noche y para coger el Tranvía para irnos ya al hotel.

DIA 4: KARLOVY VARY

El cuarto día fuimos en una excursión organizada a Karlovy Vary. No soy muy amigo de esas excursiones pero la verdad es que esta fue perfecta. Barata, en autobús de puerta a puerta (sobre una horilla y media), nos dieron de comer bien y la guía era muy muy buena.

Karlovy Vary es una ciudad balneario, no como Marina D´or, sino en el estricto significado de la palabra. Allí la gente va para curarse de enfermedades serias pagadas casi en su totalidad por la “Seguridad Social de la República Checa”. Importantes escritores, como Kafka, fueron a inspirarse y se quedaron a vivir unos años en Karlovy Vary.

Fue fundada durante la gobernación del rey Carlos IV en el aſo 1349 en el horcajo de los ríos Ohře y Teplá en la sierra Český masív aproximadamente 120 kilómetros de la capital Praga. Según la leyenda Carlos IV en persona descubrió las fuentes durante la caza de un ciervo. Se tienen pruebas oficiales sobre la existencia de la cuidad a partir del año 1370, cuando Carlos IV dio a la cuidad derechos y libertades, además la cuidad ya tenía las ventajas de ciudades balneario.

Los turistas vienen a la cuidad Karlovy Vary no solamente para disfrutar el ambiente y admirar su belleza, pero también para curarse de todo tipo de enfermedades. Los balnearios en Karlovy Vary están especializados en enfermedades del aparato digestivo (estómago, intestino, hígado, páncreas, etc.), diabetes, colesterol elevado, urikemia, dolores de la columna vertebral y de las articulaciones, enfermedades causadas por el estrés o enfermedades oncológicas.

Tanto a mí como a Esther Karlovy Vary fue lo que más nos gustó de todo el viaje. Es una ciudad que desde la primera visión ya te gusta pero que conforme vas avanzando por la ciudad se va haciendo más fascinante. Todos los edificios son una pasada, muchos de ellos son antiguos palacios, otros son iglesias (la Iglesia ortodoxa de San Pedro y San Pablo de aspecto ruso es alucinante) pero es el conjunto lo que la hace increíblemente preciosa.

Plaza de Karlovy Vary

Vista Panoramica Karlovy Vary

La Iglesia de San Pedro y San Pablo data de 1897 el arquitecto se hizo inspirar por el antiguo templo bizantino-ruso de Ostankino cerca de Moscú, la compra del terreno y la construcción fue financiada a través de una colecta entre la nobleza rusa, la clase mediay los checos de Volynè.

Iglesia de San Pedro y San Pablo

Karlovy Vary, visita más que obligatoria

DIA 5: PRAGA – ZARAGOZA

El último día apenas nos dio tiempo a nada ya que el autobús que nos llevaba al aeropuerto pasó a recogernos sobre las 11:30h.

Más o menos esto fue mi viaje.

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Estambul

CON MARCOS EN CONSTANTINOPLA

La verdad es que no me acuerdo muy bien como surgió este viaje entre Marcos y yo. De hecho, ahora que lo pienso, hasta me extraña algo ya que aunque nos llevabamos bastante bien no teníamos la confianza que ahora tenemos. Supongo que sería el deseo común de querer viajar no?

El caso es que aprovechamos un puente de la Constitución del año 2001 y nos fuimos cinco días a Estambul a través de Viajes Marsans (cogerlo por Internet todavía daba algo de canguelo y yo soy bastante miedoso…)

Salimos desde Zaragoza, lo que desgraciadamente no es nada habitual, en un avión bastante incómodo, con apenas distancia entre los asientos. Encima el simpático de delante se echó hacia atrás con lo que debía tener unos 40 cm de distancia, lo pasé mal las 3h y 45min que duró el viaje.

Llegamos de noche y nos llevaron directamente al hotel mientras nos explicaban cosas de la ciudad y nos intentaban vender “magníficas excursiones” por la ciudad que, por supuesto, no cogimos.

El hotel era de 3 estrellas, muy normalito pero muy bien situado (entre el Gran Bazar y Santa Sofía). Sólo había una cama de matrimonio así que compartimos cama (no será la única vez), no problem. Bueno admito que cuando sacó un pijama de su abuelo, no es broma, de aspecto militar…me acojonó un poco.

Al poco de levantarnos nos enteramos que estábamos en pleno Ramadán, con lo que casi todo estaba cerrado. Entre otras cosas El Gran Bazar y el Bazar de las Especias, que tuvimos que dejar para el último día que por fin abrió.

Así que empezamos nuestro primer día rampa abajo caminando hacia el Palacio de Topkapi, el cual sólo vimos por fuera. No se por que no entramos, pero no lo hicimos.

Palacio Topkapi

Palacio Topkapi

Seguimos bajando hasta llegar al Hipódromo que procede a la impresionante Plaza Sultanhmet donde se encuentran la histórica Santa Sofía y la fascinante Mezquita Azul, a mi, sin duda, la mezquita que más me ha gustado de las que he visto. Para entrar hay que descalzarse, como ha todas las mezquitas, y te guardan las zapatillas en la entrada. Allí nos hicimos las típicas fotos de turista (que me encantan) y caminamos hacia las Cisternas de la Basílica o de Yerebatan, si te las quieres montar.

Mezquita Azul

Mezquita Azul

Santa Sofia

Santa Sofía

Al salir ya era hora de comer con lo que en el primer puesto callejero de kebab que vimos paramos a comer. El precio era unas 100 pesetas cada kebab y 50 pesetas las bebida, como aquí más o menos.

Nuestra primera parada de la tarde fue la Torre Galata. No está mal por fuera pero lo que más merece la pena son las fantásticas vistas del Bósforo y Estambul que se ven desde arriba.

Europa y Asia, separadas por el Bósforo

Europa y Asia, separadas por el Bósforo

El resto de la tarde lo pasamos caminando por Istikal, posiblemente la calle con más ambiente de Estambul, mezclándonos con la gente, comprando ropa (imitaciones) en puestos callejeros y extrañándonos de que los hombres van cogidos de la mano. Parece ser que los hombre musulmanes demuestran su amistad así. Subiendo por Istikal llegamos a la  enorme Plaza Taxim donde se encuentran los mejores y más lujosos hoteles de la ciudad.

Tras esto volvimos, creo que en taxi, al hotel, con un pequeño susto con la sombra de un árbol que parecía un hombre (Cober seguro que se acuerda…). Nos duchamos, imagino…, y fuimos a investigar donde cenar. A lo que salíamos se nos acloparon, no se muy bien como, un matrimonio de unos 40 años que ya no se separaron ninguna noche más (por las mañanas habían pillado las emocionantes excursiones).

El caso es que se vinieron con nosotros. Encontramos un sitio super chulo (The House of Medusa) que luego resulto ser primo del dueño de varios restaurantes que hay en Zaragoza con el mismo nombre, pero distinta comida. El sitio estaba al lado de las Cisternas de la Basílica. Era espectacular, muy bien decorado, muy autóctono. Cenamos en el suelo y la comida fue buena y barata (unas 1000 ptas por cabeza). Por cierto ella no es la Infanta Elena.

Al terminar nos fuimos al hotel, pasando por la siempre espectacular Mezquita Azul bien iluminada, a dormir.

El segundo día fue algo más tranquilo. Nos levantamos y bajamos hacia el Bósforo a pillar un Ferry de los que cogen los Turcos para ir al Palacio de Domabache y ver el ya citado Bósforo y ahorrarnos la cara excursión. Justo antes a Marcos le dio un calentón, de esos que habitualmente le dan, de comerse un bocadillo de caballa recien pescado (delante de ti lo pescan y te lo hacen) así que dicho y hecho. El se lo comió, a mi no me gusta el pescado… a Dios gracias.

Tras esto emprendimos el viaje por el Bósforo (40 ptas) hacia Domabache (o eso creíamos). A lo que llegamos identificamos donde estábamos gracias a una mezquita (o eso creíamos). Empezamos a andar y Domabache no aparecía… No había ni un turista, los turcos gritan más de la cuenta, hay mucha más gente, nadie habla ni inglés ni fabla. En fin, que al final un hombre consiguió entendernos y nos dijo que estábamos en la parte asiática, nos habíamos equivocado y sufrido una de esas 4 pardilladas de turista paleto (plano en mano) que todos sufrimos en cada viaje, aunque he de decir que mereció la pena.

Vuelta al embarcadero a por otro barquete (todos están hasta los topes) y por fin rumbo, correcto, hacia Domabache, por donde comimos.

El palacio está bastante bien, muy lujoso, con una escalera con parte de cristal y unas lámparas impresionantes.

Cober en Domabache

Cober en Domabache

Por la tarde nos fuimos a la zona de la Universidad. Estaba cerrada así que sólo la vimos por fuera. Caminando hacia el hotel pasamos por el Gran Bazar, éste estaba cerrado pero en las inmediaciones había numerosos puestos de ropa, zapatillas, pipas de fumar, colonias, etc. con unos precios curiosos. No hará falta decir que nos calentamos bastante. El tema de las colonias rozó el bochorno, Cober llegó a comprar 9 frascos (100 ml.) por 10€, el no quería.

A cenar fuimos, con nuestra pareja de noche ya presentada, a un restaurante cercano al hotel que le habíamos echado el ojo por la mañana. Era muy chulillo, con unas enormes columnas de estilo griego, con chimenea… un sitio perfecto para ir con novia. Caro para la vida de allí, normal para nosotros (24€ cada uno). Tras esto a dormir.

Día tercero del cuaderno bitácora. Por la mañana nos fuimos a un barrio habitado por familias de pescadores (Kumkapi, visita obligada). Está cerquilla del enorme puente del Bósforo, que une Asia y Europa. Fuimos en un taxi que cogimos por la zona del Campo de Fútbol del Fenerbache. Al llegar el taxista nos intentó timar pidiéndonos bastante más pasta que la que ponía en el taxímetro. Enseguida Marcos empezó a intentar decirle al taxista que no, que no le pagaba. El taxista decía que era correcto lo que le decía. Marcos, ya loco, empezó a gritar POLIZIA!!!! POLIZIA!!!! El taxista se acojonó y nos cogió la pasta que le dábamos. El barrio en cuestión consta de 3 o 4 calles plagadas de restaurantes, bares, puestos con objetos de pescadores.

Regresamos hasta Istikal en taxi, ya sin problemas. Andamos hasta el Cuerno de Oro para pasar por el Puente Galata, cuando vimos un tunel donde había mogollón de gente gritando como locos lleno de bares y tiendas. Allí que nos metimos. Ningún turista a la vista y todos gritándonos en turco como locos para que fuéramos a comer a su restaurante, por decir algo. Al final nos metimos en uno y los gritos cesaron.

De allí fuimos a la Mezquita de Solinam el Magnífico. A mí me gusto mucho, por fuera y por dentro. Tiene un patio muy majete. Otra visita imprescindible.

Patio de Solinam

El cuarto día lo pasamos entero en el Gran Bazar, un laberinto de más de 4000 tiendas para poder comprar, previo divertido regateo, ropa, regalos, alfombras, joyas, cerámica… de todo vamos. Una locura. Tuvimos que ir al hotel después de comer a dejar bolsas porque ya no podíamos con más bolsas.

Interior Gran Bazar

Interior Gran Bazar

Y poco más. Decir que el tiempo que nos hizo fue variado: llovió, nevó, hizo sol, viento. Que no he puesto todo lo que vimos porque es una ciudad comparable con Roma o París, en lo que a cantidad de monumentos se refiere. Y que merece muchísimo la pena ir y repetir.

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