DIA 2: ESTADO DE LA CIUDAD DEL VATICANO – CASTILLO DE SAN ANGELO – FONTANA DE TREVI – PIAZZA POPOLO – PIAZZA ESPAÑA
Rubén, Víctor y yo habíamos preparado a conciencia el itinerario pero, claro, tuvimos que cambiarlo y apretarlo debido al overbooking del día anterior. Sólo teníamos tres días para poder ver todo Roma.
Nuestra primera visita fue la Ciudad del Vaticano.
Su extensión es de tan sólo 440.000 m2 y es el estado más pequeño del mundo pero uno de los más influyentes y ricos. Independiente desde 1929, por el Tratado de Letrán, tiene como soberano al Papa. Comparten el latín y el italiano como lenguas oficiales. El nombre de Vaticano procede de los vaticinios que en ella se efectuaban. En 1984 fue declarado Patrimonio Mundial.
Llegamos en metro desde el hotel. Un metro bastante cutrecillo y que sólo consta de dos líneas, la A y la B. Para el año 2007 se empezará a abrir algún tramo de las dos líneas que se están construyendo, la C y la D.
Lo primero que ves en la distancia es la enorme Basílica de San Pedro. Enseguida llegamos, sudando una burrada a pesar de la temprana hora, a la Plaza de San Pedro.

Fue enteramente proyectada por Gian Lorenzo Bernini entre 1656 y 1657. La plaza es una gran explanada trapezoidal que se ensancha lateralmente mediante dos pasajes, con forma elíptica, de columnatas rematadas en una balaustrada sobre la que se asientan las figuras de ciento cuarenta santos de diversas épocas y lugares; en su interior se encuentran dos fuentes hacia el centro de cada semi-elipse y en medio de la plaza se erigió un monumental obelisco (de 25 metros de alto y 327 toneladas), un bloque pétreo sin inscripciones traído desde Egipto que estaba en el centro de un circo romano.
En 1586 el Papa Sixto V decidió colocarlo frente a la Basílica de San Pedro en memoria del martirio de San Pedro en el Circo de Nerón.
A pesar del escaso tamaño del “Estado” alberga la Basílica de San Pedro, la Plaza de San Pedro, el Vaticano, los jardines del Vaticano o el Museo del Vaticano. Fuera de la Ciudad, el Vaticano tiene 13 edificios, entre los que destacan las Basílicas de San Juan de Letrán, Santa María Mayor y San Pablo de Extramuros todas ellas en Roma y la Villa de Castelgandolfo, que es la residencia oficial de verano del Papa.
De todos estos la Basílica de San Pedro es sin duda el edificio más importante de todos. De hecho es el más importante edificio religioso del catolicismo, tanto en términos de volumen (193 m de longitud y 44,5 m de altura) como de renombre.
Comenzó por ser un monumento conmemorativo, en el lugar donde San Pedro, el primer Papa, fue martirizado y enterrado.
Entre el 326 y el 330, el emperador Constantino hizo construir una basílica a expensas del Papa Silvestre I. El proyecto estaba dirigido por Bramante, pero sólo 8 años después murió dejando inacabadas las obras. Finalmente el Papa Pablo III encomendó la dirección de las obras a Miguel Ángel. Su más importante aportación fue la gran cúpula que se encuentra justo sobre el altar mayor y la tumba del Apóstol Pedro. En 1606, el Papa Pablo V ordenó el retorno a la forma de la cruz latina y finaliza su construcción 24 años después de la muerte de Miguel Angel según el diseño definitivo de Fontana y Della Porta.
Terminada y consagrada el 18 de noviembre de 1626, durante el pontificado de Urbano VIII. Numerosos arquitectos y artistas participaron de esta obra: Bramante, Rafael, Sangallo, Miguel Ángel y Maderno. Gian Lorenzo Bernini proyectó la plaza y su columnata.
Para acceder a su interior no se puede ir en camiseta de tirante ni con pantalones cortos por encima de la rodilla.
Emi, que intentó pasar con pantalones cortos, tuvo que quedarse en calzoncillos en medio de la plaza y cambiarse con unos pantalones vaqueros que se había llevado por si acaso. Por supuesto todos gritamos para que le vieran las máximas personas posibles.
Ya dentro estuvimos viendo el impresionante interior de la basílica, sus 210 metros de longitud, su cúpula de 136 metros de altura y, como no, sus numerosas y valiosísimas obras entre las que destacan La Piedad de Miguel Angel. Es la única obra que firmó. Miguel Angel se llevaba mal con la Iglesia y se enteró que la iglesia iba a decir que La Piedad la había hecho otro artista, así que fue por la noche a firmarla. La firma se encuentra en la cinta del pecho de la Virgen.
La otra obra más famosa es la estatua de San Pedro (esa que todo el mundo le toca el pie). También destacan el Baldaquino diseñado por Bernini, la Sacristia y el Museo de la Basilica, que contiene el Tesoro de San Pedro. Alli se encuentra el precioso Ciborio de Donatello y la tumba de SIxto IV, por último las Grutas Vaticanas donde hay enterrado numerosos pontifices.
Ya que estábamos en la Basílica decidimos subir arriba del todo, a pesar de sus 500 escaleras…Al final optamos por pagar 5€ para que nos subieran 180, con lo que “sólo” tuvimos que subir 320 escaleras… a 50 grados de temperatura!!
Las vistas de la Plaza de San Pedro y de Roma desde arriba son merecedoras del esfuerzo realizado.

Vista aerea Plaza del Vaticano
A la hora de bajar no me acuerdo muy bien como surgió la idea pero a lo que me di cuentas estábamos bajando las 500 escaleras corriendo y haciendo una carrera entre nosotros sin ningún tipo de sentido. La gente flipaba viendo a seis borregos bajando como locos las escaleras.
Al bajar estábamos todos sudando como cerdos…todos?? No, todos no. Un joven irreductible de Torrero luchaba y vencía a las glándulas sudoríparas. Don Carlo iba IMPOLUTO!! (o al menos eso decía…).

Tras la bajada
Ya fuera de la Basílica nos dirigimos al Museo del Vaticano.
Su base fundacional fue la colección privada de Julio II, que fue elegido papa en el año 1503; más tarde otros papas y grandes familias italianas fueron aumentando las colecciones que llenan estos museos.
Tras comernos una importante fila para comprar la entrada entramos en el Museo. Son varios los museos del Vaticano aunque están dentro del mismo edificio. Están el Museo Egipcio, el Gregoriano Etrusco, el Pío-Clementino, la Biblioteca Vaticana, Las Estancias de Rafael, La Pinacoteca Vaticana o La Capilla Sixtina.
Puedes tardar días enteros en ver todo pero nosotros sólo teníamos un par de horas, así que nos tuvimos que conformar con ver lo más básico, que a su vez es lo más famoso. A mi es el museo que más me ha impresionado de todos los que he visto. Es increíble la cantidad de obras que vas viendo por los pasillos, por el techo, en cualquiera de las salas y que te has artado de ver en los libros o en la tele. Además todavía no quedaban lejos mis últimos recuerdos de la asignatura de arte.
Alguna de las obras más importantes que podemos encontrar en los museos del Vaticano son: El codees Vaticanus, Laoconte, Torso de Belvedere, Descendimiento de la Luz, San Jerónimo, la Galería de los Mapas y, por supuesto, las más famosas de todas, La Creación de Adán de Miguel Angel en la cúpula de la Capilla Sixtina y el Juicio Final en el muro de la Capilla Sixtina.

- El Laoconte
Para llegar a ver estas dos últimas obras te hacen recorrer casi todo el museo (en plan Ikea) aunque merece la pena (no como en Ikea). Tras llegar a la Capilla Sixtina uno se encuentra con el cartel de prohibido hacer fotos. Después de la paliza que llevaba y los 50 grados que hacía, van y me dicen que no se puede hacer fotos. Y yo con mi primera cámara digital no me iba a resistir. Lancé mi primera foto al Juicio Final. La simpática guardia suiza se me acercó amenazándome con echarme si repetía. No se atreverán, pensé yo, así que me escondí entre la gente y lancé mi segunda foto, esta vez dirigida a la Creación de Adán. A la calle Christian por listo, aunque me mereció la pena.

Creacion al Juicio Final

Decoracion mural de la Capilla Sistina
Ya era tarde y teníamos hambre así que comimos al poco de salir de la Ciudad del Vaticano en un restaurante normalito pero que consiguió calmar un poco el hambre y las rozaduras que Emi y yo ya sufríamos debido al insoportable calor y a nuestra facilidad para tenerlas.
Con la tripa llena y el aire acondicionado del bar reciente recargamos fuerzas y nos dirigimos hacia el Puente de San Angelo.
Construido entre los años 134-139 por el Emperador romano Adriano, destinado a extender el centro de la ciudad a su mausoleo de reciente construcción. Se encuentra cubierto de mármol travertino y cruza el río Tíber con cinco arcadas. En 1669, el Papa Clemente IX encomendó el reemplazo de los antiguos ángeles de estuco de Raffaello da Montelupo, encargados por Pablo III. Bernini programó la construcción diez ángeles que sostenían los instrumentos de la Pasión.
Apenas nos detuvimos, bueno Don Carlo empezó su periplo particular por Roma con la compra de unas gafas de sol de falsificación. Había varios “Top Manta” y ahí nos tuvo mirando un ratillo…pero que si no le convencían, que si no le quedaban bien…
El Castillo de San Angelo se encuentra enfrente pero decidimos no entrar. El insoportable calor que hacía y el poco tiempo que teníamos decantó la balanza por el NO. Hoy lo han reconvertido en un museo de armas y exposiciones puntuales.
Su nombre proviene de cuando el Papa Gregorio en el año 590, mientras andaba en procesión, pidiendo que terminara la epidemia de peste que azotaba Roma, vio al arcángel Miguel envainando su espada en lo alto del castillo, lo que se interpreto como el fin de la peste. Tras ello, el Papa mandó construir una capilla en el edificio, y posteriormente se colocó una estatua del arcángel Miguel, coronando el Castillo de San Ángelo.

Castillo San Angelo
Todavía conserva en líneas generales su estructura original del mausoleo de Adriano. Su núcleo circular es de estilo romano y el conjunto tenía una base cuadrada.
Seguimos andando hacia otro de los atractivos de Roma, La Fontana de Trevi.
Fue concluida en 1762, por Giuseppe Pannini, aunque fue Silva quien en 1932 comenzó su construcción que no pudo acabar debido a que falleció en 1951 el cual substituyó las alegorías con esculturas de Agrippa y la virgen romana Trivia.
En la parte posterior de la Fontana se encuentra ubicado el Palazzo Poli, con una fachada compuesta por una gigantesca línea de pilastras corintias que une las dos historias principales.
En el centro se encuentra sobreimpreso un robusto arco del triunfo. El nicho central que enmarca a Neptuno posee columnas independientes para obtener un máximo de luces y sombras. En los nichos flanqueando a Neptuno, la Abundancia vierte agua de una urna, y la Salud sostiene una copa de la cual una serpiente bebe.
Los tritones y caballos brindan al conjunto un balance simétrico, con el máximo contraste en su movimiento y poses.

Fontana de Trevi
Creo que fue el sitio donde más gente había, aún así nos pudimos acercar para lanzar la moneda hacia atrás y colaborar en la recaudación de los 3000 euros diarios que se sacan los romanos y que recogen todas las noches.
Nos gustó a todos mucho la fuente, la verdad es que impresiona bastante aun a pesar de haberla visto una infinidad de ocasiones en la tele.
De la Fontana nos acercamos a la Piazza de España para verla de día e hicimos lo mismo con la Piazza Popolo pasando por los escaparates de las carísimas tiendas y dejando una frase para el recuerdo: “Aquí hasta las papelerías tienen más clase”.
Subimos hasta Pincio para poder ver las vistas de Piazza Popolo y el día ya no dio para mucho más.
Completo primer día que no pudo tener un mejor final que la llegada al hotel muertos de calor, y comprobar el magnífico funcionamiento del aire acondicionado que seguía funcionando desde que por la mañana lo dejáramos en marcha.