Abu Simbel. Impresionante

DIA 4: ABU SIMBEL – TEMPLO DE HATHOR O NEFERTARI - PRESA DE ASWAN – LOTUS FLOWER TOWER – PASEO EN CALESA POR ASWAN – MEZQUITA DE ASWAN

El despertador nos sonó a las dos y media y, desgraciadamente, no era un simulacro de incendio, era la cruda realidad. Ya estábamos en Aswan y comenzaba la jornada.

Sin tiempo, con agujeras y sin ganas para desayunar, nos sacaron del barco y nos metieron al autobús. Mi indignación y cabreo apareció cuando luego tuvimos que esperar a todos los autobuses de todas las motonaves porque por motivos de seguridad se va escoltado por la policía hasta llegar a Abu Simbel. El cabreo viene porque estaríamos cerca de una hora (hubo gente que durmió una hora más que nosotros, vamos).

El viaje dura unas tres horas y media, el bus no está mal pero no son como los de aquí. La carretera es buena, es todo desierto a los lados, y haces kilómetros y kilómetros en línea recta. No había visto una cosa igual en mi vida. Yo dormí poco, Esther como un lirón. Al menos vi el amanecer en el desierto (quien no se consuela…).

Desayunamos unos zumos malos y algo de fruta que nos habían dado los del barco. Mal la comida.

Habíamos empezado en la cola de los autobuses pero teníamos un conductor con alma de Hamilton que fue pasando uno a uno a los más de 100 autobuses que iríamos. De hecho llegó a adelantar a la policía que nos escoltaba hasta que esta se puso a su altura y le dijo que tirara para atrás. El caso es que fuimos el primer autobús que llegó a Abu Simbel, luego en la bajada nos adelantaron algunos pero bueno llegamos a ver el Templo cuando no había mucha gente.

Fue construido por Ramsés II e iniciado posiblemente a principios de su reinado. El templo se encontraba totalmente recubierto por la arena hasta el año 1813 cuando J.L. Burckhardt encontró el busto de uno de los colosos. En 1815 Belzoni, después de quitar gran cantidad de arena, descubrió la puerta de acceso. Entre 1964 y 1968 fue desmontado piedra a piedra y trasladado de su emplazamiento original, unos 210 metros más allá del río y 65 metros más arriba, como consecuencia de las obras realizadas en la construcción de la gran presa de Asuán.

El templo se abre con un pórtico que conduce a un atrio y una terraza, donde se encuentra la impresionante fachada, excavada en la roca, de 35 metros de anchura por 30 metros de altura, en la que están los 4 famosos colosos sedentes de Ramsés II de unos 22 metros de altura. Estos colosos están acompañados de pequeñas figuras, colocadas entre las piernas, que representan a sus parientes.

La construcción fue planificada de manera que 2 veces al año, cuando el sol salía por el horizonte, sus rayos penetraban por la puerta y tras proyectarse en la gran sala de ocho columnas, la segunda, el vestíbulo y el santuario incidían en las 4 estatuas del nicho de la parte posterior que se iluminaban por completo.

Los colosos de la fachada representan a Ramsés II con el nemes, la doble corona de las dos Tierras, la barba postiza, símbolo del faraón en vida, el collar y un pectoral grabado con el nombre de coronación. Fueron excavados en la roca. De ellos, tres se encuentran en muy buen estado, y del cuarto sólo queda en pie la parte inferior, hasta la cintura.

Abu Simbel

A cada lado, de cada uno de los cuatro colosos, están representados familiares directos del faraón:

El coloso I (lado izquierdo) contiene la representación de la reina Nefertari, en la pierna izquierda del faraón, Tuya, madre de Ramsés II en la derecha y el príncipe Amonhorjepeshef en el centro.

En el coloso II (lado izquierdo) se encuentran las princesas Bentata, Nebettauy y otra que posiblemente representa a Senefra.

En el coloso I del lado norte (derecho)  está la reina Nefertari en la pierna derecha, la princesa Beketmut en la izquierda y el príncipe Riamsese en el centro.

En el coloso II del lado norte la princesa Nerytamun, la reina madre Tuya y Nefertari.

En la base de los dos colosos centrales hay una representación de las divinidades del Nilo, que simbolizan la unificación de las Dos Tierras, ligando las plantas del Alto y Bajo Egipto. El dios Ra, con cabeza de halcón, tiene en su pierna derecha el jeroglífico indicando la cabeza y el cuello de un animal, leído user, y la diosa de la pierna izquierda representa a Maat.

Ya en el interior del templo se encuentra la gran sala hipóstila, de 18 metros de longitud y 16 de anchura cuyo techo está sostenido por 8 pilares osiríacos sobre los que se apoyan otros tantos colosos, 4 a cada lado que representan a Osiris con los rasgos de Ramsés II.

Cada uno de los colosos mide aproximadamente 10 metros de altura. El techo de la sala está decorado con pinturas que representan a la diosa Nejbet con las alas desplegadas y textos reales.

A la derecha de la sala hay 4 cámaras laterales  que, con  techos estrellados, contienen diferentes grabados.

La segunda sala hipóstila tiene 4 pilares cuadrados con escenas del rey abrazado por diferentes divinidades. Esta cámara, de 11 metros de longitud y 7.70 de anchura conduce, a través de tres puertas, a la sala de ofrendas, de 3,30 metros de longitud decorada con escenas de ofrendas y adoración. Tras esta se encuentra el santuario al que se accede por otras tres puertas alineadas con las anteriores. La puerta central conduce al  propio sancta sanctorum con 4 estatuas talladas en la roca que representan de izquierda a derecha a Ptah, Amón-Ra, Ramsés II divinizado y Ra-Horajti mientras que las 2 laterales dan acceso a 2 capillas.

Para mí y para la mayoría del grupo fue lo que más nos gustó e impresionó de todo el viaje. La primera vista a lo lejos del templo te deja con la boca abierta con sus dimensiones, que son bastante más grandes de lo que parecen en las fotos. Conforme te vas acercando todavía te impacta más. Sin lugar a dudas había merecido la pena el viaje, el madrugón, lo malo del desayuno y soportar al conductor suicida.

Mil fotos, a cual más bonita, y ya nos disponemos a entrar. Y cuál es mi sorpresa cuando el interior no desmerece lo más mínimo al exterior, además como del interior no había visto ni una sola foto todavía aluciné más. Que BARBARIDAD!!! Una pena que no dejen hacer fotos de dentro.

Por si a la visita le faltara algo más, a escasos metros del Templo se encuentra el Templo de Hathor. Otra maravilla que queda eclipsada por el Templo de Abu Simbel. Creo que deberían llevar a ver primero este templo y lo disfrutaríamos más, aún así, ya digo, que otra pasada.

Templo de Nefertari

Realizado en la misma época que el gran templo, el templo de Hathor está dedicado a Hathor y a la reina Nefertari. La fachada está compuesta por seis colosos de pie de unos diez metros de altura excavados en la roca. Divididos en dos grupos de tres a cada lado de la puerta de entrada los extremos representan a Ramsés II y los centrales a la esposa favorita de éste: la reina Nefertari. Todos tienen adelantada la pierna izquierda en actitud de marcha.

La puerta de acceso al templo se encuentra decorada con cartuchos con el nombre del faraón y escenas de ofrendas del rey a las diosas Hathot e Isis. El templo, en su planta, es una representación minimizada del Gran Templo. El nicho de la parte posterior alberga una estatua de la diosa Hathor.

Nos dejaron bastante tiempo libre así que aprovechamos a disfrutarlo lo máximo posible para que nos quedara para siempre en nuestra rutina.

En el recinto de los templos no hay mucho más, algunas tiendas y un par de sitios donde comprar algo de comida y bebida. Que calor que hacía otra vez, por cierto.

A lo que llega la hora de vuelta subimos todos al autobús…todos?? No!! Faltan dos!! Las místicas!! No se sabe donde coño están. Así que esperando esperando más de una hora se pasa la hora para regresar con el primer “convoy” de autobuses y tenemos que estar otras dos horas más. Las caras de la gente (y algunos comentarios, entre otros los míos) del autobús al verlas llegar fueron más que merecidos. Llevábamos desde las 2.30 de la mañana despiertos!!!! En fin.

En la vuelta hay rumores de que se ven algunos oasis por la ventana, yo no vi nada. Ibamos a parar pero como íbamos con dos horas de retraso pues no paramos, normal, toma misticismo!!

Llegamos al barco y a comer la casi misma comida de siempre: arroz, kebab, una ternera con salsa sospechosa, algo de pasta y poco más comible. Y en mi mesa las místicas…

Nos dijo Karim que hiciéramos una breve siesta y que después iríamos a ver la Gran Presa de Aswan. Esther hizo caso omiso y prefirió quedarse en la cama alargando la siesta.

Todo el mundo que había estado en Egipto nos había dicho que no merecía mucho la pena, que ha sido muy importante para el pueblo egipcio pero que visualmente no dice nada. No podían estar más en lo cierto. No merece nada la pena. Si, es muy grande pero a lo ancho con lo que ni siquiera impresiona y las vistas son de lo más corriente. Admito que tuvimos envidia de Esther.

Normalmente el Nilo se desborda anualmente, cuando las aguas procedentes de Etiopía fluyen hacia el bajo Nilo en verano. Desde la antigüedad, estos desbordamientos fueron los que convirtieron las tierras alrededor del río en una fértil vega ideal para la agricultura al dejar un sedimento de nutrientes y minerales en el suelo. Sin embargo, la impredecible alternancia entre períodos de crecidas conllevaba la pérdida de cosechas enteras por anegamiento o sequía y la consiguiente hambruna en la población, por lo que se consideró necesaria la construcción de una presa que regulara estas inundaciones para proteger las tierras de labor y los campos de algodón.

La construcción fue iniciada por los británicos en 1899 y se concluyó en 1902. El diseño inicial tenía 1.900 metros de largo por 54 metros de alto pero pronto se descubrió que era inadecuado, por lo que se procedió a aumentar su altura en dos fases: de 1907 a 1912 y de 1929 a 1933. Cuando la presa casi se desbordó en 1946 se decidió que, en lugar de aumentar su altura por tercera vez, se construyera una segunda presa 6 kilómetros río arriba. La Presa Alta, El saad al Aali, fue concluida en su totalidad el 21 de julio de 1970.

A lo que volvíamos paramos para ver un monumento por la unión y colaboración que existió entre la U.R.S.S. y Egipto, la Lotus Flower Tower, nada del otro mundo pero bueno tras la decepción de la presa…

Lotus Lower Tower

Originalmente, los EE.UU. y Gran Bretaña iban a ayudar a financiar la construcción de la presa, pero se retiraron al enterarse de que Egipto había firmado un contrato de armas secretas con los países del Este de Europa.  Como resultado de ello, el presidente Nasser nacionalizó el canal de Suez para hacerse con el control de los ingresos arancelarios de divisas, lo que precipitó la crisis de Suez y la expulsión de los británicos los intereses extranjeros en Egipto.  Con las tarifas de Suez y el apoyo financiero de la Unión Soviética, Nasser fue capaz de financiar la construcción de la presa.  Egipto se inclinó aún más lejos del capitalismo occidental y hacia el socialismo del bloque del Este. La evidencia de esta relación se puede ver en la “flor de loto” Torre Lotus, cerca de la presa.  La torre fue construida para conmemorar la alianza ruso-egipcia en la construcción de la presa.  Dentro de la torre, hay una pared conmemoración celebra la colaboración entre la Unión Soviética y Egipto.

La última visita era opcional y era para ver como hacían perfumes. Yo, como ya me he comida varias de estas turistadas en otros viajes y no tenía pensado comprar, decidí volverme a la motonave donde estuve con Esther tomando un rato el sol aprovechando para descansar.

Teníamos que cenar antes de hacer una excursión y habíamos visto justo al lado de nuestra motonave un KFC… y claro, después de comer toda la semana la misma comida pues no pudimos resistir la tentación. Nos comimos unas hamburguesas de pollo buenísimas, sin salsas eso sí, sólo kétchup. Buff que delicia la comida basura, sin duda la que mejor nos supo a todos de las que hicimos por el crucero por el Nilo, y encima con buena compañía.

Cena KFC

Después de esto nos fuimos por Aswan en calesa a ver la ciudad en una excursión que compramos baratita y 100% recomendable.

Loli no fue porque se encontraba pachucha pero David si que vino y nos acompañó en nuestra calesa a Esther y a mí. Nos tocó una calesa tuneada, con música árabe a todo volumen y con un conductor muy joven que iba totalmente fumado, sus ojos y su cara no dejaban lugar a dudas. Éramos la envidia de la excursión.

Paseo en Calesa

La primera visita que hicimos fue la Mezquita de Aswan. La mezquita se llama El-Tabia y está rodeada de jardines pintorescos. La mezquita de El-Tabia se encuentra en medio de un parque en una colina en el centro de Asuán. Las vistas de la ciudad desde la mezquita son bastante buenas.

Revela una arquitectura típica del centro de mezquitas de cúpula con un arco de entrada, flanqueada en este caso por dos minaretes, y la sala de oración debajo de una cúpula central.

Mezquita de El-Tabia

Estábamos nosotros solos en la mezquita, que estaba cerrada pero que Karim con una propina consiguió que nos la abrieran. Dentro de ésta Karim nos explicó un poco las principales características de la religión musulmana. Después nos dejó que le preguntáramos lo que quisiéramos. La gente empezó a hacerle preguntas atacando su religión y sus costumbres como el tema del velo, los derechos de las mujeres, etc. Pienso que no le hizo mucha gracia a Karim porque no era esta su finalidad pero bueno.

Después de la visita a la mezquita (nosotros seguíamos en nuestra calesa maquinera) nos llevaron por una zona humilde de Aswan, y aquí fue donde vimos la realidad de Egipto. Casas, calles y gentes súper humildes aunque también he decir que no se les veía ni tristes ni para nada desnutridos como por ejemplo si vi en la India.

Nos cruzamos con la celebración de un par de bodas que distan bastante de cómo las celebramos por España. Sin tanta tontería, en restaurantes (por decir algo) bastante pequeños, por la calle en vez de fincas, y ni que decir tiene que el formalismo brillaba por su ausencia, el novio y la novia a hombros…parecía que se lo pasaban mucho mejor que nosotros, pero bueno esto es una apreciación de dos minutos.

Celebarción boda egipcia

Por supuesto la visita incluía una visita a uno de los mercadillos de la ciudad. Parece que en Aswan las especies son de las mejores de Egipto. Nosotros compramos alguna (que nunca utilizamos) y también compramos un papiro grande que fue un calentón de Esther y que tampoco hemos puesto en ningún lado. Hay que tener cuidado con los calentones porque luego, una vez de España, te sueles arrepentir.
 
Para acabar la visita de la ciudad fuimos a una de las plazas principales de la ciudad donde estaba repleta de bares con terrazas (obviamente de diferente aspecto a los nuestros) donde había muchos gente joven viendo y dejándose ver, tomando algo y fumando shisha con cachimbas, se veía barrete, vamos. Karim nos había reservado sitio en uno de estos bares donde nos sirvieron una bebida y nos sacaron la shisha para que fumáramos. Creo recordar que la nuestra era de sabor manzana.

Yo que no soy nada amigo de estas turistadas he de decir que me encantó.

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